Este dia nos lo tomamos con tranquilidad, como nos acostamos tarde y con un buen puntito nos levantamos sobre las 9. Ya se hacia tarde para desayunar y decidimos bajar primero, comer y luego subir a ducharnos y preparar todo para dejar el alojamiento.
Salimos cerca de las 11 directamente al punto de salida del recorrido del Burren, Kilfenora, por la R476 hasta Lisdoonvarna siguiendo luego por la misma). No tardamos ni 20 minutos y fuimos directamente al centro de interpretación, donde nos orientaron para hacer el camino. Empiezas por el castillo, que no me pareció bonito al lado de todo lo que habiamos visto antes. La parada es muy corta, no te puedes ni acercar sino verlo solo desde la carretera. Luego subimos por esa misma calle a Carran. Me sorprenden los muros de piedra en los caminos, se ve que están hechos piedra a piedra por la mano del hombre. No merece la pena desviarse, se supone que lo haces para luego hacer otro camino más largo que te lleva a un lago seco. No compensa, yo ni siquiera haria el primer desvio.
Continuamos hasta el fuerte por la 480 dirección Ballyvaughan. El fuerte tampoco me gustó, al lado del que vimos en el anillo del Kerry me parece un timo. Menos mal que hasta ahora no hemos pagado nada por entrar en ningún sitio. Por primera vez nos encontramos con alguien antipatico en el fuerte, ¡no debia de ser irlandesa la señora!
Seguimos hacia el Dolmen, que tampoco me gustó mucho. Tiene un gran valor historico, pero lo que es vistosidad no mucha. Es muy pequeñito y está ahi como en medio de la nada. Está rodeado de las tipicas piedras del Burren, de las que le salen plantas entre medias, vamos, de las que te encuentras a montones en los montes de Málaga o en cualquier sitio de España que no sea del norte.
Soy un poco critica, pero el Burren me llamó la atención por ser diferente a lo que habia visto hasta el momento, no por su belleza en sí. Me parece que está bien recorrerlo como "camino a", de paso, no como destino en sí. Solo hubo un momento que si me gustó de verdad, que fué el contraste de toda la piedra blanca, a los lados montañas tipicas irlandesas totalmente verdes y frondosas y al frente el mar.
El último punto del Burren eran las cavernas. Es algo completamente turistico, que cuesta 15 euros entrar ( cada uno) , pero que hicimos ya que hubo un accidente en la carretera a Galway y estaba cortada. Decian que tardarian por lo menos 2 ó 3 horas en abrir la carretera y para estar en caravana por lo menos veiamos cosas.
Las cavernas eran grandes y frias, ibamos en manga corta y echamos de menos los jerseys que estaban en el coche. Es donde invernaban los osos. El recorrido era guiado y no me enteré de nada, con el eco se perdia mucha acustica y no era capaz de entender al guia. Era la primera vez que tenia un verdadero problema con el idioma. Eran oscuras y el guia iba encendiendo luces para enseñarnos las diferentes estalactitas, estalacmitas, las huellas de los osos..... echamos el rato, pero tampoco me parecieron tan interesantes.
En el mismo recinto habia tiendas donde se fabricaba queso. Nos dieron a probar y compramos un poco , que nos partieron en lonchas para poder tomarnoslo con piquitos en las mesas que habia fuera.
A las 3 empezaba el espectaculo de los pájaros y ya que estabamos en el recinto nos quedamos a verlo. Estabamos a pleno sol y me achicharré, se me pusieron los brazos, la cara y el escote de la camiseta rojos como los guiris que vienen a la costa del sol. ¡¡ quien me iba a decir a mi que iba a ir a Irlanda a quemarme!!
Duró una media hora, y me quedé hecha polvo de tanto calor.
Parece que ya se habia arreglado el problema del trafico y fuimos hacia Kinvara, uno de los pueblos de pescadores más bonitos de la bahia de Galway. Aparcamos al lado de la bahia, viendo de fondo el castillo. Eché el asiento del coche para atrás y me eché una siestecita de 15 minutos que fué reparadora. Mientras Juan se dió un paseo por la bahia y se tomó un cafelito que también le arregló el cuerpo.
Decidimos ir hasta el castillo que tenia muy buena pinta. Ya estaban cerrando y no pudimos entrar. Una pena, tenia pinta de ser bastante bonito, con casa con techos de paja y todo en sus jardines.
Fuimos hasta Kilkogan ( o algo asi) y alli cogimos la N18 a Galway. Luego coges la N6 para entrar en la ciudad y nos surge la primera duda, ¿ vamos hacia el west o el est?. Se ve que Galway es grande, con una zona industrial al entrar como las grandes ciudades. Cogemos el est por casualidad y nos lleva hasta el centro. Empieza a chispear, el tiempo está loco.
Nos pateamos el centro con el coche para orientarnos y así coger un B&B que esté cerquita para luego poder pasear a pie por la ciudad. Decidimos coger uno de los múltiples que hay en la calle College Road. Lo cogemos al azar, pero de los últimos, de los más cercanos al centro. Tambíen acertamos, la casa estupenda, nos dieron a elegir entre 3 habitaciones que tenian libres y escogimos la que era completamente exterior, incluido el baño. Creo que se llamaba Judes Lodge, pero no estoy muy segura. Nos costó 70 euros, una habitación enorme con un baño estupendo. El salón tenia un plasma que ya lo quisiera yo para mi casa y un ordenador que podian usar todos los huespedes por supuesto con acceso a internet. La sala de desayunos también estaba muy bien y tenia cosas muy variadas.
Como nos dió buena pinta y pensabamos pasar dos noches en Galway lo cogimos directamente.
Fuimos hacia el centro, que se tardaba entre 5 y 10 minutos dependiendo de hasta donde quisieras llegar. Galway me pareció encantadora, con una calle comercial enorme y estupenda pero con el mismo encanto de los pueblos. No perdió ni un ápice de encanto por ser una ciudad más grande.
Llegamos hasta el final de la calle de los bares y tiendas, hasta la zona del arco español y me encantó. Habia un ambiente estupendo, luegon dicen de los españoles y los irlandeses no se quedan cortos, creo que hasta nos superan.
Entramos a cenar enThe Quays, un pub que cuando lo ves por fuera no te imaginas como es por dentro. Me pareció una pasada, tenia varios ambientes, uno más tranquilo, otro más cañero, la zona de las actuaciones y el restaurante. Comimos muy bien, los champiñones rebozados tipicos irlandedes y gambas tambien rebozadas, compartiendo una carne como segundo que tenia una mantequilla de ajo que le daba un gusto muy bueno. Pagamos 40 euros por todo, con cervezas incluidas. Hasta el momento Irlanda no me ha parecido tan cara como decian.
Fuimos de camino al B&B con muy buena sensación. El paseo por el centro me pareció estupendo, ya no tenia en mi mente la idea de que habia sido el dia tonto y desaprovechado que antes creia. Nos comimos un heladito y dormimos como niños chicos. El cansancio va haciendo mella. Ya llevamos varios dias de ruta y se nota.