Empieza un nuevo día y hablamos del recorrido que he planeado para la jornada de hoy. A la familia le parece muy pesado pasar toda la jornada recorriendo la ciudad sin descanso. Acordamos dividir el día en dos partes, por la manaña visitaremos el Bairro Alto y el Chiado, terminando en la Baixa. Aprovecharemos la cercanía del apartamento al centro histórico para comer en el y, ya por la tarde, cuando el sol baje un poco su intensidad, partir de la Baixa para acercarnos al Castillo de Sao Jorge y ver ocultarse el sol desde alguno de los miradores de la Alfama.
Son las 9:20 a.m. cuando salimos del apartamento y tomamos la bonita y sombreada Avda. da Liberdade que en ligero descenso y tras un cuarto de hora de paseo nos hace desembocar en la Praça dos Restauradores. Antes sacamos nuestros tarjetas Navegante para el día que cargamos con el Bilhete 24h CARRIS/METRO, esto nos permite viajes ilimitados durante el día en metro, autobuses, tranvía y elevadores dentro de la ciudad por 7,75 € cada uno (0,50 la tarjeta + 7,25 el billete diario).
Justo en donde termina la Avda. da Liberdade y comienza la plaza, se encuentra la parada para tomar el elevador de Gloria que nos debería de dejar en el mirador de San Pedro de Alcántara, pues bien, decepción, un cartel indica que no funciona con lo que no queda otra que subir la empinada cuesta a patas. Llegamos sudorosos al mirador
Enfrente del mirador se encuentra el Convento de São Pedro de Alcântara, la iglesia es de acceso gratuíto (se accede por el lateral dando la vuelta a la esquina) y además de con un bonito interior cubierto de azulejos típicos, cuenta con una interesante capilla a la entrada y un atrio muy agradable. Abre de 10 a.m a 6 p.m, de martes a domingo.
Ahora caminamos cuesta abajo
Llegamos a la entrada del museo, saco las entradas diciendo que somos dos adultos y dos menores para lo que adjunto sus DNI. En su web podeis ver los horarios y los precios www.museuarqueologicodocarmo.pt/ .../info.html . Para mi sorpresa me cobran 14,00 €, es decir, los niños no pagan, en principio debería de pagar mi hija que tiene 17 años como adulto, pero entra gratis.
El museo nos pareció interesante, mas que por la exposición en sí, por lo que impresionan las ruinas de la iglesia. Además, hay un minino muy simpático que se deja querer por los visitantes.
Después de la visita al museo nos acercamos a la estación superior del famoso elevador de Sta. Justa, sabemos que está cerrado por mantenimiento, lo que hace que tampoco se pueda acceder a su mirador. Toca continuar nuestro recorrido, caminamos ahora por la rúa Garret, puede que la más conocida del Chiado. En ella se encuentran entre otros comercios antiguos, la librería más antigua del mundo (Livraria Bertrand - Chiado) y el famoso café A Brasileira.
Seguimos por el Largo do Chiado aquí están enfrentadas las fachadas de las iglesias de Nuestra Señora de la Encarnación y de Nuestra Señora del Loreto, sólamente podemos entrar en la segunda, muy bonita, en la que destacan los frescos de su techo. Ambas son de acceso gratuito.
Unos metros más arriba, la Praça Luís de Camões frontera entre los dos barrios, al norte el Bairro Alto, al sur y al este el Chiado. La plaza conforma una de las estampas más típicas de Lisboa, con la estatua del poeta y los tranvías antiguos creando unas escenas muy pintorescas, sin duda, un enclave elegante y señorial. De esta plaza parte la Rua do Loreto que en su número 2 alberga la Manteigaria, no nos podemos resistir a sus exquisitos pasteis de nata.
Poquito a poco seguimos conociendo el Chiado, seguimos por la misma calle y hacemos otra parada en otro establecimiento tradicional, con menos nombre, pero que guarda la esencia del comercio tradicional portugués.
Después de comer los sabrosos pastelillos y la fruta, seguimos con la intención de llegar a la rua Calhariz y tomar el elevador da Bica que nos llevará a través del barrio del mismo nombre hasta la parte baja de la ciudad.
La segunda sorpresa del día con los elevadores, sabíamos que el de Sta. Justa estaba en revisión pero no que el de a Bica (igual que el de Gloria) tampoco funcionasen.
