![]() ![]() 7 días en Georgia en Navidad 2024, en coche de alquiler ✏️ Blogs de Georgia
Una preciosidad de país, sobre todo en invierno, ha sido un plus verlo todo nevado.Autor: Dovima Fecha creación: ⭐ Puntos: 4.8 (6 Votos) Índice del Diario: 7 días en Georgia en Navidad 2024, en coche de alquiler
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Etapas 7 a 9, total 9
Nuestro quinto día no lo podemos empezar mejor. El desayuno en el hotel Julia estuvo espectacular, lo indico en el apartado correspondiente. Sin duda vale muchísimo la pena. Lo pedimos a las 8.30h porque había una hora larga hasta Vardzia.
Tardamos más de lo previsto, como siempre. La carretera que va a Vardzia también es ancha, pero hay algunos tramos que están en construcción y, por lo tanto, sin asfaltar. Puesto que esta zona del país hace frontera con Turquía, nos cruzamos con un montón de camiones turcos. Ciudad Cueva de Vardzia - Horario: de 10 a 17h en invierno - Precio: 15 GEL + 2 GEL de subir en coche hasta la entrada Llegamos hacia las 10.30h y no había nadie. Muy contentos de haber dormido en Rabati porque la otra opción era dormir por esta zona y, siendo temporada baja, no se veía ningún movimiento ni para cenar ni para nada. Compramos la entrada y pedimos también el transporte en una minivan que nos dejó al inicio. Es una carretera bastante empinada, así que vale la pena pagar los 2 GEL, y más si se va escaso de tiempo. Hicimos la visita solos. Vardzia es un enorme complejo de cuevas artificiales excavadas en la pared de la roca. El lugar es mucho más grande que Uplistsikhe, y más o menos se sigue la numeración de la audioguía para avanzar en la visita. Se entra por un sitio y se sale por el lado puesto, bajando un largo tramo de escaleras, que va a parar de nuevo a la taquilla. Alguno de los elementos principales que se pueden ver son: Iglesia de la Dormición, con unos coloridos frescos; el manantial natural oculto; el refrectorio; el boticario, en los niveles superiores, se ve desde el camino; Las bodegas de vino, parece que había por lo menos 25; tubos de arcilla para el transporte de agua; establo, túneles, etc. Estuvimos hora y media para hacer la visita. Nos gustó mucho! Si vienes con más tiempo, te puedes estar tranquilamente 2-3 horas. Del interior de la iglesia salía un largo túnel que recorrimos un trozo, pero que luego desandamos para seguir con la visita. Por el camino se pasa por delante del Castillo de Khertvisi, que se puede aprovechar para visitar. Nosotros no teníamos tiempo. Ahora teníamos un tramo larguísimo de coche, hasta llegar a Martvili, unos 280 km, nos daba 4,5h horas de coche que al final se alargó una hora escasa. Muy buena ruta hemos hecho para ser tantas horas de coche. Hubo que deshacer lo andando de nuevo hasta Rabati, también de nuevo por Borjomi, la ciudad del agua embotellada y cuya visita tampoco nos daba tiempo. Y seguíamos hasta la población donde ayer tuvimos una gran retención, pero la suerte estaba de nuestro lado puesto que nosotros teníamos que coger un desvío a la izquierda para encarar ruta hacia Kutaisi y, en esta zona, no había atasco de coches en nuestra dirección, pero lo seguía habiendo de haber hecho la misma ruta de ayer. De nuevo pasamos por la autopista en construcción, por el tramo en el que también encontramos muchísima retención, y seguíamos de suerte, ya que la zona sin asfaltar también la pasamos con fluidez. El último tramo del trayecto, desde Kutaisi hasta Martvili, ha sido el más pintoresco. Hemos pasado por esa zona