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VALENCIA en un fin de semana -Diarios de Viajes de España- Lapilvi
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Diario: VALENCIA en un fin de semana  -  Localización:  España  España
Descripción: Fin de año 2017
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Etapa: ¿Por qué Valencia?  -  Localización:  España España
Fecha creación: 14/01/2018 22:58  
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Me he animado a escribir sobre nuestra pequeña escapada a Valencia con la intención de aportar mi granito de arena, ya que cuando buscaba información vi que no había muchos diarios publicados sobre esta ciudad, que bien merece una visita, aunque sólo sea de un fin de semana.



¿Por qué Valencia?

Viajar en Fin de Año es una estupenda forma de conocer otras ciudades en un momento en el que están más bonitas y animadas que nunca. Las pocas veces que lo hemos podido hacer nos ha quedado muy buen sabor de boca y estábamos deseando repetir la experiencia, así que este año nos hemos liado la manta a la cabeza y hemos elegido un destino para pasar los últimos días del año.

Como sólo disponíamos de tres días (sábado 30, domingo 31 y lunes 1), tenía que ser un lugar relativamente cercano, donde no nos fuera a hacer demasiado mal tiempo y, a ser posible, donde no hubiéramos estado nunca antes. Además, descartamos coger aviones porque no merece la pena tanto trajín para tan poco tiempo. Escuadra y compás en mano, trazamos posibilidades sobre el mapa y obtuvimos como resultado la ciudad de Valencia, a poco más de 350 km. de nuestra casa, con un clima benévolo y fama de bonita.



Habíamos estado únicamente una vez en Valencia hace unos quince años, de paso, y sólo habíamos visitado el Museo de las Ciencias, así que era una ciudad que teníamos como asignatura turística pendiente.

El planteamiento que nos hicimos fue el siguiente:

Sábado 30 – Viajar por la mañana. Por la tarde, visita del Oceanogràfic.

Domingo 31 – Todo el día para visitar el casco antiguo de Valencia, hasta la noche, que tomaríamos las uvas en la Plaza del Ayuntamiento.

Lunes 1 – Por la mañana, paseo por la playa y el puerto. Por la tarde, vuelta a casa.

Ya adelanto que la escapada fue todo un éxito y que Valencia nos sorprendió muy gratamente.


Cómo fuimos

El primer pensamiento fue ir en coche, pero quiso la suerte que fueran los días del Black Friday y que tuviéramos noticias de las ofertas de Renfe, lo que nos hizo cambiar automáticamente de idea. Iríamos cómodamente sentaditos sin el estrés de tener que conducir y llegar al destino hechos un cuatro. Los billetes más baratos que pudimos conseguir fueron a 43,75 €/persona la ida, en la clase Preferente del AVE (y porque no fuimos rápidos, porque al principio los había por 34 €) y la vuelta en el INTERCITY, en clase Turista, por 20,90 €.

Hay que decir que la clase Preferente del AVE, además de tener unas butacas mucho más amplias y cómodas, con conexión para auriculares y enchufe, incluye el parking gratuito en la estación, una sala de espera Vip con wifi y bebidas de cortesía, prensa gratuita y un almuerzo o merienda a bordo, según la hora. Sin embargo, de todo ello sólo pudimos beneficiarnos de la comodidad de las butacas y del periódico, porque el parking no lo utilizamos (vivimos muy cerca de la estación), a la sala de espera Vip no se podía acceder con tarifa promocional, y el almuerzo se sirve todos los días menos los sábados.


El hotel

Encontramos en Booking uno que nos gustó, el Hotel Ilunion Aqua 4, muy bien situado justo enfrente del Oceanográfico, que teníamos intención de visitar el primer día. Pero siempre, antes de reservar por Booking, consulto la página web del propio hotel porque a veces te llevas la sorpresa de que sale más barato, y esta vez fue el caso. La web del hotel tenía una oferta por el Black Friday: Habitación triple con desayuno incluido, dos noches, por 286 €. Tampoco era ninguna ganga, pero el Hotel era de cuatro estrellas, tenía muy buena pinta, muy buenas críticas, y estaba muy bien situado para nuestros planes. Además, tenía cancelación gratuita hasta el día antes de la llegada y no había que pagar nada por anticipado, sino que se pagaba al llegar al hotel.

