Tenía muchísimas ganas de conocer este templo, situado en la ciudad de Dendera, antigua Junet, a 60 Km al norte de Luxor. Construido a finales del siglo I a.C., se dedicó a la diosa Hathor, divinidad del cosmos, en el que la vida cobra forma. También es la diosa del amor, fuente de alegría de las criaturas vivientes. Suele estar representada como una mujer con las orejas de una vaca; otro de sus símbolos es el sistro, un instrumento mágico que con sus vibraciones aleja las influencias negativas y atrae las positivas. Así, el templo de Dendera semejaba un enorme instrumento musical donde confluían las armonías del cosmos. Según la leyenda, fue donde Hathor dio a luz a Ihy, hijo de Horus.



Templo de Dendera.
Horario: el mismo que Abydos, apertura a las 07:00 am y última entrada a las 4:00 pm (a las 03:00 en Ramadán)
Precios: 300 EGP adultos (5,39 euros) y 150 EGP estudiantes.
Entradas extra: Panorama, 100 EGP (1,80 euros) para adultos y estudiantes; Catacumbas, 100 EGP para adultos y estudiantes.
Había leído que todo el conjunto merece la pena, así que compré el lote completo.



Pasamos la antigua muralla y traspasamos la puerta monumental de Domiciano, repleta de bajorrelieves. Antes de dirigirnos al templo, fuimos a nuestra derecha, para entrar en el Memmis Romano de Augusto, donde se celebraba el nacimiento del hijo de Hathor. El muro sur todavía conserva bellos relieves.



Seguimos avanzando, dejando a un lado los restos de una antigua iglesia copta del siglo V. También pudimos ver diversos restos arqueológicos, entre los que destaca una estatua del dios Bes, muy querido por el pueblo porque evoca la alegría y la felicidad con su eterna sonrisa y sus mejillas sonrosadas.



Antes de entrar al templo, dimos la vuelta por el exterior hasta el muro meridional, donde se hallan los relieves de Cleopatra, presentando ofrendas a Hathor, y de su hijo Cesarión, que quema incienso. Confieso que sentí una emoción especial al ver la imagen de uno de mis personajes históricos favoritos.



Contemplando los relieves que llenan los muros del templo, volvimos a la fachada principal, donde aparecen los emperadores Tiberio y Claudio, presentando ofrendas. El conjunto se apoya en seis columnas, que representan los sistros, cada uno con cuatro cabezas de Hathor, que mira a los cuatro puntos cardinales.



En la sala hipóstila hay dos grupos de nueve columnas. En el techo, está repleto de representaciones astrológicas y cósmicas, con detalles y colores fantásticos. Nuestro guía nos fue señalando los relieves de los distintos signos zodiacales. El dios Ra aparece surcando el cielo en su barca sagrada. Simplemente por contemplarlo ya merece la pena el desplazamiento.




En un Camarín dedicado a Osiris, había un zodiaco circular que fue arrancado de su posición en 1820 por orden de un diputado francés. Trasladado a París en 1822, fue adquirido por el rey Luis XVIII para su colección. Actualmente está expuesto en el Louvre. En el cielo, aparece la diosa Nut, que cuando cae la tarde se traga el sol para regenerarlo por la noche y devolverlo al mundo al día siguiente. Los techos resultan sorprendentes.




Se continua por la sala de la aparición, con seis columnas y seis estancias: el laboratorio, el tesoro, la sala del Nilo, la sala del calendario… Sigue el sancta sanctorum rodeado por sus camarines. Las escenas de algunos relieves han provocado polémicas y teorías sobre la existencia de bombillas eléctricas en la época faraónica, con sus filamentos y todo, pero que tienen otras explicaciones… se supone.



Debajo del templo hay doce criptas en tres niveles. Son habitaciones angostas que representan el mundo inferior, donde se conservaban objetos utilizados para el culto a la diosa. Tras descender por una escalera, tuvimos que entrar agachados, recuperando la verticalidad una vez dentro de la estancia.


