El plan de nuestro último dia en Roma era simple: Tratar de ver la mayor cantidad de lugares que nos habían quedado pendientes.
Salimos como siempre por Piazza Navona, esta vez por la parte sur de la misma. Vimos la simpática estatua parlante del Pasquino, y luego cruzamos la Avenida del Corso Vittorio Emanuelle rumbo a Campo di Fiori.
Esta plaza por las mañanas está totalmente colmada por un mercado donde venden frutas, verduras, otros alimentos y también flores y algo de ropa. Curioseamos un poquito por entre los puestos y compramos algunas camisetas a muy buen precio.
Seguimos camino, llegamos a la Piazza Farnese y luego seguimos rumbo al Tiber hasta llegar al Ponte Sisto.
A través de él cruzamos al otro lado y caminamos del lado del Trastevere siempre bordeando el río. Nos quedó pendiente para otra visita meternos por dentro de ese barrio que dicen que es tan lindo.
Nuestra ruta nos llevó justo frente a la Isola Tiberina que es una isla que se alza en el medio del Tiber. El Ponte Cestio la une con el Trastevere, y por allí cruzamos. Vemos que en este puente también se está imponiendo la moda entre los enamorados de dejar candados.
La Isola Tiberina es pequeña y se nota que es un buen lugar para distenderse. Incluso vemos algunos pescadores en el río. También hay una iglesia, la de San Bartolomeo.
Una vez que estamos otra vez del otro lado del Tiber decidimos ir caminando hasta el Monte Aventino. Como mencioné en una anterior etapa, el Aventino es una de las colinas Romanas y a sus pies, entre esta colina y el Palatino están los restos del Circo Máximo.
Esta zona está ya un poco alejada de los circuitos turísticos asi que emprendemos la subida a la colina a través de una empinada calle, casi solos.
En esta colina hay un barrio con antiguos monasterios, colegios e iglesias. Agotados por la subida, buscábamos la famosa cerradura de la Orden de los Caballeros de Malta, a través de la cual se puede ver la Cupula de la Basilica de San Pedro, pero antes de llegar allí descubrimos un oasis en la ciudad: Se trata de un inmenso jardín público cubierto por árboles de naranjas, fuentes, bancos para sentarse y unas vistas panorámicas excelentes de la ciudad.
Que maravilla de lugar y que paz se respiraba allí! Solo había unas pocas personas almorzando o tomando el sol del mediodía en estos jardines, y me dio la impresión que eran todos romanos.
Este lugar creo que bien merece una visita, para descansar, reponer energías y disfrutar además de unas muy buenas panorámicas.
Luego salimos, y seguimos unos 300 metros más cuesta arriba y por fin descubrimos la famosa puerta de la Orden de los Caballeros de Malta. Lamentablemente mis conocimientos fotográficos no son los mejores, y luego de varios infructuosos intentos por sacar la foto a la cúpula a través de la cerradura, me rendí.
Luego bajamos del Aventino para meternos de nuevo dentro de la agitada ciudad. Volvimos a ver desde lejos la silueta de Santa Maria in Cosmedin y otros templos romanos como por ejemplo el de Vesta.
Luego volvimos a remontar el Tiber caminando por la calle que lo bordea y sacando unas preciosas tomas del rio y la ciudad.
Llegamos a la altura del ponte Garibaldi y tomamos la Via Arenula. Esta nos sacó directo al sitio arqueológico de Largo di Torre Argentina.
Este lugar contiene los restos de varios templos romanos y está literalmente en un pozo con forma rectangular, a varios metros por debajo de la altura de las veredas. Se nota que hay aún mucho trabajo de excavación y recopilación de los restos. El lugar es enorme, ocupa el equivalente a 2 o 3 manzanas y puede apreciarse desde los 4 costados a través desde los cercos que rodean al sitio. Parece ser que este lugar también sirve como refugio a los gatos romanos, así que es muy común ver a algún gatito durmiendo plácidamente sore alguna columna romana de miles de años de antigüedad!
Callejeamos un poco más, compramos souvenirs varios y vimos otras iglesia imponente: Sant Andrea della Valle. Justo enfrente a la iglesia había algunos carros hidrantes y carabinieris con sus uniformes llenos de huevazos. Parece que los romanos se las traen con las protestas! Por suerte cuando pasamos nosotros por allí todo parecía estar ya en calma!
Satisfechos totalmente con esta hermosa ciudad, cruzamos por ultima vez la Piazza Navona tratando de guardar en nuestra memoria cada detalle.