El centro de artesanía de Ta’ Qali es uno de los lugares más interesantes de Malta para ver oficios tradicionales en acción y conocer productos hechos a mano por artesanos locales. Está situado en una antigua base militar británica, y muchos de los talleres ocupan los espacios donde estaban los antiguos hangares y edificios del aeródromo. Los hangares y barracones se transformaron progresivamente en talleres artesanales a partir de los años 60–70.
No hubo una “inauguración oficial” única
Primero se instalaron sopladores de vidrio,luego ceramistas, después joyeros y artesanos de madera,y con el tiempo se consolidó como el principal centro artesanal de Malta.
En los últimos años (2018–2023) el gobierno maltés ha realizado una gran renovación, sustituyendo los antiguos hangares por edificios nuevos.
Lo más atractivo de Ta’ Qali es que no es solo un sitio para comprar, sino para ver cómo trabajan los artesanos. Hay talleres de soplado de vidrio donde puedes observar cómo moldean el cristal fundido y crean jarrones, figuras y lámparas con técnicas tradicionales. También hay ceramistas que trabajan a mano o con torno, joyeros que diseñan piezas en plata y oro, artesanos del cuero, fabricantes de encajes, talladores de piedra y artistas que pintan o esculpen. Cada taller tiene su propio estilo y muchos permiten entrar, mirar y preguntar.
La verdad es que encontramos casi todo cerrado y solo trabajaban un par de personas haciendo filigranas. Visitamos un par de tiendas/taller de filigrana, una de vidrio soplado (solo estaba en funcionamiento la tienda, aunque entramos por el taller) y de velas y perfumes, además de artículos de alimentación. Compramos cosas en todas (regalos y unos pendientes y juego de pendientes y colgante de vidrio para mí).
Cada artesano tiene horarios propios, y algunos cierran domingos por la tarde, festivos o entre semana a mediodía.
La filigrana es un trabajo de orfebrería que utiliza hilos extremadamente finos de oro o plata, a veces combinados con pequeñas bolitas metálicas, para crear diseños entrelazados, calados y muy delicados.
Su aspecto recuerda al encaje. El término viene del latín: filum = hilo/ granum = grano (por las pequeñas esferas que a veces se añaden).
Es una técnica con más de 3.000 años de historia, usada ya en Mesopotamia, Egipto, Grecia y por los etruscos. La técnica es minuciosa y requiere gran precisión. El metal (oro o plata) se estira hasta obtener hilos muy finos, a veces se retuercen para dar textura. El artesano dibuja o marca el diseño que quiere crear: formas geométricas, motivos florales, espirales o arabescos. Los hilos se doblan, curvan y enrollan siguiendo el diseño.
Existen dos formas principales:
-Filigrana abierta: los hilos se sueldan entre sí sin fondo, creando un diseño calado.
-Filigrana sólida: los hilos se colocan sobre una lámina fina de metal que sirve de base.
Con una llama muy fina, el artesano suelda los puntos de contacto sin deformar los hilos. Este paso exige enorme control. Finalmente se limpia, pule y, si es necesario, se añade una piedra preciosa mediante engaste en filigrana.
Aunque hay muchos tipos de joyas destacan las cruces de Malta.
La cerámica maltesa es una mezcla de tradición mediterránea, influencias fenicias, árabes y sicilianas. Predominan azules intensos, amarillos y dorados, verdes oliva y rojos terracota. Se dice que estos colores recuerdan al mar, al sol y a la arquitectura tradicional de Malta. Muchos platos, jarrones y azulejos muestran flores grandes, hojas estilizadas, y patrones orgánicos. Es una herencia de la influencia árabe y siciliana. Los árabes introdujeron técnicas como la cuerda seca, que permite crear líneas precisas que separan colores. Esto dio lugar a patrones geométricos muy característicos.
La mayoría de la cerámica artesanal maltesa se pinta a mano, especialmente en talleres como Villa Bologna Pottery, activo desde 1924.
Además de platos y jarrones decorativos, Malta conserva formas antiguas como la zingla (cuenco grande de terracota), el panchion (cuenco para amasar o lavar) y vasijas de almacenamiento inspiradas en modelos romanos y fenicios.
Por todas partes se ven grandes cabezas de hombre y mujer on coronas, flores, frutas o motivos barrocos. Están pintadas de colores vivos: azul, amarillo, verde, rojo, y muy ornamentadas. Se usan como maceteros o piezas decorativas. Son las famosas testes di moro sicilianas (no maltesas). Simbolizan una leyenda medieval siciliana sobre amor, celos y venganza. Por eso siempre aparecen en pareja.
El vidrio soplado maltés es una de las artesanías más jóvenes pero más emblemáticas de Malta. Es un estilo de vidrio artístico hecho a mano, caracterizado por: colores muy vivos inspirados en el mar, la arena y el cielo, formas orgánicas y fluidas y técnicas italianas y británicas adaptadas en Malta.
El taller más famoso es Mdina Glass, fundado en 1968, seguido por Mtarfa Glass y otros estudios más pequeños.
En 1968, dos artesanos británicos, Michael Harris y Eric Dobson, llegaron a Malta atraídos por incentivos del nuevo gobierno independiente. Encendieron los primeros hornos en un antiguo hangar de la RAF en Ta’ Qali. Fue la primera vez en la historia que Malta tuvo una industria de vidrio artístico. En los años 70, artesanos italianos introdujeron técnicas venecianas, y un joven aprendiz maltés, Joseph Said, acabó convirtiéndose en el maestro y dueño de Mdina Glass.
El encaje maltés (bizzilla) es una de las artesanías más finas y emblemáticas de Malta. Es un encaje de bolillos, hecho completamente a mano, con un estilo propio que lo distingue del encaje español, belga o italiano. Se caracteriza por hilos de lino o algodón muy finos, diseños florales y geométricos y la estrella de ocho puntas (Cruz de Malta) como motivo típico. También aparecen guipures (motivos densos) combinados con zonas caladas. Tienen bordes ondulados y patrones muy detallados. Es un encaje ligero, elegante y muy laborioso.
Aunque el encaje europeo se remonta a la Edad Media, el encaje maltés se desarrolló especialmente en los siglos XVII–XIX, influido por encaje italiano (Venecia), inglés y flamenco.
Durante el dominio británico, el encaje maltés se volvió muy popular en Inglaterra.