La elección fue acertada y el hotel no nos defraudó. En esta foto nocturna se puede ver al fondo el hotel, justo frente al famoso puente del Assut de l'Or:

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El hotel es una torre situada sobre un centro comercial de tres plantas. Para acceder a él hay que coger un ascensor a nivel de calle hasta la 4ª planta, que es donde se encuentra la Recepción. A nosotros nos dieron una habitación en la 5ª planta del hotel (que equivale a una 9ª desde la calle), y las vistas que teníamos eran estas:



La habitación es sencilla, pero no le falta de nada. Incluso nos dejaban cada día unas botellitas de agua gratis.



El buffet de desayuno era muy completo: varios platos calientes, gran variedad de bollería, bizcochos y panes, embutidos, cereales, fruta, yogures, varios tipos de leche, zumos de frutas naturales, etc. Incluso el café era muy bueno.

En la última planta de la torre había un restaurante con alguna estrella Michelín. Subimos pensando que desde allí arriba habría unas magníficas vistas de todo Valencia, pero si no tenías reserva no podías acceder, así que no fue posible comprobarlo.
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Ver Etapa: ¿Por qué Valencia?



Etapa: Sábado 30/12: Llegada a Valencia y visita al Oceanogràfic  -  Localización:  España España
Fecha creación: 14/01/2018 23:03  
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Como ya he mencionado anteriormente, la ida la hicimos en el AVE. El tren salió puntual y el viaje se hizo cortísimo; en una hora y media estábamos en la Estación de Joaquín Sorolla de Valencia. En el vagón había un monitor informativo en el que pudimos ver que la máxima velocidad alcanzada fue de 299 km/hora.

Desde la estación cogimos un taxi que, por unos 10 €, nos llevó al hotel Ilunion Aqua 4. Desembarcamos, tomamos posesión de la habitación y, como aún faltaba un rato para la hora de comer, nos acercamos a hacer unas fotos en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, aprovechando el magnífico sol que lucía.






Sobre las 14:00 fuimos al centro comercial que hay en las plantas bajas del hotel para comer algo rápido antes de entrar al Oceanogràfic. Habíamos leído que se tardaba unas 5 horas en verlo entero, y ese día cerraban a las 8, así que no queríamos entrar mucho más tarde de las 15:00.



El Oceanogràfic es un gigantesco acuario, el más grande de Europa. Forma parte de la Ciudad de las Artes y las Ciencias y está compuesto por varias edificaciones y zonas exteriores. En él se pueden ver especies marinas de todas las partes del mundo: tropicales, mediterráneas, del Ártico, etc., cada una de ellas dentro de su ecosistema por separado.

Habíamos sacado las entradas con antelación por internet (29,10 € por adulto y 24,74 € los estudiantes) porque se suponía que habría largas colas en las taquillas y que comprándolas on-line ahorraríamos ese tiempo. La realidad fue que aquel día a aquella hora no había colas en las taquillas, así que no mereció la pena haberlas sacado con antelación, porque si al final no hubiéramos podido ir habríamos perdido el dinero.También se suponía que nos pedirían el carnet acreditativo de estudiante a la entrada, pero a nosotros nadie nos pidió nada. Directamente escaneamos nosotros mismos en los tornos de entrada los códigos que tenían los resguardos de la reserva y pasamos adentro del recinto.

La entrada del Oceanogràfic, adornada de Navidad:



Pasamos toda la tarde en el Oceanogràfic, aunque no llegamos a estar 5 horas. Quizá yendo con niños la visita se hace más lenta y te entretienes más; pero nosotros somos ya tres adultos y con 4 horas y media tuvimos tiempo de verlo todo.

Realmente, aquello es un laberinto de espacios, tanto interiores como exteriores. Creo que, para el precio que cobran, bien podrían dar a la entrada un mapita del complejo, porque una vez dentro no sabes muy bien qué orden seguir para no dejarte nada en el tintero.