El que no funcione el elevador nos pareció una pena al principio, pero nos permitió bajar caminando por el bonito y muy pintoresco barrio, lo disfrutamos mucho porque no hay tantos turistas como hasta este punto y el barrio tiene ese punto decadente que nos hace retroceder al Portugal de hace treinta años.
Llegamos a la estación inferior del elevador y nos acercamos a darle un vistazo al renovado mercado de la Ribera, que se ha convertido en un hervidero de establecimientos de hostelería de aire moderno y repleto de turistas.
Caminamos ahora por la rua Sao Paulo, muy típica lisboeta, para llegar hasta la Calle Rosa, un reclamo turístico que no tiene nada mas destacable que tener la calzada pintada de rosa y un buen número de establecimientos hosteleros dedicados en cuerpo y alma al turismo masivo del que nosotros mismos formamos parte.
Siempre caminando vamos terminando nuestro paseo matutino, el sol aprieta de lo lindo por la rua do Arsenal que nos lleva hasta la Praça do Município. Es una plaza preciosa, quizás poco nombrada en las guías de la ciudad pero que destaca por el pelourinho y por el edificio del Ayuntamiento de Lisboa, aunque lo que mas nos llama la atención es la perspectiva que se tiene de los edificios que la cierran por su parte alta, da la impresión de que la plaza es el centro de un anfiteatro urbano.
Son cerca de la 1:00 p.m, llevamos casi cuatro horas pateando la ciudad, estamos cerca del punto final de este recorrido, la Praca do Comercio. En ninguna de mis dos estancias anteriores en la ciudad pude visitar esta famosa plaza, en la primera estaba en obras, en la segunda ya viajamos con nuestra hija que tenía año y medio por aquel entonces, por eso decidimos hacer un paseo corto y no pude visitar su plaza mas famosa.
Por fin ha llegado el momento, la plaza me parece hermosa y enorme, además nos acercamos al río, allí corre la brisa y nos refrescamos después de una mañana calurosa para cuatro norteños
Solo falta volver al apartamento, para ello tomamos la línea de metro Az en la cercana estación de Terreiro do Paço que, en solamente cuatro paradas, nos dejará en la plaza del Marques de Pombal y de allí caminando al apartamento.
Un portal antes de nuestro edificio hay un supermercado que aprovechamos para comprar un poco de pasta y otros ingredientes para hacer una rica ensalada con la que vamos a comer. Tenemos unas horas para descansar y preparar la ruta vespertina. Acordamos salir del apartamento sobre las 6 p.m., cuando Lorenzo vaya bajando ya su intensidad.
A la hora prevista, mas o menos, salimos del apartamento con la única premisa de acceder al castillo de Sao Jorge a una hora que nos permita dar una vuelta y ver despues el atardecer desde uno de los miradores de la Alfama.
En lugar de bajar caminando, como por la mañana, tomamos la línea Az del metro en Marques de Pombal y nos bajamos en la estación de Restauradores, situada en la plaza del mismo nombre. Desque aquí accedemos a la centrica Praça do Rossio, epicentro de la Baixa, repleta de gente a estas horas, antes nos hacemos una foto con la fachada de la estación de tren de telón de fondo.
Ahora tenemos dos opciones para subir al castillo; o tomar el famoso tram 24 o el 12 y hacer el recorrido hasta el castillo o podemos acceder por otro método menos conocido pero por el que finalmente nos vamos a decidir porque el tram va lleno y no nos apetece pasar calor por muy típico que sea.
Esta opción es gratuíta y por lo que vimos, no la usan los turistas, puede que por desconocimiento. Consiste en utilizar dos ascensores públicos para acercarse al castillo. Pero antes voy a continuar con nuestro recorrido y cuando llegue el momento explico lo de los ascensores.
