Las previsiones metereológicas han sido la principal causa para que hayamos dejado esta ruta para el nuestro último día en el Pirineo leridano, la segunda que discurre íntegramente dentro del Parque Nacional y una de las más populares:
RUTA ESTANY AIGUESTORTES – ESTANY LONG> 8,4 KMS I/V. NO ES CIRCULAR.
DEJAR EL COCHE EN BOHÍ 42.523710, 0.834021 ALLÍ COGER EL TAXI (EN LA CASA DEL PARQUE NACIONAL) Y NOS DEJA EN EL PLANELL DE AIGUESTORTES JUNTO A LA CASETA DE INFO, DESDE AQUÍ TENEMOS APROXIMADAMENTE 1 h 30 min. HASTA EL ESTANY LLONG. PODEMOS ALARGARLO 1 hora i/v + HASTA ESTANY REDÓ CONTANDO LAS 23 BALIZAS DEL CAMINO.
EL TAXI VALE 34 € I/V PARA 2 ADULTOS Y DOS NIÑOS. EL HORARIO COMIENZA A LAS 08:00 Y EL DE VUELTA TERMINA A LAS 19:00
Así pues volvemos al pueblo de Boí, dejamos el coche en el mismo parking de la iglesia de Sant Joan, comunicado por unas escaleras con el edificio en donde se encuentra la Casa del Parque Nacional en donde se sacan los tickets del taxi.
Esperamos unos minutos a que los taxistas nos organicen y en veinte minutos estamos en la caseta de información de Aiguestortes. El día esta radiante, parece que hoy podremos disfrutar de un día soleado en la alta montaña.
Salimos del aparcamiento y nos desviamos unos cincuenta metros a la derecha para ir hasta el mirador de Sant Esperit a través de una pasarela adaptada. Hacia poniente tenemos el lago de la Llebreta y, al fondo del valle, la pirámide del pico del Aüt.
Tras caminar unos minutos por el llano de Planel de Aiguestortes y siguiendo el río Sant Nicolau que conforma el valle, llegamos al puente de Morrano por el que nos desviaremos a la vuelta para caminar por la pasarela de Aiguestortes. La excasa presencia de visitantes, el sonido del agua, los pastos verdísimos y oscuros abetos, el agua transparente....... un paraíso para los sentidos.
El camino sigue por la pista, que va ganando altura casi imperceptiblemente por el fondo del valle, en dirección. Disfrutamos del hermoso bosque subalpino de pino negro con algunos abedules. Llegamos al Planell Gran, donde hay una fuente y poco mas adelante un rebaño de vacas que pastan tranquilamente junto a sus terneritos.
Continuamos por el mismo camino por donde veníamos. Seguimos remontando el valle, pasamos otro claro bastante grande y entramos en un agradable bosque de pino negro que nos acompaña hasta los prados de Aiguadassi, atravesando pequeños arroyos y zonas encharcadas gracias a los puentes de madera habilitados.
Esta zona totalmente llana y desprovista de árboles es, de hecho, un antiguo lago de origen glaciar que se llenó de sedimentos y se ha convertido en un extenso llano cubierto de hierba. Justo delante nos quedan las abruptas laderas del Alt de las Pales del Estany Llong y debajo, al NE, el barranco por donde se cuelan las aguas del lago Llong, lugar hacia donde nos dirigimos. Al fondo destaca la silueta del pico del Portarró.
Atravesamos el Planell d'Aiguadassi, y tras cruzar un pequeño puente, comenzamos a remontar hacia el refugio siguiendo la pista que a esta hora se encuentra a la sombra. Después de unas cuantas lazadas llegamos al refugio del Estany Llong (1.987m), un refugio guardado que, además de alojamiento, también ofrece servicio de bar y restauración durante los meses de verano, en pleno corazón del Parque Nacional.
