DÍA 4. TERCER DÍA DEL CRUCERO
Desayuno: Hoy nos llevamos una bolsa de picnic.
Salida: a la una y media de la mañana, estamos todos en recepción, listos para montarnos en el autobús que nos llevará a Abu Simbel, entre que nos organizamos los varios grupos que estamos allí y cogemos nuestra bolsa de picnic, no salimos hasta las dos, nos dirigimos al lugar donde ya hay varios autobuses esperando y es que según nos cuenta el guía, tenemos que reubicarnos allí los treinta y tantos autobuses que iremos en convoy escoltado y esperar a que nos den la orden.
Cuando salimos, nos dicen que tenemos por delante 280 kilómetros, así que lo mejor que podemos hacer es intentar dormir durante las tres horas y media que nos quedan por delante.
Cuando el autobús llega al recinto, nos cuenta el guía que creía que éramos los terceros, pero hemos llegado los primeros, tenemos que aprovechar y ver el tiempo que podamos Abu Simbel para nosotros.
El complejo de Abu Simbel (Precio 822 LE), consta del Templo de Abu Simbel y el Templo de Nefertari, una de las mujeres de Ramses II, que fue quien ordenó construir ambos templos excavados en la roca.
Nos contó el guía mientras pasábamos los tornos que veríamos primeramente el Tempo de Abu Simbel, con cuatro enormes estatuas de casi veinte metros, de Ramses II, custodiando la entrada, la primera a la izquierda mirando de frente sólo conserva la parte inferior, debido a un terremoto que afectó al torso y a la cabeza durante su construcción.
De esos sitios de los que has visto miles de fotografías, pero también es de esos lugares que impresionan mucho más cuando estás delante, es realmente majestuoso.
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Al poco de entrar dentro, empezaron a llegar todos los autobuses de los grupos organizados, lo habíamos disfrutado mucho y nos quedaba de seguir disfrutando.


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Estuvimos paseando por sus tres estancias, intentando entender los grabados y jeroglíficos.



A la derecha del Gran Palacio de Ramses II, se encuentra el templo de Nefertari, su esposa favorita. Nos había contado el guía que es el único dedicado a una mujer, el de Hatsestup, fue como “faraón”.

Después de una hora y media nos subimos a nuestro autobús para deshacer el camino de vuelta hasta Aswan, ahora podemos contemplar que todo es desierto. Nos ha dejado muy buen sabor de boca esta visita, hemos tenido mucha suerte de poder estar durante un ratito nosotros solos.

Antes de volver al barco para continuar la navegación nos llevan a una tienda para la típica explicación/venta de especias. Te ofrecen una bebida de hibisco, te enseñan los productos y el que quiere comprar, compra y el que no, se retira discretamente.
Volvimos al barco para comer y el guía reunió al grupo para ver de quienes no tenía todo incluido, estaban interesados en contratar diversas excursiones. Según el itinerario, esa tarde teníamos prevista la visita a Philae, pero se pospuso hasta el día siguiente y así poder encajar la visita al pueblo Nubio en su lugar. Nosotros no nos apuntamos, si que hicimos el paseo en Faluca y después nos volvimos al barco y a pasear por los mercados de Aswan.