Hoy tocaba madrugar. A las 6:30 sonaba el despertador, la idea era desayunar a las 7 y salir cuanto antes hacia el Vaticano. El hecho de este madrugón se debía a que teníamos entrada a la Necropolis a las 9:45 y nuestra intención era visitar la Cúpula antes de esta visita. Cogimos el autobús después de un superconcurrido desayuno y hasta el metro. Una vez en la parada del autobús, nos desorientamos y en lugar de ir a la parada adecuada fuimos hasta la siguiente andando sobre 1 Km. Segunda pérdida de tiempo contando el desayuno. Llegamos a la parada del metro a eso de las 8:45 y entre la caminata hasta el país vecino, el paso por el arco de seguridad (no había cola pero siempre tienes que parar algo) y visita al baño para beber agua del calor que hacía ya, nos dieron las 9:00. Ya era demasiado tarde para subir a la cúpula, por lo que decidimos dejarlo para más tarde, aun a riesgo de encontrar mayor cola.
Entramos a la Basílica de San Pedro. Escuchamos un poco de información de la audioguía, pero el apartado dedicado a este lugar dura horas que no tenemos, por lo que decidimos contemplarla a nuestro ritmo.

Esperamos a que fueran las 9:30 para buscar el Ufficio Scavi para entrar a la Necropolis Vaticana. Preguntamos a un señor con traje de los cuantiosos que había en la basílica y después de darnos una larga explicación en italiano y de hacernos gestos de que estaba muy lejos, decidimos salir fuera y preguntar a otro, que nos indico con un leve movimiento de mano que estaba justo al lado nuestro. Menos mal que no hicimos caso al de dentro!! (Tampoco le entendimos nada). Pasamos el control de la guardia suiza (si, los del traje guay) y llegamos a la oficina con nuestro resguardo imprimido.

La entrada para la necrópolis, para el que no sepa, hay que sacarla con antelación mandando un email al Ufficio Scavi y ellos te dan la hora a la que se forma el grupo del idioma elegido. Pagas 12€ por persona y te imprimes un resguardo que debes enseñar en la oficina.
Una vez allí, entramos a la oficina y justo delante mío, un chico con pantalón corto al que el señor de la oficina le prohíbe la entrada explicándole, de malas maneras, que es un lugar santo que solo se puede visitar con pantalón largo y que lo pone en el resguardo. Tiene toda la razón que lo pone, pero hay mejores formas de decirlo. El caso es que un servidor que iba detrás y tampoco lo había leído y llevaba pantalones piratas. NOOOOOO!!!!!
Salimos y empezamos a pensar posibles soluciones. No vale con cubrirse con un pañuelo como las chichas y tampoco hay tiempo para salir a comprar un pantalón. Entonces, sin pensarlo dos veces, me bajo los pantalones hasta que me llegan a los tobillos, muy modernos vamos, me tapo bien el culo con el niki y para dentro haber si cuela. Entramos y PREMIO!!! El tipo no se da cuenta y nos da las entradas tras mirar que los pantalones llegan hasta donde tienen que llegar, aunque el tiro me llegue a las rodillas. El otro chico que llevaba unas bermudas vaqueras no pudo hacer nada y se tuvo que quedar fuera. En conclusión, LLEVAR PANTALON LARGO, no pirata aunque os aséis, si queréis entrar en la necrópolis vaticana. La verdad que no tiene mucho sentido pero son las reglas. Mas ridículo fui yo con el pantalón de aquella manera durante todo el recorrido que duró la visita que si hubiese ido con piratas, pero ellos lo prefieren así.
De la cómica escena y de la necrópolis no tenemos fotos debido a que te invitan a que guardes las cámaras en las mochilas. Únicamente saqué esta imagen desde las grutas vaticanas, donde acaba la vista.

Como digo, la vista acaba en las tumbas papales. En principio solo se puede ver la del último Papa, pero si pasáis un cordón de terciopelo podéis retroceder y verlas todas. No fuimos los únicos que lo hicimos ya que estaba bastante fácil y los de seguridad estaban más atentos a que la gente no sacase fotos a la tumba de Juan Pablo II que a otra cosa (Otra cosa a la que no veo sentido, pero bueno). Sobre la necrópolis, la visita es guiada y te explican bastantes cosas de la historia del Vaticano muy interesantes. Merece la pena verlo, ya que por otra parte, es casi un privilegio ya que solo pueden entrar 250 personas al día. Reservar con tiempo.
Después de todo este recorrido, apareces mágicamente en la Basílica, que aprovechamos para acabar de ver, ya que antes nos había quedado todo el ala izquierda sin visitar. Una vez concluido nuestro recorrido, serían las 11:30 aprox, salimos de la basílica y fuimos a la cúpula. Tras unos carteles indicatorios llegamos a una cola de unos 5 min (hay un solo hombre repartiendo tickets a ritmo “caribeño”). Compramos los tickets de las escaleras, nada de ascensor (5€ cada uno) y para arriba!!! Nos lo tomamos con calma para no cansarnos demasiado pero el calor era insoportable de nuevo, por lo que los chorros de sudor eran importantes. Las escaleras hasta el primer piso (donde te deja el ascensor) son amplias y grandes, aunque sean de caracol. Una vez en el primer piso, hay que subir una escalinata y se puede ver la cúpula por el interior de la basílica, algo que no sabía, antes de comenzar las escaleras de la propia cúpula para subir hasta la parte superior de esta, con vista al exterior.
Aquí la cosa se estrecha cada vez más, con lo últimos tramos de escaleras de metal y el último hasta con cuerda. Esta foto no está torcida sino que la escalera es así, con la forma abombada.