Por cierto, nosotros dejamos los abrigos en unas taquillas que había a la entrada (2 €) porque no sabíamos que algunas partes de la visita eran en zonas exteriores (delfinario, cocodrilos, etc.), y luego lo lamentamos bastante porque en esas fechas del año hace ya frío para ir a cuerpo, y más después de las 18:00 horas, cuando ya se había puesto el sol.









La visita nos gustó bastante; sobre todo nos impresionaron las medusas… ¡las hay preciosas!



También son muy impactantes los túneles de vidrio donde ves a los tiburones y a las mantas nadando en torno a ti.




Eso sí, nos dieron pena las belugas, las focas, y otras especies de gran tamaño, cuyos hábitats nos parecieron demasiado pequeños para poder considerar que llevan una existencia digna. De hecho, había un par de belugas dando vueltas como locas en su acuario-jaula… No sabemos si de júbilo por el Fin de Año o de desesperación por la triste vida que llevan.




Cuando terminamos la visita era noche cerrada. Nos acercamos de nuevo a la zona del Museo de las Ciencias y el Hemisfèric para hacer más fotos, esta vez con diferente iluminación.






El edificio que se ve más al fondo, remarcado con líneas de luz azul, era nuestro hotel:



Después fuimos a descansar un ratito al hotel antes de cenar. Teníamos reserva en Saona Alameda, restaurante de una cadena bastante famosa en Valencia, que nos habían recomendado, y que nos pillaba muy cerquita del hotel. No fue caro (12,90 € el menú de noche, bebidas aparte) pero tampoco nos gustó demasiado. Los nombres de los platos en la carta eran muy sugerentes pero las cantidades eran escasas y los sabores decepcionaban porque eran muy simplones y no estaban a la altura de la descripción.

De vuelta al hotel para dormir, las vistas que teníamos de la noche en la Ciudad de las Artes y las Ciencias desde nuestra ventana eran estas:

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Ver Etapa: Sábado 30/12: Llegada a Valencia y visita al Oceanogràfic



Etapa: Domingo 31/12: Centro de Valencia y Fin de Año en la Plaza del Ayuntamiento  -  Localización:  España España
Fecha creación: 14/01/2018 23:16  
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El programa que teníamos para hoy era visitar todo el centro de Valencia, con el recorrido que muestro en este mapa:



Tras una noche de sueño reparador desayunamos en el buffet del hotel y nos pusimos en camino. Aunque a paso normal hubiéramos tardado unos 40 minutos hasta el centro de Valencia, el trayecto nos llevó algo más de una hora, porque fuimos paseando a lo largo de los Jardines del Turia y todo el camino merecía irse deteniendo a saborear cada paso y tomar fotos de cada rincón.

Los Jardines del Turia son un inmenso parque que atraviesa Valencia a lo largo de más de 11 kilómetros, (el mayor parque urbano de España), construido sobre el cauce desecado del río. A raíz de la última gran riada del Turia, el 14 de octubre de 1957, que causó 81 muertos, se decidió desviar sus aguas fuera de la zona urbana y convertir su cauce en este enorme jardín longitudinal para evitar más inundaciones.

Como ya comenté en la etapa anterior, lo primero que encontramos junto al hotel en los Jardines del Turia es la Ciudad de las Artes y las Ciencias, un complejo de varios edificios culturales y de ocio, todos ellos diseñados por Santiago Calatrava y Félix Candela, a cual más llamativo y espectacular. Esta “ciudad” fue inaugurada en 1998, aunque aún hoy en día queda algún edificio por concluir.



Atravesamos el impresionante puente del Assut de l'Or, cuyo fantástico diseño se asemeja al de un arpa gigantesca. Su cumbre alcanza 125 metros de altura y es el punto edificado más alto de la ciudad. Tiene calzadas para coches, aceras para peatones y carril-bici. ¡Hemos visto mucha afición a la bicicleta en esta ciudad!




A continuación caminamos por L’Umbracle, un agradable paseo ajardinado delimitado por grandes arcos en celosía y lleno de palmeras y otras plantas autóctonas. A lo largo de L’Umbracle va quedando a tu derecha un gran estanque, del que parecen emerger sucesivamente el Museo de las Ciencias y el Hemisfèric (cine 3D).