al atardecer, eran como las 17h, y hay que tener mucho cuidado al conducir porque hay muchos animales que pastan a sus anchas por la carretera. Además de las vacas y perros habituales, también vimos cerdos, gallinas y patos que iban solos. Lo que más nos extrañó es que todos vuelven a su casa cuando se va el sol, y esperan pacientemente frente a su puerta hasta que les abren para poder entrar. Esto lo habíamos visto con los camellos en el desierto, pero tantos km de carreteras con casas a los lados y todos los animales esperando frente a su respectiva puerta, fue de lo más curioso. Y el último tramo del viaje, la ciudad de Martvili, está en obras y está prácticamente levantada. Las diferentes calles asfaltadas están atravesadas por una especie de regatas en el suelo que convierte el “asfalto” en socavones constantes. Cañón Martvili - Precio: 20 GEL el cañón y otros 20 GEL el paseo en bote - Horario de invierno: de 10 a 19h. Por la noche está iluminado con luces de colores. El cañón Martvili es un desfiladero por el que discurre un riachuelo, y hay algunas cascadas. Se puede andar por un sendero de 700 metros entre pasarelas, cuyo recorrido puede durar una media hora; y también se puede visitar en un corto paseo en bote inflable, que se tarda unos 15’ en hacer unos 300 metros, si el caudal de agua lo permite. Nosotros no pudimos hacer el paseo en bote, los días anteriores había estado lloviendo y el caudal era demasiado fuerte. Pero nos encantó el pequeño paseo por el cañón, porque la fuerza del agua provocaba un gran estruendo al precipitarse en las diferentes cascadas. Era impresionante. Hay algunas pasarelas metálicas por las que pasear y una especie de balcones para acercarte al filo. Estábamos casi solos, sólo un par de parejas más. Nos encantó la visita, una pena que fuera tan corta y que nos alargáramos más de lo previsto en el parking porque a las 19h teníamos que estar fuera, así que nos dimos prisa. De haber llegado un poco antes, lo hubiéramos podido ver también con luz natural, que seguro que habría estado muy bien. Con las luces de colores ya nos encantó, pero para mi gusto, algunas zonas estaban demasiado oscuras. Atención con los “guías” del parking del Cañón Martvili En Martvili nos la intentaron colar, pero no coló. Suelo marcar en MapsMe también los aparcamientos, pero en Martvili no lo encontré. Así que cuando llegamos no había ningún indicador y fuimos a parar a un gran parking con la foto del cañón. Sólo había un par de coches y en seguida nos pidieron 2 laris por el parking. Hasta aquí, normal. Pero otro de los hombres que estaba en el parking nos dijo que el barco no funcionaba y que él nos llevaba a 4 o 5 sitios cuyas fotos se veían en el panel publicitario, por 120 GEL para los dos. No tenía muy claro qué me ofrecía, hablaba en inglés, pero me costaba entenderle. Que el barco podía fallar si llovía mucho, ya lo sabíamos, pero nosotros queríamos igualmente visitar el cañón que, además, tiene un horario más amplio, por eso hicimos así la ruta, ya que el resto de los lugares cierra antes. Buscábamos la taquilla y no la veíamos, así que no acababa de entender. En ese momento llegó una chica con uno de ellos y al hablar con ella entendí perfectamente lo que estaba pasando. En el parking, además del vigilante del aparcamiento hay los supuestos guías que te ofrecen sus excursiones y como son los primeros que vas a encontrar, a esta chica se la colaron. La excursión consiste en que te lleven a ver 5 lugares diferentes y cobran por ello. A la