28/08 (viernes)
Este día lo pensamos dedicar casi en exclusiva a recorrer el Boston histórico, así que nos dirigimos hacia el Boston Common, que es donde empieza el Freedom Trail.
Boston es la más clásica de las grandes ciudades de USA, y prueba de ello es la gran cantidad de edificios antiguos que atesora. Como consecuencia de ello, a principios del siglo pasado se puso especial énfasis en conservar todos estos lugares históricos, y finalmente en 1958 de constituyó la Freedom Trail Foundation, que se ocupa del mantenimiento y explotación de los 16 sitios que componen el recorrido de 2,5 millas.
El recorrido es exclusivamente peatonal, y además, el centro de Boston es estrictamente disuasorio para los coches como íbamos a ir comprobando. Todo el recorrido está señalizado con una línea de adoquines rojos (o una línea pintada en algunos tramos).
Hicimos un primer intento a un par de parkings que llevaba localizados, pero los precios daban miedo, y despues de dar alguna vuelta paramos en doble fila, y preguntamos en el Visitor Center del Boston Conmon, y allí nos indicaron la entrada por Charles Street para aparcar debajo del mismo Boston Common. (22$ por 10 horas, ó 25$ por 24 horas, ¡pero 8$ por la primera hora, y 15$ por dos!).
Aprovecho para explicar que el Boston Common es el parque urbano más antiguo de USA, lo cual no es raro, ya que a su vez Boston también es una de las ciudades más antiguas.
Aunque lo parezca, el Boston Common no es lo mismo que el Boston Public Garden, ya que aunque solo los separa la calle Charles Street, son dos parques diferentes.
Como ya he dicho, hay un Visitor Center, que es donde comienza la raya roja, y donde os podéis proveer de todo tipo de folletos y planos (no hace falta comprar el que venden, porque con los gratuitos tenéis de sobra). También es el punto de partida de los Tours Walk guiados por los señores vestidos de época que se ve en la foto (también hay señoras caracterizadas). Los precios creo que son sobre los 12$, pero son solo en ingles.
Pues nada más salir, de hecho en la acera de enfrente en la calle Beacon St., se encuentra la State House, con su cúpula recubierta de oro, y que es el edificio desde donde se gobierna el estado.
Bordeamos el parque y seguimos el camino hasta Park Street Church y Granary Burying Ground. Este ultimo es un camposanto donde están enterrados algunos de los mas notables ciudadanos de EEUU, como Paul Revere, Samuel Adams, John Hancock, las cinco víctimas de la Masacre de Boston, etc… Es curioso, que en alguna tumba hay hasta 20 cuerpos (normalmente de la misma familia), pero solo figura el nombre del primero.
Mas adelante, está otra iglesia, King’s Chapel, y otro camposanto (todo esto en medio de la ciudad…), donde también hay bastantes ilustres, como Mary Chilton, la primera mujer en bajar del Mayflower.
Continuamos y encuentras la estatua de Benjamin Franklin, en la Boston Latin School, despues la Old Corner Book Store, hasta llegar al Old South Meeting House, pero por el camino, en el Ol City Hall, encontrareis una divertida estatua de bronce de un asno: La estatua en cuestión, viene originada de 1828, cuando Andrew Jackson, aspirante a presidente (y finalmente elegido) funda el Partido Democrata, y populariza el lema “el gobierno del pueblo”. Sus oponentes, con poca fortuna, utilizan su nombre para hacer el chiste fácil y llamarlo “Jackass” (burro, tonto, zoquete…), pero él lo vuelve en su contra, y hace del burro el emblema del Partido Demócrata hasta nuestros días.
Estabamos en el Old South Meeting House, lugar donde Samuel Adams da la señal de partida para el Tea Party, verdadera chispa de inicio de la Revolución Americana, y construida practicamente al lado del Old State House Museum.
Como ya hemos dicho, toda esta zona es prácticamente peatonal, y está llena de carritos de venta de todo tipo de souvenirs, además de ofrecer este contraste entre los edicifios antiguos y los modernos.
Ahora, en la zona del Faneuil Hall, y el Quincy Market, hacemos una parada técnica para tomar un café, comprar unas pastas, y sentarnos en un banco, y puesto que hay unos spot Wi-Fi gratuitos, aprovechamos para ojear el correo, y mirar planos y alguna información. Al levantar la vista, veo enfrente mio a menos de cinco metros esta placa y esta estatua . La placa es homenaje a Larry Bird, estrella de los Celtics de los 80’s, y la estatua es de Arnold Auerbach, autentico filántropo y alma organizativa de los citados Celtics.
Ahora andamos un poco más, y tras cruzar un mercadillo de alimentos en medio del centro de Boston, llegamos a la casa de Paul Revere.
Este hombre es la autentica estrella del Freedom Trail, ya que por todos lados hay referencias suyas, aunque yo realmente apenas sabia quien era antes de llegar a Boston, pero en resumen diremos que era un patriota famosos por sus cabalgadas nocturnas para comunicar noticias entre los rebeldes.
Mas adelante, frente a la Old North Church, está esta estatua del citado jinete:
En este momento, y antes de cruzar el rio, nos desviamos un poco e hicimos un paréntesis en el Trail para entrar en el TD BanKNorthGarden, o lo que es lo mismo, el pabellón de los Celtics de la NBA, y los Bruins de la NHL.
Hay la posibilidad de visitarlo, estilo los campos de fútbol, pero no el horario en el que estuvimos. Me sorprendió que en la tienda ProShop había más merchandising de los Bruins que de los Celtics.
Continuamos, y cruzamos el rio, para llegar en el viejo puerto al USS Constitution, un viejo navio de guerra, que en aquel moneto tenia todo el velamen desmontado, así que entramos al museo y seguimos sin entretenernos mucho.
Ya empezabamos a estar cansados, y además este ultimo tramos hace subida hacia una pequeña colina donde se encuentra el Bunker Hill Monument, pero como era el ultimo de los lugares de la ruta, pues ya nos acercamos. Se trata de un monolito en homenaje a todos los caidos en la batalla en este punto contra las fuerzas inglesas.
