Hoy es nuestro último día de esta escapada a Roma, y para empezar nos la cruzamos entera andando para ir al hotel donde se hospedan mi madre y hermanos a dejar la mochila/maleta para coger todos juntos desde allí el taxi de regreso al aeropuerto.
Su hotel es el NH Vittorio Veneto, así que de camino pasamos de nuevo por la Piazza del Popolo, que de día está muy bonita, y nos cruzamos el parque Villa Borghese para ir hasta su hotel.
Desde allí bajamos andando por la via Vittorio Veneto, donde desayunamos algo, otra vez un poco caro.
Vemos la fuente del tritón, y vamos hacia la Piazza di Spagna, que de día está muy animada y bonita.
Hacemos las fotos de rigor en las escaleras y nos encaminamos, pasando por la Via Condotti, hacia la Fontana de Trevi. Desde allí volvemos paseando hacia el Pantheon para verlo por dentro. Nos gusta muchísimo.
Toca parar a comer, y elegimos un restaurante en una calle pequeñita que sale de la plaza del Pantheon, la Via de Pastini. El restaurante se llama Baroccio y está genial, comemos muy muy bien (pizzas y calzones) a muy buen precio, y además los camareros son súper atentos.
Con el estómago lleno visitamos Santa Maria Sopra Minerva, que a mí personalmente me resulta muy bonita, muchísimo más grande de lo que aparenta por fuera… La escultura de Miguel Angel que hay en el altar es bonita, aunque lo que más me gusta son los frescos del techo, parece un cielo estrellado.
Desde aquí vamos a la Iglesia de Gesú, que también me resulta impresionante, digna de ver. Los frescos del techo se funden con esculturas… bueno, no hay palabras para expresar lo bonito que es.
Mi madre quiere ver San Giovanni in Laterano, que era la antigua sede papal, y otra de las 4 grandes iglesias de Roma (junto con San Pedro, Santa María Maggiore, y San Pablo extramuros, que está lejos del centro y no visitamos). Vamos hasta allí en autobús (cogemos el 87 al lado de la iglesia de Gesú), y de camino vemos el Circo Massimo desde el bus, que tal y como había leído no merece la pena…
San Giovanni es una iglesia enorme, bonita también, aunque menos que otras. Lo más espectacular son las explanadas que lo rodean, el conjunto es muy chulo.
Para acabar la visita turística entramos a ver la Scala Santa. Prescindible totalmente, solo la curiosidad de ver a la gente subiéndola de rodillas, lo que es la iglesia en la que está no tiene nada…
Volvemos en metro a la calle Vittorio Veneto, donde nos tomamos una coca cola para hacer tiempo, ya que nos sobra media horilla hasta coger el taxi contratado en el hotel para ir al aeropuerto.
Nuestro vuelo sale con retraso (estaba programado a las 21:30) y acabamos aterrizando en Madrid a la 1 de la madrugada, y al día siguiente a trabajar… ainss… pero ha merecido la pena













