Después de solventar unos problemillas técnicos, por fin me dispongo a publicar una nueva entrada de nuestro viaje por la West Coast, que ya iba siendo hora, no?
No despertamos pronto, como cada día, y desayunamos algunas cosillas que habíamos comprado el día anterior, y salimos dispuestas y entusiasmadas a recorrer las calles de una ciudad tan apasionante como lo es San Francisco, pero antes de nada teníamos que comprar nuestros pases para los diferentes transportes de la ciudad para 3 días.
Ya en el chiringuito, que está en Market & Powell Street había una cola considerable, y después a esperar la misma cola para coger ahí el mítico tranvía, y ver ya de paso el cambio de vía que aún sigue haciéndose manualmente. Cuando estábamos esperando esa segunda cola, pensamos… ¿porqué no ha esperado una a comprar los “passports” mientras otras hacían cola para montarse? En fin, para lo proxima, pues ya lo sabemos…

Colas para coger el tranvía
Creo que en esta parada, nosotras solo lo cogimos ahí una vez, pero pasamos por allí muchas otras veces, es imposible no encontrar algo de cola, a todas horas había gente esperando. Por suerte, nos pudimos sentar en uno de los laterales “descubiertos”, para disfrutar al completo de la experiencia. Fuims hola última parada y después comenzamos la ascension por las empinadas calles de San Francisco, concretamente por Lombard Street, hasta su famoso tramo de las “mil y una curvas”.

Sin resuello llegamos hasta allí arriba… pero finalmente llegamos y vimos alucinadas el constante ir y venir de turistas, coches bajando la famosa calle, etc. Ahi no hay quien pare un segundo a disfrutar con tranquilidad de las buenas vistas, así que subimos por sus escaleras, bajamos por las del otro lado y continuamos nuestra ruta. Bueno, también hicimos alguna que otra foto

Fuimos bajando por Filbert Street hasta Washington Square, bonito parque sobre todo porque el día ya empezaba a templarse un poco, allí entramos en St Peter & St Paul Church, muy bonita y luciendo espléndida bajo el sol matinal.

Nuestra intención era desayunar algo en el Mama’s pero para nuestra desgracia los lunes está cerrado, así que tendremos que dejarlo para otra ocasión. Como siempre digo, hay que dejar cosas pendientes para tener una razón para volver.
Desencantadas por no poder darnos un buen homenaje, nos fuimos a esperar un autobus que nos subiera hasta la Coit Tower, se puede subir andando, claro, pero no es que nos apeteciera demasiado. Así que después de esperar un rato largo, ya que perdimos el anterior por los pelos, subimos hasta uno de los puntos más elevados de la ciudad.

Las vistas desde allí son bastante impresionantes, y yo creo que no es necesario pagar para subir a la torre, pero vamos, que es solo mi opinión. Aquí arriba volvía a hacer frío y tuvimos que echar mano de las chaquetas. Aunque después del calor que habíamos estado pasando, pues tampoco nos importaba demasiado.

Volvimos a coger el autobús para bajar, más que nada porque pasaba por ahí, y además ya se nos iba haciendo tarde para comer. Así que nos bajamos nuevamente en la parada de Washington Square. Ya que a pocos pasos de allí está Little Italy, un buen sitio para cambiar nuestra dieta de hamburguesas/pollo/patatas.
Hay muchos restaurantes para elegir, así que después de echar un vistazo a las cartas nos decantamos finalmente por el Calzone’s, buena eleccion y además me “hicieron el favor”, ya que no estaba en la carta y me lo cobraron bastante barato, 9$ nada más, de prepararme unos riquísimos fetuccinis solo con ajo y aceite. A estas alturas del viaje, se me caían las lagrimas cuando los probé. Mmmmm es como más me gusta la pasta.


Por cierto, el servicio también muy bueno. Merecida propina para el camarero que nos atendió, muy majo él

Aunque para mi es mucho más bonito el edificio verde que hace esquina, Columbus Tower, muy al estilo del Flatiron de Nueva York. No se qué tienen estos edificios que me encantan. Y en este caso, además por su color y esencia de edificio de principios del siglo XX me parece espectacular. Una gozada para la vista si eres amante de la arquitectura como yo.
Aunque me costo deshacerme de su embrujo y continuar caminando por las calles de San Francisco, no teníamos otro remedio, la agenda estaba repleta de visitas por hacer. Así que enfilamos Grant Avenue dispuestas a entrar en un nuevo mundo… Chinatown! La más auténtica Chinatown que he visto hasta ahora, y por lo que dicen la que más se asemeja a las calles que te podrías encontrar en Beijing, por ejemplo. Nada que ver con la de Nueva York o Londres, paseamos mirando a todos lados entre puestos de frutas y miles de chinos… ¿necesitaríamos cambiar a yuanes para comprar algo allí? Yo tengo la impresión de que sí .