L’Umbracle desemboca junto al Palacio de las Artes Reina Sofía, un edificio en forma de huevo de otra galaxia, que es la Ópera de Valencia. Es alucinante observar el cascarón de cubierta que, arrancando desde el suelo en la parte posterior del edificio, sobrevuela todo el volumen edificado para ir a morir literalmente colgando sobre la fachada de acceso; un diseño que parece estar desafiando las leyes de la gravedad.




Aquí, una imagen del Museo de las Ciencias y el Hemisfèric tomada desde el Palacio de las Artes:



Una vez rebasada la Ciudad de las Artes y las Ciencias, enseguida encontramos el Parque Gulliver. Se trata de un recinto circular vallado, aunque de entrada libre, donde yace un gigante descomunal lleno de toboganes, escaleras, cuerdas de trepar y otras diversiones para los “liliputienses”.

A nivel de vista humana resulta un poco complicado advertir la figura de Gulliver, por su gran tamaño:



Pero visto desde el aire tiene mucha gracia:
(Imagen tomada de GoolZoom)



Un poco más adelante, a la altura del Puente de Aragón, abandonamos los jardines y nos adentramos en la zona del Ensanche de Valencia por la Gran Vía del Marqués del Turia. Nuestra primera visita en esta zona es el Mercado de Colón.

El Mercado de Colón (calle Jorge Juan, 19) fue construido entre 1914 y 1916 y es uno de los mejores ejemplos de arquitectura modernista en Valencia. Está declarado Monumento Nacional y, tras la restauración que se hizo en 2003, se ha convertido en un centro de hostelería. No tiene fachadas laterales; su estructura metálica queda vista desde el exterior y la actividad se desarrolla únicamente al resguardo de su cubierta. Cuando nosotros estuvimos había un mercadillo navideño de artesanía.





La fachada posterior es preciosa, llena de mosaicos con motivos referentes a los productos que se vendían en el mercado.




Muy cerca de allí, y siguiendo camino hacia el centro, está la Casa Judía (calle Castelló, 20). Es un curiosísimo edificio de viviendas construido en 1930 en un estilo indescriptible, una especie de Art-Decó con influencias indias y toques árabes. Un auténtico tesoro escondido en la ciudad. El caso es que resulta una fachada muy graciosa y llena de color y me hubiera encantado poderlo ver por dentro. Estilo Art-Decó… Indio… Árabe… ¿y la llaman Casa Judía? Pues la razón está en la estrella de seis puntas que hay sobre el portal.




Seguimos hacia el centro y lo siguiente que encontramos es la Estación del Norte, la principal estación de trenes de Valencia (aunque no es la terminal del AVE, que, como ya dije, deja en la Estación Joaquín Sorolla), construida a principios del S. XX.



Entrar en ella es como transportarte en el tiempo, porque en su vestíbulo conserva toda la ornamentación de mosaico, en las paredes y en el techo, y el mobiliario de taquillas de madera originales. Todo ello en un precioso estilo modernista. ¡Una auténtica joya! Con razón fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1961.





En uno de los laterales del vestíbulo, que ahora mismo es una tienda de dulces, se conservan unos mosaicos verdaderamente bonitos en las paredes y en el techo.


También nos llamó la atención que en las pilastras del vestíbulo se puede leer en teselas doradas la inscripción “Buen Viaje” en un montón de idiomas diferentes. ¡Qué cosmopolitas eran ya en aquella época!



Regresamos al presente y nos dirigimos a la Plaza del Ayuntamiento, que tiene una singular forma triangular. Como eran fechas navideñas, en el centro habían instalado una pista de patinaje sobre hielo. Aquí volveríamos a la noche para vivir las campanadas del cambio de año en directo desde el reloj de la torre del Ayuntamiento.




Desde allí, por la Carrer de les Barques y luego por la del Poeta Querol, llegamos hasta el Palacio del Marqués de Dos Aguas (calle Marqués de dos Aigües). ¡Qué preciosidad! Fue construido en 1740 al más puro estilo rococó y, aunque éste no es de ningún modo mi estilo arquitectónico favorito, tengo que reconocer que este edificio me pareció bonito de verdad y, sobre todo, me llamó la atención el trabajo tan esmerado y minucioso que decora cada una de sus ventanas y balcones.