Aquí hacemos un descansito, comemos y bebemos algo, nos aseamos un poco en los baños y retomamos la marcha y al cabo de aproximadamente 5 minutos por un camino mas pedregoso, un claro nos permite la primera visión del estany.
Unos cuantos pasos más y llegamos al Estany Llong (2.000m).
Continuamos avanzando por los llanos praderíos hasta dejar atrás el Estany, en donde hay un grupo nutrido de personas disfrutando en la orilla. LLegamos al final de los prados y cruzamos por un puente de madera las aguas del Barranco del Portarró que bajan con mucha fuerza. A partir de aquí el sendero comienza a ascender hacia el Estany Redó. Los peques se toman un merecido descanso
En teoría es la parte más dura de la ruta de hoy, nos quedan 23 estacas amarillas hasta el punto final, siguiendo el sendero que serpentea y asciende decidido a través de un bosque de pino negro salpicado de piedras graníticas. El último tramo se nos hace duro, sobre todo las zonas en las que el sol penetra en el bosque, un último esfuerzo y ya tenemos a la vista el pedregal que nos indica que el lago está cerca.
Superada la escalinata de rocas, la pendiente afloja y llegamos al desagüe del lago Redó ( 2.110m). Se trata de un lago casi redondo, un ejemplo claro de lago que ocupa la cubeta excavada por el antiguo glaciar que cubría esta zona pirenaica hace varios miles de años.
Reseguimos el lago unos 300m por nuestra derecha, por un pequeño sendero que lo bordea y decidimos que aquí es en donde vamos a comer, no hay nadie a la vista, el silencio es absoluto y si no fuese por las pequeñas fieras que nos traemos de casa, pensaríamos que estamos a las puertas del paraíso.

Terminada la comida cada cual se dedica a sus cosas, los peques a dar de comer a los peces del lago, las chicas a refescar los pies y relajarse, yo me dedico a explorar los contornos y subo por entre los pinos de espaldas al lago para encontrarme con unas vistas alucinantes del Estany Long desde las alturas.
Embobado por la panorámica que se extiende a mis pies comienzo a despertar con el tolon, tolón de los cencerros que suenan muy cerca, parece que tengo una visita inesperada.
Con cuidado de no incomodar a mis vecinas, vuelvo a orillas del lago para reunirme con el resto de la expedición. En unos minutos más de relax decidimos comenzar el camino de regreso con tranquilidad, es trempano y no hay prisa.
Vamos desandando lo andado y tardamos mucho menos en llegar al Estany Long de lo que habíamos tardado en subir, descanso, los peques disfrutan de lo lindo....
Seguimos bajando y pasamos por aquellos lugares que ya conocimos en la ida, el calor aprieta ahora, es cuando se agradece comenzar las rutas lo mas temprano posible, dentro de nuestras limitaciones.

Hasta el puente de morrano nuestra ruta es idéntica que la de la ida, solo que en sentido contrario y casi en continua descenso, más o menos marcado. Al llegar al puente lo cruzamos para hacer los últimos 500 metros a través de la pasarela que nos conduce por el interior de las Aiguestortes, preciosas en los contrastos de luza y sombra, siempre rodeados de agua y grandes abetos.
Llegamos al final de las pasarelas y cruzando un puente nos separan apenas cien metros de la parada de los taxis, hay una docena larga de personas esperando pero en un par de minutos llegan taxis suficientes para bajarnos a todos hasta Boí, son las 5 y media.
Tras recoger el coche nos vamos a nuestro querido camping. Toca preparar la comida para mañana, mejor llevar comida lista que tener que andar buscando por el camino. Nuestra última tarde también la dedicamos a recoger todo aquello que no vamos a necesitar en los próximos 2 días para que mañana nos lleve menos tiempo levantar el campamento. Vuelve a llover durante la cena, tormenta otra vez pero mucho menos virulenta que la de ayer, esperemos que el día de nuestra partida amanezca sin lluvia. Mañana nos vamos dirección Cambrills.