Fue divertido callejear un poco por esas callejuelas aunque no íbamos sin rumbo fijo, ya que queríamos llegar a Ross Alley, ya que aquí se encuentra la primera fábrica de galletitas de la fortuna del mundo, así que si pensabais, como yo, que eran chinas… Entramos para comprar unas para nosotras, a ver que nos deparaba el destino, y algunas para llevar de recuerdo, aunque llegaron tan machacadas que… y había un señor chino repartiendo “obleas” de la misma masa de la que están hechas las famosas galletitas… ¡qué ricas estaban! Muy gracioso el hombre porque Kaku en un principio no quería coger y le miro como… o la coges o me quedo aquí esperando toda la vida

Más contentas y mejor alimentadas fuimos Waverly Place y después por Grant Avenue hasta la Dragon’s Gate, la mítica puerta de entrada a este Barrio. Casi fue lv que menos me gusto de todo Chinatown, ya que a parte de estar plagada de tiendas de souvenirs para turistas, como no podía ser de otra formas, esta hasta arriba de gente ¡qué agobio!

Subimos otra vez por Grant Avenue, para coger el tranvía que recorre toda California Street, ya que nos venía genial para acercarnos hasta St Grace Cathedral, y menvs mal que lo hicimos así, porque no div tiempo justo a entrar ya que en 10 minutos cerraban ¡por los pelos! Es bastante sobria, dentro de lo que cabe, y uy al estilo de lo que aquí podríamos esperar al entrar en una catedral.


Claro que ésta tendrá unos 500 años menos, pero aún así me gusto su interior, y fuera su puerta principal resalta por ser una copia de las Puertas del Paraíso del Baptisterio de Florencia. Al otro lado de la calle, más o menos, está el famosísimo Hotel Fairmont, cuatas veces veríamos su fachada en la intro de la serie de los 80 “Hotel”? Pues sigue igual.

Pues ya llevábamos un buen tute a nuestras espaldas a estas horas, pero aún queríamos ver más, San Francisco es una ciudad increíble para vivirla a pie de asfalto. Cogimos nuevamente el tranvía para que nos acercara hacia la zona de Fisherman’s Warf, pero decidimos cambiar de opinion y darnos un homenaje en la famosa chocolatería Ghirardelli’s.

Allí estaba todo el mundo con sus super-helados de chocolate, Banana’s Splits, etc. nosotras preferimos un calentito y buen chocolate con nata, que ya empezábamos a tener un poco de frío. Estaba muy rico, y los chocolates que te dan de degustación mientras esperas también

Ya se iba acercando la hora de el punto fuerte del día. Íbamos a visitar Alcatraz!! Habíamos cogido la visita nocturna y a las 18.10 más o menos tienes que estar en el muelle porque se empieza a embarcar. Nosotras como ya llevábamos las entradas impresas, pues con haber estado a esa hora nos hubiera bastado. Pero como llegamos antes, nos tocó esperar un buen rato.

El barco salió a la hora prevista y poco a poco nos fuimos alejando de las empinadas cuestas de San Francisco y acercándonos a una de las cárceles más famosas que nunca hayan existido –> Alcatraz. Son muchas las leyendas que giran entorno a esta prisión y, tal como nos explicaron nuestras audioguías, la mayoría de ellas son falsas.


Aún así, impresiona bastante atravesar los mismos pasillos y corredores que recorrían los presos cuando llegaban aquí. La zona de duchas, saber que caminaban desnudos pvr la galería de Bradway hasta llegar a su celda, oir el tronar de los silbidos que provenían del resto de celdas… un 10 para la audioguía que te hace meterte en la piel de los que habitaron entre sus paredes drante todos esos años.

Aunque en principio vas como en grupo siguiendo a los guardias, una vez dentro y con tu audioguía puedes ir a tu ritmo, te dicen a que horas salen los ferry’s, y ya tú decides cuál quieres coger. Al principio es un poco agobio porque vamvs todos ahí un poco al mogollón, pero después nos vamos dispersando y al final estábamos casi solas.

Pasamos por la tienda de souvenirs, como siempre al final del recorrido y picamvs con unos cuantos recuerdos, y nos fuimos hacia el muelle a esperar que llegase el barco. Para cuando llegamos de nuevo al pier 33, ya eran casi las 22.00. Cogimos la mítica línea F hasta la parada de Powell Street y buscamos algo que estuviera abierto para cenar. Finalmente tuvo que ser unos bocadillvs en un Subway. No me acuerdo ahora mismo con qué, ya que vas eligiendo allí mismo los ingredientes y como los quieres hechos. La cuestion es que nos los llevamos a la habitación del hotel, y que estaban bastante ricos

Así finalizó un intenso día recorriendo San Francisco, con unos cuantos kilómetros en nuestros pies doloridos, y muchas fotos para recordar todo lo que habíamos visto.
Gastos del día:
3 x San Francisco Passport’s –> 63$
Comida en Calzonne’s –> 62,50$
Chocolates en Ghirardelli’s –> 12,5$
Cena en Subway –> 13$