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Baches y polvo -Diarios de Viajes de Namibia- Laura83
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Diario: Baches y polvo  -  Localización:  Namibia  Namibia
Descripción: Tres semanas recorriendo Namibia y el norte de Botswana en 4x4
Autor:    Fecha creación: 
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Etapas 1 a 3,  total 14
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Etapa: Empezando.......  -  Localización:  Namibia Namibia
Fecha creación: 14/10/2012 16:28  
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Creo que, en un futuro, si alguien me pregunta qué es lo que más recuerdo de esta experiencia, seguramente contestaré: “Los baches y el polvo”. Y no necesariamente en ese orden.

Hacer un viaje por tu cuenta a Namibia y Botswana, en un 4x4 con una tienda de campaña en el techo, es algo más que unas vacaciones. Para mí, no fue un viaje de placer, y en algunos momentos llegué a preguntarme “¿Pero qué hago yo aquí?” Me he traído muchos recuerdos buenos, unos cuantos malos y algunos muy cómicos.
Este ha sido nuestro primer viaje a África, y a pesar de los sinsabores, hacerlo por nuestra cuenta me parece una forma estupenda de recorrer estos países.

Nuestro viaje comenzó el 4 de Agosto de 2012, y terminó el 28 del mismo mes. A lo largo de estas algo más de tres semanas recorrimos Namibia, prácticamente de sur a norte, y el norte de Botswana (Chobe NP y Moremi GR).

Nuestra prioridad, a la hora de organizar los destinos del viaje, han sido, por este orden, los paisajes y la fauna. No estamos especialmente interesados en las culturas tradicionales de ninguna de las etnias que habitan estos países, así que no hicimos ninguna visita a ningún poblado san, ni himba, ni nada semejante.

La ruta, circular desde Windhoek, fue la siguiente:
6 y 7 de Agosto – Fish River Canyon
8 y 9 de Agosto – Sesriem. Desierto del Namib
10 de Agosto – Swakopmund
11 de Agosto – Skeleton Coast
12 de Agosto – Twyfelfontein. Etosha
13 y 14 de Agosto – Etosha
15 de Agosto – franja de Caprivi
16 a 19 de Agosto – Kasane (Chobe riverfront, Victoria Falls)
20 de Agosto – Chobe NP
21 a 23 de Agosto – Moremi GR
24 y 25 de Agosto – Maun
26 de Agosto – Harnas Wildlife Foundation

Decidir este itinerario fue muy complicado. Se quedaron fuera muchas cosas que me hubiese gustado incluir, sobre todo en Botswana (Kubu Island o Tsodillo Hills, por mencionar dos al azar). Pero no se puede hacer todo, y os aseguro que el itinerario anterior incluye unas cuantas palizas de coche ciertamente majas (más de lo recomendable bajo cualquier criterio), que, sobre todo los primeros días, se hicieron bastante cuesta arriba. Así que no creo que hubiese sido posible incluir nada más.
Cada uno de los destinos fue una decisión muy meditada. Afortunadamente, una vez visto, no cambiaría casi nada en la ruta. Si bien es cierto que Chobe fue una tremenda decepción, y que no volvería a visitarlo si alguna vez vuelvo a esta zona, necesariamente teníamos que verlo.
Más o menos la mitad de las noches dormimos en la tienda de campaña del coche (y os aseguro que fueron más que suficientes….), y para las demás reservamos hoteles, en aquellos sitios en los que el precio no era prohibitivo.

Como preparación os recomiendo las guías Bradt. Especialmente la de Namibia, que me aportó mucha información útil para preparar el viaje. No está traducida al castellano. La Bradt de Botswana, que sí está en castellano, me pareció menos útil, porque dedica muchos capítulos a las reservas privadas, que es algo que, si vas por tu cuenta, pues de mucho no te sirve. Por supuesto, también nos leímos el foro de cabo a rabo, y el inestimable diario de Unforgiven. Debo decir que nos acordamos mucho de él y de sus aventuras con los leones a lo largo de todo nuestro viaje, verdes de envidia porque nosotros vimos poquísimos carnívoros.
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Ver Etapa: Empezando.......




