Nos despertamos pronto, Ivo nos ha dejado preparado un pic-nic (Sandwich, zumo, yogurt y fruta) para llevarnos a la ruta de hoy, también nos ha dejado preparado un par de termos con mate de coca, para que minimicemos los efectos de la altura. Al organizar los días en San Pedro de Atacama, la ruta de los Monjes de Pacaná, la había colocado al final de nuestra estancia, ya que es una de las rutas en la que alcanzas una mayor altitud, rozas los 4.800 metros, pero al no haber tanta diferencia entre unas rutas y otras y por temas de logística, arriesgamos y al final la tuvimos que hacer hoy.
Esta ruta es una de las menos transitadas, se encuentra a unos 100-110 kilómetros desde San Pedro, no muy lejos de la frontera con Argentina, y ofrece grandiosas vistas de estos gigantes de piedra, ubicados junto al salar de Aguas Calientes, además es muy probable que durante el camino tengas la posibilidad de avistar flamencos, llamas, vicuñas, zorros, etc…
*Ahora mismo las catedrales y el salar de Tara no se pueden visitar al encontrarse cerrado por orden del CONAF. Lo que se hace es visitar los monjes de Pacaná, salar de Loyoques o Quisquiro y Salar de Aguas Calientes.
Como tenemos que coger la carretera CH-27, que es la misma que tomaremos días después para hacer el tour por el Salar de Uyuni (frontera Boliviana) y no abre hasta las 08:00 AM, nos acercamos a la franchutería a tomar un par de cafés y un par de cruasanes que están de miedo y a comprar una barra de pan para tomarnos luego en ruta nuestro habitual bocata de jamón traído desde España.
La primera parada para admirar el volcán Licancabur.
Todo el camino es para disfrutarlo, las vistas son fascinantes, mires donde mires es una postal.
Y llegamos a la siguiente parada, el humedal del río Quepiaco, que a estas horas aún se encuentra congelado y además sopla un ventarrón de mucho cuidado.
Seguimos avanzando, vemos a un lado del camino una laguna de color verde y hacia ella que vamos. Parece que hasta tiene olas del viento que hace. El sitio impone, la soledad, el silencio.
Continuamos hasta el mirador de la Pacana, desde donde podremos ver los Monjes de Pacana, también conocidos como centinelas de Tara o Moais de Tara, enormes pilares de tierra moldeados por la acción erosiva del viento. Primera vista desde la carretera
Avanzamos un poco más, llegamos al desvío, desde el que podemos contemplar más de cerca estas figuras.
Y llegamos al guardián de la Pacana, que impresiona por sus dimensiones .
Disfrutamos un montón, circulando entre las rocas, hace mucho viento aquí arriba, pero vamos bien pertrechados y las vistas que vamos teniendo y la soledad de la que gozamos, lo compensa todo.
Después de un buen rato, haciendo fotos, haciendo el tonto (no estamos notando para nada la altura, supongo que el mate de coca y no hacer muchos esfuerzos inútiles, ayudan), nos dirigimos al Salar de Aguas Calientes, característico por sus lagunas de diferentes colores. Allí podemos ver parte de la fauna del lugar.
Seguimos con la ruta, nos encaminamos al último punto a visitar del día el Salar de Loyoques o Quisquiro, situado a más de 4.000 metros de altitud, un excelente lugar para comerse un bocadillo dentro del coche a resguardo del viento. Por el camino siempre hay algo en lo que fijarse y al revés.
Iniciamos el camino de regreso, volvemos a parar en el humedal del rio Quepiaco, ahora ya hay más aves, parece increíble que en un desierto tan árido, de repente aparezcan lagunas, ríos, bofedales.
Deshacemos el camino, la ruta nos ha sorprendido para bien, es visualmente muy atractiva y se hace muy difícil no parar cada cinco minutos, además es una ruta que no es muy frecuentada, apenas nos hemos cruzado con 4-5 personas.
Y de vez en cuando, el paisaje confabula para que eches una foto.
