Hoy cogíamos el coche de alquiler (lo habíamos reservado desde casa con IzziRent ya que es más barato que hacerlo directamente con las compañías), pero antes madrugamos para disfrutar de la ciudad por la mañana, fuimos por la calle donde estaba la línea de frente, todavía quedan muchas casas agujereadas por las balas y morteros,aunque no creo que sirva par hacerte una idea de como quedó después de la guerra ya que la destrucción fue brutal. A esas horas el puente estaba vacío, por lo que lo disfrutamos más, el agua del río helada.

La primera parada fue Blagaj, donde entramos en una típica casa turca, Villa Velagic, después visitamos rápidamente el nacimiento del río Buna y Blagaj Tekija (está chulo y se ve enseguida).

Después paramos en la antigua villa musulmana de Počitelj, a pocos kilómetros de Blagaj, al igual que Jajce, encaramada en la ladera, es recomendable la parada, la vista de las casas de piedra, con la mezquita y el castillo en lo alto la hacen muy bonita.

La siguiente parada prevista era Trebinje, a 2h y pico de distancia. La carretera hasta aquí era de lo más inhóspita, no había casi pueblos y sólo estaba la carretera y las colinas cubiertas de vegetación baja.
Trebinje tiene un aire más parecido a los pueblos croatas que a los bosnios, con sus casas de piedra caliza blanca, contraventanas de madera y la vertiente de los tejados hacia la fachada frontal y trasera en lugar de las laterales, el centro dentro de la muralla está bastante descuiado, aunque las calles de alrededor estaban bien, en general el pueblo es bonito, aunque sin ser de lo más especial del viaje.
Trebinje tiene un aire más parecido a los pueblos croatas que a los bosnios, con sus casas de piedra caliza blanca, contraventanas de madera y la vertiente de los tejados hacia la fachada frontal y trasera en lugar de las laterales, el centro dentro de la muralla está bastante descuiado, aunque las calles de alrededor estaban bien, en general el pueblo es bonito, aunque sin ser de lo más especial del viaje.

Eran ya las 6 de la tarde, así que no teníamos claro si podríamos llegar a dormir a los alrededores del Parque Nacional de Sutjeska, por lo que sin tener ni idea de dónde dormiríamos cogimos el coche hacia el norte. El viaje fue parecido al de la mañana hasta que llegamos a Gacko, donde nos desviamos de carretera no sin antes dar un par de vueltas con el coche un poco perdidos, estos bosnios y la señalización, jeje.
Es increible la exaltación a los líderes serbios capturados recientemente (Héroe de guerra patriótica o algo así pone), cosa que también se daba mucho en Belgrado, esperemos que poco a poco vayan cicratizando las heridas, aunque según pudimos hablar con algún bosnio, muchos serbobosnios ven la situación actual como transitoria hacia su incorporación a Serbia.
Es increible la exaltación a los líderes serbios capturados recientemente (Héroe de guerra patriótica o algo así pone), cosa que también se daba mucho en Belgrado, esperemos que poco a poco vayan cicratizando las heridas, aunque según pudimos hablar con algún bosnio, muchos serbobosnios ven la situación actual como transitoria hacia su incorporación a Serbia.

A partir de aquí el paisaje se va haciendo más montañoso y cada vez más bonito. Después de unos desvíos por unas pistas forestales bastante malas debido a obras y casi de noche llegábamos al valle del Sutjeska.

Impresionante, solo puedo decir eso, los últimos kilómetros antes de llegar al monumento a la victoria partisana sobre las tropas nazis en la Batalla del Sutjeska en la WWII estaban super chulos, la noche estaba cayendo, al igual que las temperaturas, el cielo estaba nublado y la bruma acechaba el valle, que junto con lo angosto del mismo daba al conjunto un aire de misterio muy bonito, una pena que no tomáramos fotos.
En fin, después de un día largo y caluroso llegamos al Hotel Mladost, el único (creo) hotel de la zona, con las temperaturas ¡cayendo de 20º!, cuando el coche llegó a marcar ¡¡47º!! en Trebinje, al sol, eso sí. Estaba casi todo vacío, por lo que enseguida cogimos una habitación enorme por 80KM, más de lo que nos hubiera gustado pagar, pero era eso o dormir en el coche, y preferimos descansar bien.
En fin, después de un día largo y caluroso llegamos al Hotel Mladost, el único (creo) hotel de la zona, con las temperaturas ¡cayendo de 20º!, cuando el coche llegó a marcar ¡¡47º!! en Trebinje, al sol, eso sí. Estaba casi todo vacío, por lo que enseguida cogimos una habitación enorme por 80KM, más de lo que nos hubiera gustado pagar, pero era eso o dormir en el coche, y preferimos descansar bien.