Estamos en Page, estado de Arizona. ¡Recordad que hay que retrasar una hora los relojes respecto a la hora de Utah!
Nuestro planning de estos tres días era un poco flexible dependiendo de si podíamos visitar Paria Canyon. Allí se encuentra “The wave”: una galería de piedra arenisca con pilares deformes, conos, hongos y otras creaciones extrañas. Los depósitos de hierro dan a la zona una mezcla única de colores trenzados en la roca, creando un arco iris espectacular de amarillos, rosados y rojos.
Debido a que es una zona muy protegida, sólo se puede entrar con permiso. Hay dos maneras de conseguir este permiso. Una es por internet y hay que solicitarlo varios meses antes (entre los solicitantes, se hace un sorteo) y la otra es acercarse hasta la Paria Contact Station donde se hace otro sorteo. Sólo dejan entrar a 20 personas al día (10 con permisos de internet y otros 10 con el sorteo insitu). El permiso (en caso de que te toque) te lo dan para el día siguiente.
Nuestro planning de estos tres días era un poco flexible dependiendo de si podíamos visitar Paria Canyon. Allí se encuentra “The wave”: una galería de piedra arenisca con pilares deformes, conos, hongos y otras creaciones extrañas. Los depósitos de hierro dan a la zona una mezcla única de colores trenzados en la roca, creando un arco iris espectacular de amarillos, rosados y rojos.
Debido a que es una zona muy protegida, sólo se puede entrar con permiso. Hay dos maneras de conseguir este permiso. Una es por internet y hay que solicitarlo varios meses antes (entre los solicitantes, se hace un sorteo) y la otra es acercarse hasta la Paria Contact Station donde se hace otro sorteo. Sólo dejan entrar a 20 personas al día (10 con permisos de internet y otros 10 con el sorteo insitu). El permiso (en caso de que te toque) te lo dan para el día siguiente.

Como no tuvimos suerte, seguimos nuestro camino hacia Bryce Canyon. A este parque se accede desde la zona norte, por lo que si vienes desde Page, hay que dar una bonita vuelta.

Bryce Canyon es conocido por sus curiosas formaciones rocosas que se elevan desde el fondo del cañón llamadas hoodoos (chimenea de hadas). Estas formaciones han sido creadas a lo largo de los años por la erosión a causa del viento, del agua y del hielo.
Hay una carretera que va bordeando el cañón y que atraviesa el parque de norte a sur. Desde esta carretera se accede a los diferentes miradores o trails que hay en el parque. Como sólo disponíamos de medio día, preferimos recorrer todos los miradores tranquilamente. Hay autobuses a disposición del que no quiera utilizar el coche con una frecuencia de 10’.
Nuestro recorrido empezó por los miradores más alejados del parque. El Rainbow Point y Yovimpa Point.
Hay una carretera que va bordeando el cañón y que atraviesa el parque de norte a sur. Desde esta carretera se accede a los diferentes miradores o trails que hay en el parque. Como sólo disponíamos de medio día, preferimos recorrer todos los miradores tranquilamente. Hay autobuses a disposición del que no quiera utilizar el coche con una frecuencia de 10’.
Nuestro recorrido empezó por los miradores más alejados del parque. El Rainbow Point y Yovimpa Point.

De camino a los miradores, encontramos una zona con mesas y sombra, así que aprovechamos para comer. A pesar de hacer calor, nos encontrábamos a 1.800m así que, cuando hacía algo de brisa, se notaba fresco. (Para comer, nos tuvimos que poner una chaqueta).
Después de comer seguimos la ruta de los miradores y paramos en Black Birch Canyon, Ponderosa Point, Aqua Canyon y Natural Bridge.
Después de comer seguimos la ruta de los miradores y paramos en Black Birch Canyon, Ponderosa Point, Aqua Canyon y Natural Bridge.

