No hemos dormido muy bien porque nos han estado rondando los mosquitos toda la noche. Qué coñazo!!! Yo me he levantado con 3 o 4 picaduras.
Vamos a desayunar a una cafetería que, extrañamente, tiene de todo menos café. Por el camino vemos a un grupo de gente haciendo taichi.
Después de desayunar nos vamos a ver la cueva de la flauta de caña. Hemos leido en la Lonely que hay que coger el autobús número 3 en algún punto de la calle principal. No tardamos mucho en encontrar la parada. Por suerte, en un cartel vienen escritas los nombres de todas las paradas en pinyin o chinglish (madre mía!!! qué idioma!!!). No sabemos cuánto cuesta el bus pero vemos que la gente mete un billete de 1 yuan en una caja situada al lado del conductor, así que cuando llega nuestro autobús hacemos lo mismo. La verdad es que podíamos haber metido un papel de periódico, un chicle o un calcetínn porque no hay ningún tipo de control. Ni siquiera te dan billete.
Después de unos 20 minutos llegamos a la parada donde (creemos) nos tenemos que bajar. Desde el bus vemos sin dificultad que es la parada porque está lleno de autobuses y puestos de vendedores. La entrada (90 yuanes) nos parece cara pero sacamos los tickets.
Pensamos que la visita a la cueva será por grupos organizados o algo así, per no. Entras por libre.
La cueva es impresionante.
Si ya has visto otras cuevas, no te impresionan tanto las estalactitas o estalagmitas como el tamaño de las salas, que es enorme. También llama la atención, casi más que la propia cueva, la cantidad de carteles que hay, iluminados en rojo y verde: prohibido fumar, no pasar, no visitantes, cuidado con la cabeza, no escalar, ... El de prohibido fumar es especialmente llamativo y más cuando vemos que a lo largo de la cueva hay ceniceros. ¿Pero de verdad la gente fuma aquí? Después de lo que hemos visto nos creemos cualquier cosa.
La gente se sube a las rocas e, incluso, escala por ellas para hacerse una foto!!! Vemos a un señor metiéndose entre un recobeco para coger piedras. Surrealista.
De vez en cuando te encuentras con puestos para hacerte fotos en un determinado sitio. Hay chicas anunciando este servicio de fotos. Y todo esto iluminado con luces verdes y rojas. En este país hacen comercio con todo.
También es curioso que para ver las partes más llamativas o impresionantes de la cueva, hay que dar la luz. Es decir, la cueva no está constantemente iluminada. Cuando llega un grupo con guía, el guía pulsa el interruptor, se enciende la luz y, después de un rato, se apaga. José intenta encender una y una guía le dice que eso lo hace ella. Entonces, si no tenemos guía particular, ¿tenemos que ver la cueva a oscuras? De verdad, qué país!!! Bonito, sí, pero raro de narices.
Después de todo, la cueva nos gusta pero el precio de las entradas nos parece excesivo. La cueva se en 30 0 40 minutos (un poco más si vas todo el rato a oscuras :-)).
Damos un paseo por los alrededores. Al llegar a un pequeño lago nos asaltan dos mujeres a ofrecernos ... UN PASEO EN BALSA DE BAMBÚ!!! Como oigamos una vez más la palabra "bambú" vamos a cometer una locura.
Vamos a la parada del bus. Un taxista nos dice que por 5 yuanes nos lleva. Insiste un poco pero se va. Al poco, llega el bus. Nos apeamos en el mismo sitio que le cogimos y vamos a comer a un restaurante de la Lonely. Nada más entrar vemos un enorme bote de cristal lleno de serpientes. Qué agradable!!! Aquí la especialidad es la anguila frita. Nosotros pedimos arroz y cerdo. Lo de la anguila, como que no lo veo. La comida no está mal pero el sitio tiene una mezcla de siniestro y guarrete que no nos acaba de convencer. Y el que un señor de una mesa de al lado se suene los mocos tirándolos al suelo, tampoco ayuda, la verdad.
Vamos al hotel a por una chaqueta porque ha refrescado bastante. La temperatura ha debido bajar unos 10º respecto a ayer. Nos vamos a visitar el parque más grande de Guilin. Se pone a llover un poco. El parque es enorme y no está mal, aunque no deja de ser un parque. Eso sí, hay que pagar.
Después tomamos un café en un sitio cerca del río. A mí me gusta mucho el sitio. Es una cafetería en plan bohemio, con sofás, tazas de colores, y esas cosas. Es caro pero nos dan un trocito de tarta de chocolate y el café está bueno.
Después vamos a ver los lagos que nos quedan pero hace tan malo que optamos por tomar algo en una terraza cubierta que está en el lago que tenemos al lado del hotel. Hemos estado ayer y la chica se acuerda de nosotros. Incluso de lo que pedimos.
Mientras tomamos la cerveza vemos la cantidad de gente que sale a andar o hacer ejercicio. Sobre todo gente de mediana edad. Son especialmente destacables 3 cosas:
1. Los que van andando hacia atrás.
2. Los que van golpeándose el cuerpo (la mayoría mujeres).
3. Los que salen a andar en pijama.
Lo cierto es que con semejantes personajes, no te aburres.
Vamos a cenar al restaurante que recomienda el hotel. Pedimos un par de hamburguesas. La de José, que es de pollo, está cruda, así que la deja entera. La verdad es que no estamos muy seguros de que sea pollo. Como nos da apuro dejar la hamburguesa en el plato porque la gente del restaurante parece maja, nos deshacemos de ella. No puedo contar cómo lo hicimos. Es demasiado traca como para contarlo aquí
Nos fuimos a dormir. Antes de meternos en la cama, ya matamos un mosquito. Espero que no nos den la lata. Mañana nos espera avión a Shanghai. Hemos quedado con la chica del hotel en que a las 08:30 vendrá un taxi a buscarnos. Sólo nos cobra 80 yuanes así que nos parece mejor que el bus.
Reflexión del día: Guilin no es lo más interesante que hemos visto en China pero está bien comunicada con otros sitios y tiene cosas para ver en 1 o 2 días. Notamos el cansancio y eso que en Guilin hemos estado muy tranquilos. Nos parece que llevamos un mes a China. Estamos totalmente hechos a los olores y escupitajos (aunque nos sigue dando asco).