![]() ![]() Dos semanas por el Triangulo del Este ✏️ Blogs de USA
Nueva York - Filadelfia - Washington - Niágara - BostonAutor: Spanish Fecha creación: ⭐ Puntos: 5 (53 Votos) Índice del Diario: Dos semanas por el Triangulo del Este
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Etapas 4 a 5, total 5
26/08 (miercoles) Otro nuevo día, y como siempre, diana relativamente pronto para aprovechar el día. No he comentado antes que en el hotel no hay opción de solo alojamiento, aunque igual si que lo es, ya que el desayuno siempre estaba incluido, aunque en este caso, por ejemplo, aparte del café a todas horas (de todos los tipos de aguachirri posible), solo había minitetrabiks de zumos, muffies y croissants. A nosotros ya nos iba bien para tomar algo y salir pitando, pero te debes olvidar completamente del concepto “desayuno para aguantar medio día sin comer”. Este es otro de los motivos por el que compramos la mini nevera, ya que podíamos meter batidos, zumos, algo de embutido envasado y chocolate, etc… Todo esto lo íbamos comprando en los supermercados que nos encontrábamos, y luego, en los hoteles, íbamos cambiando el hielo, ya que no hay ningún hotel ni motel de carretera que se precie que no tenga una maquina de cubitos… El plan de hoy era hacer kilómetros (bueno, millas) para llegar a la tarde noche a Niágara Falls, donde habíamos reservado una noche de hotel. La idea original era pasar dos noches en Niágara, y llegar hasta Toronto para subir a la CN Tower y ver torontoentero, pero conforme fueron pasando los días, nos lo fuimos repensando, y ayudados por las críticas no muy positivas sobre Toronto, decidimos no ir. Así que de momento, pasaríamos una noche en Buffalo, y luego, ya veríamos… Al comenzar la ruta, tuvimos que escoger entre ir hacia Lancaster o hacia Gettysburg, y la decisión fue unánime: Lancaster, así que en otra ocasión veremos los escenarios de la mayor batalla de la Guerra Civil Americana. ¿Y que hay en Lancaster? Pues por si alguien no lo sabe, es la concentración de Amish y Mennonitas más grande de Pennsylvania. Los Amish (una parte de los Mennonitas mucho más ortodoxos), viven preconizando una vida sencilla, y carente de lujos superfluos, en los cuales incluyen la mayoría de las tecnologías. Así pues, como habréis visto en más de una película, visten con ropas oscuras que parecen sacados de hace dos siglos, conducen carros de caballos y se dedican a la agricultura y la ganadería pero utilizando antiguos métodos de labranza y pastoreo. Así que después de un par de horas de coche, nos plantamos en el centro de visitantes de Lancaster. Yo no pude acceder, porque todo el centro estaba en obras, y me quedé en el coche (mal aparcado) mientras las muchachas iban a investigar. Por lo que les dijeron los “ingleses” (no Amish) de la oficina, los Amish circulan libremente por los alrededores, haciendo vida completamente normal, pero desprecian bastante a los turistas, y no se prestan a dejarse fotografiar ni a dar conversación, y rehuyen bastante la relación con los de fuera de su congregación. No obstante, hay varios centros de visitantes y poblados Amish, donde unos “amish” domesticados (ingleses disfrazados) te enseñan sus cosas y costumbres, te venden tus productos, te pasean en carro, e incluso te permiten comer en unos aparentemente autóctonos comedores comunitarios. ¡Puro cartón piedra! A la que té fijas un poco, ¡estos “amish” fuman, hablan por el móvil y conducen pick-ups!. Pero bueno, a fuerza de dar vueltas, y parar aquí y allá, y con bastante teleobjetivo, conseguimos una buena colección de fotografías de los más huraños, y aparentemente auténticos Amish. ![]() ![]() ![]() ![]() Cualquier sitio es bueno para llevar niños: ![]() Versión amish del autobús escolar: ![]() ¿Repostando? ![]() Entre las cosa curiosas, se ve esta especie de patinete que utilizan, pero no nos dio tiempo de fotografiar a los que los montaban… ![]() Parece ser, que debido a múltiples accidentes y colisiones con automóviles, el gobierno les ha obligado a instalar luces y frenos en los carros. ![]() Un detalle de los edredones que confeccionan para vender a los turistas… ![]() Otra de las cosas interesantes de la zona, y que no tiene nada que ver con los Amish, son los puentes cubiertos: realmente curiosos, y desde luego, proporcionan una autentica imagen rural “made in USA”. Estuve un rato en uno, esperando a ver si cazaba algún carro Amish transitando por él, pero no fue posible. ![]() ![]() ![]() Después de todo esto, nos pusimos de nuevo en marcha, con destino Buffalo. Comimos algo en un área de servicio, intrascendente, pero suficiente para cubrir el expediente. Al cabo de un rato conduciendo, decidí dejarle el coche a mi mujer, y fue ponerse al volante, y empezar a chispear hasta que le acabo cayendo el diluvio