Pero todo eso se queda en nada cuando descubrimos la puerta principal, toda ella bordeada por una exuberante decoración labrada en alabastro.




Queríamos haberlo visto por dentro porque, según la información que llevábamos, los domingos se podía visitar gratuitamente hasta las 14:00, pero… ¡oohh!... Estaba cerrado por ser 31 de diciembre, así que no pudo ser.


Caminando desde el Palacio llegamos en pocos minutos a la Plaza Redonda, una coqueta plazoleta con la forma que su nombre indica, a la que hay que acceder a través de arcadas por debajo de las edificaciones.



Imagino que en su día fue bonita y acogedora, con sus tiendecitas de costura y sus pequeños negocios de bordados tradicionales. Pero hoy en día hay unos kioscos en plan mamotreto plantados todo alrededor, con un techado metálico circunvalando el espacio, que desvirtúa totalmente la placita y quita las vistas del conjunto.



Salimos de la Plaza Redonda por otra arcada diametralmente opuesta a por la que habíamos entrado y desembocamos en la Plaza de Lope de Vega.

Aquí está la Casa más Estrecha de Europa y segunda del mundo. Su fachada tiene tan sólo 107 centímetros de anchura. El motivo de tanta estrechez es que hubo una época en que los impuestos se pagaban en función de los metros de fachada que tenía la casa. Supongo que por el fondo el edificio será más ancho porque, si no, veo imposible que ahí dentro quepa una escalera para ir subiendo a las cinco plantas que tiene.




En esta misma plaza tenemos ya la trasera de la Iglesia de Santa Catalina, antiquísimo templo gótico construido en la Edad Media. También estaba cerrada, como casi todo aquel día, por lo que sólo pudimos verla por fuera, con su torre-campanario barroca del siglo XVII.



Bordeando la Iglesia de Santa Catalina por la Calle Sombrerería llegamos a la Plaza de la Reina, donde está la Catedral.



Llegados a este punto ya eran casi las 14:30, así que antes de visitar la Catedral teníamos que ir a al restaurante donde habíamos hecho la reserva para comer. Era un restaurante italiano llamado Mangia Tutto y estaba allí mismo, a sólo unos pasos de la Plaza de la Reina. Comimos bastante bien: una ensalada de tomate y mozzarella de búfala, dos pizzas enormes, un plato de pasta rellena, un tiramisú, una pannacota, dos refrescos, dos cervezas y un café por 44 € (llevábamos un descuento del 30% al haber reservado a través de una popular web de reservas de restaurantes con descuentos). Todo muy bueno.

Después de comer fuimos, ya sí, a ver la Catedral. No es de las más espectaculares que hemos visto, pero siempre merece la pena visitar las catedrales porque todas tienen algo arquitectónicamente interesante. Ésta, concretamente, comenzó a construirse en el siglo XIII y en el XVIII todavía andaban a vueltas con ella, así que podemos encontrar en ella rasgos de todos los estilos por los que fue pasando a lo largo de tantos siglos: románico, gótico, renacentista, barroco y neoclásico.






La entrada a la Catedral es libre. En su interior hay varios cuadros de Goya, y además en ella se guarda el Santo Cáliz. Para verlo hay que entrar en la Capilla del mismo nombre, donde encontraremos un impresionante retablo gótico labrado en alabastro enmarcando el mini-tesoro. ¡Y es que realmente el Santo Cáliz es muy chiquitito para tanto retablo!




Nos llamaron la atención los simpáticos capiteles de los que arrancan los nervios de las bóvedas de esta capilla:



En la Catedral también se puede ver el brazo incorrupto de San Vicente, que se conserva en una especie de urna en una capillita de la girola.



Como siempre en nuestros viajes, nos gusta subir a algún lugar en altura para ver la ciudad desde arriba, así que aquí tocaba subir al Miguelete, la torre-campanario de la Catedral. La subida cuesta 2 € y un poco de sacrificio, porque se hace por una escalerilla de caracol de 207 peldaños considerablemente altos. Pero merece la pena, porque tampoco es para tanto el esfuerzo físico ni el económico y a cambio puedes ver toda Valencia a vista de pájaro. Eso sí… ¡hacía un viento tremendo allí arriba!






