Nos levantamos relativamente pronto y desayunamos en la propia habitación lo que habíamos comprado el día anterior… Volvemos a montar las maletas en el coche ¿cuantas veces lo hemos hecho ya? y después de entregar las llaves ponemos en el gps la dirección de nuestro siguiente destino… Mariposa Grove.
Estuvimos barajando varias opciones para hacer ese día, y al final decidimos que no podíamos dejar de hacer una visita a los seres vivos más grandes del planeta, las secuoyas.
Hay casi una hora desde donde teníamos el hotel hasta Mariposa Grove, ya que el camino lo tienes que hacer por el parque y entre lo enrevesado de las carreteras y la limitación de velocidad… Cuando llegamos cogemos un mapa de la zona y nos disponemos a andar un poco entre los milenarios árboles.

En una sensación increíble cuando te ves por primera vez debajo de un árbol de ese tamaño, que casi te tienes que dislocar el cuello para llegar a ver donde termina… y cuando los ves al lado de unos pinos que aquí te parecerían enormes y allí son como ¡mira que cuqui!¡es tan pequeñito!
Como teníamos que llegar a San Francisco para entregar el coche a las 17.00, para que no nos cobraran otro día más, no pudimos pasear todo lo que quisimos, aunque si que nos dio tiempo a ver unas cuantas secuoyas.

Elegimos el trail que lleva hasta el Grizzly Giant, el más grande de Yosemite,, porque así podíamos ver otras secuoyas típicas del parque por el camino. Es un paseo sencillito aunque "sucio", nuestro pies daban entre pena y risa cuando acabamos, que se hace en una hora parando las veces que haga falta para hacer fotos.
Además de Grizzly Giant, también se atraviesa California Tunnel, una más de esas secuoyas a las que hicieron un agujero para que la gente pasara por debajo de ellas… hay unas cuantas y te hace plantearte qué obsesión tienen con lo fácil que hubiera sido bordear el árbol ;D Ahora en serio, es una pena ya que algunas de ellas están cayendo precisamente por tunelarlas, está claro que era una mentalidad diferente a la de ahora, que a nadie se le ocurriría ponerse a hacer agujeros en árboles milenarios.

Otro de los puntos fuertes es The Fallen Monarch, que está caída en el suelo y con la que puedes hacerte una idea de la magnitud real de estos árboles. Con la medida de sus raíces y porque puedes recorrerla a pie toda ella.

También son dignas de destacar las 3 Graces & Bachelor. aunque no tan espectaculares en cuanto a tamaño como la anteriores.

Salimos de allí sobre las 12.00, así que teníamos 5 horas para llegar a nuestro destino, por cierto que era domingo, víspera del Labor's Day, y la caravana de coches que nos encontramos para entrar era… kilométrica. al final ya había gente que se estaba dando la vuelta y todo.
Fuimos haciendo kilometro muy pendientes de la hora porque pensábamos que no nos iba a dar tiempo a entregar el coche a la hora que debíamos. Y cuando nuestros estómagos, y el del coche, comenzaban a sonar más que le ruido del motor, decidimos parar. Fue en un In & Out, que aún no lo habíamos probado y la verdad es que las hamburguesas están ricas, y eso que la salsa que llevan tiene pepinillo, que yo odio, aunque su sabor estaba bastante disimulado. Por contra, y extrañamente en este país, las patatas estaban malísimas.

Por cierto que en la gasolinera pasé mi primera crisis idiomática, jeje La que atendía era india, de la India no de los de indios y vaqueros, y cuando nos pregunto algo me quede como… ¿habla el mismo inglés que yo? ¿qué está diciendo? jajaja no se le entendía nada, hasta que más o menos se me ocurrió que igual nos preguntaba qué clase de combustible queríamos, aunque todo esto, partiendo de mi imaginación… vaya acento tenía.
Llegando a San Francisco había unas retenciones para entrar por el puente de Oakland… buf, y nosotras sufriendo mirando el reloj… finalmente pagamos los 5$, entre semana son 6$ para entrar, y a las 16.59 estábamos entrando en el edificio de la calle O'Farrell Street para entregar el coche. ¡Por los pelos! Nos lo miran allí un poco por encima, nos preguntan si todo está ¡Ok! y nos dejan marcharnos… no tardamos más de 5 minutos.
Por surte estaba al lado del hotel, porque la idea inicial era dejar a alguien con las maletas en recepción y luego ir a dejar el coche, pero como íbamos tan apuradas de tiempo… Ahí que fuimos las 3 hiper-cargadas hasta el hotel… ¡qué show! En un golpe de viento media tapa de nuestra nevera de poliespan salió volando mientras cruzábamos una calle… ains! pobre, con lo bien que nos había venido, bueno, por suerte ya no la íbamos a necesitar más.
Ya en nuestra habitación, casi sufrimos un colapso cuando nos dijeron que no encontraban nuestra reserva, al final era porque habían puesto el segundo apellido como primero, descansamos un poco, nos aseamos y salimos a dar una vuelta por la zona.


El hotel está situado justo al lado de Union Square, y creo que es un gran lugar para alojarte unos días, porque para salir a cenar hay un montón de variedad y sitios para elegir, y además está muy bien comunicado para ir y venir.

Fuimos a cenar al Lori's que está casi al lado, ya llevaba muchas referencias, muy buenas, de estos restaurantes, y no nos defraudó para nada. La camarera que nos atendió fue un auténtico encanto, que se ganó hasta el último penique de su propina, la comida estaba genial, el ambiente muy chulo, típico de los años 50, con máquinas de música en las mesas, que por 1$ puedes elegir 3 canciones para que suenen mientras estás cenando… Eso sí, no elijáis las de Grease, que deben haber perdido el disco y dos veces que intentamos que sonaran diferentes canciones y no sonó ninguna. Las otras 2 que seleccionamos si que sonaron.



Traíamos de casa imprimidos cupones de descuento del 20%, muy buen descuento, así que dejamos eso mismo de propina ya que nos gustó mucho el lugar. A la salida vivimos una sensación nueva para nosotras… ¡hacía frío!
Llenar depósito de gasolina --> 20$
Comida en In & Out --> 17,02$
Cena en Lori's --> 55$