universal, lo que combinado con un trozo de obras que pilló, hizo que me devolviese el volante al cabo de poco más de una hora, pero bueno, al menos me medio hice una siestecilla, que ya lo necesitaba… Durante el trayecto, también disfrutamos de una inusual actividad policial, ya que vimos como detenían a un par de coches (con toda la parafernalia de luces y sirenas), víctimas de sendos radarazos (suponemos), y también vimos un par de coches patrulla escondidos detrás de los habituales anuncios, al más puro estilo road movie. Por fin, sobre las 7h de la tarde llegamos al Howard Johnson, nuestro hotel en Niagara Falls. Lo escogimos por tres cosas: era barato, estaba en el lado USA al lado del puente, y tenia parking gratis. Pero era un dos estrellas justito. Una vez acomodados, y cuando comenzaba a anochecer, le sugerí a mi tropa cruzar la frontera para ver las cataratas iluminadas, a lo que mi hija me contestó escépticamente: ¿ahora?. Y todavía se quedó más a cuadros cuando le dije que íbamos a ir andando… Estaba convencida de que las cataratas estaban en mitad de la montaña, y no se creía que estuviesen allí en medio. El caso es que cruzamos el puente, y desde este como ya había oscurecido, vimos las cataratas iluminadas: bonito, pero un poco pretencioso. A mi, desde luego, me gustaron más por la mañana, al natural. Hay que decir, que para salir de USA no te decían ni adiós, pero ya vimos que para entrar era diferente, así que antes de salir, aseguraros muy bien de llevar el pasaporte, dinero y cualquier documento que se os ocurra (mi hija llevaba siempre encima una chuleta con todos los teléfonos de embajadas, servicios de emergencias, compañías de seguros y asistencia en viaje, etc…). ![]() ![]() En el lado canadiense, una policía solitaria en una garita, nos pegó un vistazo a los pasaportes, los selló, ¡y listos! ¡welcome to Canada!. Ya le dimos el primer repaso al Hardrock Café y resto de tiendas de souvenirs, mientras íbamos bordeando el río, pero enseguida empezamos a encontrar mucha gente apalancada en los miradores y en cualquier sitio desde el que se viesen las cataratas, y entendimos que esperaban una especie de castillo de fuegos artificiales, así que como no conseguíamos ver gran cosa, y eso no nos atraía mucho, nos fuimos hacia la zona de Clifton Hill. Esta zona es tal cual como Lloret o Benidorm un viernes de agosto por la noche, es decir, mucho ruido, muchas luces, y muuuuuuucha gente “cargadita”. Lo que pasa, es que como es un entorno bastante de familias y tal, pues el personal no se desmadra en exceso, pero vamos, que es completamente prescindible. ![]() Acabamos en un lugar llamado Boston Pizza, así que podeis imaginar lo que cenamos, aunque barato fue, ya que nos pusimos hasta las orejas, y al final nos trajeron un paquetito con lo que había sobrado para que nos lo llevásemos (¡). En fin , tres personas, pizza a tutiplen y bebidas a rellenar sin limite, postre y expressos para dos , unos 50€ al cambio (casi 70 dolares canadienses). Nota: aquí pagamos todo en tarjeta para no tener que cambiar moneda, pero vimos que aceptan el dólar USA en todas partes, pero te hacen el cambio un poco de aquella manera. ![]() Al salir ya se había acabado el espectáculo, así que nos acercamos a hacer un par de fotos nocturnas. ![]() ![]() De vuelta a la frontera, llegamos a los famosos tornos canadienses, y por supuesto, no tenia las monedas de 50 centavos para cruzar, pero es que además, el billete que tenia más pequeño era de 20 dólares, así que lo introduje en la maquina que da cambio (dentro del mismo edificio de aduana canadiense, al lado del torno), y me equipe de monedas de 50 para unos días. ![]() Ahora era al revés, en el lado canadiense echas la moneda, pasas el torno, y no ves ni a un policia, pero en el lado USA….¡versión mini del control de inmigración del aeropuerto! Fila perfectamente ordenada detrás de la raya del suelo, mostradores individuales con el Border Police detrás, y nuevo mininterrogatorio: ¿de donde viene?¿ Cuánto tiempo ha estado en Canada? ¿Cuánto tiempo estará en USA?, etc, etc, etc… Para rematarla, una vez pasamos el control, nos equivocamos de puerta, y en vez de salir por el lado de los peatones, salimos por donde registran los coches. En vez de volver a entrar, seguimos andando, haciéndonos los despistados, pero evidentemente, como en las películas de fugas, oyes que te dan el alto por detrás cuando estás a punto de cruzar la ultima puerta ¿me dispararán si no me paro? ![]() En fin, vamos a dormir, que vaya día que llevamos… 27/08 (jueves) Bien, aquí si que tenemos un desayuno medio decente, así que lo aprovechamos, y hacemos el checkout, ya que la noche anterior decidimos que acabaríamos de ver Niágara por la mañana, y que cuando acabásemos tirábamos para Boston a la hora que fuese, y