Una vez arriba, se contempla la típica postal de toda la plaza de San Pedro, los jardines, la capilla Sixtina,… Las vistas son dignas de ver. Cuando nos recuperamos un poco en la sombra, a las 12:30 aprox, nos dispusimos a bajar, la verdad que se baja mejor que se sube XD.

La salida de la visita a la cúpula es en la basílica de nuevo, por lo que aprovechamos para ver la capilla en donde está la “lápida” donde se encuentran los nombres de todos los papas de la historia del cristianismo desde San Pedro a Juan Pablo II. Salimos a la plaza sobre las 13:15 y tras unas fotos, fuimos a buscar un supermercado para comprar algo de embutido y pan para comer. Tras un rato encontramos un Despar cercano y volvimos a la Piazza San Pietro para comer debajo de la columnata a la sombra y con un buen trago de agua fresca de las fuentes. A eso de las 14:30 recogimos el campamento y para los Museos Vaticanos.
El calor era agobiante e insoportable a esas horas y una “guía oficial del museo” según ella nos comenta que si queremos entradas con entrada directa ya que hay 2 horas y media de cola. ¬¬ La verdad que me entra un poco de miedo pero, al llegar a la entrada, nos metemos por la puerta, pasamos el control de seguridad y a comprar el ticket. Cola = ninguna. Odio a la gente que intenta aprovecharse de los turistas y me dieron ganas de volver y mandar a algún sitio no muy bonito a la supuesta guía pero mejor disfrutar del museo.

A las 15:00 estábamos observando la bola del mundo del parquecillo de los museos. Como no somos unos entendidos del arte, fuimos observando y contemplando las diferentes salas de los museos sin ninguna prisa, descansado en las salas con aire acondicionado como la pinacoteca XD, y tomando agua y agua por todas partes. Como partíamos con el conocimiento de que la visita a la Capilla Sixtina es lo último del museo, fuimos recorriendo salas y salas. Que recuerde visitamos el museo de numismática y filatelia, la pinacoteca, las estancias de Rafael, salas con tapices, egipcias, la escultura del Nilo, cartografías… y por último, para las 17:00 nos dirigimos con todos los cariñosamente nombrados “ romeros”, a la Capilla Sixtina. La verdad, que con la cantidad de gente que había, la estancia se me hizo pequeña y al estar tan oscura daba hasta casi miedo, pero es algo que merece la pena ver. Como siempre pensé durante todo el viaje, con unos mínimos conocimientos de arte e historia, habríamos disfrutado más de la visita, pero todo se arregla leyendo un poco sobre ello.



Para las 18:00, ya habíamos salido de los museos por las famosas escaleras de caracol. El calor seguía siendo insoportable asique fuimos buscando una heladería para comer el primer helado italiano de Roma XD. Volviendo por el camino del museo a la plaza San Pedro encontramos la heladería “Old Bridge”, en la que casi no entran dos personas para pedir, pero comí el mejor helado de mi vida XD. Comimos el helado en una especie de rotonda en la que había bastante gente comiendo los mismos helados (algo temerario la verdad) y nuevo descanso en la basílica de San Pedro (en las columnas tenéis sombra asegurada y con suerte algo de fresco). Después de reponer fuerzas, nos dirigimos dando un paseo hasta el Castel de San Angelo. No teníamos intención de entrar, y como estaba cerrado, seguimos paseando sentándonos un rato a descansar de nuevo. No es que seamos vagos, pero de pasar de una temperatura media todo el año de unos 20ºC a los 40º (si no eran mas) de Roma, nos hacia mella cada media hora XD. Seguimos nuestro paseo y tras ver el Palacio de Justicia decidimos volver al hotel a eso de las 20:00 porque el cansancio era de bastante nivel. Una vez llegados al hotel, tomamos unas Peroni en el bar de en frente del hotel tranquilamente en la terraza. Cenamos en el hotel el embutido que nos había sobrado y al sobre… había sido un día duro.



Gastos del día (por persona):
Entrada Necropolis Vaticana = 12 €
Entrada Cúpula sin ascensor = 5 €
Despar:
Queso en lonchas = 1,19 €
Embutido (jamón cocido o algo del estilo) = 2,99 €
Pan de Molde = 1,69 €
4 Nectarinas = 0,80 €
Entrada reducida Museos Vaticanos = 8 €
Helado cucurucho de 3 bolas = 2€
Cerveza Peroni 33cc = 1,50 €