Siguiendo la recomendación que dejó Lecrín, nos apuntamos por correo a la visita guiada organizada por la Oficina de Turismo y la pagamos allí mismo, antes de empezar. Se centra en la parte de la historia de los siglos XVI-XVII, referente a Felipe III y su valido, el Duque de Lerma. Nos gustó mucho: no solo fueron datos históricos y artísticos, sino la forma del guía, pura representación teatral, a gritos, imitando voces de distintos personajes, chismes de la época, expresiones originadas en los siglos XVI-XVII (“el último que cierre”, “ponerse las botas”)… Bien gastados los 6€.
Aparcamos en la misma Plaza Mayor. La visita comienza desde la Oficina de Turismo hacia la Plaza Mayor, con el antiguao Palacio Ducal al fondo, hoy Parador de Turismo, con sus dos torres con chapiteles de estilo escurialense; en cada una de ellas vivían el valido del rey, el Duque de Lerma, y Felipe III. Aquí ya empieza a explicarnos que existía un corredor o pasadizo que comunicaría el Palacio con el Monasterio de Santa Teresa, del que solo quedan hoy unos metros que se recorren desde la Oficina de Turismo hasta la Colegiata de San Pedro Apóstol. Breve parada en el Mirador de los Arcos y visitamos la Colegiata por dentro (el guía abrió y cerró con su llave; no sé si puede visitarse fuera de esta forma). Enfrente se derretía la estatua de Zorrilla a 30 y pico grados.
Una vez acabada, pasamos por delante de la casa del poeta; en la misma calle, hay varios poemas suyos en las paredes. Bajamos a la zona medieval, con soportales antiguos, pasamos por el Arco de la Cárcel, entramos en la Iglesia Monasterio de la Madre de Dios, Calle Mayor, Mercado Viejo y Plaza Mayor de nuevo. Hicimos una breve visita al Parador por dentro, dando una vuelta a la columnata en cuyo patio interior hay un café. Pasamos por la habitación 106, en esa planta baja, relacionada con una anécdota del nacimiento (y casi muerte) de la infanta Margarita.
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