El monolito se puede visitar, y tras un ascenso de 221 escalones un poco asfixiantes, encuentras unas ventanas a los cuatro puntos cardinales con unas magnificas vistas. (tienen cristal, y están un poco sucios, así que la calidad de las fotos no es la ideal)
Hay que decir que casi todos los puntos del Freedom Trail se pueden visitar, y unos son de pago, y otros la voluntad… A nosotros, a un ritmo tranquilo, y con las paradas y demás que hicimos, nos llevó toda la mañana y parte de la tarde, aunque como dije al principio hay autobuses de diferentes empresas de los de subir y bajar todas las veces que quieras que te llevan (incluidos unos anfibios que cruzan el rio).
La ventaja del autobús es la vuelta, porque desde Bunker Hill hay un trocito hasta el metro (unos quince minutos), pero después en diez minutos estás otra vez en el Quincy Market.
Comimos aquí, ya que está absolutamente lleno de cosas para llevar, y en la planta superior hay mesas para rentarse, y aprovechamos para comprarnos unos langostinos, unas gambitas y probar un poquito unos picaditos de bogavante (doy fe, mejor en Burela o el Puerto de Santa Maria, sin duda).
Despues de volver al Boston Common y dar una vuelta por el Public Garden (preciosa la parte de los jardines), nos cogimos el coche y nos fuimos a Cambridge.
En Cambridge, nos pasamos por delante del Massachusets Institut of Tecnology, que los ingenieros sabrán que es lo más de lo más.., y llegamos al centro de Harvard.
Aparcamos el coche, no sin algún problemilla con el parkimetro de turno que no acababa de funcionar, y nos fuimos a dar una vuelta por el campus, hasta dar con la estatua de John Harvard. La tradición hace que la gente le toque el pie y pida el deseo de acudir a esta Universidad, y que posteriormente, antes los exámenes se siga el mismo ritual para aprobar.
Al volver hacia el coche, entramos en una tienda de ropa oficial de la Universidad, es decir, chaquetas granates con la “H”, camisetas de harvard de los deportes más peregrinos (como el lacrosse ¡ó el soccer!), e incluso ¡camisetas oficiales de animadoras! ¡Lastima que no había de mi talla de las de Harvard Cheerleader!
Para acabar al día, una vuelta en coche por el exclusivo barrio de las mansiones de Cambridge, que yo no vi muy bien porque ya oscurecia, y comenzó a llover, pero que los ¡Ooooh! De mis chicas me hacen creer que había mas de una ultraespectacular.
Por fin, cenamos en un centro comercial Target de camino al hotel, y a dormir.
29/08 (sabado)
De este día no tenemos ninguna foto, ¿y porque?, pues porque fue el día que consagramos a las compras, y como ya me imaginaba cargando con las bolsas, pues decidí no coger la cámara. Luego nos hemos arrepentido, ya que hubiesen ayudado a documentar a alguna y algún fashion victim que ronda por aquí…
Como habíamos previsto nos levantamos pronto, y tras desayunar, cogimos el coche y nos dirigimos a Wrentham Village Premium Outlets, y en media hora por autopista estabamos en el Dunking Donuts de turno haciendo tiempo, ya que eran las 9h, y no abrían hasta las 10h., Así que nos dio tiempo de verlo tranquilamente y preparar la estrategia.
No hemos estado en el de Woodbury, pero por lo que comenté con algún empleado hispano que lo conocía, son muy parecidos, e incluso este de Boston decían que era más barato y las tiendas tenían mas genero. Como he dicho, no lo puedo corroborar, pero realmente allí había muy buenos precios.
Antes de ir nos habíamos apuntado al club VIP, y nos descargamos de internet unos tiquets de descuento, y además en el centro de atención al cliente nos dieron otro bono con más descuento. En unos sitios tenias mas descuento con los bonos de internet, y en otros con el bono que nos dieron allí, pero prácticamente en todas partes podías usar uno u otro, con descuentos entre el 5% y el 20%. No hay que tener vergüenza, ya que casi todo el mundo los llevaba. Había quien comenzaba a sacar folios impresos arrugados del bolso, y parecía que hubiese vaciado un contenedor de los de papel reciclado de las oficinas…
Una de las primeras cosas que compramos fueron unas botas de Snowboard para mi hija en la tienda Burton. Ya las habíamos mirado en España, y estaban sobre los 290€-300€, y nos hubiésemos dado con un canto en los dientes si las encontrábamos por 150€. Precio en la tienda oficial, con todos los modelos y tallas para probar, garantía oficial y un monedero de regalo: ¡110$!
Esto fue el ejemplo mas claro que recuerdo, porque me llamó la atención y porque tengo la factura con la garantía internacional sellada., pero también compramos las típicas Converse desde 12$ las básicas rojas, hasta 45$ un modelo estampado bastante original, Nike Air para los mayores a 50$, camisetas DKNY a 25$, Hilfinger, Guess, etc…
A medio día hicimos una parada para comer en el un centro de comida rápida donde hay pizzas, hamburguesas, hot-dogs, etc…
Después empecé a buscar una maleta, porque ya era evidente que todo aquello no cabria en nuestro equipaje, y miré en la tienda Samsonite, pero como ya tenemos un juego suyo, no le vimos mucho sentido a comprar mas maletas buenas que no vamos a utilizar, así que al final compré una blanda de las supergrandes en otra tienda por 35$, y una bolsa de deportes grande por 25$, y una mochila Roxy por 20$ (si, no os asombréis, lo llenamos todo, y aun llevábamos bolsas en la mano).
Aunque no éramos la mayoría, si que se veía gente como nosotros, con sus maletas, y metiendo las compra dentro.
Por la tarde seguimos con GAP, Banana Republic, Calvin Klein, etc…, pero como yo solo iba prácticamente de porteador, me entretuve en alguna tienda un poco más diferentes, así que estuve mirando relojes en varias tiendas (reventadisimos los Quicksilver y Guess, así como los Seiko), cacharreria electrónica en Sony, ropa de ski en Spyder (chaquetas desde 150$ a 800$, cuando en España comienzan en 500€ hasta 2000€), ropa de running en Under Armour a precios de Decathlon….