Además, no lo sabíamos, pero resulta que a esas horas había un mini-concierto de campanas tocadas a mano, con motivo de la Nochevieja, y tuvimos la gran suerte de que, como en ese momento estábamos en lo alto de la torre, nos permitieron acceder al recinto de las campanas para poder presenciarlo en directo. Nunca había visto algo así y fue interesante. Aquí dejo el enlace al vídeo que grabamos de este recital, por si alguien tiene curiosidad en ver cómo se tañen las campanas:




Saliendo de la Catedral, en la parte posterior está la Plaza de L’Almoina, donde hay un Centro de Arqueología con restos de la historia de Valencia, desde unas termas romanas del siglo II antes de Cristo hasta un pozo medieval. Creo que los festivos la entrada es gratuita, pero cerraban a las 14:00, por lo que no pudimos verlo.

Esta es la plaza de L’Almoina:



Desde aquí fuimos a la Plaza de la Virgen e hicimos unas cuantas fotos de la Fuente del Turia, que, como estaba atardeciendo, ya estaba iluminada.




A continuación nos metimos por la calle Caballeros, la que en su día fue la vía principal del casco antiguo de Valencia cuando era ciudad romana. El primer edificio que encontramos a mano derecha es el Palacio de la Generalitat, otro interesante edificio del gótico del siglo XV. Es el que se puede ver en la foto anterior con el piso superior iluminado en rojo.

Ya nos estamos adentrando en el Barrio del Carmen, el más antiguo de la ciudad, el que creció entre murallas, que aún conserva sus calles adoquinadas llenas de edificios medievales.

Al llegar a la Plaza Manises nos dirigimos por la calle de Serranos hacia las Torres de Serranos. Son una de las doce puertas de acceso que había en las murallas de la ciudad medieval, y se encuentra muy bien conservada. Es curioso cómo, vistas desde dentro de la ciudad, parecen estar cortadas a tajo, como si les faltara la mitad de la parte de dentro de la muralla y así hubieran quedado mostrando su interior. Me pregunto si han sido así siempre o es que han perdido parte de la construcción en algún momento de su historia.



Sin embargo, desde “fuera” sí tienen el aspecto que todos imaginamos cuando pensamos en torreones:



Creo que se puede subir a lo alto, pero a las horas en que estuvimos nosotros había verjas cerrando los accesos.


Diametralmente opuestas a esta puerta se conservan también las Torres de Quart, otra de las puertas de la muralla medieval, de la misma época y con el mismo diseño que la anterior. Por la parte de fuera pueden verse las señales de los impactos de los cañonazos sufridos durante la Guerra de la Independencia.

Caminando a paso normal no hay más de diez minutos de una a otra puerta, pero nosotros tardamos más porque estuvimos deambulando por el laberinto de calles del Barrio del Carmen para ir descubriendo algunos de los murales y graffitis que decoran muchas de las medianeras y fachadas de los edificios en esta zona.





En la calle Museo nº 9 encontramos esta valla tan graciosa:


La llaman La Casa de los Gatos. Si no fuera por el detalle de la gatera sería un muro vulgar y corriente pintado de azul. Pero alguien, a principios del pasado siglo, se molestó en acicalar la entrada de los gatos recreando una casita en miniatura, con su portalón de piedra, sus balcones, su tejado y todos los detalles que se puedan imaginar. Incluso le pusieron una mini-plaquita conmemorativa hecha con seis teselas donde pintaron a mano cuatro gatitos en azul y la siguiente inscripción en valenciano: “A la memoria de los cuatro gatos que quedaron en el Barrio del Carmen en el año 1904. Jamás se les oyó decir un miau más alto que otro”.
Por si fuera poco, al lado hicieron una jardinera simulando ser la mini-tapia del jardín de la casita. Y en lo alto de la tapia verdadera colocaron un gato de piedra de tamaño natural, que quedó ahí quieto, siempre vigilando su territorio.



