Salimos del B&B tras un buen desayuno, ya voy siendo más selectiva y no me pido los desayunos completos. Cuando hay fruta o cereales aprovecho y como algo más variado. Mi estomago lo agradece, no soportaria desayunar 10 dias seguidos el Full iris Breakfast.
Vamos primero a ver la catedral de Galway, que tiene muy buena pinta y tiene parking propio, por lo que decidimos ir en coche y asi poder luego continuar la ruta sin perder mucho el tiempo. Paramos antes en la oficina de información al turista y así tenemos información de primera mano de los propios irlandeses y no solo lo que te dicen las guias de viaje y los foros.
La catedral me gusta, tanto por dentro como por fuera, me parece diferente y me gustan sus paredes de piedra. Hay un coro dentro que está ensayando y la música de fondo se escucha de maravilla. ¿ por qué tiene tan buena acustica las iglesias?.
Salimos hacia la N59 atravesando el centro y vamos hasta el castillo Aughnanuve Castle. Son mas o menos las 11 y está chispeando un poco. El castillo es muy bonito, sobretodo por el entorno. Se puede subir a la torre, que está vacia pero bien conservada.
Desacemos los 2 km que nos habiamos desviado y pasamos por Oughterard, donde nos desviamos para ver el lago Corrib. En ese momento diluviaba y no pudimos salir del coche, pero fue un momento con mucho encanto, el muelle, un montón de islas enfrente. la lluvia.......
Seguimos por la N59 dirección Cliften, y despues de pasar Recess cogemos la R341 hacia Roundstone. El camino es precioso, la carretera es buena y tiene paisajes muy muy bonitos, con lagos a ambos lados, mucho verde, animales, la montaña al fondo.... Una mezcla espectacular.
Llegamos a Roundstone sobre las 1 menos algo. Es un pueblo muy lindo, con vistas a ¿ una ria? con barquitos pesqueros, gaviotas..... Nos damos un paseo por los barcos y me encanta, me gusta mucho el olor.
Seguimos el camino hasta Ballyconeely, donde hay unas playas estupendas, algunas las veiamos por el camino a lo lejos, pero otras pillaban a pie de carretera y decidimos parar para pasear por ellas. Nos dimos un paseo por la playa, ¡¡son tan diferentes a las que estamos acostumbrados!!, son playas virgenes, con arena muy blanca aunque no es fina y con rocas y algas. Ya no llueve, hace bastante sol, pero el dia es fresquito. No me atreví a mojarme ni siquiera los pies, es otra cosa de las que me arrepiento de no haber hecho. Un paseo descalza por las orillas de las playas irlandesas.
Son las 13.45 aprox y estamos a 9 km de Cliften. El camino tiene paisajes espectaculares, completamente mezclados. Están los caminos de piedra tipicos del Burren mezclados con mucho verde, piedra en el suelo, la montaña y el azul del mar, que es espectacular.
Paramos en Cliften y damos un paseito por el centro. Picamos algo en una cafeteria no tan tipica, más bien para turistas pero nos quitamos el hambre con unos paninis estupendos y un dulce que te quitaba el hipo. Estabamos dispuestos a hacer las Sky Road, un recorrido de lo mejorcito que he hecho en mi vida. Junto con Moher, lo que más me ha gustado del viaje.
Parabamos donde podiamos, fueran miradores o no, incluso parabamos en mitad de la carretera para poder admirar los paisajes. Es imposible describir las vistas del mar. Habia mil islas pequeñitas rodeadas de verde, con acantilados espectaculares. Es como si vieras desde un avión una costa completamente salvaje con muchos picos salientes del propio pais y con un montón de islas entre medias. Es dificil describirlo, es mejor verlo.
Despues de ver la maravilla de las Sky Road, fuimos al parque nacional de Connemara. Serian sobre las 5 y pico o incluso más. Pasamos primero por el punto de información al turista donde nos dieron el plano del parque. Se podian hacer 4 recorridos diferentes, uno de unos 10 minutos, otro de una media hora, otro de hora y pico y otro de 2 horas y media. No cerraban y el de la oficina de información nos dijo que si queriamos ver Kylemore Abey, que fueramos primero, que estaba a 10 minutos y que ellos si que cerraban.
Lo hicimos así y menos mal, porque me pareció espectacular. Se ve perfectamente desde el parking y es preciosa. El edificio cuando te acercas no es para tanto, pero viendolo de lejos con la montaña detrás y el lago delante es todo un regalo para los sentidos.
Decidimos entrar, valia 12 euros la entrada y yo queria disfrutarla en su totalidad. Primero nos llevaron en autobus a ver sus jardines, que estaban muy cuidados por las monjas. Luego entramos en el propio edificio. Cuando estás cerca no es para tanto, es más normal y por dentro solo te enseñan 2 ó 3 estancias. No mucho pero a mi si me mereció la pena. Sobretodo poder pasear por todo el recinto hasta llegar a la iglesia y al mausoleo. Fué de los mejores paseos a pie de todo el viaje. Andando tranquilitos junto al lago, con la montaña detrás. Toda una experiencia.
La iglesia es como una catedral pero en chiquitita, por fuera es perfecta.
Estuvimos bastante tiempo paseando por alli, de hecho cuando volvimos al coche ya estaba todo cerrado. Tienen las tipicas puertas de las que puedes salir pero no entrar. En el parking ya no habia ni un solo coche, ¡¡ estabamos solos!!
Ya fuimos de nuevo al parque nacional de Connemara. El dia estaba siendo espectacular. Ya tengo claro que es lo que más me gusta de Irlanda y lo que recomendaria con más ahínco. ( la zona de Connemara y Moher).
Cuando llegamos al parque eran las 6 y pico y decidimos empezar por la ruta amarilla, la de media hora ( es 1,5 km). Si luego teniamos ganar enlazariamos con la siguiente, pero no fué así. Teniamos muy buena sensación de todo el dia y tampoco queriamos reventarnos. Nos vamos para Galway por la R344 dirección Recess. La carretera impactante, los primeros kilometros montañas y el resto sin palabras. En todo momento nos acompaña un lago a nuestra derecha. Definitivamente, la zona de Connemara es increible.
El remate final fué la cena en un pub muy cercano al Bed. Me tomé una hamburguesa que las de Nueva York se quedaban mamando ( con perdón) a su lado. Tenia un trozo de carne que eran incapaz de meterme en la boca. Para poder pegarle un mordisco hubiera necesitado la boca de un cocodrilo.
Me la comi por partes pero no dejé ni mijita. El grupo en vivo todo un poema, y el ambiente como siempre fenomenal.
Decidimos ir a tomarnos otra pinta al Quays, que tenia gente más joven. Impresionante, lleno de gente a reventar, no se podia dar ni un paso.
El dia lo cerrabamos con un broche de oro. No ha podido ser mejor.