Regresamos a San Pedro, rellenamos el depósito en la gasolinera que se encuentra a las afueras del pueblo y nos dirigimos al Valle de La Luna, para a las 15:00 entrar como un clavo (sabíamos que los tour organizados empiezan a recoger a la gente en San Pedro entre las 15:00 y las 15:30) por lo que es muy importante estar dentro a estas horas si no quieres coincidir con ellos.
El Valle de la Luna, situado en plena cordillera de la sal, es a nuestro juicio una visita imperdible, es una maravilla geológica con caprichosas formas consecuencia del viento, es en definitiva un sitio bonito, con un color rojizo que enamora. No estaban desencaminados los que bautizaron a este lugar, te sientes en otro planeta.
Nos vamos acercando
Los puntos más reseñables a visitar son por orden, las minas de sal, la duna mayor, el anfiteatro y las tres Marías. Actualmente las minas de sal no se pueden visitar por peligro de derrumbe.
Pasamos de largo y continuamos hasta el estacionamiento de la duna mayor
La importancia de llegar a tiempo
Vamos completamente solos, así que vamos tranquilamente por la senda marcada que nos llevará a lo alto de la duna mayor, vamos haciendo fotos, recreándonos con lo que nos ofrece.
EL ANFITEATRO
Y llegamos hasta donde se permite contemplar la duna mayor.
El paisaje es lunar…
Nos encontramos en la cima con unos chicos franceses que vienen del otro lado y nos dicen que las vistas son “beautiful”, pues aprovechando que no hay nadie, vamos a acercarnos a verlas. Es un paseo de unos 15 minutos más y tienes otra perspectiva diferente pero fascinante también.
Y la verdad que el paseo merece la pena por este paisaje conformado por pliegues, pináculos, sal, el rojo de la tierra.
Volvemos por donde hemos venido, empezamos a ver gente subiendo a la duna mayor, ya no hay tranquilidad. Así que volvemos al coche y continuamos el circuito y pasamos por delante del anfiteatro, está prohibido el acceso, durante todo el camino hay formaciones en las que fijarse.
Nos paramos a hacer el recorrido que lleva a la mina Victoria, se ven los restos de unas construcciones, un par de agujeros y algo de maquinaria. La verdad, no es una visita que merezca la pena a nuestro juicio.
Volvemos al coche a por el último punto del día, las tres Marías, pues ni fu ni fa, la verdad es que nos pareció de lo más flojo del parque.
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Regresamos, volvemos a pasar por la duna mayor y está hasta arriba de gente, buscando uno de los pocos sitios libres para ver el atardecer, así que nosotros nos vamos a hacer lo mismo al mirador del Kari o piedra del coyote, que es gratuita si tienes las entradas del Valle de la Luna del mismo día. Para ello, tienes que volver a la carretera principal y coger dirección a Calama.
La piedra del coyote, pertenece al Valle de la Luna, pero está en otro sector, y es un saliente de piedra sobre el vacío y el valle al fondo, aunque ahora mismo el acceso a la piedra está prohibido.
Lo verdaderamente importante es que es un muy buen lugar para ver atardecer, siempre suele haber bastante gente, pero alejándote un poco, casi tienes las mismas vistas, y más tranquilo. El ambiente se va volviendo rojizo.
Nos volvemos a San Pedro de Atacama, durante la tarde ha habido bastantes nubes, aunque ahora se ve el cielo despejado, así que nos acercamos a la tienda de SPACE OBS a ver si finalmente sale el tour o se cancela. Allí mismo nos dicen que todo está okey, las condiciones meteorológicas son buenas para la observación y que el tour sale a las 19:50.
Nos comemos unas brochetas de carne que venden en muchos puestos de la calle caracoles y sin tiempo para más, nos montamos en el autobús que nos llevará a unas 18 personas a las instalaciones donde se encuentran los telescopios.
