Después de más de 5.000 kilómetros por carreteras infinitas, paisajes alucinantes y ciudades tan distintas como sorprendentes, hemos recopilado algunas impresiones y consejos para quien esté planeando un viaje similar. Ojalá os sirva tanto como a nosotros nos sirvieron los blogs y foros que consultamos antes de salir.

Alojamientos
Salvo por el primer motel, que nos recibió con un ambiente algo inquietante, el resto fueron más que correctos. El hotel Circus Circus en Las Vegas, pese a algunas críticas que habíamos leído, nos sorprendió gratamente: limpio, bien ubicado y con un toque kitsch que encajó con el espíritu del lugar.
En general, la relación calidad-precio de todos los alojamientos ha sido muy buena. Algunos mejores que otros, pero ninguno nos dio problemas ni sorpresas desagradables. Para lo que pagamos, más no se puede pedir.

Vuelos
Una maravilla. Viajar en clase business ha sido una experiencia transformadora. Nos hemos malacostumbrado rápido, pero… ¡qué bien se vive ahí arriba! Desde el trato del personal hasta la comida y la comodidad a bordo, todo fue impecable. Un lujo que no es para todos los días, pero que en una luna de miel tiene todo el sentido.

Gasolina
Ha sido un vaivén de precios según el estado, pero lo llevábamos previsto. En total, gastamos unos 333 € al cambio para recorrer más de 5.000 km. Aunque sabíamos que pagar en efectivo era más barato (unos 10 centavos por galón), muchas veces elegíamos la tarjeta por comodidad. Eso sí, hay zonas en las que quedarse sin gasolina puede costarte un riñón, así que mejor prevenir que lamentar.

Comidas
La compra en Walmart fue uno de nuestros grandes aciertos. Nos resolvió desayunos, picoteos e incluso algunas cenas. La pequeña nevera portátil también nos salvó muchas veces: tener agua fría siempre a mano no tiene precio en Estados Unidos.
En cuanto a la comida en sí… predominan las hamburguesas y la cocina mexicana, como era de esperar. Pero también nos dimos caprichos memorables, especialmente en San Francisco con el King Crab y la Clam Chowder. No, no es un viaje para hacer dieta.

Tarjetas SIM
Las SIM prepago de Vodafone, con tarifa M, fueron otro acierto: buen precio, roaming incluido en EE.UU. y sin complicaciones. Tenían 240 GB (aunque solo 20 disponibles allí) y apenas usamos 5,2 GB cada uno. Parece que a partir de septiembre dejan de ofrecer roaming en EE.UU., así que atentos a ese dato.

GPS
Nos apañamos genial con Waze, que fue nuestro copiloto fiel. Solo un par de veces tuvimos problemas para cargar destinos en zonas sin cobertura, pero una vez marcados, podías seguir la ruta sin conexión. Consejo: si tienes que buscar un lugar nuevo, hazlo mientras tengas datos.

La boda
Sí, lo sabemos, una frikada total. Pero no nos arrepentimos. Casarnos (de nuevo) en una capilla de Las Vegas, vestidos de Elvis y Marilyn, fue tan hortera como divertido. Contratamos el pack completo: recogida en limusina, fotos, música... y muchas risas. Íbamos con intención de dejar los trajes allí, pero acabamos volviendo con ellos en la maleta.

Lower Antelope Canyon
Una de las joyas del viaje. El cañón es sencillamente espectacular. Y si el guía se lo curra (como el nuestro), la experiencia se multiplica. Consejo importante: visitad primero la cercana Horseshoe Bend, porque si lo hacéis después, puede saberos a poco tras la magia del Antelope.

Duración del viaje
El itinerario era ambicioso, y con el tiempo justo. Pero nos organizamos bien. Hubo mucho coche, muchas caminatas, pero conseguimos ver todo lo que teníamos marcado salvo algún detalle menor. La planificación fue clave.

El coche
Nos dieron un Ford Edge grande, cómodo y muy adecuado para un road trip tan largo. El único pero: no tenía bandeja en el maletero, algo que descubrimos que es bastante común allí. Aun así, cumplió con creces.

Tarjetas de pago
Usamos Revolut sin problemas durante todo el viaje. Ya la habíamos probado en nuestro viaje a Disney y ha vuelto a funcionar sin fallos. Recomendadisima.