Después, subimos por una escalera hasta un nuevo agujero por el que tuvimos colarnos casi tumbados para acceder a otra de las cavidades secretas. Menos mal que estábamos solos, sino hubiese sido muy agobiante.

Subimos por una escalera (se baja por otra diferente) a la terraza, situada en el vértice del templo y provista de un quiosco utilizado para las celebraciones de Año Nuevo. Allí, la diosa se exponía a la radiación de la luz del sol para cargarse de energía positiva. Las paredes de los pasadizos de las escaleras están también repletas de relieves.




Un ticket adicional permite subir a la parte superior de la terraza, desde donde se contempla un amplio panorama de Dendera y sus alrededores.


Detrás del Templo de Hathor, se divisan las ruinas de un pequeño templo, consagrado al nacimiento de Isis, cuyo interior se puede ver a través de una reja en la puerta. También hay otros edificios singulares: un sanatorio para curas termales y una casa del parto, relativo al nacimiento de hijos generados por las divinidades.


Nos gustó muchísimo este templo, quizás el más bonito y mejor conservado de todo Egipto, sobre todo en cuanto a los relieves y sus colores. El techo astronómico es increíble. No sé cuántas fotos pude tomar allí. Acabé con dolor de cuello y de hombros de tanto girarme para arriba.



Cuando terminamos, eran más de las tres de la tarde, así que le pedimos al guía si nos podía llevar a algún sitio para comer. Nos preguntó si preferíamos comida para turistas o comida local. La respuesta era obvia. Fuimos a Dendera, a un establecimiento donde solo había gente local. Nos pusieron un montón de platos (los que tomaban ellos) con sus respectivas salsas, empezando por una riquísima sopa. Como plato fuerte, una mezcla de tiras de pollo y ternera. Estaba todo muy bueno (excepto el pollo, que encontramos algo seco), aunque era mucha cantidad y no pudimos terminarlo todo.

Estábamos de vuelta en Luxor sobre las cinco de la tarde. Tras dejar al guía en su casa, Ahmed Camel, a petición nuestra, nos llevó a una oficina de cambio situada enfrente del Templo de Luxor. Cambio oficial (1 euro = 61 libras egipcias) y sin comisiones. Por 100 euros, nos dieron 6.080 libras. Acto seguido, nuestro taxista nos llevó al hotel. Quedamos con él a las siete de la mañana del día siguiente para comenzar nuestro segundo tour.
Un paseo por Luxor.
Tras descansar un rato, salimos a dar una vuelta. Fuimos andando hasta el centro de Luxor, vimos el templo desde fuera, que poco a poco fue iluminándose. Indiscutiblemente, este templo es más bonito de noche que de día.



Contemplamos la avenida de las esfinges y seguimos a pie, pasando frente al Hotel Winter Palace y el Templo de Luxor, hasta las inmediaciones del templo de Karnak. Por el camino tuvimos que sortear las insistentes propuestas de los conductores de calesas, los más plúmbeos entre los plúmbeos.


Finalmente, regresamos al hotel paseando por las Corniches, la antigua (junto a la calzada) y la nueva, pegada a los embarcaderos, sin coches ni calesas, lo que la convierte en una zona muy tranquila. Nos preguntamos cuál de aquellos barcos sería el que tendríamos que tomar al día siguiente para hacer nuestro crucero.


Habíamos comido mucho, así que para cenar tomamos en el restaurante italiano del hotel una pizza y dos cervezas locales de la marca Stella. Entretanto nos escribió el guía del crucero preguntándonos si nos interesaba apuntarnos para el paseo en globo dos días después. Había que salir a las cuatro de la madrugada. Le dijimos que sí.


Pero...... Esta complicado, salvo llevarlo atado desde casa gracias a algún guia que sea competente y conocedor del lugar, la visita es casi una aventura, seria aventurarse por tu cuenta con ese probable guia, o con un conductor del lugar, la otra y mas utilizada ultimamente es acordar con el dueño del House of Life Abydos Hotel, que esta justo enfrente de la entrada al templo de Seti I, ellos pueden organizarlo, aunque solo lo...