Llegamos en completa oscuridad y la guía nos da unos esbozos de lo que podremos ver hoy, visión a simple vista del cielo (que en San Pedro de Atacama es increíble), observación a través de los telescopios que es la parte más interesante y luego seguimos observando el cielo y tomando una taza de chocolate caliente.
La guía se la ve muy preparada, es una apasionada de su trabajo y nos da tal cantidad de información que la mayoría somos incapaces de asimilar, aún así es muy, muy interesante y nos muestra con un puntero láser, estrellas, planetas, constelaciones.
En los diferentes telescopios podemos ir observando una gran acumulación de estrellas casi agrupadas, las diferentes tonalidades de sus luces, varios planetas, es alucinante poder ver los anillos de Saturno y vemos la luna que está en cuarto creciente, pese a que refleja algo de luz, las condiciones son muy buenas, al menos para mí que soy un neófito.
Hace frío pero es soportable y la guía hace muy amenas las explicaciones, en definitiva nos ha gustado mucho la experiencia, hemos visto un cielo limpio y negro y hasta hemos aprendido alguna curiosidad.
La verdad es que hoy ha sido un día redondo, los Monjes de Pacana con el camino que lleva hasta ellos, el Valle de la Luna, el atardecer en la piedra del coyote y el tour nocturno de las estrellas, ha sido un día largo y duro, pero intenso...
Después de dos días sin parar prácticamente, hoy iba a ser el primer y único día relajado en cuanto a la hora de levantarse, la visita a ALMA empezaba a las nueve de la mañana, así que hoy iba a ser el único día que podríamos desayunar sin prisas en el alojamiento.
El observatorio ALMA (Atacama Large Milimeter Array), es el mayor proyecto astronómico del mundo y es una asociación entre Europa, Norteamérica y Asia del Este, con la cooperación de Chile. ALMA posee el mayor y más caro radiotelescopio terrestre construido, compuesto por 66 antenas de alta precisión.
Las visitas no están permitidas (por motivos de seguridad) al llano de Chajmantor, en medio del desierto de Atacama a una altitud de cinco mil metros, que es donde se ubican las 66 antenas. Lo que se visita son las instalaciones que se sitúan a unos 50 kilómetros al norte de San Pedro de Atacama, donde trabaja el personal y además de contarte toda la historia del nacimiento del complejo, como se transportaron las antenas, descubrimientos y logros más importantes,así como los beneficios que genera para la comunidad, tienes acceso a la sala de control, algún laboratorio y si tienes suerte alguna de las antenas que necesiten reparación.
Estas visitas sólo se pueden realizar los sábados y domingos por la mañana y hay que apuntarse previamente para ver si hay disponibilidad (es una actividad muy demandada), se puede apuntar uno aquí:
Pasamos por la franchutería a por nuestra barra de pan y a las 08:45 estamos en el punto de encuentro, calle Tumisa casi esquina Avenida Pedro de Valdivia, Esto está casi al frente al “Pueblo de los Artesanos” y en las cercanías del terminal de buses de San Pedro de Atacama. Ojo, es muy importante llevar el pasaporte, son muy estrictos con esto.
Una vez en el autobús recorremos los cincuenta kilómetros que nos separan del complejo, mientras vemos un vídeo explicativo del lugar que vamos a recorrer, así como las medidas de seguridad a adoptar. Allí nos reparten en dos grupos, uno de inglés y otro de castellano y empezamos la visita.
La guía que nos ha tocado, está muy formada (todos y cada uno de los guías en las diferentes excursiones o tours que hemos hecho, nos han parecido muy buenos), nos explica donde estamos, los controles médicos que tienen, los turnos de trabajo, donde duermen los trabajadores del complejo, un montón de información y anécdotas.
Al fondo el desierto de Atacama
Pasamos al interior de las instalaciones, visitamos por fuera alguno de los laboratorios y pasamos a la sala de control, donde nos dan unos minutos para que les aburramos con nuestras preguntas . Y más tarde salimos a ver dos de las 66 antenas que forman el radiotelescopio y que se encuentran aquí para su mantenimiento. Tienen un diámetro de entre siete y doce metros.
