Las tardes eran libres, así que el propio estudiante podía decidir que hacer.
A simple vista pude asustar el hecho de no tener el día orgnaizado en un lugar a miles de km de casa y en un ambiente desconocido. La primera semana, de hecho, fue un poco deprimente bajo este punto de vista, pero basta hacer un poco de amistades y ambientarse dentro de la metrópolis, para pasartelo bien! Las posibilidades durante la tarde eran varias: ir al English Bay, la mejor playa de Vancouver, para jugar a la pelota o para simplemente tomar el sol y darse un remojo en el agua congelada del pacífico; dar una vuelta en bicicleta; ir a correr por el Stanley Park, el pulmón verde de Vancouver, situado a pocos km de la escuela; o sino coger el autobós y dar vueltas por la ciudad!
