Fue construido entre 3600 y 3200 a. C., durante la fase Ġgantija del Neolítico maltés, lo que significa que es más antiguo que Stonehenge y que las pirámides de Egipto. Esto está ampliamente documentado por las investigaciones arqueológicas y por organismos como UNESCO, que reconoció el sitio como Patrimonio Mundial en 1992.
El nombre Ħaġar Qim significa “piedras sagradas” o “piedras en pie”. El complejo fue erigido con enormes bloques de caliza globigerina, una piedra local de textura blanda, lo que explica tanto su facilidad de tallado como su vulnerabilidad a la erosión. Algunas piezas alcanzan dimensiones colosales: una de las losas de la fachada supera las 20 toneladas, mientras que el tríliton de entrada —dos pilares verticales y una losa horizontal— ejemplifica la sofisticación arquitectónica del Neolítico maltés.
Las excavaciones realizadas desde 1839 han puesto de manifiesto que el templo formaba parte de un conjunto ceremonial y religioso, en el que se llevaban a cabo rituales, posiblemente relacionados con la fertilidad, ya que se hallaron numerosas estatuillas femeninas robustas que hoy se conservan en el Museo Nacional de Arqueología de La Valeta. La importancia de estas figuras aparece también en otras fuentes arqueológicas y en registros de las sucesivas excavaciones del templo.
Hagar Qim presenta la típica planta templaria maltesa: una fachada monumental, un gran patio frontal, un corredor central y cámaras laterales dispuestas en forma de ábsides. Algunas puertas están formadas mediante un “porthole”, un orificio tallado en una única losa que da acceso a cámaras interiores. Su arquitectura sugiere que no era un espacio de habitación, sino un santuario comunitario.
En sus cámaras se han encontrado restos de animales sacrificados, vasijas decoradas y elementos relacionados con actividades rituales. Los orificios tallados que comunican algunas salas han sido interpretados como posibles “oráculos acústicos”, que producían resonancias durante los rituales. También destacan los llamados Misqa Tanks, pequeños depósitos excavados en la roca cerca del complejo, que pudieron servir para rituales o almacenamiento de agua, reforzando el carácter sacralizado del paisaje en torno al templo.
El eje principal del templo está orientado hacia el solsticio de verano. En torno al 21 de junio, la luz del amanecer penetra por la entrada y atraviesa un orificio lateral iluminando una losa interior. Seguramente estaba relación un ritual vinculado a los ciclos solares
Se cree que los constructores emplearon técnicas de palanca, rodillos y rampas para mover bloques de varias toneladas. También piedras redondas que se colocaban debajo.
Las superficies interiores muestran perforaciones circulares y marcas de abrasión que indican el uso de herramientas de piedra dura y cuñas de madera.
Las losas están encajadas mediante juntas irregulares pero estables, sin mortero, aprovechando el peso y la fricción de la caliza globigerina.
El templo está cubierto por una estructura tensada instalada en 2009 para proteger la caliza de la erosión por viento, lluvia y salinidad. La piedra globigerina es extremadamente sensible a la meteorización, por lo que la cubierta es esencial para su preservación.
El vídeo del pequeño museo de Ħaġar Qim funciona como una introducción clara y muy didáctica al templo. Sitúa Ħaġar Qim entre 3600 y 3200 a. C., dentro de la fase Ġgantija, y recalca que es anterior a Stonehenge y a las pirámides. Muestra cómo se extrajeron y movieron los enormes bloques de caliza globigerina usando palancas, rodillos y rampas. Se ven recreaciones de las losas más grandes y del tríliton de entrada. Se presenta un esquema claro de la fachada, el patio, el corredor central y los ábsides laterales, explicando que no era un espacio doméstico, sino ceremonial.
Combina recreaciones digitales, imágenes reales del yacimiento, planos aéreos y animaciones que reconstruyen el templo tal como pudo verse en el Neolítico. En teoría es 4D pero o no funcionaba o no lo pusieron. Se acompaña de un pequeño museo.
El templo se alza sobre una meseta de caliza con vistas abiertas al mar. La elección no es casual: la elevación permite una relación directa con el horizonte y con los ciclos solares.
La zona está rodeada de terrazas naturales, grietas y plataformas rocosas. La vegetación es baja: tomillo, hinojo, arbustos mediterráneos y plantas adaptadas al viento y la salinidad.
A unos 500 metros, siguiendo un sendero que desciende hacia los acantilados, se encuentra Mnajdra, del que hablaré posteriormente. El camino estaba en obras.
Se puede comprar el ticket conjunto para ambos por 10 euros o uno por 16 para ver más templos y Ghar Dalam. Nos decantamos por éste.
Llegar en autobús es muy sencillo. Desde La Valeta (Valletta Bus Terminal) toma la línea 74 dirección: Żurrieq / Qrendi / Hagar Qim. El trayecto dura unos 35–40 minutos. La parada donde debes bajar se llama “Hagar Qim” y está justo al lado del centro de visitantes.
Es el templo que más me gustó.