Tras pasar nuestra primera noche en Helsinki, dedicamos la mañana a completar la visita de la capital finlandesa antes de poner rumbo a Estonia. La jornada comenzó desayunando en el cercano centro comercial Kamppi Helsinki, en Picnic Kamppi. Donde desayunamos un expreso diminuto (3.20€), 2 zumos y 3 bollos por 24.80€.
Luego recogimos las maletas y las bajamos al espacio que tiene el hotel para dejar las maletas. Cogimos el tranvía L2 para ir a la Plaza del Mercado. Visitamos el Mercado Viejo, con sus originales puestos de comida. Había uno de caviar, donde por 20€ te daban una cucharadita de caviar beluga. Decidimos coger en le puesto Hongisto konditoria unos bocadillos de salmón (7€) y uno de gambas (8€) para comerlos en el ferry.
Dimos una vuelta por los puestos de la Plaza del Mercado y compramos algunos imanes de recuerdo. Pensabamos ir a ver la la singular Iglesia de Temppeliaukio, excavada directamente en la roca, pero estabamos cansados. Así que cogimos el tranvía L2 hasta el hotel.
A primera hora de la tarde nos dirigimos al puerto para embarcar en el ferry con destino a Tallin. Nuestro ferry salía de Länsisatama T2 (West Harbour). Nos llevaban tanto el tranvía L7 como el L9. El primero que llegó fue el L9, aunque era menos directo, nos permitió ver los barios con construcciones nuevas de Ruoholahti y Jatkasaari.
Dos horas antes se podía pasar a la zona de embarque y en el billete ponía que el acceso se cerraba una hora antes. Vimos que varias personas se ponían en la cola de la puerta de embarque, no entendimos porqué. Cuando llegó el barco desde Tallin, empezó a acercarse todo el mundo a las puertas de embarque y nos pusimos a la cola. Una vez desalojado el viaje anterior, abrieron las puertas y empezamos a entrar. Nosotros nos sentamos en la proa del ferry en el bar interior. En cubierta se estaba muy bien en el puerto, pero en la travesía no se podía estar por el viento que hacía.
Nuestro barco, el M/s Finlandia, según la web de la naviera, tenía consignas gratis. Pero eran de pagao, así que tuvimos las maletas con nosotros todo el tiempo. Nos comimos los bocadillos que compramos en el mercado viejo. A las 15:15 empezó la travesía por el Golfo de Finlandia que duró poco más de dos horas y media.
Al llegar a Tallin (17:30 h), fuimos andando hasta nuestro hotel, Citybox Tallinn. Hotel sin trabajadores. Entrada y salida con un cajero automático. Habitaciones grandes muy bien insonorizadas, con buenas camas, sin TV, ni arreglo de habitaciones. Donde dormimos sin ningún ruido. (225.28€ dos noches en habitación con cama doble y dos literas).
La previsión climatológica indicaba que al día siguiente iba a llover, así que decidimos empezar la visita a la ciudad por la parte alta. De tal manera que lo que nos quedase estuvera por la parte baja para el día siguiente. Fuimos hasta el mirador de Kohtuotsa en un Bolt por 4.40€. El billete del transporte público costaba 2€ por persona, con lo que en desplazamientos cortos sale mejor los VTC para 3 ó 4 personas.
Uno de los momentos más especiales de la jornada fue disfrutar de la vista desde este mirador. Desde allí contemplamos los tejados rojizos, las agujas de las iglesias y el perfil completo de la ciudad vieja, una panorámica que resume perfectamente el encanto de Tallin. Luego nos asomamos al mirador de Patkuli, desde donde se ven la muralla medieval y sus torreones.

Continuamos hasta la iglesia de St. Mary's Cathedral, la principal iglesia luterana de Estonia. Seguimos hasta la bonita Catedral de Alejandro Nevski de Tallin. Con sus acebolladas cúpulas, es la principal iglesia ortodoxa rusa en Estonia. Enfrente se situa el castillo de Toompea, que acoje el Parlamento de Estonia. Desde la fachada parece un palacio, hay que buscar las torres que se ven desde un ángulo para ver lo que debió se el castillo que dominó la ciudad en la época medieval. Desde el jardín lateral, se ve la torre conocida como Germán el Alto (46 m).

Fuimos bajando hacia el jardín del Rey de Dinamarca, con la intención de entrar en el Kiek in de Kök Fortification Museum, pero estaba cerrado. Una interesante torre de artillería de 38m de altura. Luego por la interesante calle Pikk jalg dimos un paseo para llegar a la
Iglesia de San Nicolás.

Callejeando llegamos a la Plaza del Ayuntamiento, donde se estaba organizando una sesión de DJ de música electónica. Junto al único ayuntamiento de estilo gótico intacto del norte de Europa. En un bajo del edificio está la taberna III Draakon. Fuimos pero había mucha cola y decidimos buscar otro. Acabamos cenando en Must Puudel. Un sitio con una carta corta. Tostas (8€) sin mucho contenido, pero la hamburguesa (15€) está bien. Doble de cerveza 4.50€ y botella de agua 3€.

Tras la cena, pasamos por el callejón al lado de la Farmacia del Ayuntamiento, que presume de ser una de las más antiguas de Europa en funcionamientola (desde 1422), a la puerta de la iglesia del Espíritu Santo. Para continuar por la calle donde más edificios históricos con fachadas impresionantes hay: La sede el Gran Gremio, la sala del gremio de San Canuto y la Casa de la Hermandad de las Cabezas Negras.

Volvimos a la plaza del ayuntamiento, desde donde fuimos caminando hasta la emblemática Puerta de Viru. Que en realidad eran las antepuertas del sistema defensivo de la ciudad. A esas horas ya era de noche y las calle perpendiculares estaban vacías. Fuimos a pasar por por el pintoresco Pasaje de Santa Catalina (Katarina Käik). Continuamos por la calle Vene hacia el norte, pasando por la Saint Nicholas' Orthodox Church.

Las estrechas calles empedradas, las torres medievales y el excelente estado de conservación del centro histórico hacen que Tallin sea uno de los grandes tesoros del Báltico. Finalizamos la jornada caminando hasta nuestro hotel.