ya llegaríamos. Hicimos una reserva en un motel que podíamos anular hasta la 10 de la noche, por si se hacia tarde y queríamos parar por el camino. Cargamos el coche, y nos fuimos hacia el puente a buscar donde dejar el coche, pero después de dar varias vueltas, todo lo que encontramos eran 3$ ó 4$ la hora, así que dimos la vuelta, volvimos al hotel, y lo volvimos a aparcar exactamente donde había pasado la noche. Si me decían algo, les diría que solo lo dejaba hasta las 12h, pero no apareció nadie, así que allí se quedó tan ricamente hasta que nos fuimos. Como ya habíamos visto el plan, cruzamos rápidamente la frontera hacia el lado canadiense, y nos fuimos directos al Maid of the Mist, soltamos los 15$ de rigor por barba, y nos subimos al segundo barco de la mañana (creo que empezaba a las 9h), ya que el primero se nos escapó por unos abueletes japoneses que llevábamos delante, y que fue un poema adelantar por las escaleras que bajan al embarcadero. ![]() De esto, ¿qué decir? ¡Es inexcusable! ¡Muy, muy divertido! Y desde luego la prespectiva y la noción de lo que es el salto de agua en sí, es completamente diferente de lo que puedes experimentar viéndolo desde fuera. El impermeable que te dan es una capelina que tapa bastante, pero así y todo te pones chorreando completamente, así que intentar ir solo en pleno verano, porque allí debe hacer fresquete en otras épocas… ![]() ![]() ![]() ![]() Cuando llegas al centro del Horseshoe, entras en una nube de agua pulverizada que se cuela por todas partes, ¡porque además hace un aire de narices! (al menos cuando estuvimos nosotros), y el estruendo del agua es ensordecedor. ¡Es una situación electrizante e inolvidable! Lástima que el display de mi cámara de fotos decidiera empañarse completamente por el interior, lo que me impidió hacer algunas fotos “comme il faut”. ![]() ![]() De vuelta a la terraza canadiense, estuvimos un rato paseando de un lado para otro, y finalmente, decidimos ir tirando hacia el coche, mientras íbamos haciendo cuatro compras. Hay la opción de subir al Skylon, que debe tener muy buena vista, pero es que las alturas y yo no hacemos buena pareja, y aquí había leído que da un poco de “risa”, así que lo desestimamos. ![]() ![]() ![]() ![]() La conclusión general, es que las cataratas en si son un gran espectáculo, pero el entorno es una burda imitación de Las Vegas, o vete a saber qué… Si tenéis ocasión, una visita relámpago creo que es lo ideal, a no ser que hagáis una ruta USA-Canada y os pille de paso. Bueno, pues sobre las 12h abandonábamos Niagara, con destino a Boston y 700 km por delante, aunque todo de autopista. En general, las autopistas son gratuitas, pero en las proximidades de las grandes ciudades suelen ser de pago. En este trayecto, también pagamos algún peaje intermedio, pero son bastantes baratos. Aprovecho para hacer algún comentario sobre el automovilismo en USA: Olvidaros de ver grandes Cadillacs, o las aparatosas limusinas de Manhattan. Los únicos turismos “made in USA” que se ven son el Dodge Charger, y algún Mustang o Camaro. El resto son japoneses o coreanos. (¡tremenda la cantidad de Hyundais, por ejemplo) Si queréis algo realmente yankee, lo suyo son los pick-up, un buen Dodge RAM 1500 ó un Chevrolet Silverado de 5.700cc. (de gasolina, por supuesto), y seréis los reyes de la carretera (¡vimos hasta un V8 de 8.1 L!). Se ven más que SEAT IBIZA en España… Las motos de carretera no existen, así de sencillo. Puedes ver Harley’s a porrillo, pero un motero al estilo español, se pueden contar con los dedos de la mano. Finalmente, los camiones son un mundo aparte, al contrario que los turismos, aquí solo hay exclusivamente los americanos MACK, CHEVY, FORD, pero siempre inequívocamente americanos, y ¡grandes, muy grandes! Tras el descubrimiento de la frenética actividad policial del día anterior, decidimos acogernos al “allá donde fueres haz lo que vieres”, así que donde la gente corría un poquito, pues nosotros nos dejábamos ir, y donde iban a paso de tortuga sin motivo aparente, pues nosotros también a pasear. De todas formas, avanzamos a un ritmo bastante bueno, ya que nos fuimos turnando para conducir y pegar una cabezadita, y comimos algo rápido en un área de servicio de estas típicamente americana, en las que hay absolutamente de todo. A eso de 100 millas de llegar a Boston empezamos a ver letreros que indicaban Springfield. ¡Hombre, el pueblo de los Simpsons…! Pero no…, no se trataba de ese, si no de otro, con una opción que había descartado previamente porque el horario ya sabía que no nos encajaba ni en sueños: el Basketball Hall of Fame. Así que tras comprobar que íbamos bien de hora, y que tampoco haríamos nada ya al llegar a Boston, salimos de la autopista y nos acercamos a verlo (no nos separamos más de cinco o seis kilómetros