Por fin, sobre las siete de la tarde, recobramos la cordura, y como además ya prácticamente nos habíamos probado el genero de todas las tiendas, nos fuimos al coche a meter las compras. Ya me preocupe un poco cuando vi que llenamos el maletero, (y faltaban todas las cosas, maleta y ropa que teníamos en el hotel), y ya me vi con el exceso de equipaje en el aeropuerto…
Sobre la ropa, quizás yo no soy un gran entendido, pero en general es algo menos entallada que en Europa, y hay muchisimas mas tallas, desde muy pequeñas (XXS) hasta las enormes (XXXL), pero no solo en las tiendas mas batalleras, sino en todas , incluso las más elitistas, o más juveniles. Para los que ya gastamos michelín, esto es una bendición, ya que en Europa, o vas tipo morcilla a punto de estallar, o las mangas parecen de chimpace arrastrando por el suelo.
Habíamos abierto el centro y prácticamente lo íbamos a cerrar, cuando yo, inocente, pensaba que por la mañana acabaríamos. En palabras de mi mujer, hay muchas cosas, para todas las edades y estilos, y muy bien de precio. Solo se necesita tiempo y dinero.
Hicimos un bocata al salir del centro, y nos fuimos al hotel, a repasar lo que habiamos comprado (mi mujer y mi hija), y a hacer un estado de cuentas y tarjetas (yo).
Y a dormir.
30/08 (domingo)
Este día lo dedicamos a un turismo más bucólico (menos mal, porque el día anterior me había quedado tieso), y después del desayuno cogimos el coche y nos encaminamos hacia la bahía de Cape Cod.
En esta zona, también se hacen excursiones a ver ballenas, pero a priori no era una cosa que nos interesase mucho, y el asunto no lo teníamos muy estudiado, así que lo aparcamos definitivamente.
La zona de Cape Cod es una reserva natural, en la mitad superior, y una exclusiva zona de veraneo en la mitad inferior. Por ello, solo existe una carretera que va recorriendo toda la península como si fuera un espinazo, y de ella salen pequeñas rutas hacia las playas y puntos de interés.
En lugar está lleno de zonas como esta, con sus casas típicamente americanas, jardín, y pick-up para arrastrar el remolque con la barca.
Aquí tuvimos el típico ejemplo de amabilidad yankee, ya que estaba lloviendo a cántaros, y nos paramos en medio de un pueblo a mirar tranquilamente el mapa, y de pronto un señor con un chubasquero de estos amarillos de pescador nos pica en el vidrio, abro, pensando que estaba mal aparcado y molestaba, y el señor me pregunta que si me he perdido y si necesito ayuda (lo que hace una matricula de Texas). Con la que estaba cayendo, me supo mal decirle que no, y le pregunté una dirección, ¡y un poco más y se monta con nosotros y nos acompaña!.
A parte de lo bonito en si del sitio, tiene toda una colección de faros (hay hasta un trail de lighthouses), y es uno de los encantos de la zona, así que visitamos alguno, como el de Chatman:
Los Tree Sisters (muy curiosos, porque son tres faros alineados, pero están en medio de un bosque que ha crecido desde que dejaron de ser utilizados a principios del siglo pasado):
El Nauset Light (este es un icono de Massachusets, y sale en muchos souvenirs y camisetas).
Aquí decidimos dar la vuelta, ya que el recorrido era muy, muy lento, con muchos cruces, rotondas, y una carretera que era más una calle de pueblo.
De vuelta hacia el continente, paramos en Hyannis, hogar veraniego de los Kennedy, y donde hay un museo dedicado a JFK, y como nos pillaron los días posteriores al fallecimiento de Ted Kennedy, lo tenían muy engalanado con su banderas a media asta y demás.
El pueblo es si es muy bonito, y seria un sitio perfecto para perderse un mes a base de almejas y bogavantes. Ya aprovechamos y compramos los souvenirs de rigor.
Volviendo hacia Boston, comimos algo al salir de Hyannis, e hicimos la circunvalación de la ciudad para ir hacia el Norte, a Salem.
Salem lo escogimos porque nos hizo gracia, pero tampoco sabíamos muy bien que había, ni lo que nos encontrariamos.
La verdad es que es un sitio superfriki, ya que es un parque temático de brujas: La casa de las brujas, el museo de las brujas, la House of seven gables, el Cry Innocent, el wich Village, el laboratorio de Frankestein, etc…
Pero más allá de las brujas, se trata de una ciudad colonial, muy bonita, muy bien cuidada, con edificios históricos restaurados de 1770-1800, y con un puerto recreativo muy bien acondicionado.
Otro barco histórico que se puede visitar.
En City Hall, placa que explica toda la historia de las brujas (detalle de las banderas a media asta por Ted Kennedy)
Pero insisto, frikis son un rato, porque decidme ¿dónde habéis visto que le pongan una estatua dedicada a Samantha, de Embrujada?
De nuevo de vuelta a Boston, volvimos otra vez hacia el Quincy Market a cenar, pero aparcamos en otro parking más cercano, y al salir, nos encontramos que estaban cerrando todo (a las 20h), ya que allí parece que el domingo por la tarde la gente no va de bares ni a cenar, así que hicimos una visita a los lavabos en plan rápido, y volvimos a coger el coche: ¡11 minutos, 8$!.
Visto el plan, nos buscamos una pizzeria take away, y nos cogimos unas pizzas que nos comimos en el hotel, y aprovechamos para ir haciendo maletas. Por cierto, aquí ya hacia fresquete, y yo aguantaba, pero mi mujer y mi hija ya llevaban manga larga por la calle.
31/08 (lunes)
Hoy era nuestro ultimo día, y lo dedicamos a rematar un par de cosas de Boston que nos quedaban por ver y hacer unas ultimas compras.
Para empezar me dedique al deporte del tetrismaletero, pero después de sacarlo todo cinco o seis veces, conseguí meter prácticamente todo en el maletero, y en los asientos solo llevaba intrascendentes paquetes de comida y bebidas, así como libros, revistas y cosas del estilo, y la nevera, por supuesto… esto era importante, porque pensábamos irnos ya del hotel cargados y aparcar en Boston para ir por la tarde al aeropuerto.
Así que fuimos de nuevo al Boston Common y metimos el coche en el parking, pero lo aparqué en un sitio que ya había mirado la otra vez, de forma que quedaba totalmente pegado a la pared por atrás y por un lado, y solo podías acceder al maletero si movías el coche, y estaba relativamente a la vista del empleado de seguridad.
