Ya que ha reabierto al público el mítico
Pasetto di Borgo, me animo con este hilo de ayuda para los que estén pensando en una visita que se sale de lo común en Roma. Tumba, fortaleza, pasadizos secretos, papas a la fuga...tiene lo necesario para excitar la imaginación y así ha ocurrido con generaciones de romanos y visitantes.
Repasando mis apuntes de viaje, vi que tiempo atrás había añadido un enlace con nota al margen: Ver más adelante, quizá sea una actividad de verano. Pulsé y comprobé que había disponibilidad para mis fechas y, lo mejor, horarios nocturnos. Y es que ya llevaba los planes repletos, pero para una española añadir algo más a las 21 h no es ninguna locura ¡Es perfecto!
El asunto me atraía por su punto clandestino y por las posibles vistas desde el Pasetto y el Bastión de San Carlo. Pero seguí leyendo y vi que comprendía el corazón antiguo de lo que hoy llamamos
Castel Sant’Angelo:
Dromos,
Rampa Helicoidal y
Sala de las Urnas en lo que fuera
Mausoleo de Adriano. Y este núcleo me llamaba muchísimo la atención.
Así fue como, en vísperas de viaje, un apunte casi olvidado dio lugar a un sugestivo momento viajero.
Vamos a lo práctico: esta es, ahota mismo, la web oficial de venta de entradas:
www.coopculture.it/ ...-dei-papi/
Hay montones de revendedores que no necesitas. Algunos tienen pinta “oficial” también, así que ojo.
Hay visitas diurnas y nocturnas, silentes, guiadas y hasta adaptadas. Yo fui de cabeza a la nocturna guiada. Por aprovechar mejor el día y porque la noche le sienta bien al tema.
De momento, los idiomas son italiano e inglés. No sé por qué, en cuanto piso Italia, se me olvida el inglés. Escogí el italiano.
El punto de encuentro es la puerta misma del Castel Sant’Angelo. En su interior comienza el recorrido que aborda primero el Pasetto cubierto hasta el límite con el estado Vaticano, que hasta aquí se hace sentir. Continua por el corredor al aire libre sobre el anterior, se detiene un rato en el Bastión de San Carlo, ingresa de nuevo a la fortaleza donde veremos ¡un ascensor papal del s. XVIII! Entramos a la Sala de las Urnas. No hay ya restos depositados aquí, los conflictos los dispersaron. Sin embargo, conserva una energía especial. Unos sencillos versos del propio Adriano recuerdan al emperador viajero, filósofo y arquitecto:
Animula, vagula, blandula,
Hospes comesque corporis,
Quae nunc abibis in loca,
Pallidula, rigida, nudula,
Nec, ut soles, dabis iocos
Pequeña alma, blanda y errante,
Huésped y compañera de mi cuerpo,
Que partirás para lugares
Pálidos, rígidos, desnudos,
Y ya no bromearás como acostumbrabas.
La cámara está desnuda. Un pedacito de mármol, superviviente en un rincón, es todo lo que queda de la nobleza con que se revistió. Y, sin embargo, a nuestros ojos del siglo XXI, la ausencia de ornato no le resta gravedad, al contrario.
Descendemos la Rampa Helicoidal apreciando aquí y allá restos de mosaico blanco en el pavimento. Estamos recorriendo el camino inverso de un cortejo fúnebre imperial. Un recodo da paso al dromos y por él salimos en dirección al Puente Sant’Angelo; testigo del lugar que ocupó el Ponte Elio, se alinea perfectamente con el ingreso al mausoleo. El proyecto de Adriano sigue ordenando el espacio.
El lugar estuvo bien elegido; todos lo han querido después.
Puntos fuertes de la visita:
-El compendio de historia desde el proyecto íntimo del emperador Adriano, hasta el señorío de los papas del renacimiento y el barroco, pasando por la oscura huella de los godos.
-La fotogenia del propio pasillo y las vistas desde la terraza superior y desde el bastión.
-Las diferentes opciones. Para mí, el horario nocturno fue clave.
-El grupo reducido y el ritmo tranquilo.