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SAMARCANDA (II y medio) Y TREN A TASHKENT
SAMARCANDA (II y medio) Y TREN A TASHKENT
Arbolado en Afrosiyob.
Samarcanda, Jueves 9 de Octubre, 2025.
Me desperté a eso de las 6.30. Recibí un mensaje por WhatsApp diciendo que la colada ya estaba hecha. Respondí y al cabo de 5 minutos me la trajeron a la habitación. Ducha. Tras pensármelo ya que había otras opciones en la zona, decidí ir de nuevo a la Casa del Pancake (Blinniy Domik) a desayunar, así caminaría sobre terreno conocido. Al cabo de una hora estaba de vuelta en el hotel pidiendo un taxi por medio de la aplicación de Yandex para ir al Observatorio de Ulugh-Bek.
Observatorio de Ulugh Bek.- Construído en 1420 por el khan Ulugh-Bek, nieto de Tamerlan, fue el mejor observatorio astronómico de su tiempo, destruído en 1449 y redescubierto en 1908. Ulugh-Bek construyó esta madrasa con la finalidad de dedicarla al estudio de las estrellas, donde los estudiantes eran escogidos entre lo mejorcito para dedicarse a esta disciplina. Consiguió un gran prestigio. El Observatorio situado justo enfrente se terminó en el 1429, pero fue destruído veinte años más tarde por fanáticos religiosos.
Entre las herramientas para el estudio de astronomía está el gran arco que se utilizaba para determinar el mediodía. Una trinchera de aproximadamente dos metros de ancho fue cavada en un cerro a lo largo de la línea del meridiano donde estaba colocado el arco. Hoy, una base circular muestra un esbozo de la estructura original y la entrada a la sección subterránea restante del sextante Fakhri, ahora cubierto. Junto con otros instrumentos los astrónomos podían determinar el mediodía de cada día y la altura del Sol, se consiguieron pronosticar eclipses y calcular la hora del amanecer y la máxima altitud de un cuerpo celestial. A pesar de su destrucción en 1449 el observatorio continuó en Samarcanda otros 75 años más.

En el Museo, que se encuentra en la Madrasa, están las tablas estelares de Ulugh-Bek y copias de las tablas sultanianas que listaban parámetros planetarios mejorados y coordenadas de 1.018 posiciones de estrellas. En el Museo se explica el contexto del trabajo de Ulugh-Bek además de explicaciones de sus cálculos. Entre otros artículos históricos de diversa índole hay un estudio realizado en español y uzbeko sobre la misión diplomática de Castilla a Samarcanda llevada a cabo por Ruy González de Clavijo.
Dejé el lugar. La verdad es que no es muy espectacular, aunque tiene su interés. Salí y decidí ir al Mausoleo del Profeta Daniel caminando. Los primeros 5-10 minutos son un poco aburridos porque simplemente vas junto a la carretera general, pero luego hay que girar a la derecha en un cruce y vas paseando junto al arroyo Siob por el Parque de la Tolerancia Religiosa (según Google Maps). Al otro lado del arroyo hay unas enormes rocas sobre las cuales se sitúa el mausoleo y también la antigua población de Afrosiyob, a partir de la cual se desarrolló Samarcanda.
Mausoleo de Daniel o Daniyar.- A apenas 200 metros crucé el Arroyo Siob por un puentecillo que te lleva directamente al Mausoleo de Daniel. Pagas la entrada. A mano derecha hay un pequeño templete bajo el cual hay un manantial que trae agua con propiedades curativas. Subes entonces por unas escaleras entre dos de las grandes peñas que conforman la " muralla" de Afrosiyob, entre un bonito arbolado. Llegas entonces al mausoleo donde supuestamente yacen los restos del profeta, traídos aquí desde la ciudad de Susa (Irán) por el mismo Tamerlán en el siglo XV. El mausoleo se encuentra en una alargada sala bajo cinco cúpulas. La tumba es igualmente alargada. Frente a ella hay una pequeña mezquita, un árbol pistacho de 600 años y unas cuantas cuevas eremíticas excavadas en la roca.
Este es un lugar de peregrinación tanto para musulmanes como para judíos y cristianos.

