Por fin el primer dia libre sin escursiones y todo un sabado para vivir Central Park. Como de costumbre nos levantamos muy temprano asi que las calles estaban casi desiertas (NY nunca duerme) entramos en el edificio Trump, admiramos algunos escaparates si agobios y aprovechamos para ir hasta la tienda Apple de la 5ª para enviar los emails, de alli a la tienda de juguetes FAO que esta justo al lado, quien fuera otra vez niño .... tanto una como otra tienen ascensores.



Y entramos al parque.....habia una maraton, no supimos de que, y ya dentro del parque vimos muchas familias entrando al zoo, paseando, haciendo deporte, entrenando a sus retoños o viendo como los personal trainner les enseñaban beisbol, soccer... El parque por su lado est tiene mas cuestas y el paseo no es recto y peor aun si decides, como nosotros, cometer el error de subir hasta el Balvedere Castle. Un esfuerzo tonto porque no es que tenga unas vistas impresionantes, nos lo podriamos haber ahorrado. Almenos no nos llovio.




De alli hasta el MET, enoooorme, las escalinatas de la entrada estaban abarrotadas, para las sillas hay una entrada en el lado izquierdo que vas a parar al guardaropias, de alli a buscar las entradas (te dan unas chapitas para poner en la solapa) y claro el Pay as you wish a la española; sacamos un billete de 5 dolares y nos dieron nuestas chapas. El museo es totalmente accesible, tiene sus baños para sillas tanto dentro del de hombres com el de mujeres, no como en españa que hay uno para ambos sexos. Incluso en templo tiene rampas y elevadores par aque puedas estar en el. Despues de buscar las obras fetiche del museo, ver el claustro de un convento español (se lo han llevado enterito y lo tienen como un tesoro, nosotros no valoramos nada de nada, y el templo de Debod que esta en un parque de Madrid sin proteccion ninguna) y subimos hasta la terraza para hacer unas fotos del skyline de Central Park. El propio museo es una obra de arte en si mismo, con sus cupulas, escalinatas...



Cubierta nuestra vena artistica decidimos buscar la vena mas televisiva y pasear por el Upper East Side, pero no vimos a ningun niño pijo subiendo en los coches con chofer aparcados en las puertas de los edificios junto a las marquesinas y los conserjes.
De la tranquilidad de Park Avenue nos fuimos hacia nuestro habitat natural; Times Square. Al ser sabado aquello era espectacular...todo a tope pero como siempre ningun problema con la silla, todos te dejan pasar. Y claro nos dio por quere ir a un musical pero a esas horas no habia entradas para los mas conocidos y nos quedamos con las ganas.

Habia llegado la hora de despedirse de esta magica ciudad, nos tiene enganchados y esperamos volver pronto.