otra chica, como iba sola le cobraron 100 laris y a nosotros nos pedía 120 por ser 2 personas. Estos lugares sólo los conocen los locales y no hay que pagar entrada porque son cascadas, ríos, etc. de acceso libre. Ella también iba en coche, lo dejó en el aparcamiento y pensó que la visita al cañón Martvili consistía en que te llevaran en coche a estos lugares, porque tampoco había leído nada de esto mientras organizaba su viaje, y estuvo hora y media con esta excursión que le montaron. Me di cuenta del engaño porque allí mismo miré en la web oficial de compra de entradas si se podían comprar entradas para el mismo día y sí, se podía. Como me puse cabezona con ver el Cañón Martvili, me dijeron que fuéramos a preguntar a la oficina de turismo, por un caminito a la izquierda que no habíamos visto y Eureka! No era la oficina de turismo, era la taquilla que íbamos buscando. Lo que ofrecían puede ser una excursión interesante para hacer en verano, si te puedes bañar, y alargándola para todo el día. Pero lo que pretendían vendernos, me pareció un negociazo para ellos! Bajamos con el coche y allí mismo había espacio de aparcamiento, que no había que pagar. Efectivamente, el cañón estaba abierto hasta las 19h, tal como indica la web de compra de entradas y no se podía hacer el trayecto en bote por la fuerza del agua. Y casi nos lo perdemos!! Con la entrada comprada se accede directamente por los tornos. En verano se recomiendan comprarlas por internet porque hay bastantes colas y para acceder directamente. Ahora teníamos el alojamiento en la misma ciudad de Martvili, a 4km. Hay un supermercado cerca, así que compramos algo de comida y cenamos en la habitación. El alojamiento también es muy recomendable, sobre todo si se llega a Martvili a última hora, lo cuento en el apartado correspondiente. Etapas 7 a 9, total 9
El primer destino de nuestro sexto día es Chiatura, a 120km, lo que son un par de horas, que también tardamos más en recorrer.
Chiatura es una antigua ciudad minera que, a principios del siglo pasado, representaba el 60% de la producción mundial de manganeso. Para ello se hizo una extensa red de teleféricos, para que las largas jornadas de los mineros fueran aún más maratonianas, al perder menos tiempo en desplazamientos gracias a los funiculares. También se creó una gran red de ferrocarril para el transporte directo del Manganeso por tren. Cuando la Unión Soviética colapsó, la mayoría de las minas fueron desmanteladas y muchas familias perdieron su sustento y, como consecuencia, se mudaron. Ahora se están reformando alguno de los teleféricos y se han creado algunos nuevos. De las 4 líneas actualmente en funcionamiento, nosotros fuimos hasta Sanatorium y hasta Naguti. El precio del billete es medio lari y se compra en la taquilla que hay en la parte baja de la Estación Central. Hay que pagar en efectivo y se compra un billete por persona y trayecto. Nosotros compramos 8, que nos sirvió para hacer los 2 recorridos i/v. Desde arriba se tienen unas vistas increíbles de toda la ciudad y la zona. Y puedes ver muy de cerca algunos edificios que de lejos se ven en perfecto estado pero que, de más cerca, impactan porque parece que en cualquier momento se van a derrumbar, o algunos balcones desconchados y oxidados, sin cristales, etc. La visita es impactante y curiosa a la vez. También pudimos ver uno de los antiguos teleféricos oxidados colgando en pleno centro, así como un largo tren de mercancías que también parecía abandonado. Estuvimos aproximadamente hora y media