18 días de vacaciones para uso y disfrute de nuestros sentidos, 18 días donde el olfato, la vista, el oído y el tacto han saboreado y disfrutado nuevas sensaciones y recordado vivencias olvidadas. 18 días en África.
Abandonamos Madrid dirección Dakar y todos nuestros sentidos se excitaron sobre manera, alguna orden extraña de nuestro cerebro hizo que todos ellos vibraran. Una extraña sensación nos indicaba que seria un viaje distinto y deseábamos que así fuera.
Aterrizamos en Dakar, donde la noche nos recibe con los brazos abiertos, el primer espectáculo es la escasa contaminación lumínica de una ciudad que alberga más de 4 millones de seres humanos y que nos permite observar el firmamento en toda su intensidad.
Empezaba por tanto nuestra primera toma de contacto con el África más allá de nuestro vecino Marruecos, una bocanada de aire caliente hincha nuestros pulmones dándonos la bienvenida y una vez recogido nuestro equipaje, empieza nuestra aventura.
Pasar unos días con un ser querido alejado por la distancia de un destino extraño y exótico, se convirtió en algo contra lo que era imposible luchar, si a ello unimos la atracción de conocer África como destino inexplorado por nuestros sentidos, conseguimos el cóctel perfecto para que una fuerza irresistible nos empujara hacia Senegal.
La primera imagen de nuestra retina generaba una cierta distorsión a nuestro cerebro que nos exigía estar vigilantes, un elemento extraño y no procesado por nuestras neuronas generaba cierta extrañeza, manteniendo nuestros cuerpos en una tensión controlada. El color de la piel de todas las personas que nos rodeaban y de aquellas que vociferaban intentando llamar nuestra atención a escasos metros de una línea imaginaria, que les separaba de la puerta de salida del aeropuerto, era negro como la noche que nos acompañaba, solo roto por la blanca piel de nuestro querido primo que levantando el brazo acaparaba toda nuestra atención.
Caminamos hacia su encuentro llenos de emoción y acompañados por la tensión del momento, mi niña se lanzo a sus brazos como encontrando en ellos la seguridad que deseaba, mientras yo, intentaba zafarme de un grupo de jóvenes que pretendían que los escasos metros que nos separaban del vehículo de mi primo fueran los más cómodos de mi vida llevando mi equipaje por tan solo unas monedas.
He de reconocer que la música y el aire acondicionado del coche relajaron nuestros cuerpos, el camino a su casa en el centro de Dakar fue una serie impactos visuales donde la mezcla de arquitectura moderna se mezclaba de extraña manera con la cruda realidad, una gran ciudad donde miseria y riqueza conviven de manera grotesca. Una vez más nuestros torpes sentidos tuvieron unos minutos para aclimatarse a una nueva realidad, Dakar, la ciudad mas occidental de África.
El calor despierta nuestro organismo todavía no muy acostumbrado al calor sofocante de la estación seca, tras una ducha reparadora y un buen café decidimos tomar el pulso a Dakar, abandonamos la casa y sin rumbo fijo nuestros pies se ponen en marcha.
Una vez más como tantas otras en este viaje, todos y cada uno de nuestros sentidos trabajan aceleradamente. Una explosión de color invade nuestro alrededor, los ropajes, de una fusión de colores imposibles, solo tienen un nexo común, la piel, una paleta de color monocromático que explora el negro en sus múltiples manifestaciones hasta casi llegar al azul mas negro posible.
Un olor penetrante se registra como nuevo en nuestro interior, es una amalgama de olores conocidos e intensos con otros nuevos por conocer, nuestro olfato no muy acostumbrado ha alguno de ellos rehúsa de su registro, obligándonos a seguir explorando.
El ruido penetrante e insistente de vehículos y personas te acompaña a cada uno de los rincones de esta gran urbe, convirtiéndose algunas veces en una melodía armónica a la que te acostumbras, que solo finaliza cuando la noche invita al sueño.
El roce de manos en un saludo permanente con los que te rodean, hace de este país y de esta ciudad, un lugar donde los cuerpos se tocan y las pieles disfrutan a través del tacto de su textura.
Caminamos por sus calles llenas de heridas a flor de asfalto. Las aceras son invadidas permanentemente por los vehículos y los puestos callejeros, un gran zoco donde todo se compra y se vende. El único lugar transitable son las desvencijadas carreteras en donde compartes protagonismo con los vehículos y los cientos de vendedores que tan pronto te ofrecen una tarjeta telefónica como una tabla de planchar.
Una gran sinfonía de color y ruido se convierte en nuestro acompañante, un olor especial se apodera de nosotros, de nuestra ropa. Ya formamos parte del paisaje y del entorno, solo nos delata el tono de nuestra piel.
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Buenos días. Veis factible visitar Pais Bassari en 7 días. Llegaríamos a Dakar el 28 diciembre por la noche y cogeríamos vuelo de vuelta desde Dakar el 5 enero.
La ruta que me proponen es esta:
Día 28: Llegada y dormir
Día 29: Dakar (isla de Goree y monumentos por la mañana)- Mbour
Día 30: Mbour- Wassadou (hipopótamos)
Día 31: Wassadou - Pais Bassari
Día 1: Pais Bassari
Día 2: Pais Bassari
Día 3: Pais Bassari -Tambacounda
Día 4: Tambacounda - Mbour
Dia5: Mbour - Reserva Bandia - Dakar Vuelo vuelta
@Carlossvcfate Factible es, pero por mi experiencia la estancia sería demasiado breve.
Viendo la ruta que te proponen, de entrada me parece que ver la isla de Goree y los monumentos en una sola mañana no es muy realista. Nosotros nos alojamos en la zona del lago Rosa, y nos costó por el tráfico casi 2 horas sólo llegar al puerto para cruzar a la Isla de Goree. Quizás vosotros os alojeis más cerca del puerto, pero aún así...
Luego súmale los 30-40 minutos de Ferry, más la propia visita que requiere 3-4 horas, más comer y volver a Dakar...
Nosotros salimos del hotel de Dakar a las 8.30 h... Leer más ...
Muchas gracias por tanta y tan valiosa información. Buscaba algo donde viajar para pasar la nochevieja e hiciese calor y vi Senegal como una posibilidad. En principio pensé hacer Dakar, Saly y Reserva Bandia. Luego empecé a recopilar más lugares y pensé añadir el Delta de Sine Saloum. Pero claro luego vi Pais Bassari y sinceramente es lo que más me llama. No soy de volver al mismo país una vez lo visito, así que ahora no contemplo viajar a Senegal sin visitar Pais Bassari puesto que dudo mucho que vaya a volver y sí o sí cuando vaya quiero verlo. Teniendo en cuenta que solo dispongo de esos... Leer más ...