Nuestro primer destino de la jornada es la localidad de
Pertisau, a poco más de 20 kms de nuestro camping. Aquí alquilaremos unas bicicletas para recorrer el
Achensee que con 9 km de largo, 1 km de ancho y más de 133 metros de profundidad es el lago más grande del Tirol, formado por las morrenas del glaciar Inn.
Nuestra idea es recorrer sus veinte kilómetros de perímetro, pero nuestra sorpresa viene cuando vemos que una de sus partes no es accesible en bicicleta. La bici ya está alquilada y no vamos a echarnos para atrás, cambiamos el plan haciendo el recorrido de ida hasta donde podamos y la vuelta por el mismo sitio, aumentando así los kilómetros recorridos.
El paseo por el lago es maravilloso y muy relajante, prácticamente llano, la mayor parte del recorrido transcurre por el bosque, siempre pegado al lago. Nos cruzamos con gente haciendo senderismo, marcha, con buceadores e incluso windsurfistas, además de parapentes. Nosotros seguimos en nuestras bicis disfrutando de la vistas, de la naturaleza, del clima suave.
Seguimos ruta y nos encontramos con una pequeña capilla en el medio de una pequeña pradera, más adelante llegamos a Scholastika, desde donde tenemos una perspectiva completa del l y ago ya que estamos en el extremo norte y punto en el que debemos de dar vuelta porque el sendero, a partir de aquí no permite continuar en bici

.
Regresamos pedaleando tranquilamente hasta el punto de partida y devolvemos las bicis, vemos el telecabina que da acceso a las pistas de esquí situadas en uno de los colosos que rodean el lago, pensamos en subir pero decidimos no hacerlo porque se nos hace tarde para dirigirnos a Innsbruck, la capital de los Alpes.
Innsbruck es una ciudad del oeste de Austria, capital del estado de Tirol. Está localizada en el valle del Inn, en medio de altas montañas. De casi 125.000 habitantes es conocida por ser la capital mundial de los deportes de invierno, ya que los Juegos Olímpicos de invierno se celebraron allí en 1964 y 1976, en apenas 40 minutos recorremos los 45 kms que nos separan de allí.
Dejamos el coche en un parking llamado Tourist Center Garage, aparcamiento cubierto a unos metros del
Arco del Triunfo, desde el que parte la arteria principal del centro histórico de la ciudad la
Maria Theresien Strabe, con el campanario de la iglesia de Sank Josef a la vista.
La calle es bastante alargada y con tráfico rodado, más adelante se convierte en peatonal y muestra una perspectiva maravillosa del casco histórico con la
Columna de Santa Ana, en el centro (erigida el 26 de Julio de 1703 para conmemorar la liberación de las tropas bávaras que habían invadido el Tirol), la
Torre de la Spitalkirchel antiguo ayuntamiento (izquierda) y las torre de la
Ciudad(derecha).
Llegamos en el siguiente cruce a la Herzog Friedrich Strabe, al fondo ya vemos el célebre tejadillo de oro. En la calle algún edificio que parece más viejo que yo.
Llegamos al
famoso tejadillo de oro que nos resultó difícil de fotografiar como se merecía debido a la gran cantidad de fotógrafos presentes

. Justo enfrente la
Casa Helbling La casa Helblinghaus fue construida en la Edad Media frente al Goldenes Dachl (Tejadillo de Oro). El edificio fue remodelado por Anton Gigl según el estilo rococó en 1730.
Desde aquí continuamos callejeando por la Hofgasse a través de la cual llegamos a la
Hofkirche o la Iglesia de los Hombres de Negro, jajajaa, la llamamos así por las 28 figuras de bronce de tamaño natural no están guardando la iglesia, sino el monumento fúnebre del emperador Maximiliano I que se halla en su interior. Curioso: ocho de los “hombres negros” son figuras de mujeres, y el sarcófago del emperador está vacío.
Desde allí nos acercamos a la
Catedral que está muy cerquita y aprovechando la situación nos acercamos hasta el río
Inn (Eno en castellano) para disfrutar de las vistas con el
Innbrucke de fondo.
Regresamos al centro y pese a que son apenas las 6 de la tarde casi no hay gente por la calle, cierto que el día no está muy que allá pero es difícil acostumbrarse a estos horarios europeos más teniendo en cuenta que estamos en el mes con los días mas largos del año.
Pero no queremos dejar la ciudad sin conocer uno de sus puntos más emblemáticos, el trampolín de salto de
Bergisel, nos vamos a buscar el coche y hacia alli nos dirigimos, en el lado contrario de la ciudad, ya a las afueras. El camino nos ofrecen unas vistas de la ciudad preciosas, con la
Basílica de Wilten en primer plano, no teníamos ganas de parar en ella, lo dejamos para nuestra próxima visita a Austria.
Terminamos una jornada agotadora entre bicicleta y caminata, toca descansar y dormir hasta el día siguiente.
Hoy nos despertamos con un día radiante, en el camping Hell, pasamos por el super y vemos unos pasteles que gritaban ¡Comemeeeeee!, que otra cosa podíamos hacer que no fuese cumplir sus deseos. Buenísimos!!!.
Nuestro destino son las
cataratas Krimml (50 kms a una hora y diez minutos de coche). Nos lo tomamos con calma para recorrer el precioso valle de Zillertal, durante el camino vemos porque este valle conforma el mayor dominio esquiable de Austria, el fortait da acceso a mas de 500 kms de pistas esquiables, los remontes parten desde los pueblos que se encuentran a izquierda y derecha de la carretera a lo largo de todo el valle. El valle en sí es precioso con casas típicas tirolesas colgadas de las laderas.
A la altura de
Zell am Ziller abandonamos la Zillerstrabe para tomar la gerlostrabe en la que contiuan apareciendo remontes que suben a las pistas y nos ofrece algunas panorámicas preciosas del valle de Gerlos. En el paso de Gerlos ya tenemos las cataratas como telón de fondo.
Krimmler Wasserfälle es una cascada por niveles. La cascada se inicia en el Krimmler Ache, en la parte superior de la Achendal Krimmler, y desciende en tres etapas. La etapa superior tiene una caída de 140 metros, la media de 100 metros, y la inferior una caída de 140 metros.
Llegamos al aparcamiento de pago habilitado y sacamos las entradas para poder acceder a las cataratas. En quince minutos se llega hasta los pies de la primera caída de agua.
A partir de aquí el sendero comienza a empinarse, primero subiendo en zig-zag a través del bosque y despues a través de escaleras y mas cuestas, cada vez más empinadas. A lo largo del mismo se van sucediendo los miradores que nos permiten observar los saltos de agua.
La subida es dura pero vale la pena llegar hasta el comienzo del último salto (el trayecto nos lleva casi 2 horas con un montón de paradas), desde aquí continúa el camino por el mismo sendero siguiendo el cauce del río hasta un puente de madera que lo cruza, decidimos hacer el avituallamiento en este punto, sacamos los bocatas y los comemos en un pequeño prado a orillas del río y con el canto de los pajarillos regalándonos los oídos.
Ahora toca bajar, el descenso nos lleva la mitad del tiempo invertido en la subida