El ominpresente Licancabur, dominándolo todo.
Y con unas fotos de grupo para colgar en el facebook, nos despedimos de la visita. A ver, no es una visita TOP en Atacama, sobre todo porque lo más bonito tiene que ser el complejo donde se ubican las 66 antenas, pero es una buena visita para hacer un paréntesis de madrugones y te deja la tarde libre para hacer otra actividad, ¿además cuantas veces vas a tener la oportunidad de visitar un sitio así?
Llegamos a San Pedro alrededor de las 13:30 , cogemos el coche y ponemos rumbo a las lagunas escondidas de Baltinache.
Tomamos el desvío que indica las lagunas y vemos que cierran el acceso a partir de las cuatro de la tarde, son casi las tres y tenemos por delante unos 45 kilómetros por la B-241, de lo que ellos llaman Calamina, que son las carreteras de ripio pero con pequeñas ondulaciones cada pocos centímetros que hacen botar al coche constantemente. En este tipo de carreteras es mejor ir deprisa que despacio (se notan menos los botes), pero con juicio.
Las Laguna Escondidas de Baltinache, son un conjunto de 7 pozas, en las que en la primera y la última puedes bañarte y en la que su alta salinidad hará que flotes sin ningún esfuerzo. Es una de las rutas menos frecuentadas de las cercanías de San Pedro.
El paisaje es de quitar el hipo, azul turquesa rodeado de sal, dentro del salar de Atacama contra la cordillera de la sal .
El camino está señalizado y de la primera a la última laguna, no hay mucha distancia, pero pararás un montón de veces.
Y así, poco a poco vamos llegando a la última laguna, donde la gente se concentra en busca de su foto para instagram.
Nos volvemos a San Pedro, nos reabastecemos de agua, patatas y snacks varios y aprovechamos para establecer una toma de contacto con las dos agencias que tenía fichadas para hacer el tour del Salar de Uyuni. Primeramente nos pasamos por Estrella del sur. Nos explican el recorrido (que básicamente es el mismo al 99% para todo el mundo) y nos parece bien, intento regatear y no afloja, me dice que ya me ha hecho un buen precio (el mismo que si lo contratas a través de internet) y le digo que si no me hace una rebaja, me lo pensaré, a lo que asiente.
Después pasamos por la tienda de Cordillera Traveller,que desde el primer momento nos transmitió mejores sensaciones, nos indica el itinerario, sitios donde dormiremos y nos da su precio (también igual al de su página web), nos comenta que el máximo de ocupantes es de 6 más el guía-conductor y alguna otra cosa que deberíamos llevar, repito la operación de regateo y después de acordar un precio (me salía unos miles de pesos chilenos más que con estrella del sur, pero yo lo que quería era regatear y como el primero no quiso jugar, me quedé con el segundo) cerramos el trato.
Y entramos en el “Chela Cabur”, que está en la calle Caracoles, un bar con muy mucho ambiente y buen rollo, en el que no es difícil compartir mesa con unos desconocidos. Nos tomamos un par de litros de cerveza, que en el desierto es muy importante hidratarse bien.
Nos fuimos a cenar a las “Delicias de Carmen”, un restaurante muy recomendado, pero que a nosotros no nos dijo nada, creo que ha perdido el espíritu de comida casera con el que nació.
Amanecemos muy temprano, la ruta de hoy es larga y se prevé un día con muchas paradas, Como ayer nos informaron que había estado nevando por el sector de laguna Lejía y era necesario un 4X4, la descartamos y decidimos ir en primer lugar a la Laguna Chaxa, después iríamos a las lagunas altiplánicas, Piedras Rojas y laguna Tujajto.