Nos fuimos hacia la Trinity Church, y aprovechamos para buscar una tienda de punto de cruz para que mi mujer le diera un vistazo (no tenían nada interesante), y de camino vimos todas las tiendas de super lujo que hay alrededor del Hotel Taj (Junior Suite a 500$ la noche, por sí a alguien le interesa) tipo Vuitton, Valentino, etc…
En la plaza Copley tienes una vista extraordinarias de la Trinity Church con lo rascacielos detrás.
También está la biblioteca publica,
Y estos dos amigos, en recuerdo de la celebre marathon de Boston
Enfrente un 7eleven para hacer las ultimas compras de farmacia, y de nuevo hacia el Quincy Market.
También hicimos las ultimas compras de camisetas de souvenir, y un par de visitas finales a Abercrombie y Victoria Secrets a acabar de reventar la VISA.
Comimos en el Quincy Market de nuevo, y por fin a eso de las dos y media nos fuimos hacia el aeropuerto, ya que el vuelo era a las seis y media, pero primero debíamos devolver el coche.
En veinte minutos estabamos en el aeropuerto, y la devolución del coche, a pesar de que había muchisimos, fue muy rápida, y sin ningún contratiempo. De allí un autobús gratuito nos llevó a las terminales, y ahí me di cuenta de que realmente llevábamos muchas cosas, ya que habíamos cargado hasta con la neverita, ya que nos dio pena tirarla, y decidimos probar a ver que tal. El caso es que ahora llevábamos tres maletas grandes, tres de cabina, una bolsa grande, dos mochilas, los bolsos, la nevera, y varias bolsas de plástico en la mano.
En el mostrador de facturación vimos, que por suerte, no nos pasábamos en el peso, y el numero de bultos tampoco fue un problema, así que nos quedamos con las mochilas, los bolsos y la nevera, y nos fuimos para el control de seguridad. Por cierto, el papelito verde se lo quedaron esta vez en el mostrador de facturación, y no el agente del control de seguridad como la otra vez que volví desde Boston hace un par de años
El agente de seguridad solo nos preguntó si llevábamos medicamentos en la nevera, y ante la respuesta negativa, nos dejó pasar sin más. Antes de ello, tuvimos la ultima muestra de puritanismo absurdo cuando, mientras mi mujer salía a fumar el ultimo cigarrillo, mi hija y yo nos fuimos al bar a tomar algo: Pedí una cerveza par mi y una cocacola para ella en la barra, y nos preguntaron la edad de ella. Al decirle que tenia quince años, nos dijeron que no podíamos estar allí, y que nos teníamos que ir a unas mesas que había a dos metros (¡pero a dos metros reales solo!).
Entre una osa y otra, ya eran las cinco y pico cuando llegamos a nuestra puerta de embarque, pero como nos seguía quedando casi una hora, estuvimos leyendo un rato, repasando las notas que habíamos tomado en el ordenador, y gastando los últimos dólares en el duty free.
Mi hija, yo y la neverita de marras.
Finalmente, a la hora prevista embarcamos, y tuvimos la oportunidad de ver como abandonábamos estados Unidos des una cámara que llevaba el avión en la cola, y que se veía en las pantallas internas. Una imagen realmente espectacular y novedosa en mi caso.
Por suerte, esta vez, teníamos asientos libres al lado, y nos pudimos estirar un poco y medio tumbarnos.
Esta vez nos preguntaron si llevabamos hielo seco en la nevera, pero no nos hicieron ningún comentario mas.
Durante el vuelo, lo de siempre, película, cenar, película, dormir.
01/09 (martes)
Por fin, a las seis de la mañana aterrizábamos en Madrid, y prácticamente empezaba el día en Barajas, ya que incluso tuvimos que esperar un poco para poder desayunar, ya que los bares estaban arrancado.
A las 8h de la mañana nos montábamos en el avión hacia Barcelona, y aquí si que, yo al menos, me quedaba absolutamente dormido hasta la llegada.
En Barcelona aun nos dieron un poca de emoción, ya que vimos que iban saliendo maletas, pero de los que veníamos de Boston, ni una. Al final cuando ya empezaban a dar vueltas las maletas sin dueño, salieron las nuestras, y un poco tristemente, nos dimos cuenta que nuestro viaje por el Triángulo del Este había acabado.
Este día lo pensamos dedicar casi en exclusiva a recorrer el Boston histórico, así que nos dirigimos hacia el Boston Common, que es donde empieza el Freedom Trail.
Boston es la más clásica de las grandes ciudades de USA, y prueba de ello es la gran cantidad de edificios antiguos que atesora. Como consecuencia de ello, a principios del siglo pasado se puso especial énfasis en conservar todos estos lugares históricos, y finalmente en 1958 de constituyó la Freedom Trail Foundation, que se ocupa del mantenimiento y explotación de los 16 sitios que componen el recorrido de 2,5 millas.
El recorrido es exclusivamente peatonal, y además, el centro de Boston es estrictamente disuasorio para los coches como íbamos a ir comprobando. Todo el recorrido está señalizado con una línea de adoquines rojos (o una línea pintada en algunos tramos).
Hicimos un primer intento a un par de parkings que llevaba localizados, pero los precios daban miedo, y despues de dar alguna vuelta paramos en doble fila, y preguntamos en el Visitor Center del Boston Conmon, y allí nos indicaron la entrada por Charles Street para aparcar debajo del mismo Boston Common. (22$ por 10 horas, ó 25$ por 24 horas, ¡pero 8$ por la primera hora, y 15$ por dos!).
Aprovecho para explicar que el Boston Common es el parque urbano más antiguo de USA, lo cual no es raro, ya que a su vez Boston también es una de las ciudades más antiguas.
Aunque lo parezca, el Boston Common no es lo mismo que el Boston Public Garden, ya que aunque solo los separa la calle Charles Street, son dos parques diferentes.
Como ya he dicho, hay un Visitor Center, que es donde comienza la raya roja, y donde os podéis proveer de todo tipo de folletos y planos (no hace falta comprar el que venden, porque con los gratuitos tenéis de sobra). También es el punto de partida de los Tours Walk guiados por los señores vestidos de época que se ve en la foto (también hay señoras caracterizadas). Los precios creo que son sobre los 12$, pero son solo en ingles.


