Día 16 Montreal -> Kingston (Ontario)
Salimos a las 7.30h de nuestro hotel en Montreal dirección al Upper Canadá Villaje, la llegada prevista es sobre las 9, pero nos retrasó un poco la lluvia.
UPPER CANADA VILLAGE. Abren de 9.30-17.00h. el precio por entrar es de 20 CAD/persona + 5 CAD por el parkng del coche.

La visita recomendada es de al menos 3 horas, pero tuvimos que acortarla media hora porque íbamos un poco justos. Es la visita que más pena nos ha dado dejar, ya que podrías pasar allí todo el día, para ver bien todo y enterarte bien de todo.
Se trata de un pueblo de los primeros colonos, en lo que todo está históricamente conservado o más bien reproducido. Lo curioso, es que tienes todo tal cual era, pero funcionando. Es decir. Tienes la imprenta con su linotipia, y una chica haciendo el periódico de verdad (le costaba 8 horas por columna).
El horno del pan está haciendo pan de verdad que puedes comprar a la salida, hecho con la harina del molino.
La casa del hojalatero, el que hace las botas, la herrería, el sillero, hasta en la escuela están dando clase a niños, y todo como si hubieras retrocedido un par de siglos.
Tienen animales, un huerto, y con las cosas que producen, en una de las casas estaban haciendo un pastel al fuego. Te explican el funcionamiento de todo. Nos dejaron dar de comer a los animales y pasear por el pueblo a un ternero chiquitín con una cuerda.
El molino con su telar y con su aserradero, es muy curioso, ya que estas cosas históricas siempre las has visto tipo museo, pero nunca funcionando realmente. Nos gustó comprobar como con una sola fuerza motriz de un molino de agua, mediante correas de transmisión distribuyen la fuerza para infinidad de aplicaciones. Es toda una experiencia. Nos hubiera encantado vivir por unos días allí en esa época. Visitamos la casa del médico, donde nos enseñaron todos los utensilios, e incluso las sanguijuelas vivas. También entramos a la quesería, donde nos explicaron la forma de realizar queso Chedar, y el por qué de su color anaranjado. Probamos el propio queso que estaban fabricando.
En otra casa nos dieron lana de la que estaban cardando y secando, y que utilizarían más adelante en los telares. Muy interesante ver todo el proceso en marcha.
Nos dio mucha pena tener que marchar tan pronto de esta visita. Os dejo unas imágenes, para que os hagais una idea.
El zapatero haciendo sus botas:

El el hojalatero:

Habitante típico ( luego descubrimos que era el panadero ):

La casa del médico, con sanguijuelas vivas y todo el instrumental

Las costureras:

La casa del alcalde:

Los animales de los que se alimentan:

Pudimos sacar a pasear a un ternero.

Señora de la casa haciendo un pastel en el horno de leña.

Todos los materiales salen de su propia cosecha.

La escuela. Estaban dando clase, y las chicas de las mesas hacían deberes de matemáticas.

El vocero del pueblo anunciando los eventos del día. La maestra le regañó por pararse a vocear frente a la escuela.

La linotipia donde se hace el periódico local, letra a letra.

La herrería con su horno de fuelle, impresionante el calor que da.

El aserradero.

El molino. La fuerza motriz sale de una pequeña presa, que alimenta tanto el aserradero, como el molino, como los telares.

Imagen de las poleas internas que transmiten la fuerza con correas a los telares.

Niños yendo a la escuela despues del recreo.

Hacia las 12:00, salimos hacia Rockport para hacer el crucero de las 1000 islas. [Front Street, Rockport, ON K0E 1V0, Canada (Rockport Boat Line)].