visitando la ciudad. Luego desandamos lo andando y paramos a una media hora escasa, en el Pilar. Pilar Katskhi La columna o Pilar Katskhi es un pilar de piedra caliza de 45 m de altura, con un monasterio ortodoxo en la parte superior. Está prohibido subir, pero se puede andar en la base. Los monjes que allí viven están en aislamiento en lo alto, para estar más cerca de Dios. Los suministros suben mediante un sistema de poleas. El acceso es gratis y hay un desvío asfaltado en la misma carretera que llega hasta un aparcamiento al final, en la base del Pilar. Como estaba nevado y había un cartel indicando una pendiente de 12%, preferimos aparcar antes de la gran bajada, no fuera que luego el coche no pudiera subir, y fuimos andando, estaba a unos pocos metros. El pilar está vallado pero la puerta de acceso no estaba cerrada. Dentro hay una pequeña tienda de souvenirs y una pequeña iglesia. Es muy fotogénica esta visita. Tskaltubo Era la última visita del día. Desde el Pilar eran unos 80 km, una hora larga. Queríamos llegar entre las 14 y 16h que era cuando nos entraba la comida incluida en la MP. Llegamos a las 15h y la comida fue muy justita. Luego íbamos a ver la ciudad, que fue una importante ciudad balneario durante muchos años, se construyeron unos 30, hasta que la Unión Soviética colapsó y, al igual que pasó con Chiatura, quedaron abandonados. Como las distancias eran largas, decidimos movernos con el coche. Hoy era Nochevieja y no nos queríamos alargar más de la cuenta. Tengo los puntos principales marcados en MapsMe, así que visitamos: el Sanatorium Iveri y el Shakhtiori desde fuera, que están vallados; la casa de baños nº 8, llamado Ovni por su forma, que está dentro del parque; El Metalúrgico, donde hay una gran lámpara de araña en el techo que se ve desde una ventana; el Gelati está justo en frente y vimos los exteriores; y por el Medea estuvimos visitando un rato el interior. Estos eran los que se consideraban más importantes, y a pesar de movernos entre los diferentes puntos con el coche, estuvimos un par de horas deambulando por ellos. Sin duda puedes dedicarle medio día o día entero. Es impresionante pasear por estos inmensos edificios, que parecen palacios, y que están medio abandonados. Había uno que conservaba una enorme lámpara de araña en el techo. También quedan las molduras y algunas paredes coloridas. Nos cruzamos con alguna otra pareja también visitándolos, pero no vimos nadie más. En algunos se veía luz en las ventanas. No tuvimos ningún problema con perros ni personas. Parece que algunos, tras su abandono, fueron destinados a refugiados y siguen estando habitados; y que en alguno intentan cobrar una supuesta entrada. Otros sólo se pueden ver desde fuera porque están completamente vallados. Además, con el clima tan húmedo de la zona, se están degradando rápidamente. La vegetación se está haciendo dueña de la zona. Tras la impactante visita fuimos a descansar. Supuestamente teníamos cena de gala de Nochevieja, que al final se truncó, como he explicado en el apartado del alojamiento. Así que acabamos cenando en nuestra habitación porque no encontramos ningún plan alternativo en la ciudad, todo parecía cerrado excepto un supermercado 24h que encontramos. Por la noche hubo bastantes fuegos artificiales, vimos que los vendían en algún mercado. Y, como ya pasó hace un año, hemos tenido un comienzo de año pelín movidito. Etapas 7 a 9, total 9
Hoy es nuestro séptimo y último día por tierras georgianas, puesto que volvemos mañana bien temprano.
