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AMIRSOY Y EL TIAN SHAN
AMIRSOY Y EL TIAN SHAN
El Chorsu Inn (mi alojamiento en Tashkent) es un negocio familiar y estos son los recontrabuelos de los dueños
Tashkent, Viernes 10 de Octubre, 2025.
Como siempre, me desperté muy temprano. Quería conocer la montaña uzbeka, pero no tenía tiempo suficiente para ir a Fergana o a Tayikistán o Kirguistán pero mirando, mirando el mapa comprobé que el Parque Nacional de Ugam-Chatkal está relativamente cerca de la capital del país. Busqué información sobre cómo ir, pero ví que para sólo un día iba a ser complicado. Aún así encontré que algunas agencias organizaban excursiones a Amirsoy, una estación de esquí en las montañas de Tian Shan a tan sólo una hora de Tashkent y que junto con el lago Charvak (que en realidad es un embalse) también forman parte del Parque Nacional Ugam-Chatkal. Así que sin dudarlo hice una reserva a través de Get Your Guide, que me costó tan sólo £31 (unos 35 €).
Vino un taxi, pagado por la agencia, a recogerme a las 8.30 puntual. El recepcionista me preparó un desayuno para llevar muy completo: Botellín de agua, Samsa, fruta, huevo cocido, youghurt, un sandwich. Muy bien, muy profesional.
El taxi llegó y me llevó al punto de encuentro con los otros viajeros y compañeros de excursión en la entrada de un hotel de alto copete de Tashkent de cuyo nombre no logro acordarme. Después de pasar lista (¡Presente!) y subir al minibus salimos de la ciudad en dirección hacia el norte. Yo fui muy entretenido desayunando y admirando el paisaje.
El guía era un chaval uzbeko de unos 25 años. Simpático, con buen inglés pero se le notaba que no tenía mucha experiencia. Al cabo de unos 40 minutos hicimos una parada en el típico bar restaurante de carretera donde bajo un porche había una señora haciendo samsas. Yo me tomé una rellena de espinacas y un té verde y estuve charlando con una pareja de americanos: Ella muy maja pero él un poco borde. Al cabo de unos 20 minutos reanudamos el camino para llegar al cabo de media hora a nuestro primer destino del día: La estación de esquí de Amirsoy.
Amirsoy.- Nos bajamos en el aparcamiento situado junto a la entrada del teleférico. Cuesta 220.000 soms (16 €). Para llegar a la cima son dos trayectos en teleférico: El primero te lleva a la estación de esquí, donde hay restaurantes, baños, alguna que otra urbanización, etc. Y el segundo te lleva de la estación de esquí hasta la cima que está a 2.290 metros de altura. Cuando pagas, te dan un ticket que tiene un código QR que tienes que escanear en cada trayecto. No tiene más misterio. Dejo unas cuantas imágenes.

Adivina, adivinanza ¿Quién fue el último en regresar a la base? ¡Bingo: Servidor y munícipe! Una vez todos reunidos de nuevo, nos fuimos a comer a un restaurante situado muy cerca de las taquillas del teleférico llamado Fayz Kafé. Creo que es una cadena. Tomé una "mastava" o sopa uzbeka con carne de ternera y especias que, con el frío que hacía, entró muy bien. También me dieron un par de filetitos de carne de caballo -para probar-, agua y té. Fue barato: Creo que anduvo por los 100.000 soms (unos 8 €).
Subimos de nuevo al coche y nos llevaron a las inmediaciones del Embalse Charvak haciendo una parada ante dos tíos que tenían caballos, ofreciéndonos montar. Nadie lo hizo. Esos caballos ahí atados daban hasta pena. Unos polacos que vinieron con nosotros sugirieron:
- ¿Y qué tal si nos damos un paseo por alguno camino o sendero?
Y entonces el guía dijo:
- Es que por aquí no hay ningun ruta o sendero para hacer.
Lo que nos dejó un poco extrañados porque... si no hay ningún sitio a donde ir ¿A dónde se supone que íbamos a ir a caballo?
La cuestión es que nadie quería montar a caballo. Y el lugar no parecía muy interesante así que decidimos ir al Embalse, que tiene una playa de piedras. Aquí y a Amirsoy es donde vienen los domingueros tashkentianos a pasar el día ¡Menos mal que hoy era viernes!

Dimos un paseo por la pedregosa playa y vimos unas embarcaciones. Preguntamos por el precio para que nos llevasen a dar una vuelta por el lago y decidimos los americanos, los polacos, el guía y yo subir a la lancha. Hay que descalzarse y dejar los zapatos en la playa. Comenzó despacito, en plan tranqui pero al cabo de 5 minutos, cuando ya estábamos alejados de la orilla el "capitán" subió el volumen de la música a toda pastilla, pisó el acelerador y eso fue el "desmelene".
Cuando llegamos a la orilla opuesta y tras preguntarnos todos unas 30 veces "Pero ¿Quién rayos maneja mi barca?", el "capi" aminoró un rato, pero no por mucho tiempo ya que al cabo de un rato llegó un colega suyo en otra lancha y cinco minutos después emprendimos el camino de regreso. Los dos lancheros se picaron entre ellos y no veas las carreritas que hicimos, terminando nosotros con gran derrapada final y triunfal. En fin: Que fue intenso... pero lo disfruté.
Una vez recuperados nuestros zapatos en la playa, fuimos al minibus y regresamos a Tashkent, donde un taxi me llevó del hotel de alto copete al Chorsu Inn donde yo me hospedaba. Cuando llegué ya eran más de las 6 de la tarde así que tras descansar un poquillo me dispuse a buscar un sitio donde cenar. Por la zona del mercado de Chorsu hay unos cuantos pero tendría que andar unos veinte minutos. Sin embargo ví que había uno a apenas cinco minutos con críticas decentes y con el sugerente nombre de Kebabum. Así que allí me fui y la verdad es que cené bastante bien. Kebab, claro.
Seguidamente me volví al hotel a dormir.