Pues nada más salir, de hecho en la acera de enfrente en la calle Beacon St., se encuentra la State House, con su cúpula recubierta de oro, y que es el edificio desde donde se gobierna el estado.

Bordeamos el parque y seguimos el camino hasta Park Street Church y Granary Burying Ground. Este ultimo es un camposanto donde están enterrados algunos de los mas notables ciudadanos de EEUU, como Paul Revere, Samuel Adams, John Hancock, las cinco víctimas de la Masacre de Boston, etc… Es curioso, que en alguna tumba hay hasta 20 cuerpos (normalmente de la misma familia), pero solo figura el nombre del primero.


Mas adelante, está otra iglesia, King’s Chapel, y otro camposanto (todo esto en medio de la ciudad…), donde también hay bastantes ilustres, como Mary Chilton, la primera mujer en bajar del Mayflower.

Continuamos y encuentras la estatua de Benjamin Franklin, en la Boston Latin School, despues la Old Corner Book Store, hasta llegar al Old South Meeting House, pero por el camino, en el Ol City Hall, encontrareis una divertida estatua de bronce de un asno: La estatua en cuestión, viene originada de 1828, cuando Andrew Jackson, aspirante a presidente (y finalmente elegido) funda el Partido Democrata, y populariza el lema “el gobierno del pueblo”. Sus oponentes, con poca fortuna, utilizan su nombre para hacer el chiste fácil y llamarlo “Jackass” (burro, tonto, zoquete…), pero él lo vuelve en su contra, y hace del burro el emblema del Partido Demócrata hasta nuestros días.

Estabamos en el Old South Meeting House, lugar donde Samuel Adams da la señal de partida para el Tea Party, verdadera chispa de inicio de la Revolución Americana, y construida practicamente al lado del Old State House Museum.
Como ya hemos dicho, toda esta zona es prácticamente peatonal, y está llena de carritos de venta de todo tipo de souvenirs, además de ofrecer este contraste entre los edicifios antiguos y los modernos.


Ahora, en la zona del Faneuil Hall, y el Quincy Market, hacemos una parada técnica para tomar un café, comprar unas pastas, y sentarnos en un banco, y puesto que hay unos spot Wi-Fi gratuitos, aprovechamos para ojear el correo, y mirar planos y alguna información. Al levantar la vista, veo enfrente mio a menos de cinco metros esta placa y esta estatua . La placa es homenaje a Larry Bird, estrella de los Celtics de los 80’s, y la estatua es de Arnold Auerbach, autentico filántropo y alma organizativa de los citados Celtics.


Ahora andamos un poco más, y tras cruzar un mercadillo de alimentos en medio del centro de Boston, llegamos a la casa de Paul Revere.

Este hombre es la autentica estrella del Freedom Trail, ya que por todos lados hay referencias suyas, aunque yo realmente apenas sabia quien era antes de llegar a Boston, pero en resumen diremos que era un patriota famosos por sus cabalgadas nocturnas para comunicar noticias entre los rebeldes.

Mas adelante, frente a la Old North Church, está esta estatua del citado jinete:

En este momento, y antes de cruzar el rio, nos desviamos un poco e hicimos un paréntesis en el Trail para entrar en el TD BanKNorthGarden, o lo que es lo mismo, el pabellón de los Celtics de la NBA, y los Bruins de la NHL.
Hay la posibilidad de visitarlo, estilo los campos de fútbol, pero no el horario en el que estuvimos. Me sorprendió que en la tienda ProShop había más merchandising de los Bruins que de los Celtics.
Continuamos, y cruzamos el rio, para llegar en el viejo puerto al USS Constitution, un viejo navio de guerra, que en aquel moneto tenia todo el velamen desmontado, así que entramos al museo y seguimos sin entretenernos mucho.