de la autopista). ![]() ![]() ![]() El sitio estaba cerrado evidentemente, pero hacia tan solo media hora que habían bajado la persiana (¡que lástima!), así que hicimos un par de fotos, chafardeamos lo que pudimos por fuera, y cuando oscureció totalmente reemprendimos la marcha.. ![]() Finalmente, a eso de las 9 de la noche llegamos a nuestro hotel en Framingham, en las afueras de Boston. Era un Red Roof Inn, rollo motel de carretera total, con los coches aparcados en la puerta de las habitaciones. Parking gratis y wi-fi de pago A pie de la autopista, pero en un enclave estratégico para nuestros planes de los días siguientes, ya que a parte de estar a unos 20 kilómetros del centro de Boston, permitía coger la autopista directamente tanto hacia Wrestham, como a Salem o Cap Cod sin tener que entrar en Boston. Por 79$ los tres por noche, era de lo mejor que se podía encontrar. No había desayuno, sino la eterna cafetera dispuesta a todas horas, y unas maquinas de vending y la maquina de hielo en la calle. Prácticamente pared con pared, un DunkinDonuts que servia para un apaño. Para todo lo demás, imprescindible coger el coche. Cuando llegamos, un grupo de chicanos en ropa interior en medio de la calle, bebiendo cervezas y con las puertas de las habitaciones abiertas, nos dieron un poco de mal rollo. Luego descubrimos (intuimos) que no eran mas que unos currantes alojados de lunes a viernes comentando la jugada. El viernes desaparecieron todos. Esa noche nos comimos unos sándwich que nos habíamos hecho en el camino, y caímos redondos en las camas. Etapas 4 a 5, total 5
28/08 (viernes) Este día lo pensamos dedicar casi en exclusiva a recorrer el Boston histórico, así que nos dirigimos hacia el Boston Common, que es donde empieza el Freedom Trail. Boston es la más clásica de las grandes ciudades de USA, y prueba de ello es la gran cantidad de edificios antiguos que atesora. Como consecuencia de ello, a principios del siglo pasado se puso especial énfasis en conservar todos estos lugares históricos, y finalmente en 1958 de constituyó la Freedom Trail Foundation, que se ocupa del mantenimiento y explotación de los 16 sitios que componen el recorrido de 2,5 millas. El recorrido es exclusivamente peatonal, y además, el centro de Boston es estrictamente disuasorio para los coches como íbamos a ir comprobando. Todo el recorrido está señalizado con una línea de adoquines rojos (o una línea pintada en algunos tramos). Hicimos un primer intento a un par de parkings que llevaba localizados, pero los precios daban miedo, y despues de dar alguna vuelta paramos en doble fila, y preguntamos en el Visitor Center del Boston Conmon, y allí nos indicaron la entrada por Charles Street para aparcar debajo del mismo Boston Common. (22$ por 10 horas, ó 25$ por 24 horas, ¡pero 8$ por la primera hora, y 15$ por dos!). Aprovecho para explicar que el Boston Common es el parque urbano más antiguo de USA, lo cual no es raro, ya que a su vez Boston también es una de las ciudades más antiguas. Aunque lo parezca, el Boston Common no es lo mismo que el Boston Public Garden, ya que aunque solo los separa la calle Charles Street, son dos parques diferentes. Como ya he dicho, hay un Visitor Center, que es donde comienza la raya roja, y donde os podéis proveer de todo tipo de folletos y planos (no hace falta comprar el que venden, porque con los gratuitos tenéis de sobra). También es el punto de partida de los Tours Walk guiados por los señores vestidos de época que se ve en la foto (también hay señoras caracterizadas). Los precios creo que son sobre los 12$, pero son solo en ingles. ![]() ![]() Pues nada más salir, de hecho en la acera de enfrente en la calle Beacon St., se encuentra la State House, con su cúpula recubierta de oro, y que es el edificio desde donde se gobierna el estado. ![]() Bordeamos el parque y seguimos el camino hasta Park Street Church y Granary Burying Ground. Este ultimo es un camposanto donde están enterrados algunos de los mas notables ciudadanos de EEUU, como Paul Revere, Samuel Adams, John Hancock, las cinco víctimas de la Masacre de Boston, etc… Es curioso, que en alguna tumba hay hasta 20 cuerpos (normalmente de la misma familia), pero solo figura el nombre del primero. ![]() ![]() Mas adelante, está otra iglesia, King’s Chapel, y otro camposanto (todo esto en medio de la ciudad…), donde también hay bastantes ilustres, como Mary Chilton, la primera mujer en bajar del Mayflower. ![]() Continuamos y encuentras la estatua de Benjamin Franklin, en la Boston Latin School, despues la Old Corner Book Store, hasta llegar al Old South Meeting House, pero por el camino, en el Ol City Hall, encontrareis una divertida estatua de bronce de un asno: La estatua en cuestión, viene originada de 1828, cuando Andrew Jackson, aspirante a presidente (y finalmente elegido) funda el Partido Democrata, y populariza el lema “el gobierno del pueblo”. Sus oponentes, con poca fortuna, utilizan su nombre para hacer el chiste fácil y llamarlo “Jackass” (burro, tonto, zoquete…), pero él lo vuelve en su contra, y hace del burro el emblema del Partido Demócrata hasta nuestros días. ![]() Estabamos en el Old South Meeting House, lugar donde Samuel Adams da la señal de partida para el Tea Party, verdadera chispa de inicio de la Revolución Americana, y construida practicamente al lado del Old State House Museum. Como ya hemos dicho, toda esta zona es prácticamente peatonal, y está llena de carritos de venta de todo tipo de souvenirs, además de ofrecer este contraste entre los edicifios antiguos y los modernos. ![]() ![]() Ahora, en la zona del Faneuil Hall, y el Quincy Market, hacemos una parada técnica para tomar un café, comprar unas pastas, y sentarnos en un banco, y puesto que hay unos spot Wi-Fi gratuitos, aprovechamos para ojear el correo, y mirar planos y alguna información. Al levantar la vista, veo enfrente mio a menos de cinco metros esta placa y esta estatua . La placa es homenaje a Larry Bird, estrella de los Celtics de los 80’s, y la estatua es de Arnold Auerbach, autentico filántropo y alma organizativa de los citados Celtics. ![]() ![]() Ahora andamos un poco más, y tras cruzar un mercadillo de alimentos en medio del centro de Boston, llegamos a la casa de Paul Revere. ![]() Este hombre es la autentica estrella del Freedom Trail, ya que por todos lados hay referencias suyas, aunque yo realmente apenas sabia quien era antes de llegar a Boston, pero en resumen diremos que era un patriota famosos por sus cabalgadas nocturnas para comunicar noticias entre los rebeldes. ![]() Mas adelante, frente a la Old North Church, está esta estatua del citado jinete: ![]() En este momento, y antes de cruzar el rio, nos desviamos un poco e hicimos un paréntesis en el Trail para entrar en el TD BanKNorthGarden, o lo que es lo mismo, el pabellón de los Celtics de la NBA, y los Bruins de la NHL. Hay la posibilidad de visitarlo, estilo los campos de fútbol, pero no el horario en el que estuvimos. Me sorprendió que en la tienda ProShop había más merchandising de los Bruins que de los Celtics. Continuamos, y cruzamos el rio, para llegar en el viejo puerto al USS Constitution, un viejo navio de guerra, que en aquel moneto tenia todo el velamen desmontado, así que entramos al museo y seguimos sin entretenernos mucho. ![]() Ya empezabamos a estar cansados, y además este ultimo tramos hace subida hacia una pequeña colina donde se encuentra el Bunker Hill Monument, pero como era el ultimo de los lugares de la ruta, pues ya nos acercamos. Se trata de un monolito en homenaje a todos los caidos en la batalla en este punto contra las fuerzas inglesas. ![]() El monolito se puede visitar, y tras un ascenso de 221 escalones un poco asfixiantes, encuentras unas ventanas a los cuatro puntos cardinales con unas magnificas vistas. (tienen cristal, y están un poco sucios, así que la calidad de las fotos no es la ideal) ![]() ![]() ![]() Hay que decir que casi todos los puntos del Freedom Trail se pueden visitar, y unos son de pago, y otros la voluntad… A nosotros, a un ritmo tranquilo, y con las paradas y demás que hicimos, nos llevó toda la mañana y parte de la tarde, aunque como dije al principio hay autobuses de diferentes empresas de los de subir y bajar todas las veces que quieras que te llevan (incluidos unos anfibios que cruzan el rio). La ventaja del autobús es la vuelta, porque desde Bunker Hill hay un trocito hasta el metro (unos quince minutos), pero después en diez minutos estás otra vez en el Quincy Market. Comimos aquí, ya que está absolutamente lleno de cosas para llevar, y en la planta superior hay mesas para rentarse, y aprovechamos para comprarnos unos langostinos, unas gambitas y probar un poquito unos picaditos de bogavante (doy fe, mejor en Burela o el Puerto de Santa Maria, sin duda). Despues de volver al Boston Common y dar una vuelta por el Public Garden (preciosa la parte de los jardines), nos cogimos el coche y nos fuimos a Cambridge. ![]() ![]() En Cambridge, nos pasamos por delante del Massachusets Institut of Tecnology, que los ingenieros sabrán que es lo más de lo más.., y llegamos al centro de Harvard. Aparcamos el coche, no sin algún problemilla con el parkimetro de turno que no acababa de funcionar, y nos fuimos a dar una vuelta por el campus, hasta dar con la estatua de John Harvard. La tradición hace que la gente le toque el pie y pida el deseo de acudir a esta Universidad, y que posteriormente, antes los exámenes se siga el mismo ritual para aprobar. ![]() ![]() Al volver hacia el coche, entramos en una tienda de ropa oficial de la Universidad, es decir, chaquetas granates con la “H”, camisetas de harvard de los deportes más peregrinos (como el lacrosse ¡ó el soccer!), e incluso ¡camisetas oficiales de animadoras! ¡Lastima que no había de mi talla de las de Harvard Cheerleader! Para acabar al día, una vuelta en coche por el exclusivo barrio de las mansiones de Cambridge, que yo no vi muy bien porque ya oscurecia, y comenzó a llover, pero que los ¡Ooooh! De mis chicas me hacen creer que había mas de una ultraespectacular. Por fin, cenamos en un centro comercial Target de camino al hotel, y a dormir. 