Domingo 5 de octubre
Otro día de despedidas.
Sabemos que nos costará olvidar la cálida terraza del Mesala.
Por eso preparamos con mucha calma el equipaje y saboreamos los últimos momentos en la luminosa habitación llena de aromas del Nilo.
Por eso desayunamos muy lentamente bajo los matutinos y cálidos rayos del sol de Luxor.

Despedida cariñosa del amable y relajado personal del hotel.
Y a las 9 en punto estamos en la calle con nuestras maletas preparados para el corto viaje.
Cruzamos la calle en dirección al río y ya nos acoge el barquero de turno que, por 4 euros, nos va a cruzar el Nilo. Del Valle de los Muertos, al Valle de los Vivos. Hasta Luxor Este.

Él se hace cargo de las maletas y nosotros, cómodamente sentados en el barco, vemos volverse pequeñas las blancas columnas de le terraza del Mesala. Y vemos acercarse rápidamente las poderosas columnas doradas del Templo de Luxor.
Sin prisas dejamos el embarcadero, subimos la corta escalera y ya estamos pisando las calles dela antigua Tebas.

Tenemos cerca las preciosas imágenes del Templo doradas con la luz de la mañana. Cruzamos la rotonda y nos resistimos a las ofertas de taxistas y caleseros que nos ven presas fáciles. Pero tenemos claro que vamos a llegar andando a nuestra nueva casa. Pasamos junto al Aboudi y caminamos calle arriba.
Calles solitarias y tranquilas en la mañana de luxor.
Pronto llegamos a nuestro objetivo
HOTEL NEFERTITI -
El curioso y festivo hotel que respira vida viajera va a ser nuestra casa durante 4 días. Sin grandes comodidades pero limpio, lleno de color y amabilidades y con otra privilegiada terraza que conoceremos más tarde.
Aunque son las 10 de la mañana nos dicen que en pocos minutos tendremos lista la habitación.


Aprovechamos el tiempo en el decorado vestíbulo para hablar con el representante de Magic Carpet, la agencia que trabaja en el hotel.
Contratamos un día de excursión a Dendera y Ábydos y otro día de viaje hasta Aswan con visitas a Esna, Edfú y Kom Ombo. Esta vez decidimos coger guía, más que nada para que nos controle los tiempos de las visitas. Creo que hicimos bien porque yendo solos aún no habríamos salido del primer templo.
Pagamos 210 euros a cambio de la tranquilidad de no tener que buscar más y nos reafirmamos en que todo resulta muy fácil de organizar, aún no llevando nada contratado desde casa.
Nos instalamos en la demasiado pequeña habitación sin vistas y comprobamos que a nivel práctico todo funciona en el Nefertiti.
Pasadas las 11 de la mañana salimos de nuevo a la calle, ahora ya más caliente y transitada. Aprendemos rápido a rechazar con una sonrisa las ofertas de los taxistas. Tenemos claro que hoy vamos a movernos andando.

De nuevo rodeamos el Templo admirando sus enormes dimensiones y de nuevo llegamos junto al Nilo.
Las orillas del Nilo aquí aparecen ocupadas por los grandes barcos de los cruceros. Un poco más lejos, las falucas y aún más lejos llegamos a ver nuestra terraza del Mesala.
Seguimos por la Corniche río abajo y en poco rato estamos frente al
MUSEO de la MOMIFICACIÓN -
Pequeño e interesante museo. Muy agradable de visitar. Un buen estudio del arte de momificar tan esencial en el Antiguo Egipto. Herramientas, momias de animales y figuras de complemento muy bien expuestas. Una fácil visita que disfrutamos mucho.


Al salir del Museo desandamos el camino por la Corniche. Junto al río, junto a los grandes barcos blancos que parecen casas flotantes. Paseamos sin prisa pues hoy tenemos un día muy relajado.
Son poco más de la 1 cuando entramos en la Maison Fish y en el fresco y solitario comedor degustamos un delicioso plato de pasta con gambas y una tajine de pescado.

Volvemos despacio al hotel, ahora caminando por la calle del zoco paralela a la principal.
Bien pronto comprobamos que este no es para nada el zoco que recordábamos y deseábamos. Por lo menos esta zona es un mercado totalmente destinado al turismo, con un producto muy masificado y de calidad discutible. Solo útil para comprar los repetitivos souvenirs que intentan sin mucho éxito reproducir la belleza imposible del espíritu del Antiguo Egipto.
Empezamos a intuir que las compras no van a ser un atractivo en este viaje. Tan solo entramos en una tienda de especies para comprar dukka y ya pudimos comprobar la insistencia y nula empatía de la mayoría de los vendedores de las tiendas turísticas.

Llegamos al hotel desde el callejón trasero y nos alivia ver que en esa zona el ambiente se vuelve más popular.
Un relajado café turco en el callejón del hotel y a las 5 de la tarde ya estamos dispuestos para hacer los honores al Gran Templo de Luxor. Andando 5 minutos desde el hotel y con la práctica Luxor Pass entramos en el gran recinto del
TEMPLO de LUXOR -
El Gran Templo de la Vida. Aquí no hay referencias al más allá. Aquí hay poderosas imágenes que evocan los lujos de los Faraones de las Dinastías del Imperio Nuevo. En especial de Ramsés II, el Gran Megalómano, omnipresente en todos los rincones del templo.
Entramos bajo una dorada luz de tarde que nos muestra el gran Pilón de la entrada a contraluz con los grandes colosos estáticos e impasibles frente a la multitud de cámaras que tratan de apresarlos.


En el primer Patio las figuras de Ramsés entre las protectoras columnas reciben todavía rayos dorados de luz de tarde.
La misteriosa Mezquita Abu Haggag sigue impasible dominando desde lo alto el mágico espacio.


Y en el gran Patio de Amenhotep III los numerosos visitantes nos movemos insignificantes contemplando la belleza de la gran columnata. Contrastes armoniosos y faraónicos.

Al fondo del templo las 32 columnas de la Sala Hipóstila protegen eternas la parte más íntima del Templo donde vivía el dios Amón. En las paredes bajo cubierta se conservan trocitos de maravillosas historias de tiempos pasados.
Nos pasa rápido el tiempo entre las piedras del viejo templo.
De nuevo en el gran patio vemos encenderse las luces y las grandes columnas de piedra se vuelven de fuego.


Inolvidable atardecer en el templo contemplando y tratando de fotografiar el mágico escenario.


Hacemos camino de regreso entre la fila de columnas luminosas y el estático Ramsés bajo la iluminada Mezquita.


Hasta cruzar de nuevo el gran Pilón donde el obelisco brilla con luz propia y las faraónicas figuras atraen de una forma magnética todas las miradas.
Caminamos un poco por entre las iluminadas esfinges que protegen el camino hasta Karnak.


Y, totalmente satisfechos, salimos a la calle dejando al Gran Templo de Luxor descansando por los siglos de los siglos.
Ya en el hotel subimos andando la escalera hasta la solicitada terraza del restaurante Al Sahaby Lane. A esta hora todas las mesas con vistas al templo están llenas pero sabemos que nos quedan más noches y cenamos tranquilos en la mesita del rincón. Como todas las noches, comida ligera. Pinchos y shawarma. Comida sabrosa en un ambiente colorido, festivo y algo caótico. El ambiente del Nefertiti !!!.
Bajamos a la habitación cansados y satisfechos con nuestro primer día en la orilla de los vivos. En el Luxor Este.