Ya empezabamos a estar cansados, y además este ultimo tramos hace subida hacia una pequeña colina donde se encuentra el Bunker Hill Monument, pero como era el ultimo de los lugares de la ruta, pues ya nos acercamos. Se trata de un monolito en homenaje a todos los caidos en la batalla en este punto contra las fuerzas inglesas.

El monolito se puede visitar, y tras un ascenso de 221 escalones un poco asfixiantes, encuentras unas ventanas a los cuatro puntos cardinales con unas magnificas vistas. (tienen cristal, y están un poco sucios, así que la calidad de las fotos no es la ideal)



Hay que decir que casi todos los puntos del Freedom Trail se pueden visitar, y unos son de pago, y otros la voluntad… A nosotros, a un ritmo tranquilo, y con las paradas y demás que hicimos, nos llevó toda la mañana y parte de la tarde, aunque como dije al principio hay autobuses de diferentes empresas de los de subir y bajar todas las veces que quieras que te llevan (incluidos unos anfibios que cruzan el rio).
La ventaja del autobús es la vuelta, porque desde Bunker Hill hay un trocito hasta el metro (unos quince minutos), pero después en diez minutos estás otra vez en el Quincy Market.
Comimos aquí, ya que está absolutamente lleno de cosas para llevar, y en la planta superior hay mesas para rentarse, y aprovechamos para comprarnos unos langostinos, unas gambitas y probar un poquito unos picaditos de bogavante (doy fe, mejor en Burela o el Puerto de Santa Maria, sin duda).
Despues de volver al Boston Common y dar una vuelta por el Public Garden (preciosa la parte de los jardines), nos cogimos el coche y nos fuimos a Cambridge.


En Cambridge, nos pasamos por delante del Massachusets Institut of Tecnology, que los ingenieros sabrán que es lo más de lo más.., y llegamos al centro de Harvard.
Aparcamos el coche, no sin algún problemilla con el parkimetro de turno que no acababa de funcionar, y nos fuimos a dar una vuelta por el campus, hasta dar con la estatua de John Harvard. La tradición hace que la gente le toque el pie y pida el deseo de acudir a esta Universidad, y que posteriormente, antes los exámenes se siga el mismo ritual para aprobar.


Al volver hacia el coche, entramos en una tienda de ropa oficial de la Universidad, es decir, chaquetas granates con la “H”, camisetas de harvard de los deportes más peregrinos (como el lacrosse ¡ó el soccer!), e incluso ¡camisetas oficiales de animadoras! ¡Lastima que no había de mi talla de las de Harvard Cheerleader!
Para acabar al día, una vuelta en coche por el exclusivo barrio de las mansiones de Cambridge, que yo no vi muy bien porque ya oscurecia, y comenzó a llover, pero que los ¡Ooooh! De mis chicas me hacen creer que había mas de una ultraespectacular.
Por fin, cenamos en un centro comercial Target de camino al hotel, y a dormir.
29/08 (sabado)
De este día no tenemos ninguna foto, ¿y porque?, pues porque fue el día que consagramos a las compras, y como ya me imaginaba cargando con las bolsas, pues decidí no coger la cámara. Luego nos hemos arrepentido, ya que hubiesen ayudado a documentar a alguna y algún fashion victim que ronda por aquí…
Como habíamos previsto nos levantamos pronto, y tras desayunar, cogimos el coche y nos dirigimos a Wrentham Village Premium Outlets, y en media hora por autopista estabamos en el Dunking Donuts de turno haciendo tiempo, ya que eran las 9h, y no abrían hasta las 10h., Así que nos dio tiempo de verlo tranquilamente y preparar la estrategia.
No hemos estado en el de Woodbury, pero por lo que comenté con algún empleado hispano que lo conocía, son muy parecidos, e incluso este de Boston decían que era más barato y las tiendas tenían mas genero. Como he dicho, no lo puedo corroborar, pero realmente allí había muy buenos precios.
Antes de ir nos habíamos apuntado al club VIP, y nos descargamos de internet unos tiquets de descuento, y además en el centro de atención al cliente nos dieron otro bono con más descuento. En unos sitios tenias mas descuento con los bonos de internet, y en otros con el bono que nos dieron allí, pero prácticamente en todas partes podías usar uno u otro, con descuentos entre el 5% y el 20%. No hay que tener vergüenza, ya que casi todo el mundo los llevaba. Había quien comenzaba a sacar folios impresos arrugados del bolso, y parecía que hubiese vaciado un contenedor de los de papel reciclado de las oficinas…
Una de las primeras cosas que compramos fueron unas botas de Snowboard para mi hija en la tienda Burton. Ya las habíamos mirado en España, y estaban sobre los 290€-300€, y nos hubiésemos dado con un canto en los dientes si las encontrábamos por 150€. Precio en la tienda oficial, con todos los modelos y tallas para probar, garantía oficial y un monedero de regalo: ¡110$!
Esto fue el ejemplo mas claro que recuerdo, porque me llamó la atención y porque tengo la factura con la garantía internacional sellada., pero también compramos las típicas Converse desde 12$ las básicas rojas, hasta 45$ un modelo estampado bastante original, Nike Air para los mayores a 50$, camisetas DKNY a 25$, Hilfinger, Guess, etc…
A medio día hicimos una parada para comer en el un centro de comida rápida donde hay pizzas, hamburguesas, hot-dogs, etc…
Después empecé a buscar una maleta, porque ya era evidente que todo aquello no cabria en nuestro equipaje, y miré en la tienda Samsonite, pero como ya tenemos un juego suyo, no le vimos mucho sentido a comprar mas maletas buenas que no vamos a utilizar, así que al final compré una blanda de las supergrandes en otra tienda por 35$, y una bolsa de deportes grande por 25$, y una mochila Roxy por 20$ (si, no os asombréis, lo llenamos todo, y aun llevábamos bolsas en la mano).
Aunque no éramos la mayoría, si que se veía gente como nosotros, con sus maletas, y metiendo las compra dentro.
Por la tarde seguimos con GAP, Banana Republic, Calvin Klein, etc…, pero como yo solo iba prácticamente de porteador, me entretuve en alguna tienda un poco más diferentes, así que estuve mirando relojes en varias tiendas (reventadisimos los Quicksilver y Guess, así como los Seiko), cacharreria electrónica en Sony, ropa de ski en Spyder (chaquetas desde 150$ a 800$, cuando en España comienzan en 500€ hasta 2000€), ropa de running en Under Armour a precios de Decathlon….
Por fin, sobre las siete de la tarde, recobramos la cordura, y como además ya prácticamente nos habíamos probado el genero de todas las tiendas, nos fuimos al coche a meter las compras. Ya me preocupe un poco cuando vi que llenamos el maletero, (y faltaban todas las cosas, maleta y ropa que teníamos en el hotel), y ya me vi con el exceso de equipaje en el aeropuerto…
Sobre la ropa, quizás yo no soy un gran entendido, pero en general es algo menos entallada que en Europa, y hay muchisimas mas tallas, desde muy pequeñas (XXS) hasta las enormes (XXXL), pero no solo en las tiendas mas batalleras, sino en todas , incluso las más elitistas, o más juveniles. Para los que ya gastamos michelín, esto es una bendición, ya que en Europa, o vas tipo morcilla a punto de estallar, o las mangas parecen de chimpace arrastrando por el suelo.
Habíamos abierto el centro y prácticamente lo íbamos a cerrar, cuando yo, inocente, pensaba que por la mañana acabaríamos. En palabras de mi mujer, hay muchas cosas, para todas las edades y estilos, y muy bien de precio. Solo se necesita tiempo y dinero.
Hicimos un bocata al salir del centro, y nos fuimos al hotel, a repasar lo que habiamos comprado (mi mujer y mi hija), y a hacer un estado de cuentas y tarjetas (yo).
Y a dormir.
30/08 (domingo)
Este día lo dedicamos a un turismo más bucólico (menos mal, porque el día anterior me había quedado tieso), y después del desayuno cogimos el coche y nos encaminamos hacia la bahía de Cape Cod.
En esta zona, también se hacen excursiones a ver ballenas, pero a priori no era una cosa que nos interesase mucho, y el asunto no lo teníamos muy estudiado, así que lo aparcamos definitivamente.
La zona de Cape Cod es una reserva natural, en la mitad superior, y una exclusiva zona de veraneo en la mitad inferior. Por ello, solo existe una carretera que va recorriendo toda la península como si fuera un espinazo, y de ella salen pequeñas rutas hacia las playas y puntos de interés.
En lugar está lleno de zonas como esta, con sus casas típicamente americanas, jardín, y pick-up para arrastrar el remolque con la barca.