Cueva de Prometeo y Cueva de Sataplia, cerradas Para hoy teníamos la visita de la cueva de Prometeo y la de Sataplia. Ambas las encontramos cerradas. Hacía días que tenía que haber llovido, según las previsiones meteorológicas, pero habíamos tenido suerte. Y hoy, a pesar de que no había previsión de lluvia, amaneció chispeando y la lluvia se iba animando. Igualmente fuimos hasta Prometeo, donde abrían a las 10h. Está muy cerca de aquí, a una media hora. Miré en la web oficial si se podían comprar entradas para hoy y sí, se podía. Pero llegamos y estaba cerrado y un señor en la puerta nos hacía gestos como de que no iba a abrir. Algunos lugares sí cierran algunos festivos, pero no era este el caso. Esperamos un rato, en la web oficial se ofrecía la primera entrada a las 10.45h, llegaron una pareja de hindúes y una familia de chinos así que lo volvimos a intentar, pero no coló. El hombre no abrió, así que fuimos hacia Sataplia. Parecía que la lluvia amainaba. Tampoco tuvimos suerte allí. De hecho, llegamos al final de una carretera en la que había una barrera que estaba bajada, así que no se podía seguir con el coche. Justo antes, en el lateral de la carretera había una especie de aparcamiento sin asfaltar, con lo que parecen tiendas y restaurantes que, seguramente en verano, estarán más animados. Pero no había nada, así que aquí acabó nuestra excursión. Ni intentamos cruzar la barrera andando porque seguro que no íbamos a conseguir nada y aún quedaba 1 km, para llegar al final. Así que pusimos rumbo a Kutaisi. Kutaisi Aquí cerca está el Monasterio de Gelati, que es patrimonio de la UNESCO, pero que está en reformas y cuya visita habíamos descartado. Parece que el interior, que es lo más bonito, está cerrado por reformas y el exterior, está recubierto de andamios. Así que ni nos acercamos. Para aparcar hay espacio al otro lado del puente. El Puente Blanco nos gustó mucho, con la estatua del niño de Picasso y, sobre todo, el agua del río parece más el acantilado del mar que un río, porque sobresalen grandes rocas del fondo. Luego nos limitamos a pasear por la ciudad. El mercado, al ser Año Nuevo, estaba cerrado. Llegamos hasta la fuente, el parque también está cerrado, la Ópera nos la encontramos por el camino y está en reformas. Paseamos un poco más, hicimos algunas compras y decidimos ir a comer. No pudimos acertar más con el restaurante El Depo, que está en la zona donde aparcamos el coche, un lugar poco turístico. Sin duda el plato estrella era el Khinkali, que en carta lo tienen de varios sabores. Pasaban platos enteros continuamente. Nosotros pedimos encurtidos, cerdo a la brasa y lobiani, una especie de masa rellena con puré de judía pinta. Todo regado con cervezas nos costó 38 GEL. La comida fue copiosa así que el lobiani nos sirvió de cena. Ya habíamos acabado las visitas y el hotel lo buscamos muy cerca del aeropuerto, así que aprovechamos para ir a lavar el coche, en el hotel nos dijeron dónde. Llenamos el depósito de gasolina y decidimos ir a devolver el coche, para asegurarnos que todo estaba conforme. En este hotel se incluye gratuitamente la recogida y la llevada al aeropuerto, si así lo pides. En un principio le habíamos dicho que no nos hacía falta, pero la chica fue muy amable e igualmente nos recogió, tan pronto como dispuso del coche. Al llegar al aeropuerto no había nadie en Avis, a pesar de que el personal de seguridad nos dijo que tenía que estar por ahí. Pedimos a alguien si les podían llamar por si estaba en el aeropuerto, pero nos dijo que dejáramos las llaves en el buzón. Grabamos el vehículo, dejamos las llaves y a la vuelta de nuestro viaje nos llegó un cargo de 70 GEL, casi 26€ que hemos reclamado a Booking, porque no nos han dicho a qué corresponde. El coche lo dejamos limpio, con el depósito lleno, sin rascadas extras y multa no creo que sea, teniendo en cuenta a la velocidad que nos hemos movido. No hay forma de acabar con un alquiler de coches sin ningún incidente!!! Suerte que aquí la empresa era conocida… En el hotel hay un espacio común con mesas y algunos tentempiés y bebidas que puedes comprar. Además del lobiani, compramos un pastel casero y hasta aquí nuestro viaje. Para volver, hay que pasar por facturación sí o sí, para sacar las tarjetas de embarques. Si no, no te dejarán pasar en el control de seguridad. Por la mañana parece que hay algunos vuelos así que estuvimos un rato de cola. A las 5 de la mañana nos llevaron hasta el aeropuerto, que está a 5’. Otro destinazo espectacular para los amantes de lugares alternativos, con magnífica comida y buenos precios. Eso sí, no tan buenas carreteras, hay que tomárselo con un poco de calma. Y, sin duda, un plus visitarlo en invierno y encontrarlo todo nevado. Etapas 7 a 9, total 9
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