Día 7 (9 de julio): Kazbegi [Triniyt Church – Monasterio Dariali (final de la carretera militar en su tramo georgiano – Trinity Church]
De inicio reservamos para 2 noches, esperando la evolución de los problemas físicos de mi pareja. Esa mañana decidimos no hacer el trecking del del Valle del Juta, a priori más exigente por la altitud a superar (otra espina clavada). Pero si era posible quedarse una noche más en la habitación, lo haríamos. Consultamos y así fue. Nos tomaríamos el día con más tranquilidad.
Por la mañana fuimos a la Trinity Church. Sobre las 11:00. Quizás más tarde. No había mucha gente. Subí por el camino que parte de uno de los aparcamientos en busca de una mejor perspectiva para tirar unas fotos. Luego, estuvimos comiendo unas pipas mientras disfrutábamos del paisaje. Regresamos a Kazbegi, donde por fin compré un labiani en una panadería situada al lado del Ska Market, recomendada en algún blog. Estaba bueno.

Por la tarde recorrimos el resto de la carretera que lleva a Rusia. Nos acercamos al Dariali Monastery, que no tiene nada de especial, desde donde vimos el Larsi Checpoint con Rusia. Desandamos el camino y a la entrada del pueblo de Gergeti, en el Kazbegi Panorama, nos tomamos dos IPAs georgianas bien fresquitas, de 0,5l (10 laris).
A eso de las 19:00 estábamos de nuevo en la Trinity Church para ver el atardecer. La casualidad quiso que sobre las 20:00 asistiéramos a una misa en la propia Trinity Church. Solos, con los monjes y sus acólitos. Habíamos estado observando como, a la puerta de la iglesia, un joven monje prendía un incensario con un pequeño soplete. Intercambiamos sonrisas y un pulgar en alto cuando finalizó la operación con éxito. Cuando ya nos íbamos, pasamos por delante de la puerta, momento en el que apareció otro joven monje. Pregunté si podíamos entrar y accedió. Así que allí estábamos, los únicos extraños y encima guiris, en una misa ortodoxa. Pero ahora quedaba la segunda parte: Cómo salir de allí antes de finalizar la misa y de forma respetuosa. La segunda vez que uno de los “monaguillos” abrió la puerta de la iglesia, aprovechamos para salir. Bonita experiencia.
De nuevo en Kazbegi, nuestra intención era cenar de restaurante. La cosa se complicó, el tiempo se echaba encima y tiramos de super.