Seguimos nuestro recorrido desde la Praça Rossio, aquí nos encontramos con A Tendinha do Rossio, establecimiento tradicional en el que es típico tomar el pastel de bacalao, típico de Lisboa. Lo apuntamos, seguimos caminando atravesando el arco que nos traslada a la Rua dos Sapateiros. Al llegar al primer cruce, a la derecha aparece el famosísimo elevador de Sta. Justa. Aunque sabemos que está fuera de servicio nos acercamos a sus pies y disfrutamos allí de unos pasteles de nata (muy buenos) y unos cafes que compramos en un establecimiento que hace esquina castropasteisdenata.pt/ . Recomendación importante; las colas en el elevador suelen ser enormes para hacer el recorrido ascendente, sin embargo, se puede disfrutar sin casi esperar si lo tomamos en sentido descendente, desde el Museo Arqueológico hacia la Baixa.
Con las fuerzas renovadas seguimos el paseo por la Baixa que apenas habíamos tocado por la mañana. Caminamos ahora por su calle principal, la Rua Augusta, peatonal y llena de tiendas y locales de hostelería orientados al turista. Nos llama la atención la utilización del espacio público, las terrazas, por momentos, casi nos hacen caminar en fila india.
Nuestro siguiente destino es la Iglesia de San Nicolás, gratuita y muy interesante situada en una plazuela con encanto.
Ahora si es el momento. Para subir hasta muy cerca del Arco do Castelo (puerta de acceso al castillo) bastará con salir de la plaza de la iglesia por la derecha, llegaremos a la rua dos Franqueiros, justo frente al edificio en donde se encuentra el primer ascensor (números 170 a 178).
Entramos y veremos el ascensor y marcaremos el último de los pisos. Saldremos a la rua de la Magdalena, si continuamos recto por el Largo Chao de Loureiro, llegaremos a un supermercado Pingo Doce, a la derecha el acceso al segundo de los ascensores
Marcamos el último de los pisos de nuevo y subimos cómodamente,antes de dejar el edificio se puede acceder al mirador de la terraza, con una cafetería incorporada. Desde aquí hasta el castillo se llega por dos calles en cuesta pero muy cortitas, en 250 metros estaremos ante el Arco do Castelo.
Si quereis acceder al castillo sin sorpresas, os recomiendo sacar antes las entradas en su web oficial castelodesaojorge.pt/ . La entrada de adulto cuesta 17,00 € y la de jovenes (hasta 25 años) 8,50 € y es válida para 3 meses desde el día de la compra, sin horario. Cuando llegamos a la puerta de entrada no tuvimos que hacer cola para adquirir las entradas, además, serían las 7:30 p.m. y ya no vendían mas entradas (el recinto cierra a las 9 p.m.). Te evitas el disgusto de subir para tener que dar vuelta.
El castillo es una antigua fortaleza árabe que domina el barrio de Alfama, es un gran recinto que incluye los jardines y unas espectaculares panorámicas desde su plaza de armas. Se puede recorrer el camino de ronda y visitar el pequeño museo. Durante el paseo nos podemos cruzar con multitud de pavos reales que habitan sus jardines.
Salimos del castillo por el mismo sitio por el que entramos y nos dirigimos hacia el mirador de Sta. Luzia. Antes pasamos por el curioso patio de Don Fadrique y el mirador de Sao Vicente. El mirador estaba hasta arriba de gente mas o menos joven haciéndose la foto para el instagram. Demasiado postureo, no lo disfruté. Creo que su supuesto encanto ha sucumbido a las redes sociales.
Despues del alboroto continuamos bajando hacia la Baixa, al fondo vemos la catedral románica, la luz es preciosa para una buena foto.

Llegamos a la Catedral - fortaleza de Lisboa, la Se recorta su fachada contra ocaso lisboeta. Sólo nos queda volver al apartamento pero antes habrá que comer antes.

Caminamos de vuelta hasta A Tendinha do Rossio, que encontramos cerrada. Rápidamente buscamos una opción cercana. En la Praça da Figueira aparece la solución, la Casa das Bifanas, aquí probamos las famosas bifanas portuguesas que no son mas que bocatas de carnes de cerdo asado o ternera a la plancha. No están mal, disfrutamos el momento en una plaza tranquila, apartada del bullicio y con una temperatura estupenda pese a ser de noche desde hace un rato.
Queda tomar el metro de nuevo para volver al apartamento y dar por finalizada nuestra etapa lisboeta de las vacaciones. Mañana partimos hacia el Algarve, pero con una breve parada en Sintra.






















