Tras visitar el mausoleo decidí emprender el camino hacia el Museo Arqueológico. Miré en el mapa y ví que aparentemente no estaba lejos de ahí, aunque parecía que para ello había que seguir subiendo y, una vez arriba adentrarse en "terreno desconocido", en la nada más absoluta. Pero parecía un atajo, así que tras preguntar al guarda del mausoleo -yo en inglés él en uzbeko- me indicó que, ciertamente, podía continuar, cosa que hice y lo primero que encontré fue.... un cementerio musulmán aún bajo la frondosa vegetación, pero tras un alambrado que lo delimitaba y que tenía una verja, terminaba el vergel y comenzaba el desierto, así que allí me fui ya que según Google Maps el Museo no se encontraba lejos. Espero no perderme en medio de la nada del antiguo Afrosiyob. Es aquí donde está el yacimiento arqueológico pero no apetece mucho perderse en el vacío desértico por mucho yacimiento que haya, así que si tras 10 minutos no encuentro nada, emprendo el camino atrás y regreso por donde he venido.
Así que comencé a vagar, a "deambular" por el desierto, simplemente guiado por Google Maps. Me acordé de dos personajes que solían aparecer en las viñetas de Forges tirados en las arenas del desierto "quasi-moribundos" diciendo tonterías y me identifiqué completamente con ellos (especialmente por lo de decir tonterías). Tras un par de grandes rocas comencé a bajar. Con el cambio de rasante vislumbré al final la parte trasera de un edificio moderno que supuse que era el Museo Arqueológico de Samarcanda. Detrás de otras dunas vi a cuatro personas que también "vagaban" por entre las "dunas-rocosas". En esta zona es donde está el yacimiento arqueológico y los cimientos del fuerte de Afrosiyob, pero la verdad es que no se puede apreciar nada.
Afrosiyob.
Después de unos 15 minutos entré al recinto del museo por la parte de atrás, donde había un aparcamiento y -¡Oh, maravilla!- unos baños que una señora se encargaba de mantener limpios, inmaculados, relucientes y como los chorros del oro.
Entré en el Museo, que es gratis, donde se albergan los hallazgos del yacimiento arqueológico. Se muestran mapas del yacimiento, un croquis de todos los niveles excavados, piezas de cerámica, armas, monedas y utensilios de la época pre-islámica distribuidos en las dos plantas del museo. Pero la verdadera joya se sitúa en una sala en medio de la planta baja donde se encuentra "El Mural de Afrosiyob"
El Mural de Afrosiyob (Museo Arqueológico de Samarcanda).- También llamado "Pintura de los Embajadores" es uno de los pocos ejemplos de arte del período sogdiano anterior a la llegada de los árabes en el año 657 d.d.C. Las pinturas datan entre el 648 y el 651 d.C. Fue en este período, cuando los sogdianos dominaban Asia Central (Uzbekistán, Tayikistán, Kazajistán y Kirguistán), cuando la Ruta de la Seda conoció su máximo apogeo y cuando Samarcanda, Bujará, Juyand y Panjikent eran ciudades donde se desarrolló una importante actividad comercial, siendo los sogdianos los principales intermediarios entre China y los partos del oeste (Entre el 247 a.C. y el 224 d.C.)
En una de las salas del museo ya ví un fragmento de pintura que me llamó la atención por su colorido y que representa la cabeza de un guerrero sogdiano. Esto anunciaba lo que iba a ver posteriormente en una sala interior en la planta baja del museo: El Mural de Afrosiyob consistente en cuatro paredes procedentes del hall de una casa particular situada en el antiguo pueblo de Afrosiyob. Fundamentalmente en su conjunto, el mural es una clara muestra del mundo multicultural e interconectado que habitaron los sogdianos, así como su papel como importantes difusores de la cultura a lo largo de las Rutas de la Seda. Tiene cuatro partes:
- En la pared norte, China, una fiesta china, con la emperatriz en un barco y el emperador cazando,

b) Fragmento de la pintura de la pared norte: La emperatriz china en un barco.
- en la pared sur, Samarcanda, es decir, el mundo iraní: una procesión funeraria religiosa en honor de los antepasados durante la fiesta de Nouruz.
-en la pared este, la India, como la tierra de los astrólogos y de los pigmeos, pero la pintura está muy destruida.
- La pared oeste es tema de debate entre los especialistas. Los soldados köktürk escoltan a los embajadores procedentes de varios países del mundo (Corea, China e Irán principalmente, etc.). Hay tres hipótesis:
-- en la pintura sogdiana, los dioses siempre están representados en la parte superior del muro principal.
-- Sin embargo, como los turcos guían las embajadas pero no son ellos mismos embajadores, se ha sugerido también que el Gran Kan turco, entonces «señor de Asia» interior y central, podría estar representado allí. En efecto, un texto chino dice que la idea de los «Cuatro Señores del Mundo», aquí China, India, Irán y los turcos, se representa en las paredes de los palacios cercanos a Samarcanda precisamente durante este periodo, lo que encajaría perfectamente con las cuatro paredes de esta sala.
-- La última hipótesis recurre a una inscripción que menciona al rey de Samarcanda (Varkhuman) para proponer la idea de que los embajadores le presentan sus regalos.

