Otro día mas que amanecíamos en San Francisco, y otro día que salíamos dispuestas a recorrer sus calles. Como ya habíamos visto muchas de las cosas más características de la ciudad, esta vez, con más calma, al menos eso pensábamos, íbamos a pasear por sus avenidas disfrutando de la arquitectura de la ciudad.
Comenzamos por el tranquilo barrio de Pacific Heights, al cual llegamos cogiendo el tranvía, uno más, que recorre toda la calle California. Es una pasada!! Mucho más entretenido que las otras líneas, ya que subes y bajas todo el tiempo cuestas enormes.

Comenzamos nuestro recorrido en la Sacramento Street para ver la Old First Church, donde ahora se hacen conciertos ya que debe tener, como todas las iglesias, una acústica increíble Pensamos que tal vez podría visitarse, pero no, así que nos quedamos con la foto de su exterior, y seguimos subiendo cuestas…
San Francisco fue un poco como volver a casa, si por algo es conocido Basauri, es por ser una interminable cuesta de principio a fin del pueblo, así que estábamos en nuestra salsa… bueno para que engañaros, no habrán pensado nunca en poner unas rampitas mecánicas como aquí?

Subiendo por Jackson Street dimos con la Haans-Lillienthal House, que casualmente solo abre los miércoles de 12.00 a 16.00 y los domingos de 11.00 a 17.00, y era miércoles! Es la única casa, de las construidas en madera, que sobrevivio al incendio después del terremoto de 1906 de esta zona, y ahora la conservan como museo. Hicimos el intento de entrar, primero por la puerta principal, y luego… ah, no! es por una puerta lateral bien escondida… Una vez dentro, en una sala que bien podría pertenecer a cualquier casa del terror, nos recibieroon dos ancianitas ysolicitándonos el precio de la entrada. Una vez más nos pareció excesivo, vamos que me costaba lo mismo que entrar al Museo del Prado, y decidimos volver sobre nuestros pasos. Disfrutamos de la casa por fuera, y a correr!

Seguimos subiendo por Jackson Strret, es que no se va a acabar nunca? Hasta la Whittier Mansion, una de tantas mansiones de ladrillo del barrio de Pacific Heights, muy impresionante por fuera, seguro que más por dentro…

Dimos un pequeño rodeo, volviendo a pasar por donde habíamos venido, para ver la Octagon House, está abierta solo unos días al mes, y suponeos que también habrá que pagar una entrada, en nuestro caso estaba cerrada, así que no sabemos ni como ni cuanto. Pero merece la acercarse a verla aunque solo sea por fuera.

Desde aquí fuimos por Union Street viendo sus muchas tiendas, hay de todos los gustos y colores. Igual que bonitas casas de madera, cada una de un color diferente y de todas las formas que te puedas imaginar. Hasta que llegamos a la conclusión de que para llegar a nuestro siguiente destino, Alamo Square, lo mejor era buscar un medio de transporte, cuando encontramos el autobús adecuado, nos sentamos a esperar a que viniera.

Alamo Square, tiene unas vistas sobre la ciudad increíbles. Y probablemente sea de lo más visitado por las Painted Ladies, de hecho vimos bastantes tour’s turísticos pasar por aquí. Igual os suena de haberla visto en la tele, si como yo crecisteis con la serie “Padres Forzosos”

Cogimos desde aquí un nuevo trolebus para ir al Civic Center, estaban adecentando la zona porque en unos días celebraban el centenario de la Filármonica de la ciudad, creo. Así que como había mil personas de aquí para allá, poniendo alfombras rojas, chiringuitos y carpas, etc. Hicimos as fotos de rigor y ya está.

Con la tontería de ir para aquí y para allá, se nos volvió a hacer tarde para comer, un día más, parece que lo hacíamos a posta, y los estómagos empezaban a rugir. Bajamos en la misma línea hasta cerca de Fisherman’s Warf, y por allí buscamos algo para comer. Lo primero que encontramos fue un iHop. ¡Buena elección!
Es una de las cadenas que más me han gustado. En el menú siempre puedes elegir la opción saludable, con bol de frutas. Mmmmm. Las hamburguesas también estaba muy ricas.

Ya que estábamvs allí, pues teníamos que acercarnos a ver otro de los Must See de la ciudad. El Pier 39 y sus leones marinos. Como siempre estaban repantingados en las estructuras de madera, y probablemente fuera el sitio, si quitamos Alcatraz en el que más turistas concentrados vimos. Ellos ni se inmutan, siguen tumbados tomando el sol mientras les hacen millones de fotos…

Fisherman’s Warf me gustó más que el muelle de Santa Monica, a v er, son totalmente diferentes, y el de Los Angeles, es como más mítico, pero, no se, el ambiente de aquí me gustó más. Después de estar un rato visitando sus tiendas, nos fuimos a la habitacion del hotel a descansar.

Yo aquí atravesé mi primera crisis de fe y no me apetecía ni salir a cenar, estaba literalmente muerta. Pero como mis compañeras querían ir al Cheesecake Factory, pues nada, allá que nos fuimos. Después de esperar un ratillo, siempre hay mucha gente para cenar, nOs dan nuestra mesa. Yo no tenía ganas de nada, y les pedí una “tapa” con unas empanadillas y como igual se me hacía que sería poco pues patatas para acompañar… y en buena hora. Si no me trajeron 2 kilos de patatas fritas, cerca andaría. Pero donde van? Nuevamente comimos hasta las trancas y nos quedamos sin postre. Si es que no puede ser…

Por cierto las empanadillas estaban riquísimas. También pedimos un plato de pasta y una pizza. Todo muy bueno y en cantidades industriales. Así acababa nuestro último día en San Francisco, intentamos reorganizar las maletas para que entrase todo lo comprado hasta la fecha y a dormir… al día siguiente volvíamos a estar en ruta ¡Yujuuuu!

Gastos del día:
Comida en el iHop –> 45$
Cena en el Cheesecake Factory –> 52$