Llegamos en aproximadamente una hora y media. Era necesario llegar media hora antes de la salida.
De la Highway 401 tomamos la salida -1000 Island Parkway Exit- y luego 24 km hasta Rockport a través de scenic route. Un poco más largo, pero así disfrutaríamos de una panorámica mejor. Aquí la zona hace frontera con USA al otro lado del río, y en muchas zonas el teléfono te avisa que has entrado a USA.
En teoría nuestro crucero por las 1.000 islas (3.5 horas. 30CAD/persona.) salía a las 4.30 pero hacía demasiado viento y el capitán del barco decidió que debíamos esperar.
Durante la espera nos explicaron que para la parada que el barco realiza en el Castillo Boldt, el cual se encuentra en territorio Americano, necesitamos el visado para EEUU. A nosotros como no lo teníamos nos ofrecieron la posibilidad de pagar en la frontera cuando llegas a esa isla por el visado y nos dieron la típica carta verde para rellenar cuando entras a EEUU. Realmente nos pareció una idiotez y unas ganas de sacarte el dinero, ya que si eres inmigrante ilegal (muy raro entre Canadá y EEUU) en lugar de ir por esa isla, que tiene guardias de frontera, te irías por cualquier otra (hay 1.000). Nos pusieron un poco de problemas al entrar ya que el año anterior habíamos estado en EEUU y a la salida no nos habían quitado la cartulina verde y por lo visto el guardia se pensaba que aún seguíamos en EEUU etc..etc.. Lo que dije anteriormente, una tontería, y unas ganas de darse importancia, ya que si fuera ilegal, yo mismo habría quitado esa maldita cartulina de mi pasaporte de haberlo sabido.
Al final con un poco de retraso partió nuestro barco. Se movía un poco más de lo habitual, pero nada que nos molestase. No se si habrá realmente 1.000 islas, pero si que son un montón. Muchas de ellas están habitadas por ricos y famosos, así que las casitas con los barcos atracados en los muelles son espectaculares. Lógicamente, a esos sitios solo puedes acceder por el agua. Existen algunas islas que son tan pequeñas, que solo les da para tener una casita chiquitina, y una silla en la puerta. Es muy curioso. También tienes que ir por el agua al restaurante, y a cualquier otra cosa. Se ven pequeñas embarcaciones de lujo dando vueltas.

La parada como he dicho antes se realiza en el Castillo Boldt.

Se trata de un edificio construido por el magnate americano propietario del Waldorf Astoria de NY, como regalo a su mujer a principios del siglo pasado. Todo un detalle de amor. Se suponía que iba a ser la isla donde pasarían sus días, y se construyó a todo tren, con las más modernas tecnologías de la época, incluida la electricidad, que estaba aún en pañales. Su mujer falleció durante la construcción así que se quedó a medias, y pasó al abandono y al olvido durante mucho tiempo. Por dentro está todo destrozado, y solo ahora están rehabilitando zonas, para mostrar como realmente fue. Nos resultó curioso que en los techos de las cúpulas, había firmas hechas con lápiz. Si, la típica firma con el nombre y la fecha que se suele hacer. Pero lo curioso es que estas eran del año 1920 1930, y aún seguían allí como si nada.

En el castillo puedes pagar con dólares USA lógicamente, y leyendo las indicaciones que te dan los murales que tienes en cada edificio, te das una idea del dinero gastado en su construcción. Hay que tener en cuenta que estás en una isla, y todo hay que traerlo por barco.

Para que hos hagais una idea esta era la caseta de la energía del castillo:


La entrada privada a la isla:

Una vez terminada la excursión y llegados de nuevo a Canadá, los guardias de frontera nos retiran de nuevo la cartulina verde de nuestros pasaportes y partimos a dar una vuelta por Gananoque, su zona residencial y el puerto. (20 minutos de trayecto). Como curiosidad, fuimos a la calle –Elm st- y casualmente había un autobús infantil de esos típicos amarillos justo debajo del cartel de la calle, exactamente igual que en la película.

Partimos para Kingston, donde nos alojaríamos en el:
Hotel Comfort Inn Highway 401
55 Warne Crescent
Kingston (Ontario), K7K 6Z5 122 CAD. Desayuno + parking.
