Ayer visité Cartagena en una escapada sorpresa. Esta ciudad milenaria merece una visita mas larga que la que hice de tan solo medio día.
Ojo si vais en domingo porque los museos suelen cerrar a medio día, así que apurados priorizamos los museos sobre la comida, aunque algo llevábamos ojeado.
Lo primero que te llama la atención al llegar son las fortalezas que rodean este mítico puerto natural, uno de los mejores de nuestro litoral Mediterráneo y base importante de nuestra flota.
Nuestro primer error fue pedir al Waze que nos llevase al teatro romano de Cartagena... Tras meternos en un callejón, acabamos en el centro de la ciudad en calles mas peatonales que para vehículos.
Al fin conseguimos aparcar en la zona de la universidad politécnica. Directamente dirigid al waze o google maps para aparcar allí y os movéis andando.
Como ya llegamos tarde nos fuimos al Museo Nacional de Arqueología Subacuática "ARQVA". Cuando llegamos nos dijeron que teníamos menos de media hora (eran casi las 3), pero que a cambio la entrada gratuita. Así que de cabeza nos metimos. Fueron muy amables.
www.cultura.gob.es/ .../home.html
Aquí entre nosotros, me pareció una exposición insuficiente y de presentación mejorable para la enorme riqueza arqueológica que tiene la zona. No es que no valga la pena, pero se puede hacer mejor con una iluminación, carteles y forma de exposición algo mejor.
Aún así, valió la pena.
Dimos una vuelta por el muelle, pasamos por el museo naval y ni lo intentamos. Nos dirigimos al centro de la ciudad, pasando por el Monumento a los Héroes de Cavite. Cartagena es una ciudad elegante, pero por desgracia esos edificios elegantes contrastan con otros de nueva construcción, de difícil encaje.
Y aquí la sorpresa: el teatro romano había extendido sus horarios por el puente y pudimos visitarlo. Un edificio magnifico, con la iglesia Catedral de Santa María la Mayor (de estilo neorrománica en ruinas) a un extremo. Esta magnífica iglesia que fue sede de la diócesis de Cartagena, hasta el siglo XIII. Fue destruida durante la Guerra civil, por los bombardeos de la legión Cóndor (alemanes del bando sublevado).
Si os encontráis el museo cerrado, sabed que el teatro se puede ver bastante bien desde algunas calles que llevan al castillo de la Concepción, en especial desde la calle Segundilla.
Bueno, eran casi las 4 de la tarde y empezamos a buscar donde comer y nos encontramos con que los sitios que teníamos ojeados o estaban cerrados o ya no aceptaban comensales, así que junto al ayuntamiento nos sentamos en una terracita que nos acogieron con los brazos abiertos: el submarino amarillo.
Yo no me habría sentado allí, si antes hubiese visto las reseñas, pero no fue tan malo como pintaban, pero tampoco para echar cohetes. Excepto los calamares: si alguna vez inventan la carne de calamar sintético, será como esa: insípida. En todo caso, por lo demás la fritura aceptable y el postre estuvo bien.
El pescado fue impropio de puerto mediterráneo. No repetiría.
Me supo a poco la visita a la ciudad, no por la falta de interés, sino de tiempo. Casi a tan poco como sus calamares.
Espero volver a Cartagena, pero esta vez con mas tiempo.