29/08 (sabado) De este día no tenemos ninguna foto, ¿y porque?, pues porque fue el día que consagramos a las compras, y como ya me imaginaba cargando con las bolsas, pues decidí no coger la cámara. Luego nos hemos arrepentido, ya que hubiesen ayudado a documentar a alguna y algún fashion victim que ronda por aquí… Como habíamos previsto nos levantamos pronto, y tras desayunar, cogimos el coche y nos dirigimos a Wrentham Village Premium Outlets, y en media hora por autopista estabamos en el Dunking Donuts de turno haciendo tiempo, ya que eran las 9h, y no abrían hasta las 10h., Así que nos dio tiempo de verlo tranquilamente y preparar la estrategia. No hemos estado en el de Woodbury, pero por lo que comenté con algún empleado hispano que lo conocía, son muy parecidos, e incluso este de Boston decían que era más barato y las tiendas tenían mas genero. Como he dicho, no lo puedo corroborar, pero realmente allí había muy buenos precios. Antes de ir nos habíamos apuntado al club VIP, y nos descargamos de internet unos tiquets de descuento, y además en el centro de atención al cliente nos dieron otro bono con más descuento. En unos sitios tenias mas descuento con los bonos de internet, y en otros con el bono que nos dieron allí, pero prácticamente en todas partes podías usar uno u otro, con descuentos entre el 5% y el 20%. No hay que tener vergüenza, ya que casi todo el mundo los llevaba. Había quien comenzaba a sacar folios impresos arrugados del bolso, y parecía que hubiese vaciado un contenedor de los de papel reciclado de las oficinas… Una de las primeras cosas que compramos fueron unas botas de Snowboard para mi hija en la tienda Burton. Ya las habíamos mirado en España, y estaban sobre los 290€-300€, y nos hubiésemos dado con un canto en los dientes si las encontrábamos por 150€. Precio en la tienda oficial, con todos los modelos y tallas para probar, garantía oficial y un monedero de regalo: ¡110$! Esto fue el ejemplo mas claro que recuerdo, porque me llamó la atención y porque tengo la factura con la garantía internacional sellada., pero también compramos las típicas Converse desde 12$ las básicas rojas, hasta 45$ un modelo estampado bastante original, Nike Air para los mayores a 50$, camisetas DKNY a 25$, Hilfinger, Guess, etc… A medio día hicimos una parada para comer en el un centro de comida rápida donde hay pizzas, hamburguesas, hot-dogs, etc… Después empecé a buscar una maleta, porque ya era evidente que todo aquello no cabria en nuestro equipaje, y miré en la tienda Samsonite, pero como ya tenemos un juego suyo, no le vimos mucho sentido a comprar mas maletas buenas que no vamos a utilizar, así que al final compré una blanda de las supergrandes en otra tienda por 35$, y una bolsa de deportes grande por 25$, y una mochila Roxy por 20$ (si, no os asombréis, lo llenamos todo, y aun llevábamos bolsas en la mano). Aunque no éramos la mayoría, si que se veía gente como nosotros, con sus maletas, y metiendo las compra dentro. Por la tarde seguimos con GAP, Banana Republic, Calvin Klein, etc…, pero como yo solo iba prácticamente de porteador, me entretuve en alguna tienda un poco más diferentes, así que estuve mirando relojes en varias tiendas (reventadisimos los Quicksilver y Guess, así como los Seiko), cacharreria electrónica en Sony, ropa de ski en Spyder (chaquetas desde 150$ a 800$, cuando en España comienzan en 500€ hasta 2000€), ropa de running en Under Armour a precios de Decathlon…. Por fin, sobre las siete de la tarde, recobramos la cordura, y como además ya prácticamente nos habíamos probado el genero de todas las tiendas, nos fuimos al coche a meter las compras. Ya me preocupe un poco cuando vi que llenamos el maletero, (y faltaban todas las cosas, maleta y ropa que teníamos en el hotel), y ya me vi con el exceso de equipaje en el aeropuerto… Sobre la ropa, quizás yo no soy un gran entendido, pero en general es algo menos entallada que en Europa, y hay muchisimas mas tallas, desde muy pequeñas (XXS) hasta las enormes (XXXL), pero no solo en las tiendas mas batalleras, sino en todas , incluso las más elitistas, o más juveniles. Para los que ya gastamos michelín, esto es una bendición, ya que en Europa, o vas tipo morcilla a punto de estallar, o las mangas parecen de chimpace arrastrando por el suelo. Habíamos abierto el centro y prácticamente lo íbamos a cerrar, cuando yo, inocente, pensaba que por la mañana acabaríamos. En palabras de mi mujer, hay muchas cosas, para todas las edades y estilos, y muy bien de precio. Solo se necesita tiempo y dinero. Hicimos un bocata al salir del centro, y nos fuimos al hotel, a repasar lo que habiamos comprado (mi mujer y mi hija), y a hacer un estado de cuentas y tarjetas (yo). Y a dormir. 