Para variar desayunamos prontísimo y a las 7:30 ya estamos preparados con las maletas en la furgo para proseguir el viaje. Se está organizando una buena movida en el hotel. Han preparado una mesa larguísima con diferentes cosas y estamos sorprendidos. Resulta que vienen los monjes a “bendecir” el hotel y los trabajadores les hacen ofrendas. Casi todo es comida, y también hay flores. Llegan los 9 monjes (este es un número sagrado aquí), se dan un paseo por el hotel y recogen los víveres que les ofrecen. Por lo que nos cuenta Chad Chai esto ocurre una vez al año. A nosotros nos llaman mucho la atención estas cosetas
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Montamos en la furgo y en menos de 10 minutos hacemos una parada para visitar un templo a las afueras de Chiang Rai. Los monjes están en momento de oración y los escuchamos atentos. Alguno se da cuenta de nuestra presencia y nos da la sensación de que no les gusta mucho, así que tratamos de no dejarnos ver demasiado
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El templo es bonito. Tiene algunas estancias que dan la sensación de mucho lujo. Casi todos los templos dan esta sensación en algún sentido, pero en este me resulta especialmente llamativo. Hay algunas estancias forradas de madera, con tallas, ….
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Chad Chai ya nos ha ido enseñando algunas cosas del budismo, de cómo rezan a buda y esas cosas, pero en este templo ya nos da una clase en toda regla de cómo se saluda a buda. Hacemos prácticas (no sé si con mucho éxito) delante del buda esmeralda (hecho de jade) que hay en este templo
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Tras la visita salimos por carretera hacia Chiang Mai, la Rosa del Norte y la ciudad más importante de la región. El trayecto es un poquito largo (cerca de 3 horas). Para que se haga más llevadero hacemos una “parada técnica” en un sitio algo peculiar….. Es un área de descanso donde se hacen muchas referencias a los preservativos. Hay montones de ellos y hay información sobre el control de la natalidad y esas cosas. Parece que el lugar es de un médico que ha luchado mucho por controlar la natalidad en Tailandia. Estas cosas como siempre tienen detractores y defensores…
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Llegamos a Chiang Mai y lo primero que hacemos es visitar un templo budista, esto ya es una costumbre, je je: Wat Phrathat Doi Suthep. El templo es usualmente referido como Doi Suthep, sin embargo este es el nombre actual de la montaña en la que se encuentra ubicado. El templo se encuentra a 15 kilómetros de la ciudad de Chiang Mai y es un lugar sagrado para muchos tailandeses. Desde el templo se pueden obtener impresionantes vistas de la ciudad y sigue siendo considerado como un destino muy popular para los turistas., símbolo de la ciudad, a 1053m de altura e importante centro de peregrinación.
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La construcción original del templo permanece como una leyenda y hay algunas versiones diferentes al respecto. A nosotros Chad Chai nos cuenta que un elefante blanco transportaba una reliquia o una imagen de buda por orden de algún rey y llegó hasta aquí, donde murió. Por eso en este templo hay también una imagen de un elefante blanco. Seguro que esta historia se puede adornar mucho, pero como no sabemos si es cierta, mejor contarla en 4 palabras…
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En este templo volvemos a ver las imágenes con las diferentes posturas de buda, una por cada día de la semana, excepto el miércoles que hay dos. Se supone que según el día que has nacido te corresponde una postura de buda. Por ejemplo a mí, que nací un lunes me corresponde la del buda apaciguando a los familiares que es de pie y con una mano con la palma mirando al frente como haciendo señal de parar…. Aquí dejo una foto con las posturas para que cada uno busque la suya, je je
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Subimos al templo en funicular y luego bajamos por una larga escalera llena de puestos de artesanía a ambos lados. Al final de la escalera hay una niña preciosa ataviada con un traje típico. Sonríe y posa para todo el mundo a cambio de una propina. Le hacemos fotos, estamos junto a ella y le damos unos baht. Es preciosa, pero no puedo evitar sentirme mal por haber entrado en su juego. En el fondo es una pena. Su madre debía estar vigilándola a 50 metros y la pobre niña se pega ahí todo el día poniendo caritas para los turistas… Por otro lado pienso que si gracias a eso toda su familia tiene para comer... Ay! ¡qué contradictorio me resulta todo esto!
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Ya es la hora de comer y nos dirigimos al hotel en el que tenemos reservada la comida. Es buffet thai-internacional y los precios de las bebidas similares a los anteriores días (unos 40 Baht el agua y unos 80 la Shinga).
Después de comer tenemos una visita que en la guía de viaje que nos dan se llama “Visita al Centro de artesanías de Chiang Mai”. Yo (que soy un poco negativa para estas cosas) me preparo para un bodrio de tarde…. Tal vez por eso y también porque parece que Chad Chai no es muy amigo de “animarnos” a comprar luego resulta más interesante y menos pesada la cosa.
