Hoy habíamos previsto ir a Harlem para asistir a una misa Gospel, y como estas misas empiezan a las 11, teníamos que levantarnos temprano, así que a las 9:15 ya estábamos saliendo del hotel. Tomamos el metro hasta Harlem y, nada más bajarnos, nos encontramos con el Teatro Apollo. Estéticamente, no era una maravilla, pero tenía de especial que todo artista negro importante, había actuado en dicho teatro en los comienzos de su carrera. Se suponía que estábamos en un barrio de gente negra, pero por las calles la única gente que veíamos, eran turistas como nosotros. Nos encaminábamos hacia la iglesia baptista “Greatel Refuge Temple” que, aunque no era la más famosa, no estaba tan saturada y el coro también le contaban entre los buenos. Llegamos a la iglesia sobre las 10:20, y como ya nos habían advertido, a los turistas nos sientan en la parte trasera. Menos mal que llegamos pronto porque en poco tiempo, llegaron unas excursiones, que de seguro nos hubieran dejado sin sitio. Todas las mujeres visten lo que no se puede describir más que como “DE DOMINGO”, traje elegante, guantes, sombreros y bolsos., a ser posible en color blanco o crema. Antes de comenzar el servicio, ya había gente como en trance. Unos tumbados en el altar, otros como poseídos en sus sitios. Curioso. El comienzo de la misa fue muy bonito, porque el coro se dirigió hacia sus sitios en el altar cantanto maravillosamente. La gente que estaba en trance en el altar se relajó y se sentó. El servicio estuvo bien, a ratos hablaban los predicadores, a ratos cantaba el coro. Sentado delante de nosotros había un tío negro de unos 50 años y tan alto como ancho. A mitad del servicio, de repente, empezó a gritar ALELUYA y se dirigió corriendo hacia el altar como poseído. Otras mujeres saltaban como si tuvieran espasmos...
Realmente hay que verlo para creerlo. Todo lo que han mostrado las películas no exageran ni un ápice sino todo lo contrario. Más bien se quedan cortas. La ceremonia dura alrededor de 4 o 5 horas pero nadie se queda todo el rato. La gente entra y sale constantemente. Eso sí, nosotros estuvimos alrededor de hora y media y pasaron el cepillo unas 4 veces. Sólo echamos la primera vez limitándonos a pasar el cesto el resto de las veces. Al principio me indigné un montón pero la explicación es que allí los predicadores no tienen sueldo del estado y viven de los donativos y del trabajo que puedan tener el resto de la semana. A todo el mundo le recomiendo que por nada del mundo se pierda estas misas. Son CURIOSAS de verdad..
Realmente hay que verlo para creerlo. Todo lo que han mostrado las películas no exageran ni un ápice sino todo lo contrario. Más bien se quedan cortas. La ceremonia dura alrededor de 4 o 5 horas pero nadie se queda todo el rato. La gente entra y sale constantemente. Eso sí, nosotros estuvimos alrededor de hora y media y pasaron el cepillo unas 4 veces. Sólo echamos la primera vez limitándonos a pasar el cesto el resto de las veces. Al principio me indigné un montón pero la explicación es que allí los predicadores no tienen sueldo del estado y viven de los donativos y del trabajo que puedan tener el resto de la semana. A todo el mundo le recomiendo que por nada del mundo se pierda estas misas. Son CURIOSAS de verdad..


C
uando salimos, tomamos otro metro que nos llevó hasta Central Park. Como éra la hora de comer, seguimos otra de las recomendaciones de los blog de viajes y fuimos al Dallas BBQ. Yo no tenía mucha hambre, así que me pedí una ensalada. Fer se pidió unas costillas y, gran error de su parte, una coca cola grande. Más que una copa, lo que le trajeron fue una pecera llena hasta los bordes. Un poco exagerados los americanos. Las costillas llegaban acompañadas de pan de maíz y patatas asadas. A mí me entró hambre y acabamos comiendo a medias la ensalada y las costillas. ¡¡Menudas raciones¡¡¡. El precio, parecido a otros sitios, pero teníamos platos y cubiertos de verdad, no de plástico.

Cuando salimos vimos la 3ª Avenida cortada porque estaba ocupada por ….. un inmenso mercadillo como el que puede montarse en cualquier ciudad española un domingo, pero inmenso.
Fuimos al hotel a descansar un rato porque por la noche teníamos entradas para un musical y queríamos estar frescos para salir un poco.
Las idea de ir al musical fué una sorpresa de mi chico. Sin yo saberlo, había comprado entradas para el musical de “Mamma Mía”. Le parecía imperdonable ir a NY y no acudir a un musical en Broadway (a nosotros nos encantan los musicales y, en España hemos visto varios). Teníamos unas entradas buenísimas (cuarta fila del patio y centradas) y el teatro era precioso. Los actores eran muy muy buenos y cantaban estupendamente. El musical empezó a las 19:00 y terminó a las 21:40. Dimos un paseo por Broadway y entramos a cenar al Hard Rock Café (después de comprar las consabidas camisetas de recuerdo). El local estaba muy bien ambientado con mogollón de objetos expuestos originales de gente importante (trajes de los Beatles, guitarra de Paul McCartney...).
La cena, como en otros sitios pero también con platos y cubiertos de verdad. Las hamburguesas y los sandwiches estaban muy buenos, y por supuesto acompañadas de un montón de patatas y ensalada. Fué una noche estupenda. Unas palabras más de alabanza para mi chico que me organizó una velada maravillosa. Gracias Fer.
Dimos un paseo por Times Square hasta el hotel, y a dormir que mañana vamos de compras.
Dimos un paseo por Times Square hasta el hotel, y a dormir que mañana vamos de compras.