- Black Birch Point -



Aquí nos empezamos a dar cuenta de que había mucha más gente que en otros parques. Se nota que la gente que empieza su viaje por el oeste (San Francisco o Los Ángeles) llega hasta aquí.
Dejamos para el final la zona del Anfiteatro, la más espectacular. Es un sitio de grandes dimensiones y mires donde mires, ves algo que te sorprende por su forma y colorido. Primero fuimos a Bryce Point e Inspiration Point.
Dejamos para el final la zona del Anfiteatro, la más espectacular. Es un sitio de grandes dimensiones y mires donde mires, ves algo que te sorprende por su forma y colorido. Primero fuimos a Bryce Point e Inspiration Point.

- Bryce Point -

- Inspiration Point -
En este punto tuvimos la visita de un par de ardillas que siempre estaban atentas por si alguien les echaba algo de comer. A pesar de los múltiples avisos que hay sobre la peligrosidad de darles de comer, siempre hay algún listillo que se los salta. Nosotros aprovechamos para sacar unas fotos…



Y para acabar llegamos a Sunset Point. Aquí, dejamos el coche en el parking y fuimos dando un paseo hasta Sunrise Point. El camino no tiene ninguna dificultad y es muy agradable. Los árboles decoran muchas de las explanadas, enseñándonos sus grandes raíces que se retuercen a lo largo de la tierra arenosa.



- Navajo loop trail -



- Sunrise Point -
Como no nos apetecía hacer el viaje de vuelta de noche, nos fuimos del parque sobre las siete y media de la tarde. Se tardan casi dos horas y media en llegar a Page por un paisaje árido, en el que se ven muy pocas casas.

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Al igual que el día anterior, tras desayunar, nos fuimos hasta la Paria Station para ver si teníamos más suerte en el sorteo para los pases de “The Wave”. Cuando dieron las 9 en punto, comenzó el sorteo… Uyyyyyyy!!! Salió el número que tuvimos ayer ¡mala suerte!. Al final no pudo ser.
El planning alternativo era visitar el Zion National Park, así que, después de secarnos las lágrimas (*), nos pusimos en marcha.
(*) Hubo una chica oriental que se puso a llorar como una desconsolada cuando terminó el sorteo y no le toco el pase. Nos comentaron que habían ido tres días seguidos y este era su último día por la zona.
El planning alternativo era visitar el Zion National Park, así que, después de secarnos las lágrimas (*), nos pusimos en marcha.
(*) Hubo una chica oriental que se puso a llorar como una desconsolada cuando terminó el sorteo y no le toco el pase. Nos comentaron que habían ido tres días seguidos y este era su último día por la zona.

Al llegar a la entrada del parque, nos encontramos con algo de caravana; algo normal por ser domingo. Una vez dentro pasamos por un par de túneles que apenas tenían luces. En el segundo, los rangers tenían que regular el tráfico ya que era tan estrecho que las caravanas y minibuses no pasaban si se cruzaban con otro coche.
Como el parque no se puede visitar con el coche particular, localizamos un parking cerca de Zion Junction y dejamos allí el coche. Como nos pillaba al lado, pasamos por el Visitor Center a recoger información sobre el estado de las caminatas que queríamos hacer. “The Narrows” ¡estaba cerrado! ... vaya día llevábamos.
A pesar de todo, decidimos seguir con nuestro plan. Cogimos un autobús que nos llevaría hasta Temple of Sinawava, comienzo de The Narrows. Como parece que los disgustos nos dan hambre, hicimos una paradita para comer los sándwiches que llevábamos, antes de hacer el sendero de Riverside Walk. El sendero transcurre por el cauce del río y está acondicionado para todas las personas (incluso para sillas de ruedas). Al llegar al final del sendero vimos la causa de que The Narrows estuviera cerrado; el río bajaba con demasiada agua.
Como el parque no se puede visitar con el coche particular, localizamos un parking cerca de Zion Junction y dejamos allí el coche. Como nos pillaba al lado, pasamos por el Visitor Center a recoger información sobre el estado de las caminatas que queríamos hacer. “The Narrows” ¡estaba cerrado! ... vaya día llevábamos.
A pesar de todo, decidimos seguir con nuestro plan. Cogimos un autobús que nos llevaría hasta Temple of Sinawava, comienzo de The Narrows. Como parece que los disgustos nos dan hambre, hicimos una paradita para comer los sándwiches que llevábamos, antes de hacer el sendero de Riverside Walk. El sendero transcurre por el cauce del río y está acondicionado para todas las personas (incluso para sillas de ruedas). Al llegar al final del sendero vimos la causa de que The Narrows estuviera cerrado; el río bajaba con demasiada agua.