Etapa: Que sí, que sí!!!! Que nos vamos a África  -  Localización:  Namibia Namibia
Fecha creación: 14/10/2012 16:50  
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La preparación de este viaje me ha llevado muchos meses. Ha sido, con diferencia, el viaje al que más tiempo le he dedicado. Creo que por eso, la sensación de que no era real me ha acompañado casi hasta el mismo momento de bajar del coche en el primer camping y empezar con la odisea de la tienda de campaña. Había dedicado tantas horas a organizar, a buscar información, a imaginarme como serían los sitios sin hacerme realmente una idea, que era casi como si el viaje nunca fuese a ser verdad.

Pero sí que lo era. Y empezó el día 4 de Agosto a las ocho de la mañana, cuando cargamos nuestras maletas en el maletero del coche y pusimos rumbo a Barajas. No eran las estupendas y urbanitas maletas de ruedas que nos han acompañado hasta ahora, si no dos bolsas de acampada del Decathlon (nuestra tienda estrella del verano), una de 100 litros y la otra de aproximadamente la mitad. Bien llenitas.
Llegamos al aeropuerto con mucho tiempo, nuestro vuelo sale a las 16 horas y a las doce y media ya estamos facturando. Como nuestra conexión en Heathrow está bastante justa, en el mostrador de facturación nos ofrecen salir de Madrid en un vuelo anterior (a las dos de la tarde). Nos parece perfecto, para incrementar las probabilidades (que estimamos escasas) de no perder ninguna maleta.

La primera parte del viaje se pasa más o menos entretenida, aunque yo sigo sin creerme que realmente nos vayamos a África. Nos sorprende, muy negativamente, la estrechez y falta de espacio con la que nos recibe el Boeing de BA que nos va a llevar de Londres a Cape Town (doce horas de vuelo). De todas las compañías con las que hemos volado hasta ahora, en vuelos largos, sin duda los peores aviones hasta la fecha. Pero en el fondo da un poco igual. Nos montamos en el avión, nos sacan una cena bastante decente, y enseguida estoy durmiendo. El cansancio de un año de trabajo aún ayuda (no será así a la vuelta….).

Llegamos a Cape Town a las ocho de la mañana, y tenemos cuatro horas hasta que salga nuestro vuelo a Windhoek. Pasamos el control de pasaportes y nos sentamos a esperar a la zona de vuelos internacionales. Es un aeropuerto pequeñito, apenas cuatro tiendas, y además es pronto, así que la mayoría aún están cerradas. Aún así, aprovechamos para hacer algunas compras: un adaptador de corriente válido para Sudáfrica / Namibia / Botswana (en España no los venden, y los típicos universales no valen) y un mapa de carreteras del sur de África (Globetrotter, recomendable y con buen nivel de detalle. Nosotros llevábamos GPS, pero un buen mapa nunca está de más). Por no cambiar dinero y pagar comisión para cuatro cosillas, preguntamos y nos dejan pagar en euros, sin ponernos problema (el cambio no es muy bueno, pero que le vamos a hacer).
Aún no estamos en África. Nos tomamos un capuccino y un croissant en la cafetería, mirando los pocos aviones que despegan a esta hora.

El vuelo a Windhoek despega puntualmente. De vez en cuando, miramos por la ventanilla, y lo que vemos nos va haciendo aterrizar poco a poco en el continente. Y lo que vemos es NADA. Extensiones increíbles de terreno totalmente vacías, sin carreteras, sin árboles, sin ningún tipo de construcción humana. El paisaje se ondula poco a poco, a medida que nos acercamos a Namibia, y sobrevolamos el cañón del río Fish (que visitaremos en unos días) y el impresionante cráter del Brukkaros. Lástima no tener la cámara a mano para sacar alguna foto.

Aterrizamos en Windhoek, bajamos la escalerilla del avión y cruzamos la pista de aterrizaje para llegar a la pequeña terminal. Pasamos el control de pasaportes y recibimos nuestro segundo sello del día. Después, a la cinta de equipajes, donde nos esperan nuestras dos maletas (increíble).
Salimos a la zona de llegadas, llena de gente con cartelitos en la mano. Pero nuestro nombre no está en ningún sitio. Como hemos llegado un poco antes de tiempo, aprovechamos para cambiar dinero, e intentamos no ponernos nerviosos mientras los minutos pasan y no aparece nadie. Cuando ya estoy empezando a pensar que tenemos un problema, veo llegar a un hombre con mi nombre en un cartel. Menos mal!! Nos encaminamos al parking, y allí está, enorme, blanco y limpio, un Toyota Hilux. EL Toyota Hilux, con su tiendita en el techo. El Nuestro.

