DÍA 5.FIN DEL CRUCERO Y TRASLADO EN AVIÓN A El CAIRO
Desayuno: 06:00 am. Antes de ir a desayunar, hemos tenido que dejar ya el equipaje preparado delante de la puerta de la habitación.
Salida a las 07:00. En la recepción nos juntamos todos y aquí están nuestras maletas, nos tenemos que asegurar que la meten en el maletero de nuestro autobús y corto trayecto de 15-20 minutos hasta montar en un barco, que en otros 10 minutos nos lleva hasta la pequeña isla donde se encuentra el Templo de Philae ( precio 550 LE), construido en honor a la Diosa Isis.

De nuevo pasamos por delante de los puestos, vamos a oír las explicaciones sobre el templo y luego tendremos tiempo libre para explorarlo y para fotografiarlo. A mí me recordó a Edfu.



Recorrimos tanto el interior del templo como el exterior, con bonitas vistas a otros islotes. A la hora convenida nos reunimos en el lugar indicado y deshicimos el camino de ida, aguantando el tipo ante los vendedores.
A la vuelta, paramos en una tienda de esencias, mismo patrón que en las especias; bebida de hibisco, explicación de los diferentes aromas y a intentar vender. Aquí tuvieron menos éxito que con las especias.
Desde aquí, nos llevan al aeropuerto, tenemos nuestro vuelo a El Cairo a las 11:30, pasamos los controles con el picnic, agua incluida, que nos proporcionaron en el barco, que será nuestra de comida de hoy. Y con un ligero retraso para los estándares egipcios, en hora y media aterrizamos en la caótica capital de Egipto.
Tras recoger nuestro equipaje, está esperándonos un coordinador de “Vamos Travel” que nos acompaña hasta nuestro nuevo autobús, que nos lleva a nuestro alojamiento. Por el camino nos va contando el programa para los siguientes días y nos da su número para estar comunicados por Whatsapp. Nos vamos despidiendo de gente del grupo que se queda en otro hotel, mientras miramos por las ventanillas y coincidimos que parece una ciudad en guerra, mires por donde mires hay escombros.
Llegamos al nuestro y quedamos que a las 19:30 nos vendrán a recoger para la cena en restaurante local. El hotel está ubicado en la zona de Guiza, alejado del centro y sin nada alrededor, pero para nosotros cumplió su función, buen tamaño de habitación, colchón cómodo y buen desayuno. Le hacen faltan mejores almohadas.
La cena estuvo en la línea del crucero, buffet libre con la misma comida de cada día, y con un baile al final de la misma, pero lo pasamos bien hablando de proyectos de futuros viajes con nuestros compañeros de mesa y sobre todo con nuestro primer encuentro con ellas.