Como casi cada día, lo primero es ir a comprar nuestra barra de pan y acto seguido ponemos dirección a la laguna Chaxa, a unos cincuenta kilómetros, en el Salar de Atacama. Aún no habíamos visto flamencos y nos hacía ilusión verlos, nos habían dicho que la mejor manera de verlos era aquí y a primera hora, antes de que llegaran los autobuses de los tours guiados, porque los flamencos son muy tímidos y empiezan a alejarse.
Pensamos que se tardaba más y madrugamos tanto que llegamos a las 07:30 a la barrera que da acceso a la laguna y que por supuesto hasta las 08:00 no abría, así que estaba claro que éramos los primeros.
Aprovechamos y nos tomamos los zumos y los sandwiches que nos había dejado preparado Ivo, disfrutamos de la salida del sol. Además desde este día, el viento fuerte que nos había estado acompañando las dos primeras jornadas, desapareció y empezó a hacer muy agradable
Abren la barrera, detrás de nosotros ya tenemos 5 ó 6 vehículos más que han ido llegando, pero mantenemos la posición . Pagamos las entradas y seguimos el camino. Los vemos en la distancia.
Había merecido la pena el madrugón, los teníamos bien cerca, y eran los primeros que veíamos.
Se encuentra situada a 2.300 metros, encuadrada en la reserva nacional de los flamencos. En la laguna conviven tres especies de flamencos, la de James o flamenco chileno, Parina grande y Parina chica. Pero, es muy difícil distinguirlos ya que están todos juntos.
Nos gustó mucho esta visita, sólo el lugar merece la pena, pero las mejores horas para visitarlo son o a primera hora viendo los flamencos mientras se alimentan o a última hora a disfrutar del atardecer.
El volcán Lascar y la fumarola que alerta que está activo.
Un buen rato después, nos volvemos, esta visita nos ha gustado mucho y el día está recién iniciado.
Retornamos por la pista de ripio a la carretera principal, la CH-23, con vistas al Lascar, que la verdad, no tiene pinta de volcán.
Pasamos y paramos a hacer unas fotos en el cartel que anuncia el trópico de Capricornio.
Llegamos a las lagunas altiplánicas, a unos 110 kilómetros desde San Pedro, pagamos las entradas en la caseta de acceso y continuamos con el vehículo hasta el primer estacionamiento. Las lagunas Miscanti y Miniques se encuentran ubicadas a más de cuatro mil metros de altitud y contrastan con las cumbres nevadas que las circundan, son sin ninguna duda postales pintadas, idílicas. Una visita imprescindible.
La laguna Miscanti con el cerro Miscanti y el volcán Miñiques elevándose sobre ella. Hace un día fresco, pero soleado y sin viento, se está muy a gusto y sigue impresionando el silencio que parece reinar.
Disfrutamos sin mirar el reloj, sólo mirando y cuando estamos satisfechos, montamos en el coche y continuamos por el camino hasta llegar a la laguna Miniques, más pequeña, pero igualmente preciosa. Estamos solos.
Hemos tenido mucha suerte, las lagunas altiplánicas han estado cerradas hasta hace unos pocos días y nos han encantado, no te cansas de admirarlas, nos ha encantado la visita, son sin duda unas de las visitas estrellas en el desierto de Atacama. Antes de volvernos pasamos por delante de la caseta situada frente a la Laguna Miscanti y que en los folletos siguen ofertando la estancia en ellas, pero yo cuando preparaba el viaje y me enteré, contacté con ellos y me dijeron que ya no era posible pernoctar allí, ya que los guardas tampoco lo hacían.
Totalmente satisfechos con lo visto, continuamos nuestro camino hasta Piedras Rojas, a unos 150 kilómetros desde SPA. Y la primera vista que tenemos es de las que te dejan con la boca abierta. Guauuuuu!!!
Piedras Rojas se sitúa en plena cordillera de los Andes a más de 4.000 mettros de altitud, están formadas a partir de la oxidación del hierro presente en el lugar, y junto a Piedras Rojas el Salar de Aguas Calientes, contrastando el color de uno y otro. Esto sí que es un lienzo pintado.