Regresamos al punto de partida e hicimos una pequeña paradita para disfrutar de un rico helado y comenzamos la siguiente caminata, la que llevaba a las Emerald Pools. Aunque la primera parte es muy sencillota (hasta llegar a la Lower Emerald), la parte media y final del trail se complica con zonas de piedras donde es fácil resbalarse
. 

El paseo estuvo bien, aunque nos esperábamos algo más. Suponemos que después de ver el colorido de las “pool” de Yellowstone, las demás siempre nos van a parecer menos vistosas.



Cuando regresamos del trail, hicimos unas comprillas en las tiendas que hay al lado del Zion Lodge y descansamos un poquillo tomando algo. Después cogimos el bus que nos llevaría al parking donde teníamos el coche. Mientras abandonábamos el parque, todavía nos dio tiempo a hacer alguna foto desde las zonas más altas.

Según salíamos del parque, vimos a una manada de cabras montesas que andaban al borde de la carretera.

Al llegar a Page, la calle de nuestro motel estaba cortada por la policía. Era como en las películas. Coches con las luces multicolores, agentes de paisano con la placa colgada en el cuello y en la cintura… No logramos enterarnos de qué pasaba así que nos quedamos con la intriga.
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A primera hora de la mañana, llamaron a la puerta de nuestra habitación. Era la policía. Una agente joven de paisano con la pistola y la placa en la cintura. Nos preguntó si habíamos visto algo de lo que había ocurrido la tarde anterior. Le dijimos que, cuando llegamos al motel, ya estaba la policía, así que nos dio las gracias y se marchó. Al día siguiente nos enteramos por un periódico local que, a raíz de un aviso por violencia doméstica, un hombre había resultado muerto por los disparos de un policía. Pincha aquí, si quieres leer la noticia.
Después de esta visita inesperada, desayunamos en el motel y nos pusimos en marcha. Como teníamos tiempo hasta la hora en que teníamos reservado el tour fotográfico en Antelope Canyon (13h), nos acercamos a ver Horse Shoe Bend. Está muy cerca de Page, a menos de 10 kms., y creemos que merece la pena visitarlo. Desde el parking, sale un sendero de arena de poco más de 1 km. que llega hasta el borde del mirador. No hay ningún tipo de barandilla o protección, así que hay que andar con cuidado. Desde aquí arriba se puede observar el gran meandro que hace el río Colorado a su paso.
Después de esta visita inesperada, desayunamos en el motel y nos pusimos en marcha. Como teníamos tiempo hasta la hora en que teníamos reservado el tour fotográfico en Antelope Canyon (13h), nos acercamos a ver Horse Shoe Bend. Está muy cerca de Page, a menos de 10 kms., y creemos que merece la pena visitarlo. Desde el parking, sale un sendero de arena de poco más de 1 km. que llega hasta el borde del mirador. No hay ningún tipo de barandilla o protección, así que hay que andar con cuidado. Desde aquí arriba se puede observar el gran meandro que hace el río Colorado a su paso.

