DÍA 3. SEGUNDO DÍA DEL CRUCERO
Desayuno a las 07:00 am.
Salida a las 08:00. Hoy el día es bastante más relajado que el de ayer, solamente visitaremos dos templos, uno por la mañana y el otro por la tarde/noche, el resto será navegación por el Nilo.
Esta noche hemos debido pasar la esclusa de Edna, pero nosotros no nos hemos enterado, si que hemos notado a los vendedores que se acercan al barco a primera hora de la mañana con ese característico “holiiiiii”.
Desayunamos y al autobús que en un breve trayecto de 15-20 minutos, nos deja a la entrada del Templo de Edfu, (Precio 550 LE). Dedicado a Horus (Dios con cabeza de halcón), es el templo más grande después del de Karnak y uno de los mejor conservados, posee una fachada espectacular.



Este templo consta de numerosas salas y columnas y también es relevante por las inscripciones en sus paredes, que proporcionan muchísima información sobre el lenguaje y la religión durante el mundo grecorromano en el Antiguo Egipto.



Es un templo muy bonito y visual, pero creo que fue el que menos disfrutamos de todos por la cantidad de gente que había, que hacía casi imposible dar un paso dentro de sus muchas estancias, ya no digo nada de pararse a observar detenidamente sus grabados.


En un momento que se hizo un hueco, pudimos observar dentro del sanctasanctórum, la réplica de la barca real de Horus.

Entre las pocas explicaciones que pudimos oír dentro del templo, y el tiempo libre, estuvimos casi una hora y cuarenta y cinco y nos quedaba atravesar todos los puestos de souvenirs para llegar al autobús.
No hay duda que Edfu, se lleva el primer puesto a la pesadez e insistencia de sus vendedores, en ocasiones rayando la intimidación, tanto es así que tuvimos que hacer de parapeto a una pareja mayor que al ir más lentos que los demás se convirtieron en el blanco favorito de todos los vendedores.
Atravesamos cuatro barcos, por el hall de la recepción, antes de llegar al nuestro, (todos atracan en paralelo) y darte cuenta que tu barco igual no está tan bien
Navegamos por el Nilo, hasta que bien entrada la noche, atracamos y fuimos andando a visitar el templo de Kon Ombo( precio 450 LE)

Según contó el guía, Kon Ombo, es el único templo de Egipto dedicado a dos Dioses, Sobek, representado con cabeza de cocodrilo y Haroeris, con cabeza de halcón.
Nos pareció un templo muy bonito y que ganaba mucho con la iluminación nocturna. Observamos su simetría.



Había bastante gente, pero se podía visitar sin agobios, nada que ver con la muchedumbre de Edfu. Estaríamos unos 50 minutos visitando el templo de Kon Ombo.



Justo antes de salir del recinto, se encuentra el museo del cocodrilo, donde se hay decenas de momias fosilizadas de estos reptiles. Desde allí volvimos a nuestro barco, cenamos y la tripulación organizó una fiesta de disfraces que no tuvo mucho éxito, y es que al día siguiente tocaba uno de los platos fuertes del viaje y a la una y media de la mañana, teníamos que estar listos en la recepción.