31 Marzo 2010
Amanece con la dosis habitual de frío. Me pongo en marcha y como tengo pensado ir al Stadtsmuseum o museo de la ciudad que abre a las 11 me da tiempo a ir sin prisas. Normalmente me gustan estos museos "de la ciudad" ya que se centran en ella, sus orígenes, momentos relevantes de su historia y elementos característicos. Para ello cruzo de nuevo por Gamla Stan y comienzo a ojear los primeros souvenirs para cuando toque marchar aunque últimamente me estoy limitando a un imán por ciudad visitada. Estos empedrados no cansan.

Cruzo al otro lado de la isla y llego al Katarina Hissen, me sobran unos 20 minutos antes de que abra el museo. Los ascensores no funcionan y por lo que me dicen los de una tienda contigua parece que hace tiempo... total que voy subiendo por unas escaleras diminutas al fonde de la calle bastante empinadas. Además está complicado porque hay nieve y los peldaños son bastante resbaladizos. Desde arriba cruzo el puente hasta la plataforma donde te elevan los ascensores. Hay una buena vista de la zona, edificios altos y estrechos, predominan esos tonos naranjas, marrones.. con sus tejados oscuros y verdes. Lo único malo es que la pasarela es estrecha y tiene rejas altas a ambos lados así que sacando el objetivo por entre los hierros...

Bajo dirección al museo, no es muy caro, 50 SEK, pero me decepciona bastante. Son tres plantas no muy grandes y casi la mitad de ellas están cerradas, supongo que en vías de montar algo de cara al verano. En la primera hay algo de la historia de la ciudad, alguna maqueta, cuatro paneles informativos y poco más. En los otros pisos lo único que vale la pena es una sala de escuela de época y algunas habitaciones emulando la vida en los últimos siglos.

En el hall de entrada hay también una exhibición fotográfica de Micke Berg capturando instantes de vida de los nórdicos. La niebla ha llegado a las calles y como los espacios son tan abiertos debido a los canales y puentes es bonita esa sensación de no divisar el otro lado. Aquí un par de ejemplos, el primero de ellos con el Katarina hissen de fondo.


Callejeo otro poco más, echo mano de otra barrita museli y me reúno en el Teatro Dramático Real con la compi francesa del hostal para ir a visitar Skansen. Es mi tercera ida por el paseo marítimo (con sus respectivas vueltas) pero esta vez acompañado y dada mi experiencia pasaría por local.
La visita al parque folclórico al aire libre cuesta 70 SEK, el día es un poco gris y hace frío pero la idea de ver representada una pequeña Suecia andando me gusta. Descubrimos que es un museo muy particular, hay casas, escuelas antiguas, establos, tiendas, panadería, un campanario al estilo vikingo, molinos, en fin, de todo.

Entramos en lo que aquí sería una bodega de pueblo y encontramos una mujer vestida a lo siglo XVIII delante de una pared llena de cajitas, suponemos que todo productos para la cocina. La mujer comienza a contarnos que estamos en la tienda del pueblo, el dueño está bastante acomodado y no les falta de nada y si por lo que fuese el muriese ella heredaría el negocio familiar. Nos muestra unas urnas con tabaco, huele fatal pero en esa época los lujos están al alcance de muy pocos. Esta es la manera de aprender en Skansen, te sumerges en otra época, con otras costumbres y vestiduras. ¡La idea es genial! Lo único que al estar en marzo-abril aún no hay mucho turismo. El parque está muy vacío y muy pocas casetas tienen personas que explicarte su particular historia. Hacemos un poco de ruta para aprovecharlas y también vamos a la zona de animales nórdicos. No es muy glamuroso pero ¿a quíén no le hace gracia ver un remo, un bisonte, unos caballos salvajes o un oso pardo?

Intentamos ver un poco todo por encima, es bastante grande y tiene que ser una gozada estar ahí una mañana pero cuando se anime y haya más gente, puestos de comida, música por los caminos...
Hoy es miérocles y esta vez si que he mirado bien la programación. Es el único día que el museo Vasa cierra sus puertas tarde, a las 20h y eso hay que aprovecharlo en una ciudad como esta. Son 110 SEK, un poco carillo pero vale la pena por la singularidad del museo. Supongo que ya sabéis de que va, en efecto tienen ahí un barco tipo galeón del siglo XVII de pie y de una pieza. Hay mucha información y muy interesante acerca de cómo rescataron el barco del fondo del mar, tras varios siglos intentándolo. La visita incluía una guía que está bastante bien para darte una idea general de la historia, dura unos 15 minutos y cuenta algunas anécdotas. Después hay bastante información sobre la vida de a bordo y como está organizada en tres pisos pues puedes ver el barco desde diferentes ángulos. Los mástilos y el nivel de restauración de la decoración de la popa impresionan.

Acabo de recordar un detalle, en la mayoría de museos justo antes de validar el ticket o acceder al propio museo hay un montón de sillas plegables. Tu la coges y te la llevas por el museo así donde te quieras plantar a leer o mirar algo con detalle, te sientas. ¿Fácil eh? Genial! Igual meto la pata porque no suelo ir a museos en Barcelona pero me pareció algo muy inteligente aunque a mi compañera le producía vergüenza ajena...
Salimos del Vasa museet y ella tiene un compromiso en otro lado, yo decido cruzar el puente y ver un poco la zona detrás del teatro. Parece un barrio calmado, de buen ver y por ahí están los museos de música y el militar. Por fuera tiene un par de carros blindados y cañones varios. Aparezco por Hedvig Eleonora kyrka justo detrás del museo y la curiosidad me llama a abrir la puerta. En la puerta interior cuelga un cartel que ruega silencio al entrar, se está visionando una... ¿película?

Nadie puede decir que no se lo montan bien. Ya agotado decido volver al albergue pasando de nuevo por Sergels Torg con su sonriente asceta.

En el albergue me encuentro con una pareja de hermanos españoles con los que he congeniado por la mañana y que también encontré por las calles de casualidad. Decimos de ir al Icebar que de hecho es originario de Stockholm. Está emplazado en los bajos de un hotel de lujo pero por desgracia cierra muy pronto entre semana, sobre las 22h es el último pase
Sin más preparo mi maleta para no molestar mucho por la mañana y me echo a dormir. Mañana más