Vamos primero a la fábrica de joyas y piedras preciosas. Nos ponen un vídeo y una chica nos explica el proceso productivo. Lo hace algo rápido y casi no podemos prestar atención a los trabajos que están realizando los operarios. Lo que más me llama la atención es lo duro que tiene que ser ese trabajo para la vista y los oídos. Trabajan con auténticas miniaturas y las máquinas hacen bastante ruido y no parece que nadie se proteja los oídos ni que nadie use lupas…. Tras este repaso fugaz nos acompaña a la tienda por si queremos comprar alguna cosa… Más que tienda es megatienda. ¡Madre mía! Nunca había visto tantos preduscos juntos. Hay mogollón de dependientas, allí se hablan todos los idiomas. Nosotros damos un paseo rápido y no muy agradable porque nos resulta molesto llevar a la dependienta adosada a la chepa. Javi le pregunta “por curiosidad” el precio de un anillo con una piedra super gorda. Sólo cuesta 5400 Euros (sí sí, que aquí te hablan en euros, no en Baht). Como no llevamos suelto decidimos dejar de mirar, ya que la presión de la chica nos molesta y nos salimos fuera a tomar el aire…
Después toca visitarlos centros de tallas de madera y de muebles de teca. En el primero nos quedamos alucinados. ¡Qué curradas! Hacer un mural tallado les cuesta un montón de meses, y es que lo hace un zagal ahí con un punzón a la intemperie, …. Estos murales no van con mi estilo de decoración, pero la verdad es que son bonitos y estos chicos que los hacen son unos auténticos artistas. En los muebles de teca hay un montón de cosas que te mandan a España. Ahí también llevas incorporada una dependienta que te asedia en cuanto miras algo. Hay auténticas maravillas y los amantes de los muebles especiales seguro de disfrutarán un montón de esto. Para mí es todo un poco clásico, así que lo miro sin más.
Por último visitamos un centro donde producen seda. Éste es el que más ilusión me hace por mi condición de aprendiza-costurera. Ahí nos explican el proceso de cómo sacan los hilos de seda de cada capullo de gusano y cómo luego lo tejen. Ahí están trabajando una docena de señoras en tejedoras muy rudimentarias y hacen auténticas maravillas. Estas sedas no tienen nada que ver con lo que habíamos visto en Bangkok. Yo creo que luego la seda que venden en la tienda no la hacen a mano, creo realmente que deben tener alguna fábrica más automatizada, ya que esas señoras sacan muy poca tela al día, si es lisa, hacen unos 5 metros al día y si es con dibujo alrededor de 1 metro…. Me hubiera gustado comprar alguna tela para hacerme un vestido, pero me parecen carísimas, y además son muy estrechas…. Al final me conformo con “robar” una foto de un vestido que me gusta y que tal vez me haga para algún evento…
Con esto se cierran las visitas al “Centro de Artesanía”. No han triunfado con nosotros estos artesanos ya que no hemos comprado nada…. Se siente…
Con esto ya termina el día de circuito y nos llevan al hotel: el Holiday Inn de Chiang Mai. El hotel está bien. La habitación es enorme. Javi se pone a medirla a pasos y calcula que tendrá más de 50m2. Decidimos descansar un ratillo y nos quedamos medio dormidos… Esto del circuito es agotador.. Tras una ducha reponedora bajamos a la calle para intentar llegar al centro.
Cogemos un tuk tuk (60 Baht). ¡Menuda aventura! No sé si había comentado hasta ahora lo curioso que nos resulta que en este país las motos van normalmente con 3, 4 y hasta 5 personas encima… Vamos la familia completa. Llegan a llevar a nenes bien pequeños…. Es muy curioso ver una moto con 5 tíos ahí en fila…. Bueno, a lo que iba. Cogemos el tuk tuk y para nuestra sorpresa se montan al lado del conductor (al lado significa en una repisa de unos 15cm de ancho) una señora y un niño pequeño muy gracioso. Suponemos que son su mujer y su hijo…. El viajecito es entretenido ya que hay más tráfico que en Chiang Rai y da un poco más de miedo, ya que estos conductores se meten por donde les viene en gana y pasan muy cerca de los otros vehículos :x .
En Chiang Mai, además de los tuk tuk, hay otro tipo de transporte público que son unos pick-ups que llevan la caja cerrada y con unos asientos. No sé muy bien cómo funcionan, pero parecía que la gente se subía y bajaba más o menos a conveniencia. Seguro que eran baratos.
Damos nuestro primer paseo por el mercado nocturno de Chiang Mai. Está bien, pero en cuanto nos salimos de la calle principal me vuelve a entrar esa sensación de desorientación que me entra en estos mercados…
Cenamos en el famoso restaurante español “Casa Antonio”, donde nos encontramos con nuestros compañeros de circuito y con otras dos parejas que van con otro circuito. Cenamos los 8 allí de lujo. Normalmente no me gusta comer en restaurantes españoles fuera de España, pero la verdad es que en Tailandia apetece…. La comida tailandesa me gusta, pero ya estaba un poco cansada… Comemos tortilla de patata, solomillo, …. Todo nos sabe a gloria. Javi empieza ya a estar un poco mal con las tripas y tenemos que intentar comer más suavecito, así que él se tiene que conformar con un poquito de arroz y un poco de carne…
Tras la cena nos damos otro paseo por los mercados y ya nos volvemos al hotel en tuk tuk a descansar, que hoy se notan las horas de furgoneta….