La vuelta, al hacer calor, se hizo un poco durilla, sobre todo el tramo final que es cuesta arriba. Como siempre, la recomendación es llevar agua.
Hicimos un poco de tiempo y comimos antes de presentarnos en las oficinas de Antelope Slot Canyon Tour. En cuanto organizaron los grupos para el transporte, salimos hacia el cañón. Aunque íbamos con una pareja con dos hijos, nos dijeron que sólo nosotros habíamos contratado el tour fotográfico, así que tendríamos un guía para nosotros solos.
Una vez que salimos de la carretera general, nos metimos por una pista de arena. Parecía que estábamos en el Paris-Dakar. El indio que conducía nos llevó a toda pastilla excepto en un par de tramos donde casi nos quedamos enterrados… Tras 20 minutos, llegamos a la entrada del cañón. Los grupos fueron entrando y a nosotros nos dejaron para el final.
El sitio por fuera no tiene nada… una grieta en la tierra que apenas tiene 200 mts. de largo y 20 mts. de alto. Lo realmente bonito está en el interior.
Antes de entrar, nuestro guía navajo Rob, nos dio unas indicaciones sobre qué parámetros poner en la cámara. Ya en el interior, nos fue diciendo cuales eran los mejores puntos de vista para sacar las fotos, a la vez que nos contaba la historia del lugar. A veces hasta nos llevaba el trípode cuando no lo estábamos usando. ¡Una joya de guía! Aunque nos cruzamos con otros grupos, no tuvimos ningún problema para hacer las fotos ya que él se encargaba de apartar a la gente y hacerles esperar hasta que sacáramos las fotos. (Aunque la foto fuera de varios segundos de exposición)
Los rayos del sol que consiguen colarse en el interior, producen en las paredes del cañón una variedad increíble de tonalidades que van desde el amarillo hasta el violeta pasando por diferentes tonos de naranja.
Hicimos un poco de tiempo y comimos antes de presentarnos en las oficinas de Antelope Slot Canyon Tour. En cuanto organizaron los grupos para el transporte, salimos hacia el cañón. Aunque íbamos con una pareja con dos hijos, nos dijeron que sólo nosotros habíamos contratado el tour fotográfico, así que tendríamos un guía para nosotros solos.
Una vez que salimos de la carretera general, nos metimos por una pista de arena. Parecía que estábamos en el Paris-Dakar. El indio que conducía nos llevó a toda pastilla excepto en un par de tramos donde casi nos quedamos enterrados… Tras 20 minutos, llegamos a la entrada del cañón. Los grupos fueron entrando y a nosotros nos dejaron para el final.
El sitio por fuera no tiene nada… una grieta en la tierra que apenas tiene 200 mts. de largo y 20 mts. de alto. Lo realmente bonito está en el interior.
Antes de entrar, nuestro guía navajo Rob, nos dio unas indicaciones sobre qué parámetros poner en la cámara. Ya en el interior, nos fue diciendo cuales eran los mejores puntos de vista para sacar las fotos, a la vez que nos contaba la historia del lugar. A veces hasta nos llevaba el trípode cuando no lo estábamos usando. ¡Una joya de guía! Aunque nos cruzamos con otros grupos, no tuvimos ningún problema para hacer las fotos ya que él se encargaba de apartar a la gente y hacerles esperar hasta que sacáramos las fotos. (Aunque la foto fuera de varios segundos de exposición)
Los rayos del sol que consiguen colarse en el interior, producen en las paredes del cañón una variedad increíble de tonalidades que van desde el amarillo hasta el violeta pasando por diferentes tonos de naranja.



No sé si tuvimos suerte con el guía o es así siempre, pero para nosotros mereció la pena pagar los $18 extras (el tour normal son $32) y contratar el tour fotográfico. Como se suele decir: dinero bien gastado.



Tras dos horas sin parar de hacer fotos, la vuelta la hicimos en un santiamén y salimos de nuevo al exterior. Allí ya nos estaba esperando un coche que nos llevó de regreso a Page. Emprendimos nuestro viaje hacia Sedona, nuestro siguiente punto en el viaje.

Llegamos al motel e hicimos el check-in. Una de las razones por la que bajamos hasta Sedona era poder fotografiar las famosas rocas de Red Rock Crossing. Aunque estábamos muy justos de tiempo para poder hacer el atardecer, no nos rendimos. Seguimos un poco el plano que llevamos con la localización del sitio, pero nos íbamos quedando sin luz y cuando dimos con el sitio, además de no tener ya prácticamente luz de atardecer, se trataba de un parque que tenía hora de cierre ¡nos quedaban apenas 10 minutos!. Mañana, sí podemos, lo volveremos a intentar.

< < < < < < < < < Fin Etapa 3 >>>>>>>>>>
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