Aquí tuvimos el típico ejemplo de amabilidad yankee, ya que estaba lloviendo a cántaros, y nos paramos en medio de un pueblo a mirar tranquilamente el mapa, y de pronto un señor con un chubasquero de estos amarillos de pescador nos pica en el vidrio, abro, pensando que estaba mal aparcado y molestaba, y el señor me pregunta que si me he perdido y si necesito ayuda (lo que hace una matricula de Texas). Con la que estaba cayendo, me supo mal decirle que no, y le pregunté una dirección, ¡y un poco más y se monta con nosotros y nos acompaña!.
A parte de lo bonito en si del sitio, tiene toda una colección de faros (hay hasta un trail de lighthouses), y es uno de los encantos de la zona, así que visitamos alguno, como el de Chatman:


Los Tree Sisters (muy curiosos, porque son tres faros alineados, pero están en medio de un bosque que ha crecido desde que dejaron de ser utilizados a principios del siglo pasado):


El Nauset Light (este es un icono de Massachusets, y sale en muchos souvenirs y camisetas).


Aquí decidimos dar la vuelta, ya que el recorrido era muy, muy lento, con muchos cruces, rotondas, y una carretera que era más una calle de pueblo.
De vuelta hacia el continente, paramos en Hyannis, hogar veraniego de los Kennedy, y donde hay un museo dedicado a JFK, y como nos pillaron los días posteriores al fallecimiento de Ted Kennedy, lo tenían muy engalanado con su banderas a media asta y demás.


El pueblo es si es muy bonito, y seria un sitio perfecto para perderse un mes a base de almejas y bogavantes. Ya aprovechamos y compramos los souvenirs de rigor.
Volviendo hacia Boston, comimos algo al salir de Hyannis, e hicimos la circunvalación de la ciudad para ir hacia el Norte, a Salem.
Salem lo escogimos porque nos hizo gracia, pero tampoco sabíamos muy bien que había, ni lo que nos encontrariamos.
La verdad es que es un sitio superfriki, ya que es un parque temático de brujas: La casa de las brujas, el museo de las brujas, la House of seven gables, el Cry Innocent, el wich Village, el laboratorio de Frankestein, etc…


Pero más allá de las brujas, se trata de una ciudad colonial, muy bonita, muy bien cuidada, con edificios históricos restaurados de 1770-1800, y con un puerto recreativo muy bien acondicionado.

Otro barco histórico que se puede visitar.

En City Hall, placa que explica toda la historia de las brujas (detalle de las banderas a media asta por Ted Kennedy)

Pero insisto, frikis son un rato, porque decidme ¿dónde habéis visto que le pongan una estatua dedicada a Samantha, de Embrujada?