30/08 (domingo) Este día lo dedicamos a un turismo más bucólico (menos mal, porque el día anterior me había quedado tieso), y después del desayuno cogimos el coche y nos encaminamos hacia la bahía de Cape Cod. En esta zona, también se hacen excursiones a ver ballenas, pero a priori no era una cosa que nos interesase mucho, y el asunto no lo teníamos muy estudiado, así que lo aparcamos definitivamente. La zona de Cape Cod es una reserva natural, en la mitad superior, y una exclusiva zona de veraneo en la mitad inferior. Por ello, solo existe una carretera que va recorriendo toda la península como si fuera un espinazo, y de ella salen pequeñas rutas hacia las playas y puntos de interés. En lugar está lleno de zonas como esta, con sus casas típicamente americanas, jardín, y pick-up para arrastrar el remolque con la barca. ![]() Aquí tuvimos el típico ejemplo de amabilidad yankee, ya que estaba lloviendo a cántaros, y nos paramos en medio de un pueblo a mirar tranquilamente el mapa, y de pronto un señor con un chubasquero de estos amarillos de pescador nos pica en el vidrio, abro, pensando que estaba mal aparcado y molestaba, y el señor me pregunta que si me he perdido y si necesito ayuda (lo que hace una matricula de Texas). Con la que estaba cayendo, me supo mal decirle que no, y le pregunté una dirección, ¡y un poco más y se monta con nosotros y nos acompaña!. A parte de lo bonito en si del sitio, tiene toda una colección de faros (hay hasta un trail de lighthouses), y es uno de los encantos de la zona, así que visitamos alguno, como el de Chatman: ![]() ![]() Los Tree Sisters (muy curiosos, porque son tres faros alineados, pero están en medio de un bosque que ha crecido desde que dejaron de ser utilizados a principios del siglo pasado): ![]() ![]() El Nauset Light (este es un icono de Massachusets, y sale en muchos souvenirs y camisetas). ![]() ![]() Aquí decidimos dar la vuelta, ya que el recorrido era muy, muy lento, con muchos cruces, rotondas, y una carretera que era más una calle de pueblo. De vuelta hacia el continente, paramos en Hyannis, hogar veraniego de los Kennedy, y donde hay un museo dedicado a JFK, y como nos pillaron los días posteriores al fallecimiento de Ted Kennedy, lo tenían muy engalanado con su banderas a media asta y demás. ![]() ![]() El pueblo es si es muy bonito, y seria un sitio perfecto para perderse un mes a base de almejas y bogavantes. Ya aprovechamos y compramos los souvenirs de rigor. Volviendo hacia Boston, comimos algo al salir de Hyannis, e hicimos la circunvalación de la ciudad para ir hacia el Norte, a Salem. Salem lo escogimos porque nos hizo gracia, pero tampoco sabíamos muy bien que había, ni lo que nos encontrariamos. La verdad es que es un sitio superfriki, ya que es un parque temático de brujas: La casa de las brujas, el museo de las brujas, la House of seven gables, el Cry Innocent, el wich Village, el laboratorio de Frankestein, etc… ![]() ![]() Pero más allá de las brujas, se trata de una ciudad colonial, muy bonita, muy bien cuidada, con edificios históricos restaurados de 1770-1800, y con un puerto recreativo muy bien acondicionado. ![]() Otro barco histórico que se puede visitar. ![]() En City Hall, placa que explica toda la historia de las brujas (detalle de las banderas a media asta por Ted Kennedy) ![]() Pero insisto, frikis son un rato, porque decidme ¿dónde habéis visto que le pongan una estatua dedicada a Samantha, de Embrujada? ![]() De nuevo de vuelta a Boston, volvimos otra vez hacia el Quincy Market a cenar, pero aparcamos en otro parking más cercano, y al salir, nos encontramos que estaban cerrando todo (a las 20h), ya que allí parece que el domingo por la tarde la gente no va de bares ni a cenar, así que hicimos una visita a los lavabos en plan rápido, y volvimos a coger el coche: ¡11 minutos, 8$!. Visto el plan, nos buscamos una pizzeria take away, y nos cogimos unas pizzas que nos comimos en el hotel, y aprovechamos para ir haciendo maletas. Por cierto, aquí ya hacia fresquete, y yo aguantaba, pero mi mujer y mi hija ya llevaban manga larga por la calle. 