De noche calló una tormenta en Rímini como hacía tiempo que no sentía una... la habíamos visto por la noche, mar adentro, como iluminaba las nubes y el mar... pero no pensamos que fuera a llegar a tierra... total que llego... menos mal que para cuando salimos a las 05.30 del hotel sólo quedaban los charcos y las bajas temperaturas.
Se notaba mucho que era Domingo y que había bajado el tráfico, aunque había bastantes coches en la autopista, se circulaba mucho mejor que el resto de los días.
Dejamos el coche en el mismo parking dónde lo recogimos y entramos a hacer el check-in y a facturar las maletas.
Volábamos con Lufthansa hasta Bcn y después con Spanair hasta Ovd.
Antes de llegar a los mostradores de Lufthansa, hay unas maquinitas amarillas (hay varias...) y tiene que hacer uno mismo el check-in Y PARA ELLO NECESITAS EL LOCALIZADOR, que deberás llevar o bien impreso, o apuntado, o no sé... nosotros llevábamos los resguardos de los billetes de haberlos sacado por internet impresos y ahí venía la información del vuelo. Se hace el check-in y nos dejo la opción de facturar directamente hasta Ovd y sacar las tarjetas de embarque del vuelo de Bcn así que encantados.
Me dejo cambiar los asientos del primer vuelo, MLN -> BCN pero no los del segundo vuelo, que los asigno la maquinita a su criterio.
Una vez que hicimos el check-in, la máquina te da impresas las tarjetas de embarque... fuimos a facturar las maletas... y a puerta de embarque.
Salimos con 15 minutos de retraso, nada importante... y aunque con pequeñas turbulencias, tuvimos un buen vuelo... disfrutando de bonitas vistas...
Llegamos a Bcn puntuales, y decidimos bajar a dar un paseo por la Sagrada Familia, tomar algo en el Pº de Gaudí y estirar las piernas... volvimos a usar el Aerobus... y sin ningún problema... a las 18.30 vuelta para la T1 y a las 19.50 embarcamos para Ovd. El vuelo fue puntual, y llegamos a "La Tierrina" cansados pero contentos. Nos cundieron bastante los 4 días.
Las maletas, llegaron todas así que contentos... yo no confiaba mucho por otras experiencias, y como habíamos metido regalos de Ferrari en ellas...venia con la mosca detrás de la oreja la verdad. Pero bien... por lo menos en este viaje... sin sustos.