. Nos volvemos al camping, estamos con las rodillas hechas polvo

,toca baño y masaje, además de recoger todo el petate, mañana terminan las vacas, dejaremos el camping para volver a Munich a tomar el vuelto de vuelta

. Todavía nos quedaron muchas cosas en el tintero para hacer en este precioso país. Sin duda, volveremos.
Nos levantamos tempranito, metemos la maleta en el coche y abandonamos el Tirol. En la cabecera del valle de Zillertal tomamos la A12, vamos remontando el río Inn hasta la localidad de Raubling ya en Alemania, aquí enlazamos con la 8 y tras varios cambios de carretera llegamos al
aeropuerto internacional de Munich Franz Josef Strauss. Devolvemos el coche de alquiler sin ningún problema (eficiencia alemana incluída) y llegamos a la terminal. Todavía nos faltan casi 8 horas para la salida del vuelo, ya estaba previsto y decidimos hacer una
visita relámpago a Munich. Dejamos las maletas en las taquillas y nos vamos con lo puesto a coger el
tren rápido que nos deja en menos de 40 minutos en la Marienplatz, el corazón histórico de la capital bávara.
En esta gran plaza, corazón de la capital muniquesa, destacan los edificios del
Neus Rathaus (nuevo ayuntamiento),espectacular, con su famoso carrillón, el
Altes Rathaus (antiguo ayuntamiento) y la
Mariensäule o columna de María, es una columna que fue construida en 1638, durante la Guerra de los 30 años, después de que la ciudad de Múnich fuese salvada de la destrucción por los suecos, además de la
Fuente de los Peces.
Desde la muy animada plaza nos desplazamos a la
Viktualenmarkt o plaza del mercado. En donde nos sorprende la variedad de productos, incluso hay un puesto en donde venden
pimientos de padrón (con el cartel en castellano)

. Nos tomamos unas salchichas en un puesto de la plaza, acompañadas del típico pan bávaro y de una fresca cerveza.
Después del merecido almuerzo y disfrutando del ambiente que inunda la ciudad volvemos a cruzar la Marienplatz, para dirigirnos por la calle peatonal que parte de la misma hasta la
Karlsplatz, con una gran fuente y el tribunal del condado como telón de fondo.
Nos volvemos por la Kaufingerstrabe (calle peatonal) para seguir camino hasta la
catedral de Munich, situada en la
Frauenplatz, cuyas enormes torres y cúpulas bulbosas hacen muy fácil llegar hasta ella.
La catedral no nos parece demasiado bonita, mas bien sosa, lo que más destaca es la bóveda nervada. Pronto seguimos camino, nos lleva un ratillo llegar hasta la
Odeonplatz. Hermosa plaza en la que se encuentran la
Feldherrnhalle y la preciosa y enorme
Theatinerkirche, bombardeada durante la segunda guerra mundial, en el interior se muestran fotos y explicaciones del resultado de estos bombardeos y del posterior proceso de reconstrucción.
En esta misma plaza está la entrada a los
Hofgarten parque construido entre 1613 y 1617 por Maximiliano I de Baviera imitando el estilo renacentista italiano, destruído durante la II Guerra Mundial y reconstruído en estilo inglés. Frente a los jardines la famosa Residenz, accedimos a uno de sus patios interiores pero no hicimos la visita porque duraba demasiado y debíamos de coger el avión de vuelta a casa.
Ahora caminamos hacia la Max Josef Platz, en donde se encuentra el Teatro de la Opera.
Va llegando la hora de dejar la ciudad

y de dar por terminadas nuestras vacaciones. Caminamos hacia la
Hofbrauhaus y desde aquí a nuestro punto de partida, antes nos colamos en una de las plazas anexas al Neus Rathaus, llena de terrazas en donde nos tomamos nuestra segunda y ultima cerveza en Alemania.
La vuelta es como todas las vueltas, con escala en Madrid (carreras incluídas para poder enlazar hacia Santiago en un aeropuerto desierto), recogemos las maletas y nos vamos hacia casa, es tarde, en un par de días toca trabajar. Has la próxima.