30 de Octubre – Los San de Ghanzi a ritmo de danzas del trance.
Pasamos toda la mañana conduciendo otra interminable carretera que une Maun con Windhoek. El final del viaje se acercaba y a mitad de camino entre estas dos ciudades se encontraba Ghanzi, donde en principio nos quedaba por ver lo último de todo el recorrido. A mediodía llegamos al camping donde pasaríamos la noche, Ghanzi Trail Blazers, que era una reproducción de un pequeño poblado San y ofrecía a los turistas la posibilidad de dormir en réplicas de cabañas hechas por los Bushmen. Nosotros para nuestro vehículo teníamos un magnífico descampado de arena donde poder pasar la noche al lado de los lavabos aunque luego lo acabamos prefiriendo…
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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La dueña del camping era de origen San y la verdad es que con sólo verle los rasgos característicos de la cara se notaba, pero iba vestida como cualquier otro occidental. Digamos que estaba hecha a la vida del siglo XXI. Por la tarde íbamos a compartir una caminata por el bosque con una tribu San y ella a su vez nos haría de traductora y guía.
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Cuando el Sol ya iba cayendo, nos dirigimos al campo hasta encontrarnos con algunos de los miembros del poblado San y comenzar la caminata. El objetivo que tenían era el de recolectar raíces y plantas que luego utilizarían para un sinfín de cosas. Lo primero que nos llamó la atención, fueron los característicos rasgos que tienen de prominentes pómulos y ojos muy rasgados. El idioma con el que se comunican también es digno de oír y es sin duda la lengua más rara que habíamos escuchado nunca. Emiten como una especie de chasquidos con la lengua y la garganta que son imposibles de reproducir, hay que oírlo.
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Cada uno de ellos iba hablando por turnos, e iban explicando las características y curiosidades de las plantas, semillas y demás que iban encontrando. En concreto había una semilla que la ponían debajo de la lengua y que por efecto de la saliva reventaba de un chasquido provocando un leve dolor. Por supuesto, lo probamos aunque no entendimos muy bien la gracia que tenía, pero a ellos les encantaba. Nos resultó curioso saber también que no les gusta el apelativo Bushmen (hombre de los bosques) y que prefieren denominarse San a secas.
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Nos explicaron la forma de cómo conseguir agua en un paisaje tan seco como las planicies de Ghanzi que están lindando con el desierto del Kalahari. Descubrieron una plantita minúscula que tiene una raíz en forma de bulbo enorme. A su vez, machacan esta raíz hasta formar una pasta y la estrujan a modo de esponja para beber el agua o asearse. Nosotros lo intentamos pero no teníamos tanta maña como ellos. Es increíble la cantidad de usos y soluciones que tienen para la vida diaria y el conocimiento medicinal que tienen de todas y cada una de las plantas de aquella zona.
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Cuando terminaron de hacer toda su recolecta se reunieron en un corro y encendieron una fogata. Nos explicaron que cuando salían fumaban como una especie de opio a palo seco para ir entrando en vereda, de cara a lo que nos explicaron que serían los bailes del trance. Ya de noche vendrían todos los habitantes del poblado y nos enseñarían los cánticos y bailes que realizan en su día a día. Por supuesto, la fogata la encendían a la antigua usanza con palitos y plantas secas. Lo que uno de nosotros no sería capaz de hacer ellos lo conseguían en menos de dos minutos de preparación.
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Volvimos al camping para ducharnos y cenar rápidamente ya que cuando oscureciese presenciaríamos los bailes del trance ya mencionados. Nuestra sorpresa en ese momento fue ver la cantidad de escorpiones que habían salido a esa hora. De hecho, vimos entrar y salir alguno de las cabañas donde se alojaban otros viajeros y ahí fue cuando no nos quedamos con las ganas de haber dormido ahí. Allí estaban acostumbrados y no les hacían mucho caso, pero nosotros andábamos ojo avizor puesto que después deberíamos sentarnos en el suelo y suponemos que si te pica uno de esos ya te hace la gracia del viaje.
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Por la noche hicieron la presentación de lo que ellos llamaban bailes del trance. En esta ocasión vinieron todos los del poblado y lo que nos vinieron a explicar era que utilizaban estas danzas para lo típico: caza, nacimiento, casamiento, etc… Las mujeres y niñas permanecían sentadas y dando palmas mientras cantaban. A su vez, los hombres eran los que hacían la danza al son de la música describiendo un círculo cuando zapateaban con sus pies en la arena.
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Los cánticos a oídos nuestros eran muy parecidos pero cada uno tenía su significado y motivo. Eran como varias estrofas que se repetían una y otra vez, cada vez más fuerte. Los hombres tenían en las piernas como unas semillas colgantes que cuando chocaban al zapatear sonaban a modo de cascabel. También algunos llevaban una cola de Oryx a modo de plumero que iban moviendo ostensiblemente.
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Nos fuimos finalmente a dormir con buen sabor de boca tras haber compartido momentos con personas tan y tan diferentes, pero que al fin y al cabo “conversando” con ellos de la manera que podíamos, uno se da cuenta de que podemos tener muchas cosas en común en muchos temas.