Viajamos con Trenitalia, aconsejo comprar los billetes por adelantado en su página web www.trenitalia.com se tarda dos horas y media en llegar a Nápoles, luego hay que coger otro tren de cercanías para llegar a Pompeya, en el foro dicen que es muy fácil y está muy bien indicado, pero a nosotros nos costó un poco. Hay que bajar un piso en la estación, la entrada es como una especie de metro, aunque luego el tren va al nivel de la calle. Hay que tener mucho cuidado en coger el tren correcto, hay tres líneas, y nosotros nos confundimos, creo recordar que era la línea 2 y nosotros cogimos la 3, menos mal que un italiano muy amable nos indicó donde hacer el cambio para llegar a Pompeya... lo mejor es preguntar antes de subir y te ahorras pasar el mal trago.
Teníamos tanta hambre al llegar que nos sentamos a comer en unos restaurantes que hay a la entrada de las ruinas, no nos pareció caro, además, ahí me comí la mejor pizza de toda mi vida.
Pompeya es alucinante, no se puede describir, hay que ir para saberlo. Alquilamos las audioguías, están muy bien porque si no hay cosas que se te escapan, tienes que llevar un mapa de la ciudad para no perderte (te lo dan con la audioguía) y así todo te puede ocurrir...nosotros terminamos haciendo una pateada larga por el camino de las bicicletas rodedando la ciudad, (aún me da la risa) pero bueno, vimos unas torres defensivas chulísimas. Ah! y cuidadín con mojar la audioguía con agua, se estropea y empieza a pitar sin descanso, se puede tirar así una hora...doy fe....
A la entrada de Pompeya te encuentas con la basílica (a la derecha) y a la izquierda está el templo de Júpiter, que no se os pase, que es fácil, está antes de la explanada, a la izquierda. Ahí alucinas, la vista es increíble con el Vesubio detrás (por cierto, había autobuses que te llevaban al cráter, pero pasamos de ir porque queríamos aprovechar el día en Pompeya).
Bueno, te puedes volver loco, es maravillosa y llena de fuentes donde refrescarte, incluso hay una cafetería dentro donde puedes tomarte algo, y eso de que no hay sombras es mentira, yo caminé casi todo el tiempo buscando sombras y no me agobié nada, y eso que estábamos en agosto!
En Pompeya hay un almacén a la vista del público, donde guardan miles de objetos encontrados en la ciudad, también se pueden ver los cuerpos de los pompeyanos en la misma posición que tenían tras la tragedia. Esto se consiguió rellenando con yeso los huecos encontrados entre las cenizas de las ruinas.
El de la foto era un infeliz que trataba de taparse la boca con un trapo. La gente le echaba monedas, en Italia echan monedas por todas partes.

Incluso había perros en posturas penosas, pobrecitos. También hay un par de perros vivos circulando por las ruinas que te meten unos sustos...Son muy buenos, pero te los puedes encontrar en los sitios más inesperados...
Los orígenes de Pompeya son discutidos. Los restos más antiguos hallados en la ciudad son del siglo IX a.C., aunque eso no demuestra que ya existiera un asentamiento allí. Comoquiera que fuese, la mayoría de los expertos está de acuerdo en que la ciudad debía existir ya en el Siglo VII a. C. y estar ocupada por los oscos (uno de los pueblos de la Italia central)
Llegamos a la zona de los teatros, este era el teatro grande. Con la audioguía podías escuchar alguna obra que se representaba...mágico...
Me encantó la lavandería, , había muchos frescos de angelotes, pero como no estaban protegidos, la gente dejaba sus nombres "tontín estuvo aquí". Una pena.
Grafitis. Muchos eran para promocionar a los aspirantes a ocupar cargos públicos.
"Casa de Europa", llamada así por el dibujo de un barco que había en la pared con ese nombre.
Pero lo que más me impresionó fue la Villa de los Misterios, donde vivían los ricos de la ciudad, sus habitaciones conservaban los frescos originales y los suelos eran increíbles, allí había también cuerpos de yeso de gente que se había encontrado en ese mismo lugar. En la llamada Sala de la Gran Pintura, se desarrolla una serie de frescos que datan del siglo I a. C., que representarían los momentos sucesivos de un ritual.
No hay que perderse la casa del Fauno, con el HAVE a la entrada de la puerta, vamos, el "bienvenido" de toda la vida, y el mosaico de Alejandro Magno contra Darío I, aunque es una copia (como el fauno) el original se encuentra en el museo de Nápoles.

Y, por supuesto, es visita obligada el lupanar, con sus frescos eróticos y las habitaciones tan juntas y tan pequeñas...
No compramos la entrada por anticipado porque en Pompeya nunca hay cola, nos costó 11 euros, más 6 (creo) de la audioguía.
Y volvimos con Trenitalia a Roma directos al hotel porque al día siguiente nos tocaba Florencia.