El aeropuerto de Windhoek está a 40km de la ciudad. Durante el trayecto, intento hacerme a la idea de que, por fin, estamos pisando África. Pero aún no me lo termino de creer. Vamos por una carretera asfaltada, y aunque no hay mucho que ver a los lados, hay bastante tráfico, y la mayoría de los conductores son blancos. Sólo un 7% de la población es blanca, pero en este momento, no lo parece.
La recogida del coche resulta ser una experiencia curiosa. Hemos alquilado con una compañía pequeña, Aloe 4x4, porque nos daba los mejores precios. La oficina resulta ser la casa de los propios dueños, y nos dan todas las explicaciones con sus hijos correteando por allí y sus perros subiéndosenos encima. Todos descalzos, por cierto (los animales de cuatro patas y los de dos también).
Nos explican cómo usar la 4x4, como montar y desmontar la tienda, y nos enseñan todo el equipamiento del coche. También nos dan el GPS con los mapas de Tracks4Africa que hemos alquilado con coste adicional (la mejor inversión del viaje), pero no el teléfono satélite. Nos dicen que la compañía de teléfonos no se lo ha dado a ellos y que tenemos que ir nosotros a por él. Las oficinas de la compañía de teléfonos abren a las siete y media, lo que nos rompe un poco los planes porque al día siguiente tenemos que hacer más de 600km hasta el Fish River. Así que finalmente decidimos no cogerlo. Igual fue una imprudencia, porque dentro de los parques en Botswana evidentemente no hay cobertura de móvil. Pero afortunadamente no lo echamos en falta.
No hemos traído sacos, así que nos dejan ellos sacos y almohadas. Los sacos son bastante mugrientos (se nota que están muy usados, y tienen nombres puestos en las fundas, así que me imagino que son suyos) y delgados, así que, muy amablemente, nos dan cuatro en vez de dos. Doy por hecho que no es necesario (jaja), pero no digo nada (menos mal), porque pienso que siempre es mejor que sobre que no que falte.
Nos apabulla un poco la enorme cantidad de recomendaciones que nos hacen los del coche: que no circulemos a más de 100km/hora, que no vayamos por agua, que no nos salgamos de las carreteras marcadas…. Nos dan una lista de lugares por los que no podemos conducir, y nos informan de que, a pesar que hemos cogido el seguro más caro, sin franquicia, esto no cubre daños en lunas, neumáticos, bajos del coche, arañazos profundos, ni averías en el embrague (nos intentaron explicar cómo podíamos cargarnos el embrague si nos quedábamos atascados en la arena, pero sinceramente no les entendimos). ¡¡Parecía que les diera miedo que nos lleváramos el coche!!!


Por fin, nos dejan marcharnos. La verdad es que el coche traquetea increíblemente, incluso en la misma ciudad. Pero no tiene mala pinta, y las ruedas están nuevas.

Uno de los empleados de la agencia de alquiler conduce delante nuestro y nos guía hasta nuestro hotel, Casa Piccolo, en el barrio de Klein Windhoek. Nos dice que dejemos las maletas, y que luego nos guiará hasta un supermercado para que podamos comprar comida.

La primera impresión de las calles de Windhoek nos sorprende. La ciudad no parece tener gran cosa, pasamos por lo que se supone es el centro, y vemos cuatro edificios altos, pero ya está. Todo lo demás son casas pequeñas, cada una con su jardincito, y pequeños supermercados y tiendas, pero todo como muy desangelado. Desde luego, la sensación no es la de estar en una ciudad occidental. Evidentemente. Aún no somos del todo conscientes de donde estamos…..

Antes de ir al supermercado, no sabemos muy bien porqué, el de la agencia de alquiler nos lleva a repostar. No lo entendemos, porque la aguja del depósito está a tope. Pero el de la gasolinera empieza a echar, y no para hasta llegar a los 850 dólares namibios. ¿¿??? ¿Pero el depósito no estaba lleno?
Resulta que el coche tiene dos depósitos de gasoil, cada uno de ellos con unos ochenta litros. Y sólo nos han dado lleno uno (algo que por supuesto recordamos para la vuelta, y lo devolvemos igual). Ahora tenemos un problema: tenemos que pagar 850 dólares namibios y no tenemos ni la mitad!! Intentamos pagar con tarjeta, pero al parecer el lector no funciona, y al final el de la agencia de alquiler tiene que dejarnos dinero. Montamos un pequeño follón con la empleada de la gasolinera, que piensa que la queremos engañar, y nos cuesta un rato convencerla de que estamos los tres juntos…. Vaya lío.

