Lunes 6 de octubre
Organizarnos en la pequeña habitación del Nefertiti no es tarea fácil, pero aprendemos rápido. Por suerte el cuarto de baño es muy funcional y agradable y pronto salimos preparados para vivir un nuevo día en la antigua Tebas.
Subimos de nuevo las escaleras hasta el cuarto piso y, ahora si, descubrimos la belleza de la terraza del hotel Nefertiti.


La dulce luz de la mañana ilumina con los primeros rayos de sol la orilla Oeste, la montaña tebana, donde descansan las maravillas que vivimos los últimos días. Algunos barcos madrugadores se deslizan por las azules aguas del Nilo.
Y, en primer término, bajo la terraza, la calle de las pequeñas esfinges nos lleva hasta la entrada del templo.
Desayuno sencillo y relajado en el perfecto escenario.
Y salimos a la calle para cumplir el programa del día. Negociamos con amable fimeza (como debe ser) el taxi 485 para que nos lleve hasta Karnak, pero haciendo antes una breve parada en el Templo de Luxor para aprovechar la buena luz matutina sobre la entrada que ayer vimos a contraluz.

Y, a las 9 de la mañana, llegamos al Gran Templo de Amón en Karnak. Llegamos al inmenso, faraónico, inabarcable
TEMPLO de KARNAK -
El templo más grande de Egipto donde dejaron sus historias los más importantes faraones de las Nuevas Dinastías - Hatshepsut, Seti I, Ramsés II, Ramsés III, ...
Ciudad santuario, ciudad fortificada, gran templo de Amón. Muchas formas de nombrar al gran espacio que tenemos ante nosotros.
La temperatura es muy agradable y nosotros andamos despacio conscientes de que vamos a disfrutar de lo que veamos sin agobiarnos por el resto.


Andamos hasta el Pilón de la entrada que nuevo nos recibe a contraluz. La preciosa fila de carneros nos acompaña hasta los grandes muros del Primer Pilón.


Nos sentimos insignificantes en el gran Patio protegido por más filas de carneros. Restos sugerentes de antiguas maravillas. La columna que se mantiene en pie y tambián la gran estatua del Faraón.


A la derecha admiramos durante un rato el patio perfecto del templo de Ramsés III.


Y seguimos camino y quedamos mucho más tiempo atrapados por la belleza de las 134 columnas de la Sala Hipóstila. Majestuosas, enormes y llenas de historias grabadas a su alrededor. Levantar la vista hasta el cielo muy azul de Egipto que aparece al final de cada columna.


En las paredes de alrededor preciosos y bien conservados relieves nos hablan del glorioso y lejano pasado.


Y llegamos hasta el lago sagrado donde, como siempre, los visitantes siguen dando vueltas alrededor del enorme escarabajo.

Nosotros descansamos un rato en la popular cafetería junto al estanque tomando un reconfortante zumo de mango.
Y andamos sin rumbo por entre las ruinas del templo de Tutmosis III. Maravillosas y sugerentes ruinas. La belleza de las piedras caídas.

Y, mirando hacia lo alto, rendimos tributo a los impasibles obeliscos. De Hatshepsut o de Tutmosis (no consigo distinguirlos).


Y, después de despedirnos del Faraón y la Columna, ya vamos regresando hacia la entrada porque el sol calienta mucho y nuestros ojos no pueden ya asimilar más imágenes del fantástico museo al aire libre que es el Templo de Karnak.
Som más de la 1 cuando, después de cruzar la calle de las tiendas en la salida del templo, negociamos con el calesero para que nos lleve otra vez a la Corniche, junto al Nilo.
Es un lujo ver pasar las soleadas calles de Luxor desde el ritmo lento de la calesa.
Avenidas vacías, Iglesias y Mezqitas. Hasta la orilla del Nilo, hasta el Templo de Luxor,nuestra zona de confort.
Bajamos al pasaje del muelle y nos sentamos en la agradable terraza del restaurante Metro.
Muy cerca del río, cerca de los barcos de motor y de las falucas, ahora con las velas recogidas.
Comimos muy bien. Verduras asadas y el típico pigeon. El servicio y el espacio excelentes y el precio correcto. Creo que volveremos.

Regresamos andando al hotel y descansamos hasta las 5 de la tarde.
Para no perder tiempo cogemos un taxi que nos deja en la puerta del
MUSEO de LUXOR -
Esta va a ser la última visita incluida en nuestra bien aprovechada Luxor Pass. Realmente aunque no suponga un gran ahorro, resulta muy cómodo no tener que sacar entradas en cada visita.

El Museo nos pareció precioso. Una interesante selección de piezas muy bien presentadas.
Pasamos caso dos horas entre faraones, estatuas y momias. Son todas piezas muy bien seleccionadas que hacen muy amena la visita.


Cuando salimos del museo el sol está rozando ya las montañas de Luxor Oeste.
Apetece caminar por la Corniche viendo al Nilo plateado oscurecer lentamente bajo el cielo rojizo.


Ya las farolas del paseo están encendidas cuando llegamos junto al bosque de columnas iluminadas del Templo de Luxor.
Camino del hotel decidimos subir (en ascensor) a la terraza del Aboudi. Nueva cena ligera y nuevas, preciosas vistas sobre el Templo con la Montaña Tebana al fondo. Precioso !!!.


Nos acostamos pronto porque estamos cansados y porque mañana a las 6 salimos de excursión.
Antes de dormir nos repetimos el acierto que supone para nosotros el viajar a nuestro aire, decidiendo los tiempos y las visitas que nos apetecen en cada momento. El balance está siendo muy positivo. Y además sin ningún tipo de problema intestinal. Perfecto Egipto !!!.