Nada más levantarnos, nos llegaron a los móviles alertas de fuertes lluvias y tormentas. En el exterior llovía con intensidad, así que esa mañana nos la tomamos de descanso. Como la experiencia en el Lux Espress fue tan buena, decidimos cancelar la reserva del coche de alquiler para el día siguiente. No quedaban billetes libres para los horarios de mañana en Lux Espress, así que compramos 3 billetes de autobús en el Flixbus que salía a las 10h al día siguiente.
La previsión de tiempo daba una ventana sin lluvia de 14 a 16h. Así que a las 14h salimos a explorar la parte más elegante y monumental de la capital letona. Si el casco antiguo refleja la historia medieval de la ciudad, los barrios situados fuera de las antiguas murallas muestran la prosperidad que Riga alcanzó a finales del siglo XIX y principios del XX.
Comenzamos el recorrido paseando por los amplios bulevares que rodean el centro histórico, antiguamente ocupados por las murallas defensivas de la ciudad y convertidos hoy en agradables zonas verdes. Muy pronto llegamos a la Ópera de Riga, cuyo exterior recuerda el teatro Bolshoi de Moscú. A continuación fuimos hasta el Monumento a la Libertad, uno de los símbolos nacionales de Letonia y lugar de gran importancia para sus ciudadanos.

Luego continuamos caminando hasta la Catedral de la Natividad de Cristo de Riga. Que sobrevivió la época sovietica siendo un planetario y un restaurante. Hoy recuperada para el culto, tiene en su interior unas mujeres con sus cabezas tapadas por pañuelo que vigilan que los turistas no hagan fotos dentro.

El siguiente monumento que te encuentras cuando continúas por la avenida es Iglesia Ortodoxa de San Alejandro Nevski. Para a continuación pasar por delante de la Iglesia Evangélica Luterana de Santa Gertrudis. Acabamos el recorrido por la avenida, en la Casa de la Esquina, sede del KGB en la época soviética. Visitamos la planta principal donde una exposición explica los hechos ocurridos durante la ocupación. Para visitar la parte de las celdas, se tenia que pagar 15€ y esperar a uno de los grupos en inglés.

La visita continuó por el famoso distrito Art Nouveau, considerado uno de los mejores ejemplos de arquitectura modernista de toda Europa. Calles como Alberta iela, Strelnieku iela y Elizabetes iela concentran espectaculares fachadas decoradas con esculturas, figuras mitológicas, detalles florales y elegantes ornamentos que convierten un simple paseo en una auténtica galería al aire libre.


Volvimos al casco antíguo y empezó a llover, así que aprovechamos para comer en LIDO Alus sēta. Autoservicio de la cadena de comida local LIDO a buen precio. Probamos las brochetas de pollo y cerdo, un plato de pavo, otro de pescado, costillas, carne picada con salsa de vino (lo que peor estaba), un par de postres y 3 bebidas por 44.30€.
Al salir de comer, diluviaba, tuvimos que esperar un rato a cubierto. Cuando aflojó la lluvia aprovechamos para comprar recuerdos y unos aperitivos para el viaje de bus del día siguiente. Fuimos al Ala Pagrabs a reservar mesa para cenar, pero nos dijeron que estaba todo reservado. Que podíamos volver para intentarlo en la zona de barra, pero nos dijo que en fin de semana, a las 19h todo estaría lleno.

Nos fuimos al hotel bajo un lluvia intensa que ya no paró en toda la noche. Como llovía tanto, decidimos cenar en el hotel. Según un QR en la habitación tenían servicio de habitaciones, bajamos a preguntar y el malhumorado recpcionista nos dijo de mala gana que sólo había cocina en los desayunos. Así que nos subimos a la habitación para comernos los aperitivos del día siguiente con una cerveza del minibar mientras veíamos un partido de liga en la tableta.
Al final ese día nos permitió descubrir una Riga diferente, más allá de sus murallas medievales. Una ciudad moderna, dinámica y arquitectónicamente espectacular, donde el legado modernista convive con amplios espacios verdes y una intensa vida urbana.