De nuevo de vuelta a Boston, volvimos otra vez hacia el Quincy Market a cenar, pero aparcamos en otro parking más cercano, y al salir, nos encontramos que estaban cerrando todo (a las 20h), ya que allí parece que el domingo por la tarde la gente no va de bares ni a cenar, así que hicimos una visita a los lavabos en plan rápido, y volvimos a coger el coche: ¡11 minutos, 8$!.
Visto el plan, nos buscamos una pizzeria take away, y nos cogimos unas pizzas que nos comimos en el hotel, y aprovechamos para ir haciendo maletas. Por cierto, aquí ya hacia fresquete, y yo aguantaba, pero mi mujer y mi hija ya llevaban manga larga por la calle.
31/08 (lunes)
Hoy era nuestro ultimo día, y lo dedicamos a rematar un par de cosas de Boston que nos quedaban por ver y hacer unas ultimas compras.
Para empezar me dedique al deporte del tetrismaletero, pero después de sacarlo todo cinco o seis veces, conseguí meter prácticamente todo en el maletero, y en los asientos solo llevaba intrascendentes paquetes de comida y bebidas, así como libros, revistas y cosas del estilo, y la nevera, por supuesto… esto era importante, porque pensábamos irnos ya del hotel cargados y aparcar en Boston para ir por la tarde al aeropuerto.

Así que fuimos de nuevo al Boston Common y metimos el coche en el parking, pero lo aparqué en un sitio que ya había mirado la otra vez, de forma que quedaba totalmente pegado a la pared por atrás y por un lado, y solo podías acceder al maletero si movías el coche, y estaba relativamente a la vista del empleado de seguridad.
Nos fuimos hacia la Trinity Church, y aprovechamos para buscar una tienda de punto de cruz para que mi mujer le diera un vistazo (no tenían nada interesante), y de camino vimos todas las tiendas de super lujo que hay alrededor del Hotel Taj (Junior Suite a 500$ la noche, por sí a alguien le interesa) tipo Vuitton, Valentino, etc…
En la plaza Copley tienes una vista extraordinarias de la Trinity Church con lo rascacielos detrás.
También está la biblioteca publica,




Y estos dos amigos, en recuerdo de la celebre marathon de Boston

Enfrente un 7eleven para hacer las ultimas compras de farmacia, y de nuevo hacia el Quincy Market.
También hicimos las ultimas compras de camisetas de souvenir, y un par de visitas finales a Abercrombie y Victoria Secrets a acabar de reventar la VISA.

Comimos en el Quincy Market de nuevo, y por fin a eso de las dos y media nos fuimos hacia el aeropuerto, ya que el vuelo era a las seis y media, pero primero debíamos devolver el coche.
En veinte minutos estabamos en el aeropuerto, y la devolución del coche, a pesar de que había muchisimos, fue muy rápida, y sin ningún contratiempo. De allí un autobús gratuito nos llevó a las terminales, y ahí me di cuenta de que realmente llevábamos muchas cosas, ya que habíamos cargado hasta con la neverita, ya que nos dio pena tirarla, y decidimos probar a ver que tal. El caso es que ahora llevábamos tres maletas grandes, tres de cabina, una bolsa grande, dos mochilas, los bolsos, la nevera, y varias bolsas de plástico en la mano.
En el mostrador de facturación vimos, que por suerte, no nos pasábamos en el peso, y el numero de bultos tampoco fue un problema, así que nos quedamos con las mochilas, los bolsos y la nevera, y nos fuimos para el control de seguridad. Por cierto, el papelito verde se lo quedaron esta vez en el mostrador de facturación, y no el agente del control de seguridad como la otra vez que volví desde Boston hace un par de años
El agente de seguridad solo nos preguntó si llevábamos medicamentos en la nevera, y ante la respuesta negativa, nos dejó pasar sin más. Antes de ello, tuvimos la ultima muestra de puritanismo absurdo cuando, mientras mi mujer salía a fumar el ultimo cigarrillo, mi hija y yo nos fuimos al bar a tomar algo: Pedí una cerveza par mi y una cocacola para ella en la barra, y nos preguntaron la edad de ella. Al decirle que tenia quince años, nos dijeron que no podíamos estar allí, y que nos teníamos que ir a unas mesas que había a dos metros (¡pero a dos metros reales solo!).
Entre una osa y otra, ya eran las cinco y pico cuando llegamos a nuestra puerta de embarque, pero como nos seguía quedando casi una hora, estuvimos leyendo un rato, repasando las notas que habíamos tomado en el ordenador, y gastando los últimos dólares en el duty free.
Mi hija, yo y la neverita de marras.

Finalmente, a la hora prevista embarcamos, y tuvimos la oportunidad de ver como abandonábamos estados Unidos des una cámara que llevaba el avión en la cola, y que se veía en las pantallas internas. Una imagen realmente espectacular y novedosa en mi caso.
Por suerte, esta vez, teníamos asientos libres al lado, y nos pudimos estirar un poco y medio tumbarnos.
Esta vez nos preguntaron si llevabamos hielo seco en la nevera, pero no nos hicieron ningún comentario mas.
Durante el vuelo, lo de siempre, película, cenar, película, dormir.
01/09 (martes)
Por fin, a las seis de la mañana aterrizábamos en Madrid, y prácticamente empezaba el día en Barajas, ya que incluso tuvimos que esperar un poco para poder desayunar, ya que los bares estaban arrancado.
A las 8h de la mañana nos montábamos en el avión hacia Barcelona, y aquí si que, yo al menos, me quedaba absolutamente dormido hasta la llegada.
En Barcelona aun nos dieron un poca de emoción, ya que vimos que iban saliendo maletas, pero de los que veníamos de Boston, ni una. Al final cuando ya empezaban a dar vueltas las maletas sin dueño, salieron las nuestras, y un poco tristemente, nos dimos cuenta que nuestro viaje por el Triángulo del Este había acabado.