Se nos hace de noche mientras volvemos al hotel a devolverle su dinero al de la agencia, así que nos vamos al súper a toda leche. Nuestro hotel parece estar a las afueras (aunque luego vimos que no era así), y en cuanto se hace de noche, desaparece la gente de las calles, y todo tiene un aspecto vagamente amenazador.

El de la agencia nos indica el súper más cercano, y compramos algo de pan, embutido y fruta para hacer las comidas; nuestra intención es, mientras podamos, aprovecharnos de los restaurantes de los hoteles para cenar.
La variedad en el supermercado es escasa; de nuevo se nos olvida donde estamos mientras observamos las filas de fruta y yogures e intentamos decidir qué es lo que menos mala pinta tiene. Prácticamente todos los clientes son blancos y, curiosamente, todas las cajeras son negras. Esta misma situación la volveremos a ver, una y otra vez, en restaurantes, hoteles, supermercados…. Incluso en las oficinas bancarias. Parece que hay cosas que nunca cambian.
Para terminar este día tan largo (hace más de 36 horas que salimos de casa) compramos unas costillas para llevar en una hamburguesería al lado del súper y nos las comemos en la habitación del hotel, porque no hemos visto ningún sitio donde parezca que podemos cenar, y el hotel no hay nada.

Entre unas cosas y otras, sólo son las ocho de la tarde, hace más de dos horas que es de noche y estamos molidos. Estirarnos en la cama después de la última noche en el avión es una delicia para el cuerpo.
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Ver Etapa: Que sí, que sí!!!! Que nos vamos a África




Etapa: The Deep South  -  Localización:  Namibia Namibia
Fecha creación: 14/10/2012 16:59  
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El sol se filtra entre las cortinas que cubren los cristales de la puerta (por supuesto, no hay persianas. Siempre me pregunto por qué este invento maravilloso no se exporta a otros países…..). Miro el reloj y apenas son las seis. Pero hoy nos espera un largo viaje, así que me obligo a levantarme de la cama.

Hace un frío horroroso. No hemos traído ropa de verano, pero tampoco de puro invierno, y cuando le digo a la recepcionista del hotel que no me esperaba tanto frío, me informa amablemente de que esa noche hemos alcanzado seis grados bajo cero.

- Pero este frío ya no va a durar mucho. En los próximos días desaparecerá. ¿Vais hacia el norte?
- No – respondo yo, tan feliz. – Hacia el sur.
- Oh. Pues entonces vais a pasar frío de verdad.


Menos mal que tenemos cuatro sacos (pienso yo, infeliz de mí…..).

El día anterior, los de la agencia de coches nos habían metido un poco de miedo en el cuerpo cuando les dijimos que al día siguiente íbamos al Fish River Canyon. Se echaron las manos a la cabeza, diciendonos que está muy lejos, que es un viaje muy largo para el primer día. Así que, como estamos con la mosca detrás de la oreja, desayunamos en un pis pas y nos ponemos al volante.
Pronto nos damos cuenta de que los temores de los de la agencia son más que infundados. Tenemos por delante alrededor de 600km, de los que algo más de 500 son por carretera asfaltada, y los últimos 100 por grava. Nuestro destino: el Fish River Canyon. El cañón más grande de África y el segundo más grande del mundo, sólo superado por el Cañón del Colorado; 160km de largo, 27km de ancho y, en sus partes más profundas, hasta 550m de profundidad.

El camino es sencillo y el paisaje se va haciendo cada vez más árido a medida que nos acercamos hacia el sur. Al principio, los grandes espacios abiertos nos dejan con la boca abierta, pero una vez nos acostumbramos, el paisaje no ofrece demasiados atractivos, para ser sinceros.


