31 de Octubre – La decepción de Harnas
El viaje se acababa y ya no nos quedaban más cosas que hacer salvo seguir la carretera hasta llegar a Windhoek haciendo la última noche en Kalahari Bush Breaks, situado algunos después de pasar la frontera entre Botswana y Namibia en Buitepos. Esto había sido la idea que llevábamos preconcebida pero volviendo atrás en el tiempo, nosotros decidimos cambiar todo por completo.
Antes del viaje habíamos visto información de una reserva de felinos llamada Harnas situada al norte de Gobabis, población al este de Windhoek casi en la frontera con Botswana. Durante el viaje vimos publicidad de dicha reserva en algunos sitios de Namibia y nos atrajo la curiosidad. Es por esto que el día que estuvimos en Ghanzi decidimos llamar a Harnas y reservar el camping para la última noche, anulando el que teníamos en Kalahari Bush Breaks.
Volvimos a entrar a Namibia durante la mañana y emprendimos el desvío hacia Harnas desde la carretera principal, casi 100 km más hasta llegar por terreno pedregoso. De camino y como anécdota, nos encontramos con un grupo de niños haciendo autostop. El más grande no tendría ni ocho y el más pequeño unos tres años. Era un domingo muy caluroso e iban andando solos por la carretera. Decían que venían del colegio (lo cual extrañaba un domingo) e iban hacia su poblado. Nos pedían agua y que si podíamos acercarlos. Medio nos entendimos con gestos y algo de inglés que hablaba el más mayor, el cual tenía el brazo sangrando y mal vendado. Era una responsabilidad meterlos en el coche y además casi ni cabían pero al final dijimos, “va pa’dentro!”. Locos de contentos los dejamos a la entrada de su hogar y nos despidieron con una sonrisa de oreja a oreja.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
La experiencia en Harnas como deja entrever el título fue una completa decepción en el sentido que por muy camuflado que estuviese nosotros lo vimos como un zoo ambulante y un puro negocio. Para empezar el camping, a pesar de que tenía buenas instalaciones era carísimo. Nada más llegar tuvimos una “reunión” con el encargado para ver cuantos tipos de visitas nos podía encasquetar. Por supuesto los animales que veías en una no los podías ver en otra y viceversa. Cogimos un tour por la tarde y nos quedamos deambulando por allí viendo los babuinos que tenían en un cercado. También cerca a la recepción había una pequeña charca con cocodrilos y al lado otra zanja donde se encontraba un guepardo en las últimas, moribundo total, supuestamente el más mayor de todo el complejo. Por toda la esplanada de las instalaciones también habían un montón de tortugas terrestres sueltas pero todo el resto de animales estaban campo a dentro para asegurarse que no vieses nada claro está.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Cuando llegó la tarde nos vino a buscar el que sería nuestro guía por el recinto y que venía junto con otra pareja de holandeses también. La primera parada fue ir a ver a un grupo de jóvenes voluntarios que pagaban una pasta para hacer una estancia de trabajo allí y que en aquel momento estaban haciendo un partido de fútbol. Nos pasamos un montón de rato a la espera de que nos contasen algo interesante pero no, en cambio mostraban aires de grandeza y superioridad mirando como por encima del hombro por el hecho de estar allí. Se notaba que provenían de familias de pasta, de las de papá y mamá. Luego nos llevaron a una guardería vacía (ya que era domingo) construida en principio con dinero de la reserva, interés para nosotros cero patatero. Cerca de allí había tras unas verjas una hiena sobrealimentada y que no podía ni respirar del calor que hacía y permanecía tumbada en el suelo sin moverse apenas.
Ya íbamos viendo que aquello tenía mala pinta y que era un timo en toda regla con mayúsculas pero no acabaría aquí. En medio del campo y ya desplazándonos con un todoterreno nos enseñaron lo que era una pequeña capilla construida en honor al fundador que había muerto en un accidente. Esto tampoco es que nos interesase en absoluto y en ningún momento nos lo habían explicado. La pregunta era: ¿no íbamos a ver animales? Siguiendo el camino llegamos a un recinto lleno de babuinos a los que les daban una especie de pasta de maíz por encima de la verja mientras que el coche seguía en marcha. Cual fue nuestra sorpresa cuando el maldito guía nos abroncó por querer hacer alguna foto. Nos decía que sólo cuando estuviésemos parada y ni tan siquiera lo habíamos hecho. El cabrero iba en aumento…
La última parada era el recinto de los leones donde sí paramos y les echaron unas cuantas piezas por encima de la verja también. La verdad que eran preciosos pero la decepción era tal que ni siquiera lo disfrutamos y menos después de haberlos visto campar como querían en libertad. La verdad nos esperábamos otra cosa. La peor experiencia del viaje, nefasto, ridículo y no recomendable bajo ningún concepto.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Nos volvimos con cara de pocos amigos y maldiciendo todo, con ganas de que llegase el siguiente día y poder volver a casa desde Windhoek para contarle todas las maravillas del viaje a nuestras familias.