En fin, que las cuatro paredes de la sala palaciega de Afrosiyob parecen representar las cuatro principales civilizaciones en juego en Asia central en aquella época: un panel chino con una escena de China, un panel de la India, un panel iraní con la representación de una ceremonia religiosa durante el Nouruz, y posiblemente un panel turco, que muestra a numerosos embajadores siendo guiados por un oficial turco hacia un gobernante, que podría ser un Gran Khan turco.
Me gustó, aunque el museo -que no es muy grande- estaba abarrotado de gente. Salí y pedí un taxi por medio de la aplicación de Yandex. Le esperaba en la puerta principal frente al museo pero el tío se fue a la parte de atrás donde hay un aparcamiento. Me tuve que dar una buena carrera para encontrarlo. Le pedí que me dejase en el Mausoleo de Ishrat Khana, en el otro extremo de la ciudad.
Mausoleo Ishrat Khana.- El taxista me dejó cerca pero no en el mismo mausoleo, así que tuve que dar unas cuantas vueltas. Como no lo encontraba, a pesar de que me hallaba cerca, pregunté a un chaval vestido de colegial de unos diez años de edad, que me llevó hasta allí. Se terminó de construir en 1463 en tiempo del sultán timúrida Abu Said. Era este mausoleo un lugar de enterramiento familiar de las mujeres y niños del sultán. Ishrat Khana significa "Casa de Alegría y Placer". En este complejo había también una mezquita. Posteriormente fue abandonado y saqueado y hoy se encuentra en estado ruinoso.
Cuando llegué coincidí con tres chinos. Apareció un viejillo con la llave y nos abrió. Su interior se encuentra en muy mal estado. Se ve en 10 minutos.

Empezaba a tener hambre, así que antes de visitar el complejo Khodja Abdu Darun decidí ir a comer a un restaurante que encontré y que tenía muy buenas recomendaciones llamado Rulet House, especializado en shashlik (esto es: Carne a la brasa). Tiene una amplia terraza que da a la calle. Entré y, debido a la falta de clientes y a la pinta de guiri que me vieron el encargado y un par de camareros comenzaron a revolotear a mi alrededor, más que todo porque ninguno de ellos habla inglés ni español. Uno de los camareros que me atendieron era un chaval joven de unos 23 años tranquilo y tímido. Cuando comencé a utilizar Google Translate me dijo que él no hablaba uzbeko: Sólo ruso. No problem.... pero apareció el jefe: Su manager o encargado del restaurante. Un poco atosigante con él y conmigo. Creo que quería dárselas de listo y entendido delante del chaval.
Fuimos al mostrador y elejí un par de pinchos de carne de ternera. También pedí una ensalada griega y agua. La verdad es que estuvo bien y el sitio es limpio y agradable. Me llamó la atención que el encargado no me trató ni de "Sir" ni de "Señor" o "Mister": me bajó de categoría y me trataba de "Bro"
Complejo Khodja Abdu Darun.- Salí y apenas tuve que andar unos metros para entrar en lo que yo pensaba que era el Mausoleo de Khodja Abdu pero en realidad entré a un gran cementerio musulmán que rodea al complejo formado por Madrasa y Mezquita: Tumbas y tumbas con fotografías. Al final encontré la entrada a la Madrasa, muy bonita con su patio con estanque y bajo los árboles. Pero estaba cerrada. Al lado está la mezquita, que está en obras de restauración pero conseguí colarme para ver su interior y -wow- tiene una gran cúpula y mihrab. Cuando terminen va a ser fantástica.

El complejo es un santuario para venerar al santo Allama Abd Maziddin, del siglo IX, aunque en realidad lo que hay ahora se construyó en el siglo XV, en tiempo de Ulugh Bek.
Había comido pero no había tomado café... Y yo necesito un café después de comer, pero no ví ningún sitio y, como tenía que regresar al hotel a recoger mis cosas para ir a la estación de tren decidí coger un Yandex que me llevase a la "Casa del Panqueque" -mi queridísimo Blinniy Domik, que no me falla- Posteriormente me di un paseo por el Parque Central Alisher Navoi, entré a visitar la Iglesia Ortodoxa Rusa de San Alexius, que no tiene nada en especial. Bueno, sí: Tiene un curioso icono de la Fiesta de Todos los Santos dividido en tres niveles: Reino Celestial, Reino Terrenal y Paraíso.
Seguí paseando por el parque hasta llegar a mi hotel, donde recogí mis cosas, pedí un Yandex a la estación y me despedí. Vasiev ha sido un buen hotel con buen servicio, pero al que le falta el desayuno.
Al cabo de unos 20 minutos me hallaba en la estación de Samarcanda, comprando unas samsas para comer en el trayecto pues no quería que me ocurriese de nuevo lo mismo que en Bujará. Además había vagón bar donde poder comprar una cervecita. Al cabo de dos horas y veinte minutos me encontraba en la estación de Tashkent donde una jauría de taxistas ofrecían sus servicios. Les dije que no. Consulté Yandex y comprobé que su tarifa era más alta que la que me ofrecía el taxista más pesado, así que no me lo pensé y regresé donde el pelma.
Al cabo de media hora me encontraba en el Chorsu Inn, el mejor de los cuatro hoteles donde me he hospedado en Uzbekistán. Aunque iba a pasar la noche en Tashkent, mañana iba a invertir todo el día en visitar las montañas uzbekas. Pero esto lo cuento en el siguiente capítulo.