Paramos a comer en un área de descanso (las carreteras asfaltadas están plagadas de ellas). Disfrutamos de nuestro primer sándwich de pan de molde con Windhoek Salami (delicia culinaria que disfrutaremos día tras día las próximas tres semanas). Es casi mediodía, y aunque el cielo está despejado y luce un sol precioso, hace un frío de c******…. Esto pinta mal.
Me sigue embargando la sensación de no estar en África. Atravesamos algunas localidades de cierto tamaño para los estándares del país (Marienthal, Rehoboth), en las que vemos hileras de casas de planta baja alineadas, calles sin asfaltar y, muy de vez en cuando, grupos de gente haciendo autostop en las carreteras. Esta será una constante en el viaje, ver a gente esperando al borde de las carreteras, personas solas, familias enteras con niños pequeños, cargados de bultos y maletas, haciendo señas y esperando que alguien les lleve a su destino. Un ejercicio de paciencia, me supongo, teniendo en cuenta que, en largos tramos de rectas en las que no se distingue principio ni final, somos habitualmente el único coche a la vista.
Nos hubiese gustado acercarnos al volcán Brukkaros, que tan impactante se veía desde el avión el día anterior, pero por falta de tiempo decidimos seguir camino y desviarnos un poco antes de llegar a Keetmanshop para ver el Quivertree Forest y el Giant’s Playground.


Los Quivertree, Kokerboom o Aloe Dichotoma, son en realidad enormes plantas de aloe, que se dan sólo en Sudáfrica y Namibia. Se llaman así porque los san utilizaban sus ramas para hacer arcos, y actualmente están en peligro de extinción a consecuencia del cambio climático.
El llamado Quivertree Forest es una de las mayores concentraciones espontáneas de esta especie. Se encuentra en una granja privada, unos 14km al norte del Keetmanshop, y por una pequeña cantidad te dejan pasar a visitarlo.


Dentro de la misma granja, hay otra zona curiosa que se puede visitar por el mismo precio. Se llama Giant’s Playground, y es una zona en la que hay llamativas formaciones rocosas, fruto de la erosión, que parecen haber sido colocadas unas encima de las otras por algún gigante (de ahí el nombre….)


Tal vez podría dar para unas horas de paseo entre las rocas (la extensión es enorme), pero no vamos tan sobrados de tiempo y aún nos queda desandar el camino hasta la carretera asfaltada, y todo el camino hasta el camping de esta noche (más de 100km por grava). Así que nos vamos. Realmente, ninguno de estos dos sitios es muy espectacular. Nos quedamos pensando si no habría sido mejor elegir el volcán.
Además, el desvío hasta la granja por la carretera de grava nos lleva bastante tiempo. Y en cuanto alcanzamos la carretera de grava en dirección al Fish River Canyon, vemos que, efectivamente, hemos incurrido en un error de cálculo. Anochece a pasos agigantados (estamos bastante más al sur que ayer) y nos empieza a preocupar que se haga de noche antes de llegar al camping.
El paisaje se ha vuelto extremadamente árido, pero al fondo, las montañas cambian de color con el sol del atardecer, y son realmente bonitas. Vamos disfrutando, a pesar de la intranquilidad, y nos cruzamos con nuestros primeros bichos: algún avestruz, y los ubicuos springbooks (que están por todas partes, como pudimos comprobar más adelante).


Por fin, llegamos al camping, y nos enfrentamos por primera vez a la tienda. Está anocheciendo, y antes incluso de que se ponga el sol, el frío hace su aparición.
Es una pena no haber podido grabarnos desde fuera, porque seguro que ese día dimos un bonito espectáculo. No podemos abrir el chisme con el que cerraba la funda de la tienda (una especie de mosquetón de metal con dientes y una cuerda que, hablando en plata, era una mierda de sistema). No podemos abrir la puerta de la cubierta del pick up para subirnos encima y desplegar la tienda. Está inexplicablemente atascada. Todo lo que el día anterior, cuando lo habían hecho los de la empresa de alquiler, parecía tan fácil, resulta totalmente imposible para nosotros.
Cuando abrimos el maletero, nos enfrentamos a un infierno de polvo que había cubierto absolutamente todas nuestras cosas, y eso que apenas habíamos hecho camino por grava. Los sacos de dormir y la funda del colchón están indecentes, así como nuestras maletas (a pesar de haber comprado las recomendadas bolsas de basura, creímos que el primer día no serían necesarias, y claramente nos equivocamos).
Al terminar de pelearnos con la tienda, estamos helados de frío, llenos de polvo y un poco de mal humor. Pero, por fin, me siento en África Guiño