Lamentablemente, desde hace un tiempo se encuentra cerrado por la comunidad que lo va a empezar a administrar, unos cafres hicieron pintadas en las piedras del lugar y otro sobrevoló un dron por encima del salar y lo colgó en youtube. Ahora sólo se puede admirar desde un mirador, a pesar de ello, el sitio es increíble, es irreal.
También es un buen lugar para observar flamencos, pero a mucha más distancias que en la laguna Chaxa.
Estuvimos hablando un rato con la gente de allí que vigila que la gente no se meta por sitios no permitidos y nos estuvieron contando que está previsto que se abra el año que viene, van a habilitar senderos y empezar a cobrar entrada.
Nos vamos entusiasmados, la ruta va increscendo, todo está siendo perfecto, los flamencos, las lagunas altiplánicas, Piedras Rojas, la fauna que te vas encontrando. Es una ruta que casi toda ella transita cercana a los 4.000 metros y los supera, pero ya estamos perfectamente aclimatados o eso pensamos.
A escasos 10–15 kilómetros de Piedras Rojas, se encuentra la laguna Tujajto, enclavada a unos 4.000 metros de altitud y que la mezcla de sus intensas aguas verdes, realzadas por un manto blanco de sal y los volcanes y cerros que la rodean, la hacen de una especial belleza, además hasta aquí ya casi no vienen los tours organizados y no lo entiendo porque son 5-10 minutos
No se puede acceder a la laguna, sin embargo la puedes ir rodeando por la carreta que lleva a la frontera argentina y tienes distintas perspectivas de la laguna, además seguro que verás llamas y vicuñas por sus alrededores. Estuvimos un buen rato, disfrutando de estar aquí, otra vez sintiéndonos privilegiados por estar en un sitio tan solitario como bello, disfrutando de nuestro bocadillo de jamón ibérico.
Un lugar asombroso, como todos los que componen la ruta de hoy. Cuando nos sentimos satisfechos con lo visto, emprendemos el camino de vuelta, que sigue sin perder su atractivo. En el camino de regreso paramos en Socaire, un pueblecito tradicional en el que la mayoría de las agencias que ofrecen este tour, paran para almorzar, a nosotros fue un pueblo que no nos dijo nada.
Y unos cuarenta kilómetros antes de San Pedro, hicimos otra parada en Toconao, pueblo andino, en lo que lo más destacado es su iglesia de San Lucas, o más bien el campanario que se encuentra separado de la nave principal y que fue declarado monumento nacional en 1951.
También es un pueblo en el que comprar recuerdos, souvenirs, fuera de eso, no tiene mayor interés. Aquí la “recompensa”, está en los paisajes.
Regresamos a San Pedro, repostamos gasolina (no lo había dicho antes, pero esta gasolinera está abierta las 24 horas del día), volvemos al Chela Cabur a tomar unas cervezas, hoy escogimos la Paceña, el día anterior probamos la Escudo y La Cristal, y para nuestro gusto la mejor es La Paceña.
Y hoy , elegimos para ir a cenar la Picada del Indio, buena comida, buen servicio y buen precio.
*Piedras Rojas es para mí, la excursión más completa, más visual, estética, de todas las que hemos hecho en el desierto de Atacama (y eso, que todas nos han parecido muy recomendables), tiene fauna, lagunas, salares, volcanes, soledad, paletas de colores. Si tuviera que escoger entre todas una, ésta sería la elegida. Un día redondo.
Enhorabuena, te ha quedado genial el diario
Qué bonito todo!!
Me alegra haber tenido la oportunidad de ver Atacama y el Salar a través de tus ojos...al final me has hecho de avanzadilla tú a mi
El diario me ha hecho recordar los pocos días que estuve por Chile y Bolivia el año pasado, inolvidables!, y que razón tienes al decir que si te puedes permitir alquilar un coche acabas ahorrando dinero y tiempo. La cantidad y calidad de tus fotos es una pasada, perfecto el diario. te dejo 5 bien merecidas!
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