Las Tres Ciudades de Malta —Birgu (Vittoriosa), Senglea (Isla) y Cospicua (Bormla)— forman un conjunto urbano fortificado frente a La Valeta, en la orilla del Grand Harbour. Son uno de los núcleos históricos más antiguos del archipiélago y el primer hogar de los Caballeros de la Orden de San Juan cuando llegaron en 1530.
Las Tres Ciudades fueron el primer bastión defensivo de la Orden antes de la construcción de La Valeta. En Birgu, la Orden levantó Fort St. Angelo, heredero del antiguo Castrum Maris, y desde allí organizó la defensa durante el Gran Sitio.
Senglea se protegió con Fort St. Michael, formando junto a Birgu un sistema defensivo doble que resistió los ataques otomanos de 1565.
Tras la victoria, la Orden trasladó su sede a la nueva ciudad de La Valeta en 1571, pero las Tres Ciudades conservaron su importancia militar y portuaria.
En el siglo XVII, bajo el Gran Maestre Nicolás Cotoner, se reforzaron con las Cottonera Lines, uno de los sistemas de fortificación más ambiciosos del Mediterráneo.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la zona fue una de las más bombardeadas de Europa debido a su valor estratégico en el puerto.
Ferry a las Tres Ciudades
Sale desde el muelle bajo los Upper Barrakka Gardens. El trayecto dura unos 7 minutos y llega directamente a Cospicua, en el Waterfront. Es la opción más rápida y la más bonita, con vistas espectaculares del puerto y de las murallas. Es gratis con la tarjeta personalizada (no las otras). Cuesta 3 euros ida y 4'80 euros ida y vuelta.
Autobús público
Las líneas que conectan La Valeta con Cospicua suelen ser las 1, 2, 3 y 4, que salen de la estación principal de autobuses frente a City Gate.
Cospicua tiene raíces que se remontan a la Edad Media, cuando era un pequeño asentamiento de pescadores y artesanos situado en una ensenada natural del Grand Harbour. Su crecimiento se aceleró a partir de 1530, cuando los Caballeros de la Orden de San Juan se instalaron en Malta y eligieron Birgu como sede. Bormla quedó justo detrás, funcionando como zona de apoyo: talleres, almacenes, viviendas de trabajadores y servicios vinculados al puerto.
El gran salto llegó en el siglo XVII, cuando el Gran Maestre Nicolás Cotoner ordenó construir las Cottonera Lines, un sistema defensivo gigantesco que rodeaba Birgu, Senglea y Cospicua. Estas murallas transformaron Bormla en una ciudad protegida y estratégica, capaz de albergar población y recursos en caso de asedio. Desde entonces recibió el título de Città Cospicua, “la ciudad conspicua”, por su importancia militar.
Durante el periodo británico, Cospicua se convirtió en un centro industrial y naval. Los astilleros del Grand Harbour atrajeron a miles de trabajadores y la ciudad creció en densidad, con calles estrechas, casas altas y una vida comunitaria intensa. En la Segunda Guerra Mundial fue una de las zonas más bombardeadas de Malta, lo que dejó cicatrices visibles en su tejido urbano.
Cospicua tiene hoy alrededor de 5.000 habitantes, aunque históricamente llegó a tener muchos más durante la época de los astilleros. Tiene fama de ser la más fea de las tres.
Cospicua tiene calles muy empinadas.
Las Cottonera Lines son el sistema de fortificaciones más ambicioso jamás construido en Malta y uno de los conjuntos defensivos más imponentes del Mediterráneo. Rodean las Tres Ciudades —Cospicua, Birgu y Senglea— como un gran anillo de piedra, concebido para convertir toda la península de Cottonera en una ciudad‑fortaleza capaz de resistir un asedio prolongado.
A mediados del siglo XVII, la Orden de San Juan temía un nuevo ataque otomano. El Gran Maestre Nicolás Cotoner decidió entonces reforzar la zona de Cottonera, que era la retaguardia natural de Birgu y Senglea. En 1670 comenzó la construcción de un sistema defensivo gigantesco: murallas exteriores, bastiones, fosos, contraguardias y puertas monumentales. La idea era crear un perímetro tan amplio que pudiera albergar a toda la población de la zona en caso de asedio, junto con víveres, caballerías y artillería.
Las obras avanzaron lentamente por su enorme coste y por las dificultades técnicas. Aunque nunca se completaron del todo según el plan original, las murallas quedaron operativas y marcaron para siempre la forma urbana de Cospicua.
Hay bastiones monumentales como St. John, St. Clement o St. Louis, con plataformas para artillería.; fosos amplísimos, excavados en la roca, que separan la ciudad del exterior; puertas fortificadas, como la Bormla Gate, que combinan función militar y presencia simbólica y contraguardias y revellines, que añadían capas de defensa y obligaban al enemigo a avanzar bajo fuego cruzado.
Aunque se construyeron para resistir un asedio otomano que nunca llegó, las Cottonera Lines tuvieron un papel crucial durante los siglos XVIII y XIX. Proporcionaron seguridad a los astilleros y al puerto, y durante la Segunda Guerra Mundial sirvieron como refugio natural frente a los bombardeos.
La Iglesia de la Inmaculada Concepción de Cospicua es el corazón espiritual de Bormla y una de las parroquias más antiguas y queridas de Cottonera.
La primera iglesia se levantó en el siglo XVI, cuando Cospicua era todavía un asentamiento pequeño vinculado al puerto. La devoción a la Inmaculada se consolidó muy pronto y en 1586 ya aparece documentada como parroquia. El crecimiento de la ciudad y la construcción de las Cottonera Lines impulsaron la necesidad de un templo mayor, y en el siglo XVIII se inició la obra de la iglesia actual, que fue consagrada en 1730.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Cospicua fue una de las zonas más bombardeadas de Malta y la iglesia sufrió daños graves. Su reconstrucción posterior respetó la estructura original, devolviéndole su papel central en la vida de la ciudad.
La fachada es uno de los mejores ejemplos del barroco maltés tardío: equilibrada, luminosa y con un uso muy elegante de la piedra caliza. El portal central está flanqueado por columnas y coronado por un frontón curvo, mientras que las torres campanario enmarcan el conjunto con una presencia solemne.
El interior es aún más rico:. Presenta una nave amplia y luminosa, con proporciones armoniosas, abundancia de mármol policromado, especialmente en el presbiterio y capillas laterales dedicadas a distintas cofradías locales. El retablo mayor está dedicado a la Inmaculada Concepción, centro de la devoción de la ciudad.
La fiesta de la Inmaculada, el 8 de diciembre, es una de las celebraciones más importantes de Cottonera, con procesiones, música y una participación vecinal muy intensa