Día 8 (10 de julio): Monumento a la amistad ruso-georgiana – Monumento de los 300 Aragvians – Miskheta – Monasterio de Jvari – Tiflis (Imprenta subterránea Stalin – Palacio de los Rituales)
Tocaba desandar la antigua carretera militar. Dejamos Kazbegi a las 9:00 horas. Echamos gasolina y rumbo al Monumento a la amistad ruso-georgiana. Ya dije que un imprescindible. Y contaba que, a la hora de llegada (sobre las 10:00), encontraríamos menos gente. Así fue.
Ya no paramos hasta Miskheta. Pasamos de Ananuri, que estaba petado, a diferencia de la ida. Del mirador del pantano, también lleno. Pero paré a ver el Monumento de los 300 Aragvions, muy cerca del mirador. Como era de esperar, ni Dios. Muy recomendable.

Miskheta tiene su encanto. Se aprecia el efecto del turismo. Muchas calles con tiendas de souvenirs y restauración. La catedral no está mal. Pero no es una visita imprescindible. Tampoco había mucha gente, pero viendo el tamaño del parking, aquello recibe bastantes turistas. Quizás en otras épocas se pete. Entonces mejor no ir.
Siguiente parada, el Monasterio de Jvari. Tiene una vistas sobre el río con Tiblisi al fondo. Tampoco te quedas sin aliento. Prescindible si vas apurado de tiempo. Puede llamar la atención, cuando te vas acercando, la estampa del monasterio. Pero si has visto la Trinity Church, te resulta descafeinado.
A Tblisi. La carretera en este tramo final tenía un tráfico intenso. Conducir por una ciudad grande también es muy estresante. La siguiente parada un frikada mía: Underground Printing House Museum. El precio de la entrada es la voluntad. El museo en sí no vale para nada. La imprenta subterránea está inundada. El tipo que hizo de guía no habla inglés. Pero es auténtico. El sitio es singular. Esperpéntico. Una visita a realizar en combinación con algo más. Si no, no ir. Mi mujer, mientras, paseaba por el barrio.
Desde allí fuimos caminando al Palacio de los Rituales. Es privado. No encontré forma de acceder. Mi mujer cansada y dolorida. No hubo chance. Tuve que conformarme con una visión lejana y no muy buena. Nos fuimos para el hotel, el Brosse Garden, reservado poco antes. Allí habíamos concertado con la agencia, mediante whatsup, la entrega del coche a las 20:00 horas, trámite que realizamos sin dificultad. Nos instalamos y salimos.
Paseo por la Rustavelli Ave, que se encuentra a 5 minutos del hotel. Tomamos una caña fresquita y la cena fue en el restaurante Margalita.