Llegados a este punto, hacía rato que era noche cerrada. Dirigimos nuestros pasos hacia el centro para pasar por el Mercado Central, uno de los mayores mercados cubiertos de Europa, construido a principios del siglo XX en un estilo modernista. Fue una pena no poderlo ver con luz de día ni por dentro, pero ése es el inconveniente de visitar ciudades en invierno: que las pocas horas de luz te obligan a conformarte con ver la mitad de las cosas cerradas y a oscuras.




Al ladito del Mercado Central está la Lonja de la Seda. Otra espinita que nos quedó clavada por no haberla podido ver por dentro, porque creo que es preciosa. Fue construida en el siglo XV en estilo gótico, en un tiempo en que Valencia era una de las más prósperas ciudades mercantiles. Este edificio está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Tiene un torreón que, por lo visto, fue utilizado ocasionalmente como cárcel para mercaderes en quiebra.



Y allí mismo está también la Iglesia de los Juanes:



Eran sobre las siete y media y aún quedaba mucho tiempo hasta las campanadas de Fin de Año, que queríamos presenciar en vivo en la Plaza del Ayuntamiento. Ninguno de los tres tenía ganas de cenar porque entre el copioso desayuno buffet que habíamos hecho, y las pizzas que nos habíamos metido entre pecho y espalda a mediodía, íbamos bien servidos.

Así que se nos ocurrió acercarnos a la famosa horchatería Santa Catalina, situada en la calle Sombrerería, para hacer tiempo sentados en un lugar calentito mientras tomábamos algo. El establecimiento es un local muy antiguo y bonito, todo decorado con azulejos, incluso en el zaguán de entrada, donde una placa presume de haber tenido como cliente en más de una ocasión nada menos que a la Infanta Doña Isabel.



Sin embargo, ni la horchata nos gustó (demasiado empalagosa), ni el trato de las camareras fue amable. Al entrar preguntamos a qué hora cerraban y nos dijeron que a las 20:00, así que ya sabíamos de antemano que no íbamos a poder estar mucho tiempo. De todas formas nos apetecía descansar, aunque sólo fuese unos minutos, así que nos sentamos a una mesa. Para empezar, la camarera que nos atendió en la mesa fue bastante seca y cortante. Pero es que a las 8 menos diez ya no quedaba casi clientela en el local y estaban todas las camareras mirándonos intimidatoriamente como invitándonos a marcharnos de una vez, así que nos fuimos antes de las ocho porque ya nos sentíamos incómodos.


De nuevo en el exterior, dimos unas vueltas por el centro para respirar el ambiente navideño de las calles por la noche.



Pasado un tiempo decidimos ir ya hacia la Plaza del Ayuntamiento para ir cogiendo sitio, a ser posible sentados, a la espera de que llegase la medianoche. Como todos los bancos estaban ya ocupados, nos sentamos en el bordillo de un alcorque y fuimos viendo cómo la plaza se iba llenando paulatinamente de gente.




A eso de las 21:30 llegó la Policía Municipal a desalojar toda la plaza porque tenían que hacer un barrido con perros por todos los rincones, por motivos de seguridad, de modo que todos los allí presentes tuvimos que salir a las calle adyacentes, que habían bloqueado con vallas, y esperar a que se llevara a cabo la inspección para poder volver a entrar a la plaza, no sin antes pasar varios cacheos y registros de bolsos.

Por fin entramos de nuevo y esta vez cogimos mejor posición, en un bordillo de la acera muy bien situados justo delante de la torre del Ayuntamiento. La espera se nos hizo un poco larga; menos mal que no hacía demasiado frío y que había música ambiental, y eso la hizo más llevadera.



Y llegaron las 24:00 horas y dieron las campanadas. Cada uno de nosotros se tomó las uvas a su manera: uno con uvas normales, con su piel y sus pepitas, otro con uvitas en almíbar ya peladas y sin pipos, y el otro con doce gominolas.

Tras las campanadas hubo una sesión de fuegos artificiales, y a continuación empezó la fiesta urbana con música de DJ en directo y espectáculo de luces sobre la fachada del Ayuntamiento.