31/08 (lunes) Hoy era nuestro ultimo día, y lo dedicamos a rematar un par de cosas de Boston que nos quedaban por ver y hacer unas ultimas compras. Para empezar me dedique al deporte del tetrismaletero, pero después de sacarlo todo cinco o seis veces, conseguí meter prácticamente todo en el maletero, y en los asientos solo llevaba intrascendentes paquetes de comida y bebidas, así como libros, revistas y cosas del estilo, y la nevera, por supuesto… esto era importante, porque pensábamos irnos ya del hotel cargados y aparcar en Boston para ir por la tarde al aeropuerto. ![]() Así que fuimos de nuevo al Boston Common y metimos el coche en el parking, pero lo aparqué en un sitio que ya había mirado la otra vez, de forma que quedaba totalmente pegado a la pared por atrás y por un lado, y solo podías acceder al maletero si movías el coche, y estaba relativamente a la vista del empleado de seguridad. Nos fuimos hacia la Trinity Church, y aprovechamos para buscar una tienda de punto de cruz para que mi mujer le diera un vistazo (no tenían nada interesante), y de camino vimos todas las tiendas de super lujo que hay alrededor del Hotel Taj (Junior Suite a 500$ la noche, por sí a alguien le interesa) tipo Vuitton, Valentino, etc… En la plaza Copley tienes una vista extraordinarias de la Trinity Church con lo rascacielos detrás. También está la biblioteca publica, ![]() ![]() ![]() ![]() Y estos dos amigos, en recuerdo de la celebre marathon de Boston ![]() Enfrente un 7eleven para hacer las ultimas compras de farmacia, y de nuevo hacia el Quincy Market. También hicimos las ultimas compras de camisetas de souvenir, y un par de visitas finales a Abercrombie y Victoria Secrets a acabar de reventar la VISA. ![]() Comimos en el Quincy Market de nuevo, y por fin a eso de las dos y media nos fuimos hacia el aeropuerto, ya que el vuelo era a las seis y media, pero primero debíamos devolver el coche. En veinte minutos estabamos en el aeropuerto, y la devolución del coche, a pesar de que había muchisimos, fue muy rápida, y sin ningún contratiempo. De allí un autobús gratuito nos llevó a las terminales, y ahí me di cuenta de que realmente llevábamos muchas cosas, ya que habíamos cargado hasta con la neverita, ya que nos dio pena tirarla, y decidimos probar a ver que tal. El caso es que ahora llevábamos tres maletas grandes, tres de cabina, una bolsa grande, dos mochilas, los bolsos, la nevera, y varias bolsas de plástico en la mano. En el mostrador de facturación vimos, que por suerte, no nos pasábamos en el peso, y el numero de bultos tampoco fue un problema, así que nos quedamos con las mochilas, los bolsos y la nevera, y nos fuimos para el control de seguridad. Por cierto, el papelito verde se lo quedaron esta vez en el mostrador de facturación, y no el agente del control de seguridad como la otra vez que volví desde Boston hace un par de años El agente de seguridad solo nos preguntó si llevábamos medicamentos en la nevera, y ante la respuesta negativa, nos dejó pasar sin más. Antes de ello, tuvimos la ultima muestra de puritanismo absurdo cuando, mientras mi mujer salía a fumar el ultimo cigarrillo, mi hija y yo nos fuimos al bar a tomar algo: Pedí una cerveza par mi y una cocacola para ella en la barra, y nos preguntaron la edad de ella. Al decirle que tenia quince años, nos dijeron que no podíamos estar allí, y que nos teníamos que ir a unas mesas que había a dos metros (¡pero a dos metros reales solo!). Entre una osa y otra, ya eran las cinco y pico cuando llegamos a nuestra puerta de embarque, pero como nos seguía quedando casi una hora, estuvimos leyendo un rato, repasando las notas que habíamos tomado en el ordenador, y gastando los últimos dólares en el duty free. Mi hija, yo y la neverita de marras. ![]() Finalmente, a la hora prevista embarcamos, y tuvimos la oportunidad de ver como abandonábamos estados Unidos des una cámara que llevaba el avión en la cola, y que se veía en las pantallas internas. Una imagen realmente espectacular y novedosa en mi caso. Por suerte, esta vez, teníamos asientos libres al lado, y nos pudimos estirar un poco y medio tumbarnos. Esta vez nos preguntaron si llevabamos hielo seco en la nevera, pero no nos hicieron ningún comentario mas. Durante el vuelo, lo de siempre, película, cenar, película, dormir. 01/09 (martes) Por fin, a las seis de la mañana aterrizábamos en Madrid, y prácticamente empezaba el día en Barajas, ya que incluso tuvimos que esperar un poco para poder desayunar, ya que los bares estaban arrancado. A las 8h de la mañana nos montábamos en el avión hacia Barcelona, y aquí si que, yo al menos, me quedaba absolutamente dormido hasta la llegada. En Barcelona aun nos dieron un poca de emoción, ya que vimos que iban saliendo maletas, pero de los que veníamos de Boston, ni una. Al final cuando ya empezaban a dar vueltas las maletas sin dueño, salieron las nuestras, y un poco tristemente, nos dimos cuenta que nuestro viaje por el Triángulo del Este había acabado. Etapas 4 a 5, total 5
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