Cenamos en el restaurante de nuestro alojamiento, el Cañon Roadhouse. Un sitio muy curioso, y uno de los pocos en los que hemos cenado a la carta. A un precio razonable, y bastante bien. Ese día cenamos sopa de pollo (imprescindible para calentar los huesos) y compartimos de segundo deliciosa carne de springbook, y un filete de avestruz algo duro. Para nuestra sorpresa, tienen una cafetera expresso, y con algo de buena fe y mucha ilusión, pedimos dos capuccinos. Tienen buena pinta pero…. En fin. Creo que nos los bebimos porque estaban calientes.
Esta fue sin duda la peor de todas las noches. El intensísimo frío nos pilla totalmente desprevenidos, y a pesar de tener dos sacos cada uno, nos resulta totalmente imposible entrar en calor. No creo que durmiera más de dos horas en toda la noche, y al salir de la tienda por la mañana, tengo los pies y las manos entumecidas, la nariz morada y las orejas totalmente congeladas. Lo entiendo todo al ver la capa de hielo de un dedo de grosor que cubre la tienda de campaña. Nunca he visto en mi coche una helada tan grande ni en lo más crudo del invierno (y somos del norte).
Aparecemos a desayunar como dos almas en pena nada más dar las seis de la mañana. Creo que los del bar alucinan un poco cuando nos ven llegar. A pesar del mal café con leche fría (no encontramos un café decente en todas las vacaciones, pero es lo que toca), el desayuno es muy bueno, con bollería y pan caseros, recién hechos y todavía calentitos.
Aún nos queda otro mal trago: desmontar la tienda. Hace tanto frío que apenas podemos mover las manos, y tocar el chisme de hierro con el que cierra la funda de la tienda es una auténtica tortura. Pero, por fin, después de todo, comienza de verdad nuestro viaje. Ponemos rumbo al Fish River Canyon, que está a unos 30km del hotel.


Lo primero que nos sorprende es que el río lleva muy poco caudal. Es el río más más largo de Namibia, pero apenas se ve un hilillo de agua (o al menos eso parece desde arriba).
La parte abierta al público es bastante pequeña; hay un aparcamiento con una zona de paneles explicativos, y desde ahí sale un camino de unos tres kilómetros que puedes recorrer caminando por el borde del cañón, hasta un mirador. Hace bastante frío, a pesar del sol, pero decidimos caminar un poquito y las vistas merecen la pena. Y no hay mucho más que hacer. Desde aquí salen unos cuantos caminos, la mayoría muy pedregosos y sólo aptos para 4x4. El sitio es bonito, impresiona su tamaño y hay muy poca gente, lo que contribuye al encanto. Pero yo esperaba poder caminar más, acercarnos un poco más al fondo del cañón. Hemos planeado un día entero para esto, y recorrer los caminos que vemos a mano nos lleva poco más de un par de horas. Si tuviera que volver a planear el viaje, esta sería una de las cosas que cambiaría. Mereció la pena el viaje en coche hasta aquí, pero hubiese intentado ver algo más por el camino, porque el cañón en sí da, como mucho, para una mañana.
Paramos a comer en un mirador junto al cañón, y en ese momento me da por fijarme en las ruedas. Y descubro que la delantera derecha está mucho más baja que las demás.
Primer problema del viaje. No sabemos cómo ni donde, pero hemos pinchado una rueda. Seguramente, no hubiese pasado nada si hubiésemos conducido un poco más. Podríamos haber bajado hasta Ai-Ais, donde hay un camping y manantiales de aguas termales. Pero a mí se me han quitado las ganas de andar de paseo con una rueda pinchada, y aunque apenas es la una de la tarde, volvemos al camping.
Cambiar la rueda es una tarea “divertida”. El coche lleva dos ruedas de repuesto, una en el maletero y otra colgada de alguna forma en los bajos del coche, que en teoría se suelta con un gancho. Intentamos utilizar esta, por no andar sacando todo lo del maletero (sillas, mesa, trastos, maletas) para llegar a la otra. Error. La verdad es que cuando nos dieron el coche, no hicimos mucho caso de las explicaciones de cómo sacar la rueda de su sitio, y nos resulta imposible. Perdemos un rato larguísimo intentando soltarla, enganchamos el gancho y luego somos incapaces de sacarlo…. Al final, lo dejamos por imposible y vaciamos el coche para sacar la otra rueda. Cuando terminamos, estamos cansados, de mal humor y muy sucios. Pero, a pesar de todo, somos optimistas. Hemos tenido suerte de pinchar hoy, porque hemos podido perder dos horas con esto.
Nos sobra media tarde, así que nos damos unas vueltas por el lodge, tomamos unas cervezas y sacando fotos del sitio, que es bastante pintoresco. Uno de los que más nos ha gustado de todo el viaje.