Sobre la 1:00 estábamos ya bastante cansados de un día tan largo en la calle y decidimos dar la fiesta por concluida. Así que fuimos a coger el autobús nocturno N9 (normalmente se coge en la propia Plaza del Ayuntamiento pero aquel día, por las circunstancias, se cogía en la calle de Xátiva), que en 20 minutos nos dejó al lado de nuestro hotel. Ya estábamos en 2018. Mañana sería otro día, el último de nuestra fugaz visita a Valencia.
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Ver Etapa: Domingo 31/12: Centro de Valencia y Fin de Año en la Plaza del Ayuntamiento

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  Últimos comentarios al diario  VALENCIA en un fin de semana
Total comentarios 11  Visualizar todos los comentarios

Lapilvi  Lapilvi  23/01/2018 15:00   
Gracias a ti por leer el diario, Matador-Kempes.
Ya lo creo que nos dejamos mucho por ver. Fue una visita fugaz, pero volveremos Sonriente

Spainsun  spainsun  02/02/2018 12:29   
Un diario genial y muy bien ilustrado. Gracias por compartirlo.

Lapilvi  Lapilvi  04/02/2018 00:03   
¡Muchas gracias, Spainsun!

ALFMA  ALFMA  07/02/2018 20:21   
Lapilvi muy buen diario con unas fotos estupendas, pocos días pero muy bien aprovechados. Te dejo las 5*. Enhorabuena

Lapilvi  Lapilvi  07/02/2018 22:34   
Muchas gracias, Alfma. ¡Tus diarios sí que son buenos! Todavía recuerdo el que escribiste de Islandia, que fue la guía número 1 para nuestro viaje.
¡Un saludo!

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Gloria358
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Travel Adict
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Jul 24, 2015
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Fecha: Mie Jul 18, 2018 10:37 pm    Título: Re: Viajar a Valencia- Que ver y visitar



Muchísimas gracias! Alguna sugerencia más en cuanto a lugares que ver? Y para comer? (Algún sitio en concreto)

También hemos pensado en adquirir una tarjeta turistica pero no sé si compensará.

Gracias !!
Cuatreron
Cuatreron
Experto
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Abr 21, 2013
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Fecha: Lun Jul 23, 2018 09:39 am    Título: Re: Viajar a Valencia- Que ver y visitar

Aconsejar sobre restaurantes ya es mas complicado sin saber con qué presupuesto contamos. Para restaurantes de precio medio yo sugeriria L'Estimat o La Rosa en playa Las Arenas, L'Establiment y El Rek en El Palmar, La Dehesa Jose Luis y la Dehesa Julian Campos en playa de El Saler, Casa Carmina en El Saler-pueblo si el presupuesto es generoso, las marisquerias de la peatonal calle Mossen Femades junto al Cine Lys y Plaza Ayuntamiento, etc. En general huir de establecimientos que trabajan con gente de paso que saben que no van a volver, no cuidan la calidad. Unas buenas referencias...  Leer más ...
edmundo-dantes
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Travel Adict
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May 06, 2007
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Fecha: Dom Ago 05, 2018 09:37 am    Título: Un fin de semana en Valencia

Hola. Pasamos el verano cerca de Valencia, en Castellón, y este año hemos hecho escapada a Valencia de una noche. Nos alojamos en el hotel Eurostars Jaime I, la verdad es que lo cogí un mes antes, y era el más barato que encontré en el centro. Para mi gusto muy bien ubicado, cerca del parque Gulliver, que yendo con 1 niño de 7 años, sabía que íbamos a visitar al menos 2 veces. La noche nos salió por 114€, con desayuno incluido, y al ser habitación para 3 nos pusieron en la suite junior, de dos habitaciones y sala... super bien!!! El desayuno buffete muy bien también. La piscina del...  Leer más ...
angiedel
Angiedel
Dr. Livingstone
Dr. Livingstone
Mar 04, 2013
Mensajes: 6130

Fecha: Dom Ago 05, 2018 10:14 am    Título: Re: Viajar a Valencia- Que ver y visitar

un buen resumen.....nos vienen bien ideas nuevas...
juanpis
Juanpis
Super Expert
Super Expert
Ago 30, 2011
Mensajes: 344

Fecha: Lun Ago 06, 2018 01:55 pm    Título: Re: Un fin de semana en Valencia

Muchas gracias edmundo-dantes, una puntualización, es el "Boatella" no "Boadella".
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