“O” del Cirque du Soleil
Fue la entrada más cara del viaje… y también una de las mejores decisiones. Es un espectáculo que quita el hipo. Dudamos entre este y los Blue Man Group, pero no nos arrepentimos ni por un segundo.

Seguridad
En las grandes ciudades vimos muchos vagabundos, sobre todo en San Francisco y Los Ángeles, pero no tuvimos ningún problema. Solo uno nos pidió dinero. Anduvimos tranquilos, incluso en zonas menos turísticas. Íbamos más preocupados por los robos en coches, pero no tuvimos ni un susto. Aun así, extremar precauciones nunca está de más.

Apps útiles
Además de Booking, que usamos para tener a mano todas las reservas, la app más imprescindible fue sin duda Waze. Un básico para cualquier road trip en EE.UU.

Conducción y atascos
En general, conducir en EE.UU. es fácil, aunque hay que adaptarse. Cambian de carril sin avisar, muchos ni usan los intermitentes y las distancias de seguridad… son opcionales. Pero las carreteras son anchas, bien señalizadas y con rectas que parecen eternas. Solo encontramos atascos en las grandes ciudades. Además, el hecho de repartir los kilómetros entre Ana y yo también ayudó mucho.

Curiosidades
Los trenes de mercancías son larguísimos. Algunos tardaban minutos en pasar. Te podías aburrir de contar vagones
En algunas carreteras de un solo carril, hay zonas designadas para que te apartes si llevas más de cinco coches detrás. Muy cívico.
Vimos varios coches con matrículas temporales en papel. Son válidas mientras tramitan las definitivas, pero no deja de ser curioso.
Incontables coches remolcando barcos, incluso en el desierto. Pero lo que más abundaban eran las caravanas enormes, más grandes que muchos pisos.
Muy pocos coches de colores vivos. La mayoría eran blancos, negros, grises… Algún rojo o azul, y poco más.
Salvo en San Francisco, casi nadie toca el claxon.
Nos cruzamos con varios Tesla Cybertruck (horrorosos, en nuestra opinión), todos en gris o negro salvo uno azul.
Y lo más loco: vimos más de 500 ruedas reventadas en carretera. Así que si alquiláis coche, aseguraos de que el seguro cubre pinchazos y reventones. No es broma.

AVIS
Se merecen un apartado para ellos solitos. Quién me iba a decir a mi que, tras unos cuantos viajes a Estados Unidos alquilando coches con compañías low cost, mi primera sorpresa desagradable me la iban a dar los de AVIS. Como ya he comentado, tanto la recogida como la devolución del vehículo fueron sencillas y sin problemas pero… no todo iba a ser color de rosa. Sabíamos que aún nos podían pasar algún cargo por peajes, aunque no fuimos conscientes de pasar por ninguno, pero era una posibilidad. Sin embargo, al llegar del viaje, veo que me han cargado un importe de más de 300 dólares y automáticamente saltan todas las alarmas. Contacto con qeeq.com que es el intermediario a través del que hicimos la reserva y, tras unos cuantos mails de ida y vuelta, resulta que AVIS decidió incluir por su cuenta en la reserva un servicio de asistencia en carretera del que nosotros no teníamos ni idea. El problema es que estaba puesto en el contrato que me dieron en la recogida (y que inocentemente no leí) y, al estar firmado, me lo tengo que comer con patatas. Estoy seguro de que podría pelearlo dando un poco más la lata, pero me conformo con haber aprendido la lección, y saber que no voy a volver a reservar con ellos jamás. Así que ya sabéis. Si reserváis con ellos, leed muy bien todo antes de firmar nada (esto siempre) por si os intentan colar algo como han hecho con nosotros (esto no debería pasar).
*Actualización a 6 de agosto. Los chicos de QEEQ siguieron peleando (sin nosotros saberlo) y al final han conseguido que AVIS nos devuelva 88€, que no es mucho, pero mejor que nada, así que nos daremos una cenita con el ingreso inesperado.
Y hasta aquí hemos llegado con nuestro viaje de novios. Esperamos que el diario os sirva de ayuda si planeáis un viaje similar y si no, que por lo menos os hayamos entretenido un rato. Con eso nos damos por satisfechos. Aquí estamos por si tenéis alguna duda.
Un saludo y hasta la próxima!!
Ana y Álvaro