La cena de hoy vuelve a ser apetitosa (tomates rellenos de queso feta, springbook y órix). Parece que hace menos frío, y al volver a la tienda, nos detenemos a mirar las estrellas. El cielo de Fish River es uno de los más impresionantes que hemos visto en todas las vacaciones; en ningún otro sitio hemos visto tantas estrellas, y hemos podido seguir el trazado de la Vía Láctea con tanta nitidez. Lástima del frío, porque estar allí, en silencio, a oscuras, con la vista levantada hacia el firmamento, tenía algo de mágico.
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  Últimos comentarios al diario  Baches y polvo
Total comentarios 11  Visualizar todos los comentarios

Laura83  Laura83  31/10/2012 00:06   
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios!!! Me alegro de que os guste, y espero que a alguien le sea útil.

Wilderness  Wilderness  23/09/2014 09:01   
Uno de esos diarios que te hacen meterte en la aventura.

Whitesand  whitesand  13/07/2015 19:37
Comentario sobre la etapa: Información práctica
Genial el diario, un viaje de envidia. Una pena que no se vean las fotos porque tienen que ser geniales

Laura83  Laura83  13/07/2015 21:12   
Gracias Whitesand...... entre mis tareas pendientes tengo la de resubir las fotos.... a ver cuando me pongo a ello.
Espero que te haya sido útil!!

Chufina  Chufina  08/11/2015 18:22   
Genial el diario! Estamos planteándonos hacer Namibia y Botswana por libre el verano que viene y me viene genial leer sobre vuestra experiencia. Mis estrellitas para ti, y aprovecho para animarte a que subas alguna foto para que sea ya redondo!

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Pais Tema: Viajar a Namibia por Libre o con Agencia Local
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zaiby
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Ene 29, 2009
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Fecha: Lun Jun 03, 2019 01:05 pm    Título: Re: Viajar a Namibia por Libre o con Agencia Local

Si te pasa eso, posiblemente no tengas cobertura, así que no vas a tener problemas con ningún interlocutor... Sacando la lengua Fuera bromas, nosotros nos manejamos con bastante gente a través de Whatsapp o Mail. Tuvimos algunos problemas que no nos quedó más remedio que resolver por teléfono, a veces lo que hacíamos era pedirle a una persona de allí que llamara por nosotros (después de explicarle la situación en directo) y otras veces nos tocó hablar a nosotros y bueno, nos defendimos. También es cierto que en el grupo iban un par de personas con un nivel muy alto de inglés, pero por teléfono...  Leer más ...
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Sep 29, 2013
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Fecha: Lun Jun 03, 2019 01:18 pm    Título: Re: Viajar a Namibia por Libre o con Agencia Local

Si has viajado por Sudáfrica e Indonesia, podrás hacerlo en Namibia del mismo modo.
Viaje recomendable por cuenta propia al 100x100.
FRANCISMEN
FRANCISMEN
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Jun 14, 2013
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Fecha: Lun Jun 03, 2019 08:12 pm    Título: Re: Viajar a Namibia por Libre o con Agencia Local

Hola a todos,
Me procupa despues de leer a varios el tema de las reservas dentro de los Parques, alguien me podria aclarar un poco lo de llegar y poder dormir en tented Camp dentro de un P.N. Saludos y Gracias
FRANCISMEN
FRANCISMEN
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Jun 14, 2013
Mensajes: 3

Fecha: Lun Jun 03, 2019 08:15 pm    Título: Re: Viajar a Namibia por Libre o con Agencia Local

Hace dos años hice por libre desde JOHANNESBURG hasta Cap Town en coche de alquiler, atravesando lo clasico toda la costa, Santa Lucia, Durban, Addo, etc. No tuvimos problema alguno, a la hora de montar la tiende denro de los parques. Gracias
zaiby
Zaiby
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Super Expert
Ene 29, 2009
Mensajes: 801

Fecha: Mar Jun 04, 2019 06:30 am    Título: Re: Viajar a Namibia por Libre o con Agencia Local

Pero con tu propia tienda, dices? El problema de los PN como Etosha o Sesriem es que tienen una demanda muy alta, así que te puede pasar que llegues y no tengas sitio. Lo mejor es llevar una reserva. Por ejemplo, nosotros en Okaukuejo nos encontramos con que estaba hasta arriba, ni una parcela libre. Sin embargo Halali si que tenía huecos libres. Yo es algo en lo que no arriesgaría, la verdad.
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